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ANTONIO
ESTRADA
Por Antonio
Avitia Hernández
En opinión de Juan Rulfo: "Antonio
Estrada, hijo del jefe cristero de Durango, Florencio Estrada, muerto
en combate en 1936, cuenta sencillamente, escuetamente, la reanudación
de la guerra en 1934 y la búsqueda de la muerte. Un lenguaje
perfectamente dominado, al servicio de un pensamiento tan claro como
simple, hace de este libro (Rescoldo, los últimos cristeros)
el único libro, obra novelesca u obra histórica, escrito
sobre los cristeros". (1)
En junio de 1986, estimulado por la opinión
de Rulfo, se encontraba en México Guy Thieband, investigador
francés, quien buscaba material para realizar su tesis de doctorado
en literatura en La Sorbona. El tema de su tesis era: La Novela Cristera
Mexicana.
En su trabajo de investigación,
Thieband había localizado y leído alrededor de 26 novelas
cristeras de diferentes autores: Guadalupe Anda, David G. Ramírez
(Jorge Gram), Heriberto Navarrete, Rómulo Gallegos, Elena Garro,
Luis Rivero Va¡, Fernando Robles, Aurelio Robles Castillo, Vereo
Guzmán y José Valdovinos, entre otros. Para Guy Thieband
la gran mayoría de las novelas cristeras son malas novelas de
charros, excepto Rescoldo de Antonio Estrada, que es la única
novela cristera escrita desde el punto de vista de los cristeros; las
demás, están escritas desde los diferentes puntos de vista
de: la Iglesia, la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa
(LNDLR), el gobierno o los militares. Para Thieband, Rescoldo es la
única novela cristera que tiene una excelente idea de la narrativa.
Con orgullo, el historiador de la Guerra
Cristera externa: "Me dijo Rulfo que, para entender a la Cristiada,
habría de leer UNA DE LAS MEJORES NOVELAS MEXICANAS COMO ES RESCOLDO".
(3)
Para localizar Rescoldo, Thieband tuvo
que espulgar las bibliotecas y librerías de viejo de la ciudad
de México.
Por nuestra parte, luego de espulgar lo
ya espulgado por Thieband, y tras una ardua investigación, se
logró conseguir los hilos de una historia que necesitaba ser
tejida.
En la Cristiada, de Jean Meyer, aparecen
varias citas de Rescoldo y en el tomo I Meyer comenta que "Rescoldo
es una novela a todo punto notable en cuanto al fondo y al contenido"
(2)
Antonio Estrada Muñoz nació
en Huazamota, municipio de Mezquita¡, en el estado de Durango
el 23 de octubre de 1927 y fue hijo del coronel cristero Florencio Estrada
y de Doña Dolores Muñoz, quien todavía, al momento
de escribir esto, vive en Monterrey, N.L. A la edad de 7 años
el niño Antonio' Estrada y su familia se encontraban en la Sierra
del Mezquital. Y mientras Florencio Estrada luchaba en la Segunda Rebelión
Cristera contra las fuerzas federales y sus cuñados los Muñoz
(caciques de Huazamota), doña Dolores huía constantemente
con sus hijos, escondiéndose en las cuevas de la sierra y sufriendo
hambres y frío, para sobrellevar la lucha de la Segunda Rebelión,
que en el Estadd de Durango se prolongó hasta 1941, mucho más
tiempo que en los demás estados de la República donde
hubo levantamientos.
Al morir el coronel Florencio Estrada,
doña Dolores se trasladó con sus hijos a la ciudad de
México. Los hijos fueron internados en una escuela para huérfanos
de cristeros y doña Dolores se puso a trabajar como sirvienta.
Al egresar de la Escuela para huérfanos
de cristeros (Asilo de la Divina Infantita), donde hizo los estudios
de primaria, secundaria y latín. Al egresar de La Divina Infantita,
el joven estrada se matriculó en el Seminario Conciliar de León,
Guanajuato; cursó Filosofía, Letras y Teología
y se inicia como escritor combativo disidente de la doctrina Sinarquista
consiguiéndose como enemigo a quien después sería
su editor; Salvador Abascal, dirigente de la U.N.S. Unión Nacional
Sinarquista: Después Hernán Leal Zetina y otro tal Antonio
Estrada, desviaron nuestra doctrina dé la ruta señalada.
