Anexo 1

Contrata a un Maya de Yucatán

 

1859 Peraza. G. Tizón. Habana. Señor Acereto. Si conoce el contrato. Paullada

A fojas 12, vuelta del expediente II v.

 

En el margen izquierdo: “Puerto del Ts’ilam, julio 7, 1849.” “Doy : Chacón, julio 7,1849.”

En los márgenes izquierdo y superior, rúbricas.

Margen izquierdo entre rúbricas: “Doy : Chacón, julio 7,1849, Ts’ilam.”

 

Respecto del punto geográfico Ts’ilam, es éste un pequeño puerto de la costa norte de la península de Yucatán entre Progreso y Río Lagartos.

Contrato concertado. Entre Marcelino Puc y el señor Dn Joaquín Garcés, para ir a servirle en la Isla de Cuba por 10, diez años, desde el día que llegue a la población de Santiago de Cuba hasta cumplir totalmente este Contrato, según su tenor.

En el puerto de vigía de Ts’ilam. Ante mi, el juez. Chacón.

Doy fe. Julio 7 de 1849.

Joaquín Garcés. Marcelino. Puc. ††

Doy fe. Chacón.

Cláusulas

Yo, Marcelino Puc nacido aquí en el país de Yucatán, en la República de México, de edad de 25 años y de oficio labrador, declaro, con recta palabra, que doy mi consentimiento en trabajar, porque es mi voluntad y porque es mi deseo, bajo las órdenes del señor Joaquín Garcés, el representante enviado para que me lleve en el barco “Alejandro” al país de la Isla de Cuba, cosa por la cual yo me veo en la necesidad de que para que me haga llegar a aquellos lejanos lugares, tengo que respetar a esta persona que me lleva ante aquellos señores para quienes trabajaré una decena de años, como fuere que ellos quisieran y como fuese que ellos pidieren. El tiempo y forma establecidos, no pasarán del plazo que decimos en este documento, duplicadamente por nosotros escrito, aquí ante el juez en el pueblo de Ts’islam, para trabajarle a la persona o personas que fuéseme dicho para cualquier trabajo, sea pues en el monte, hacienda de caña, plantío de café, porteros, vegas de tabaco y también en cualquier labor, trabajo que se me diere a hacer en cualquier hacienda, sea para el trabajo de caminos o en las fábricas o talleres, como también para que trabaje como criado. Esto hace que me entregue para trabajar en cualquier cosa que se me diere para hacer y donde fuese que fuere enviado a hacerlo y las cosas que pudiese hacer en el tiempo que sea uso hacerlo, incluyendo el trabajo de fajina que se da hacer en los montes del país de la Isla de Cuba.

Declaro que si tengo que llevar a mi esposa, para que pueda responder a su trabajo según su voluntad, yo no tendré nada que ver con ella, si no yo la cuido si trabaja en el monte o si va a trabajar en lo que acostumbra hacer como cocinar, hacer tortillas de maíz, lavar ropa o si trabaja a los curas si los hay, &,&, y en los pueblos o en los extremos de éstos, para trabajar en casa de los amos.

Nuestros hijos… se quedarán en casa para que los cuidemos; hasta que alcancen los nueve años no tendrán obligación de trabajar, hasta tanto alcancen sus catorce años, entonces aunque estuvieren en casa, podrán entrenarse en ligeros trabajos que pudieran hacer, sea en el monte o en las fábricas o en casa de los amos.

El período de tiempo de tiempo de diez años en que me entrego para este trabajo, lo contamos desde el día que yo llegue aquí en la Isla de Cuba, en el lugar donde se me pondrá a trabajar. Asimismo gratis será

El precio de mi traída en el barco, mi comida y todos los gastos que se hicieren por mí para ser traído hasta el lugar de mi trabajo; nada se contará a mi cargo por eso sobre el precio de mi trabajo, nunca, ni a mi, ni a mis hijos, ni a mis familiares.

