1.4 Aspectos ideológicos y culturales

 

 

 

Para poder entender los aspectos ideológicos en una época determinada se hace necesario primero determinar con toda claridad el concepto de ideología[1]. Una definición inconclusa de ideología nos marca que es el: “conjunto de ideas que caracterizan a una escuela, persona, colectividad, autor, movimiento cultural, religioso, político, etc.”, digo que esta definición es inconclusa porque nos lleva a pensar que las ideologías son sólo “conjunto de ideas”, es decir algo abstracto, y que no tiene nada que ver con lo que sucede a nuestro alrededor o con lo que sucedió, cuando la realidad nos muestra exactamente lo contrario, las ideas impulsan a la gente a hacer, o no hacer determinadas cosas. Gramsci[2] asegura que la ideología es: “El punto de partida para el análisis de cómo un sistema de valores culturales penetra, se expande, socializa e integra un sistema social

La ideología es en efecto un conjunto de ideas que contiene un sistema de valores, estética y ética particulares, es por eso que actúan de diferente manera los comunistas que los liberales y que los anarquistas.

Cuando Carlos Marx nos dice que no sólo hay que destruir el Estado, sino también hay que “abolir la personalidad burguesa, la independencia burguesa y la libertad burguesa[3], nos dice que hay que luchar contra todo un sistema de valores, e implantar un nuevo sistema de valores.

Cuando Gramsci dice que la ideología penetra, se expande, socializa e integra un sistema social, nos habla que no son simplemente ideas, son actos que la sociedad ha adoptado como suyos, y son estos actos los que conforman el sistema social bajo una ideología. Dicho esto de otro modo es en la realidad, en nuestro actuar diario el reflejo de una ideología.

De esta manera podemos apreciar que una ideología no es solamente un conjunto de ideas, es más bien una concepción teórico-práctica de una sociedad. Por ejemplo cuando se habla de anarquismo que es en realidad contrario a la definición que vulgarmente se le ha dado de desorden, nos referimos a toda una estructura social bien organizada, con un sistema de valores políticos, éticos, estéticos, y morales que le dan un cuerpo firme y que por esto mismo se le tiene al anarquismo en la categoría de ideología, al igual que al liberalismo, el socialismo o el comunismo.

En México, las expresiones de la ideología socialista antes de la Revolución Mexicana son escasos pero con repercusión en la memoria histórica del proletariado[4], ya desde la década de 1870 circulaban los periódicos que tenían ideas de avanzada como “El Socialista”, “El Hijo del Trabajo”, “La Comuna”, “El Siglo XIX”, “La Emancipación”, “El Monitor Republicano”, “El Desheredado”, etc.[5] y existían organizaciones de trabajadores como “El gran circulo de Obreros” e incluso rebeliones campesinas con tintes socialistas como Julio López Chávez en Chalco que publicó: “Manifiesto a todos los oprimidos y pobres de México y del universo” (1866); Diego Hernández en Sierra Gorda (serranía que abarca parte de los Estados de Guanajuato y Querétaro) publica “El plan socialista de Sierra Gorda” (1876); Juan Santiago en la Huasteca y Alberto Santa Fe en el Valle de San Martín Texmelucan publica “La Ley del pueblo” (1875), este último a pesar de ser espiritista se considera también socialista, formando algo así como socialismo utópico o un cristianismo sin iglesia[6].

La ideología anarquista está presente en forma embrionaria desde antes de 1900[7], llega a tomar una forma nacional con “Regeneración”, periódico coordinado por el grupo magonista encabezado por Ricardo Flores Magón, éste logra desarrollar una propuesta teórico-política original, “que los convierte en un antecedente del pensamiento y la práctica autogestionaria en nuestro país[8], éste antecedente de práctica es muy interesante porque logra articular un anarco-comunismo peculiar[9], pues tiene diferencias con los grandes exponentes del anarquismo como Kropotkin y Bakunin con respecto al reconocimiento del Estado como dictadura del proletariado y un periodo de transición antes de llegar al comunismo, pero coincide con los anarquistas con que son los sindicatos los que llenarán el vacío creado al derrocar al Estado actual. El anarquismo clásico no confía en las capas más atrasadas de la sociedad y Ricardo hace un llamado constante a estas capas tanto a los trabajadores del campo como a los de la ciudad para que se haga justicia por su propia mano, en esto difiere también de las posturas establecidas en la Primera Internacional y con el marxismo, pues estos últimos están convencidos de que los trabajadores de la ciudad serán la vanguardia para el cambio social. Tal vez la diferencia más fuerte que tiene Ricardo Flores con Pedro Kropotkin es la organización y centralización de los trabajadores. Uno de los reclamos teóricos más fuertes que sufrió “Regeneración”, fue por parte de la revista francesa anarquista contemporánea “Les Temps Nouveaux”, pues acusaban a los dirigentes del Partido Liberal Mexicano de no ser anarquistas, precisamente por estar organizados en un partido.