(4)
En desavenencia con los sinarquistas leoneses
y recién casado con la yucateca Dora Maldonado, Antonio Estrada
se dedicó a trabajar, de lo que saliera, e incluso fue velador
en una fábrica de colchas de Zumpango, Estado de México.
En 1953, Antonio Estrada, ingresó
a la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Durante dos años
Estrada estuvo inscrito en las listas de la Carlos Septién, en
ese periodo estableció amistad con su condiscípulo Vicente
Leñero y por esa misma época se relacionó con Juan
Rulfo.
En 1955 Estrada comenzó a escribir
Rescoldo. Mientras tanto, como ejercicio del oficio, cubría gratis
la fuente policiaca de el Universal Gráfico. "Se tenía
que levantar a las cinco de la mañana, para cubrir la fuente
en las delegaciones, llegar al periódico a redactar, porque el
periódico entraba en la imprenta a las 11 ". (5)
Para 1959, Estrada tiene terminada su
novela Rescoldo. Mientras escribía sus novelas y cuentos lograba
sobrevivir trabajando de lo que fuera: haciendo artículos, reseñas
de libros, correcciones de estilo, entre otros trabajos, para varias
revistas y periódicos, como: Mundo Mejor, Señal, Gente,
El Universal y la revista Siempre, e incluso trabajó en Elektra
(las tiendas del catálogo).
Todos los escritores mexicanos saben que,
de entrada, es difícil publicar una novela en el país
y posiblemente a finales de los años '50 lo haya sido más;
el campo se estrecha todavía más cuando el contenido de
lo que se pretende publicar no corresponde a los intereses de los patrocinadores
de la inversión editorial.
Estrada, como miembro del Ejército
Libertador Cristero, no podía publicar su obra en la editorial
oficial. La iglesia, por su parte, tampoco se podía comprometer
en la publicación de Rescoldo, para evitar la ruptura de los
arreglos de 1929, en los que se especifica que los combatientes cristeros
no pueden ser tratados como héroes; las posibilidades de publicación
se limitan aún más al saber que, en el Ejército
Libertador Cristero, su dirigente, Aurelio Robles Acevedo, sólo
era capaz de publicar el periódico David. Todo esto sin tomar
en consideración que, en los años '60 lo que más
se leía en México eran las historietas de Kalimán,
Memín Pingüín y Lágrimas y risas. La única
editorial que, en ese entonces, podía interesarse por Rescoldo
era Jus, cuyo gerente, en ese momento, era Salvador Abascal (ex dirigente
nacional de la Unión Nacional Sinarquista, INS). La dirigencia
de Abascal en la editorial Jus, daba a ésta la tendencia sinarquista
de la derecha mexicana en sus textos. Los sinarquistas guardaban serias
diferencias ideológicas con la tendencia cristera. El catolicismo
social de los cristeros, no es muy compatible con el socialcristianismo
de los sinarquistas. Además, "publicar en Jus, en los años
'60, era condenarse en silencio, y no ser considerado por la "alta
cultura" mexicana, porque un libro de Jus era un libro de derecha
y era malo, aunque no se hubiese leído". (6)
Así el panorama. La disyuntiva
de Antonio Estrada estaba entre: sufrir el silencio de la "alta
cultura" nacional y la corrección de sus textos por Salvador
Abascal, o que su obra nunca conociera los escaparates de las librerías
ni las fichas de las bibliotecas. "Abascal le corrigió varios
libros hasta a José Vasconcelos, en Ediciones Botas, y así
se quedaron, era muy puritano". (7) Rescoldo pasó por la
censura de Salvador Abascal, pero afortunadamente, el retoque se limitó
a las "malas razones" y los "cabrones" aparecen
como "carbones", y ante el enojo de Estrada, los "hijos
de la chingada" se convirtieron en "hijos de la tiznada",
pero no había alternativa de publicación.