Otra cosa: el pago de la prestación de mi trabajo. Tendrá que dárseme dos pesos de buena moneda, de la corriente aquí; asimismo tendrá que dárseme mi bastimento: a la semana tres almudes de maíz si no tuviere a mi mujer; seis almudes si tuviere a mi mujer. Tendrá, igualmente, que dárseme diariamente café o atole endulzados, para beber por la mañana. Para comer a medio día, tendrá que dárseme ocho onzas del fruto del plátano o raíz de jícama, yuca o cuup o macal o cualquiera otra raíz de las que se da a comer aquí en Cuba.

Tendrá también que dárseme fijoles (sic), si no hubiese de aquellas raíces para comer. Todo esto sazonado con su medida de sal; como se come aquí en este país o como es costumbre que lo que comamos en Yucatán.

Otra cosa: Tendrá que dárseme dos juegos de ropa de algodón [y] un juego de ropa para el frío; si tuviese a mi mujer y a mis hijos, nada les costará, tendrá asimismo que dárseles ropa a ellos. Igualmente tendrá que dárseme un par de calzado de cuero [y] un sombrero. Tendrá que dárseme si quisiese beberlo, un poco de ron de anís. Tendrá que dárseme eso para que pueda ser puesto sobre el precio de mi trabajo de cada mes…

También, su cayésemos enfermos yo, mi mujer o mis hijos tendrá que curarnos el señor médico; tendremos que ser tratados con las medicinas hasta que sanemos con esas medicinas y el hospital; nada nos costará. Nuestro trabajo lo reanudaremos al término de nuestro mejoramiento [y] podamos regresar a trabajar en el lugar del trabajo.

Asimismo el día festivo del santo domingo y los que ordena [guardar] la santa iglesia, podríamos tomarlos si quisiéramos para trabajar en nuestro provecho y para ello pedimos que se me dé un pequeño pedazo de tierra para cultivar; esto si no hubiese fajina que yo hubiere que hacer en casa de los amos. Si no se me diera paga de este modo, tendrá que dárseme ropa y calzado por cualquier cosa que se nos diere a hacer los domingos.

Otra cosa: si me llegase a morir o mi mujer, o yo, o mis hijos, que se nos entierre [con los ritos] de la Santa Religión. Todos los gastos, a  la hacienda de mi amo irán; yo no tendré que gastar nada por esto.

Asimismo si llegase yo a quedar manco, si no pudiese trabajar, queda a mi voluntad dejar mi trabajo e ir a mi país o donde quisiese ir, o para quedarme a trabajar en lo que pudiese hacer; de quedarme sin poder trabajar sería si me quedase ciego o manco o sin poder moverme; [así] no podría trabajar.

Sea a mi mujer o a mis hijos varones o hembras, que se les dé trabajo en el mismo lugar donde yo trabajé. La paga de su trabajo, no se me quite; tendrá que dárseles un peso de buena moneda a los varones de nueve años; si tuvieran catorce años tendrán que ganar lo mismo que yo en cualquier lugar que yo trabajase.

Durante el tiempo que yo este comprometido con este trabajo, a ninguna parte podré ir, ni podré cambiar mi amo sino por causa justa a los ojos del Señor Dios verdadero. No podré tampoco dejar a mi amo con quien me he comprometido a trabajar, o a quien me dio trabajo. Asimismo lo respetaré siempre, al igual que a su representante en el trabajo. Así, si no hiciere lo que se me ordenase, podríase poner la justicia detrás de mí, aquí en esta nación de Cuba y las otras, las que están puestas por el Señor Rey, porque tengo que cumplir lo que dice este papel que conjuntamente escribimos aquí en el pueblo de Ts’ilam.

 

Texto tomado y copiado fielmente del libro de Mario Conteras y Jesús Tamayo México en el siglo XX 1900-1913. Tomo I. Universidad Nacional Autónoma de México: Centro de Estudios Latinoamericanos: Facultad de Filosofía y Letras, 1975. p. 87- 92.

Citado de: “Barrera Vázquez, Alfredo. “Contrata de un maya de Yucatán, escrita en su lengua materna, para servir en Cuba, en 1849” en Estudios de Cultura Maya. V. I. pp. 199-210. México, UNAM. Facultad de Filosofía y Letras. Seminario de Cultura Maya, 1961. pp.201-202, 206-210.