En 1892 son arrestados Ricardo y Jesús Flores Magón en una “manifestación estudiantil[10], Enrique no es arrestado por suerte. La ideología burguesa (como lo llamaría Lenin) nos indica que una “manifestación estudiantil” es aquella revuelta comandada por estudiantes acreditados y que su inconformidad se circunscribe al ámbito académico[11], esto se contrapone con lo que nos platica Enrique Flores de lo que es una manifestación encabezada por estudiantes. Los jefecitos como ya les nombraban a los alumnos de jurisprudencia organizados en el “Centro Antireeleccionista lograron llevar a cabo “motines se extendieron por toda la capital y sus diferentes barrios hasta tomar aspecto alarmante […] la Gendarmería montada, la de a pie y los de la reservada fueron impotentes para copar los motines [se tuvo que llamar] a los soldados de línea [12] el Palacio Nacional estaba resguardado por cañones dispuestos a disparar contra la gente, estas actividades fueron del 14 al 21 de mayo; esto por un lado nos da bases para evidenciar el poderío de los estudiantes organizados con firmes propósitos y por otro lado vemos que los tres hermanos se forjaron políticamente desde la escuela (de allí la importancia de forjar grupos estudiantiles de izquierda). En ese momento la consigna estudiantil era clara: “No reelección para Díaz”. El método: (agitación y propaganda) recorrer la ciudad en grupos de dos a tres difundiendo los derechos que tiene el pueblo, “los cuales escupe el dictador. Expliquémosles sus errores y apremiémosles para que barran estas infamias[13], sin descuidarse de los posibles ataques de la policía.

Después de este movimiento estudiantil de la Escuela Nacional Preparatoria (y de sus sesenta arrestos entre los cuales estaba Ricardo, [a una bartolina en la jefatura de policía] y Jesús, [a Belén]) en 1893, la oposición toma nuevos bríos y forma “El Demócrata[14], éste sale a la luz del 1º de febrero al 26 de abril de ese año. Allí aparece como Editor Propietario: Francisco R. Blanco. Director: Joaquín Clausell. Administrador: Alberto Santibáñez. Sus oficinas estaban en la 5a Av. Oriente núm. 169, Calle Sn. Lorenzo 361. Tel. 702. Registrado en la Administración de Correos como artículo de segunda clase.

Los participantes de la primera época de este “Diario de la mañana” son: Joaquín Clausell, Querido Moheno, José Ferrel, J. Antonio Rivera G., José de las Fuentes, Jaques St. Core, Tomás Moreno Toledo, T. Ramírez, LISZT, Jesús Flores Magón, El Demócrito (Rafael García), Barreta, NAUF, Cleto Fernández, Antonio Pérez Nieva, Jacinto Roldán, L. SIPOS y Réclame.