Como novela histórica, Rescoldo,
adolece de algunas inexactitudes; Estrada refiere que Florencio Estrada
vivía en Estados Unidos y que, en 1927, al enterarse de la persecución
religiosa en el país, decidió regresar a su pueblo, Huazamota,
para pelear al lado de los cristeros, luego refiere un viaje de Huazamota
a la ciudad de Durango, en donde, en él Templo del Sagrario y
ante el arzobispo, los cristeros hacen su juramento de lucha y fidelidad
a la causa cristera: "Juro por mi vida, ser siempre el primero
en defender mi religión, cuando sea y contra quien se atreva
a perseguirla". (8)
El juramento antes transcrito, nunca tuvo
lugar, al menos en la ciudad de Durango y menos ante el arzobispo José
María González y Valencia, porque en 1927 éste
se encontraba a unos 10 mil kilómetros de Huazamota, en la ciudad
de Roma, tratando de legitimar la rebelión cristera ante el papa
Pío XI y gestionando la ayuda extranjera para los cristeros mexicanos,
con la organización VITA, mientras que los sacerdotes de la ciudad
de Durango habían sido expulsados o aprehendidos y los templos
se encontraban en custodia de las archicofradías locales.
Todo parece indicar que el juramento cristero
se llevó a cabo en Huejuquilla el Alto, Jalisco y ante la imagen
del Divino Preso. A pesar de las inexactitudes históricas, la
calidad literaria y precisamente las ficciones de Rescoldo, dan mayor
brillo a la narrativa, aunque también hay que reconocer que Rescoldo
supera con mucho las inexactitudes históricas y que es el único
texto que explica el porqué de la intervención de la etnia
tepehuán en el conflicto cristero, siendo que los tepehuanes,
al tener su propia religión, no comulgan con los católicos
y no sufrieron de la suspensión de cultos, porque ni sacerdotes
tenían "Mire, pagrecito -le explica Chano-, tipihuán
entra cristiada por mucho sentido con gubierno. Tamién coraje
vecinos ese Huazamota y Mezquita¡, y hermanos Tipihuán
Ocotán y Xoconoxtle. Este Ocotán y Xoconoxtle, siempre
mete cucharacontra Candelaria (...), Huazamota y Mezquital, roba ganado
y mujer, tumba pinos, siempre harto, pino.
Ese Chon y Flores con gubierno, todo dice
ta'bueno, no respinga asina Chano Gurrola, por carajadas vecinos y gubierno,
hermanos Chon y Flores, ya no ricuerda cosa sagrada sierra, que dejó
nosotros antepasados". "Cuando hermano Florencio decir si
tipihuán contra gubierno toda nosotra responde: ta'bueno -apoyó
el abuelo Doroteo tata de Chano-. Ese Estrada siempre amigo tipihuán,
siempre quiere harto, si gubierno dice mata Florencio, peleya nosotros
por Diosito, tamién por Gualupita, a ver si gubierno porta mijor
tipihuén (...) "Día prontito nosotra no tiene onde
viva, vecino Mezquital recula siempre más adentro sierra. Toda
sierra viene pelando palos. Tipihuán no puede vivir sin pinos".
(9)
Las virtudes literarias de Rescoldo, su
gran riqueza en la recreación del lenguaje, evitan que la obra
pueda ser juzgada a la luz de la exactitud histórica; a pesar
de ser un fiel ejemplo de la literatura testimonial, completamente original
y que nada tuvo que ver con los escritores de su tierra y de su tiempo,
ganado por un tema vivido y recurrente en una memoria infantil por demás
lucida; con una compleja estructura narrativa.