Es importante señalar algunas particularidades de éste periódico, pues mantiene mucha semejanza con las primeras ediciones de “Regeneración”, uno de estos parecidos es que se realiza una descripción clara y exacta de los hechos, por ejemplo en el número 8 (9 febrero 1893) dice “hemos tenido el honor de haber sido denunciados, como puede verse en el siguiente citatorio que ayer tarde recibimos” este citatorio era el comienzo de una persecución judicial a José Ferrel desde el juzgado 4º Correccional, hasta que el miércoles 15 de febrero cae preso Farrel y salido bajo fianza, el viernes 17 de marzo hay una amenaza oficial contra “El Demócrata”, para el martes 28 denuncian que ya son cuatro víctimas de las aprehensiones todas hechas por la noche. Se reestructura la organización interna del diario el martes 28 de Marzo gracias a las presiones externas. El nuevo regente de la imprenta es Don Fernando Rojas, en la redacción queda el señor Dr. Querido Moheno, como segundo regente de imprenta aparece Don Ramón del Valle y como corrector Don Francisco Rancel. El 2 de Abril arrestan a Joaquín Clausell y Francisco R. Blanco, no hay periódico el 3 de abril, del 4 al 6 se puede leer una clara y reflexiva nota de “Autodefensa de El Demócrata”, el jueves 6 de abril cae una nueva denuncia en contra del periódico, el 26 confiscan la imprenta, así termina esta primer época del 1 de febrero al 26 de abril de 1893.

Esta línea, de no callarse y denunciar bajo el amparo de la ley como arma, es de donde se inspira “Regeneración” en su primera época. La lucha la continúa Jesús Flores en una nueva aventura (que él no terminó), ésta se inició el 7 de agosto de 1900, primer número “Regeneración.

Regeneración” nace como un periódico especializado en leyes, en ese momento se tiene la idea de que con una buena administración de la justicia se podrá llegar a ser un país más próspero y por lo tanto feliz, en una carta escrita el 10 de abril de 1908 dice que todo se reduce a una simple cuestión de táctica. “Si desde un principio nos hubiéramos llamado anarquistas, nadie, a no ser de unos cuantos, nos habría escuchado[15]

Gracias a los múltiples encarcelamientos, persecuciones, golpizas, y vejaciones en general, éste grupo va radicalizando poco a poco su postura ideológica, de un liberalismo puro a un comunismo anarquista. Lo que nunca pierde el magonismo en sus tres épocas políticas es la capacidad de racionalizar el descontento y canalizarlo por medio de análisis políticos a las acciones revolucionarias.

Son tres las épocas ideológicas (teniendo en cuenta la definición de ideología de Gramsci, antes mencionada) que se pueden identificar en “Regeneración:

La primera de 1900 a 1905. En esta época se aprecia un ataque directo, constante y sin concesiones a la dictadura, al dictador y a todo lo que él representa. Este período culmina con el nombramiento de Ricardo Flores Magón como presidente de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano.

La segunda de 1906 a 1910. Ésta etapa es la más productiva en el terreno ideológico, aquí se insiste en que la lucha armada es el único medio para lograr la libertad. El documento que se expide el primero de julio de 1906 llamado “Programa y Manifiesto del Partido Liberal Mexicano”, sirve de bandera y guía para la lucha, de hecho éste documento es de lectura básica para poder entender los antecedentes del constituyente del 17, allí Juan Sarabia y Ricardo Flores Magón logran perfilar las necesarias reformas constitucionales como por ejemplo regular el ejercicio de la iglesia (diferencia monumental con los revolucionarios de Rusia que proponían la eliminación total de esta institución), además tocaban el tema del trabajo, como salarios mínimos, jornada de trabajo, descanso, etc., supresión de alcabalas, eliminación de las tiendas de raya. Fomenta la educación a nivel nacional sin discriminación alguna.

La tercera de 1911 a 1918. En esta época radical muestra tendencias anarcosindicalistas, en el manifiesto del “23 de septiembre de 1911” incluye un nuevo programa para la revolución, señala la trinidad sombría (Capital, Autoridad y Clero) que oprime al pueblo y no deja ser libres a los mexicanos, el Partido Liberal Mexicano “reconoce que todo ser humano por el sólo hecho de venir a la vida, tiene derecho de gozar todas y cada una de las ventajas que la civilización moderna ofrece[16].

Hacen suya la famosa frase expresada también por los marxistas “la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos” sin embargo los magonistas llaman a la expropiación no sólo de tierras como decía Zapata y Villa, sino de las fabricas, trenes, minas, fundiciones, carros, barcos, los almacenes de todo género y a no esperar nada de los Gobiernos, a organizarse y autogobernarse, distribuyendo una vez hecho el inventariado las riquezas de manera fraternal, de modo que nadie carezca de nada y que “sólo morirán de hambre aquellos que no quieran trabajar, con excepción de los ancianos, impedidos y niños, que tendrán derecho a gozar de todo.

Este manifiesto culmina con el buen grito de ¡Tierra y Libertad! Firmado en la Ciudad de Los Ángeles, Estado de California en Estados Unidos de América, a los 23 días del mes de septiembre de 1911. Firma Ricardo Flores Magón, Librado Rivera, Anselmo L. Figueroa y Enrique Flores Magón.

 



[1] Cockcroft, James en: Precursores intelectuales de la revolución mexicana nos expone que por ideología se entiende que es un conjunto coherente y públicamente articulado de ideas u opiniones que afectan a uno o más grupos sociales” p.11.

[2] Portelli, Hugues (1987). Gramsci y el bloque histórico. México: Siglo XXI. p. 10 – 18.

[3] Marx, Carlos y Engels, Federico (1978). Manifiesto del partido comunista. URSS, Moscú: Progreso. p. 47.

[4] Al hablar de la memoria histórica del proletariado, nos referimos a que las demandas de tierra, justicia, libertad de asociación, libertad de expresión, etc., no son nuevas, y que a través de muchas generaciones se han pedido y exigido ya sea de manera oral, escrita o armada y se han marcado como demandas legítimas de una clase social.

[5] García Cantú, Gastón (1969). El socialismo en México: siglo XIX. México: Era.

[6] García Cantú, Gastón (1969). op. cit. p.55.

[7] En 1877 El Circulo de Obreros anunció la publicación de una Biblioteca socialista, el primer número tenía un texto de P. J. Proudhon y en 1884 “El Socialista” publicaba “El Manifiesto Comunista”. Gastón García Cantú. (1969) op. cit. p.116.

[8] Trejo, Rubén (2005). Magonismo: utopía y revolución 1910 – 1913. México: Cultura libre. p. 15.

[9] Bartra, Armando (1991). Regeneración 1900 – 1918 la corriente más radical de la Revolución Mexicana de 1910 a través  de su periódico de combate. (5ta Ed.) Colección problemas de México. México: Era. p.29.

[10] Barrera Fuentes, Florencio (1955). Historia de la Revolución Mexicana: la etapa precursora. México: Biblioteca del Instituto Nacional de Historia de la Revolución Mexicana. p.28.

[11] Bajo la rigidez de esta línea son acusados de: 1) no ser estudiantes. 2) estar manipulados por ideologías que no comprenden. 3) responder a intereses de grupos políticos obscuros. 4) ser jóvenes y dejarse influenciar.

Estos mismos cargos fueron imputados a los estudiantes en 1892 (movimiento antirreeleccionista), en 1929 (cuando se obtiene la autonomía de la UNAM), cuando en 1933 se da una importante escisión estudiantil, que responden a dos tradiciones a) liberal y b) popular, los estudiantes liberales querían sólo libertad de cátedra y los estudiantes populares querían educación socialista. A partir de allí empieza toda una campaña con los cargos antes mencionados en contra de los populares. Estos mismos cargos se impusieron a los estudiantes que participaron en la huelga de la UNAM en 1968 y en la más larga de su historia en 1999-2000. Para una aproximación del movimiento estudiantil se recomienda la lectura de Gilberto Guevara Niebla (1988). La democracia en la calle: crónica del movimiento estudiantil mexicano. México: Siglo XXI.

[12] Kaplan, Samuel (1958). op. cit. p. 25

[13] Kaplan, Samuel (1958). op. cit. p. 26

[14] Duffy Turner, Ethel en Ricardo Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano asegura que Ricardo estaba como editor, personalmente revisamos la primera época de “El Demócrata” y no aparece el nombre de Ricardo, sólo aparece “Jesús Flores M.

[15] Armando Bartra cita la carta como del “13 de junio de 1908” del libro: Epistolario y textos de Ricardo Flores Magón. Consultando con la fuente que él cita, la carta es del 10 de abril de 1908. p. 203.

[16] Duffy Turner, Ethel. (2003). Ricardo Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano. México: Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. p. 428