El gran embrollo de la Segunda Rebelión
Cristera en el Estado de Durango con sus múltiples parcialidades
de: caciques Muñoz, ejército federal, las compañías
madereras, los tepehuanes y coras gobiernistas y las defensas sociales
de agraristas, versus los cristeros tepehuanes y mestizos, las Bi-Bi
Brigada Invensible- Brigada Invencible o Brigadas Femeninas Santa Juana
de Arco, los miembros de la ACJM Acción Católica de la
Juventud Mexicana, así como los miembros de la JCFM, Juventud
Católica Femenina Mexicana, y la, cada vez menos, LNDLR, Liga
Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, se mantuvo vigente, a pesar
de que se había resuelto el problema religioso y la cuestión
de la educación socialista y se convirtió en una lucha
por la posesión y explotación del bosque y los minerales
del Mezquital y por la sobrevivencia de la etnia tepehuán o,
como mejor nos lo dice el ex combatiente cristero don Casimiro Ruiz:
"La bronca de Florencio Estrada era más con los muñoces
y la de los poblanos (nombre que los mestizos dan a todos indígenas
de la región: coras, huicholes, y tepehuanes. Los tepehuanes,
a su vez, usan la palabra "vecino" para denominar a los mestizos,
y "hermanos" para nombrar a los miembros de otras etnias y
a los de la propia), era entre ellos mismos". (10)
En Rescoldo no hay objetividad histórica;
como cristero, Florencio Estrada es antigobiernista, en el periodo presidencial
del general Lázaro Cárdenas del Río, una de las
épocas de mayor legitimidad del Estado Mexicano; pero Florencio
Estrada tampoco toma el partido de la Iglesia y los conservadores: "
-Perdone otra vuelta mi mala cabeza, padrecito... pero aunque seamos
rancheros de los más cerrados, sabemos dos cosas. Si el Papa
nos quitó el compromiso, nuestros adentros ya nunca lo podrán
hacer. No le hace que los demás hayan corrido... Mire, señor
cura: en esta sierra acostumbramos a cumplir con la palabra empeñada
a cualquier hombre. Cuando menos nos vamos a rajar con Dios. (11)
De esta manera Florencio Estrada toma
el tercer partido, es decir, el bando cristero. Los cristeros de Antonio
Estrada aparecen en Rescoldo como casi anarco-cristianos y con un pensamiento
que podría ser una primitiva relación con la teología
de la liberación, fuera de la jerarquía de la Iglesia
y del Estado y sujetos sólo a las jerarquías militares
del Ejército Libertador. Este ejército tuvo, en el Estado
de Durango, como jefe de Trinidad Mora desde 1926 hasta 1936 y a la
muerte de Trinidad Mora, el Ejército Libertador en la Segunda
Rebelión Cristera trataba de recrear el Estado Cristero que habían
logrado Pedro Quintanar y Aurelio Acevedo en la Primera Rebelión,
y que fue desbaratado por los arreglos entre la Iglesia y el Estado
en 1929. Un ejército rescoldo de la primera cristiada que esperaba
agarrar aire para volver a prender el fuego de Cristo Rey, pero la leña
del catolicismo social ya se había quemado y estaba muy desparramada
como para volver a encenderse.
El Ejército Libertador siguió
existiendo, hasta los años '60, sin pelear y sin armas desde
los '40, hasta que el rescoldo se apagó definitivamente.
A pesar de su gran calidad literaria,
Rescoldo no llegó a ser un best-seller cristero, como lo son:
Pensativa, de Jesús Goytortúa, o Héctor, de Jorge
Gram (David G. Ramírez), y no recibió reconocimientos
literarios en el país; sin embargo, "Antonio Estrada posee
una valiosa virtud: ha sabido oír el lenguaje y ha sabido ver
el modo de ser de los hombres del campo de su tierra natal, Durango,
donde nació, en Huazamota, en 1927. De aquello nutre sus cuentos
que adquirirán una mayor dimensión cuando recree lo que
ahora es valiosa fidelidad. Es autor de Rescoldo, los últimos
cristeros, seleccionada por la Universidad de Oklahoma como muestra
de la literatura mexicana, durante un ciclo especial en 1962. Ese mismo
año obtuvo el premio en un concurso de El Universal con su relato
Vente, pasmao. El Cuento le publicó "Los benditos".
(12)
Según Antonio Magaña Esquivel:
"Rescoldo, de Antonio Estrada M. -Colección Voces Nuevas,
núm. 17, Editorial Jus, 1961 - no añade nada ni al tema
cristero ni a la novelística mexicana: Estrada parece que vivió
no pocos de los sucesos que relata, y que Florencio Estrada, y Jesús
Estrada y otros personajes de Rescoldo, fueron parientes suyos. Se supone
que su relato es un documento humano acerca de aquellos grupos de cristeros
de la Sierra de Durango, que emprendieron hacia 1934 otra campaña
de Cristo Rey. Allá por Mixcoac no sé si exista y funcione
todavía el Asilo de la Divina Infantita, donde por esa época
la monjita Tránsito acogía a los huérfanos cristeros".
"Eran 33 de la bola callista -cuenta Estrada en Rescoldo-; de la
segunda sólo estaban los tres de Angel Castillo. AH ingresó
él, llevado por la coronela Josefina Pérez". (13)
Al leer la crítica de Magaña Esquivel, se deduce que Magaña
supone lo que no leyó de Rescoldo.
En el tesoro de la Sierra Madre, Bruno
Traven dedica cierta parte de su novela a los cristeros de la Segunda
Rebelión Cristera en el Mezquita¡, pero los menciona como
bandidos que gritan "-Viva Cristo Rey-" y sólo son
un elemento de ambientación para que su historia de gambusinos
estadounidenses tenga mayor emoción.
Entre 1961 y 1962 Antonio Estrada radicó
en San Luis Potosí, ahí participó en el movimiento
navista, que dirigió el doctor Salvador Nava, contra Gonzalo
N. Santos, y Estrada en su reportaje político La Grieta en el
Yugo, recogió la secuencia del movimiento; compiló corridos
y testimonios de la lucha contra quien él llama "el señor
del Cargaleote" y señal" la participación de
la UNS, Unión Nacional Sinarquista, de San Luis Potosí,
en la lucha contra Santos.
Como consecuencia de la publicación
de la primera edición de La grieta en el yugo, Antonio Estrada
se vio obligado a huir junto con su esposa y sus entonces tres hijos,
hasta Mérida, Yucatán, de donde es originaria su mujer,
para salvarse de la persecución de los esbirros de Gonzalo N.
Santos: "nomás agarramos las cajas y la máquina de
escribir y nos fuimos, porque le avisaron: dos veces lo pasaron a matar,
pero le avisaron y entonces fue cuando quemaron la primera edición
de La grieta en el Yugo". (14)
Como narrativa literaria, La grieta en
el yugo tiene poco valor; en algunos momentos el texto es tan combativo
que raya en el panfleto, es más bien, como su nombre lo dice,
un reportaje político.
En lucha política potosina de principios
de los noventas, La grieta en el yugo fue uno de los textos que inspiró
el nuevo brío del movimiento democrático del doctor Salvador
Nava.
En agosto de 1963, El Universal publicó
el cuento Vente, pasmao con el que Estrada, ganó el concurso
mensual de la sección dominical, Revista de la Semana, del citado
periódico. Vente, pasmao también aparece en el libro de
cuentos Narrativa típica, y trata del reencuentro amistoso de
dos alejados ex enemigos en la Sierra de Durango.
Para agosto de 1965 el número 4
de la revista El Cuento publicó Los benditos, como parte de la
colaboración de los lectores a la revista. En Los benditos se
narran algunas costumbres de la etnia tepehuán y su relación
con los vecinos (mestizos).
La misma revista en su número 13
ofreció a sus lectores el cuento El Sombrero. En este relato
hay una gran similitud de situación con la muerte de Florencio
Estrada, en Huejuquilla el Alto, Jalisto, visto por su hijo, pero el
autor decidió cambiar el tiempo del relato y en lugar de ubicarlo
en medio de la rebelión cristera lo establece en medio de la
Revolución; asimismo el espacio lo sitúa en Sombrerete,
Zacatecas, y al personaje le trueca el nombre por el fícticio
Emeterio Sosa, cuyo sombrero es llevado por los federales, como trofeo
de guerra, ante la mirada impotente del hijo. Es posible que para ese
momento, Estrada ya no quisiera publicar sobre los cristeros.
Estrada siguió escribiendo en condiciones
por demás difíciles: "Cuando íbamos a tener
a ese hijo (el sexto), él había invertido todo en La sed
junto al río y no teníamos dinero para salir del hospital"
(15), bajo estas circunstancias, a principios de 1967, sale a la circulación
La sed junto al río, siendo tal vez la novela menos estudiada
de Estrada, de la que pocos han gozado su complicada, pero bien lograda,
estructura literaria.
En las fojas de La sed junto al río,
editorial Jus enumera las obras de Estrada y se compromete a publicar
sus textos inéditos: Rescoldo, con un tiraje de 4 mil ejemplares,
publicada en 1961. La sed junto al río, con un tiraje de 3 mil
ejemplares y publicada en 1967.
Los Indomables, que la editorial anunciaba
como "En prensa". Las tres novelas anteriores conforman el
Tríptico Duranguense, de novela costumbrista de Antonio Estrada.
También se menciona en las fojas
de La sed junto al río: La grieta en el yugo (reportaje político
-caso San Luis Potosí-) con dos ediciones: la primera en enero
de 1963 y la segunda en junio de 1963, de 5 y 10 mil ejemplares respectivamente.
De la misma manera se anunciaba la próxima aparición de
la novela moderna La buena cizaña y en ensayo: Narrativa típica
- Fábula popular.
Lo cierto es que sólo Rescoldo,
La sed junto al río y La grieta en el yugo y cuatro cuentos,
son las únicas obras de Antonio Estrada que han conocido los
tipos de la imprenta.
El cuento El pañito también
fue publicado, pero nos fue imposible localizarlo, si bien aparece incluido
en la colección de Narrativa típica, y su asunto versa
sobre una declaración de amor.
En 1967 Jean Meyer se comunicó
con Estrada y éste le aclaró algunos puntos sobre la Segunda
Rebelión Cristera y le señaló la verdadera historia
de Valentín de la Sierra, que también se incluye en la
Narrativa típica.
Para ese entonces la situación
del novelista había mejorado parcialmente; trabajaba como director
de la revista I.C.A. Ingenieros Civiles Asociados, mientras que la Secretaría
de Educación Pública, en México, lo tenía
registrado como el número uno para ser presentado, en junio de
1968, en el ciclo: Los Narradores ante su Público.
Todo iba bien, pero desde diciembre de
1967, el escritor comenzó a sentirse mal y el 7 de abril de 1968
un infarto al miocardio terminó con su creativa existencia.
La historia de los inéditos de
Estrada es por demás lamentable: la suerte de Los Indomables
fue que unos dos meses después de la muerte de Antonio Estrada,
su viuda recibió del Fondo de Cultura Económica, el legajo
mecanoscrito de Los indomables y una carta, en donde, además
de darle el pésame, le argumentaban que, como su marido ya estaba
muerto, no tenía sentido la publicación de su texto.
La impresión de Los Indomables
hubiera completado el Tríptico Duranguense, ambientada en el
seno de la etnia tepehuán, que a pesar de no ser de lo más
sobresaliente de Estrada, supera con mucho a otros autores que han escrito
sobre la zona y que han gozado de una mejor suerte editorial, como Ramón
Rubín cuyos textos están distanciados del ambiente étnico
huichol y con la visión occidentalizada del asunto.
Del libro de cuentos Narrativos típica,
sólo se han publicado dos, y de manera aislada. Esta serie de
cuentos se desarrollan en la zona que comprenden los límites
entre los estados de Durango, Jalisco, Zacatecas y Nayarit; pedazos
de estados llenos de sierra caliente e inaccesible, donde prendió
con mayor fuerza la Rebelión Cristera.
El estilo literario natural de Antonio
Estrada fue el costumbrismo: "Estrada no representó a la
parte ortodoxa de la literatura cristera, sino más bien la parte
disidente y la fuerza literaria y el tema de Rescoldo superan su estilo
costumbrista (16) sin importar lo anterior, en La buena cizaña.
Estrada incursionó en un estilo más moderno, al narrar
el conflicto moral de un sacerdote católico que rompe el celibato
y las presiones a las que se ve sometido por parte de la curia y por
la cizaña de las feligreses asiduas (léase beatas).
Antonio Estrada fue bien querido por sus
amigos escritores; al momento de su muerte, algunos de ellos abrieron
una cuenta bancaria a nombre de su viuda Dora. Y Juan Rulfo oh entrañable
amigo de Estrada, nunca olvidó depositar dinero a la cuenta de
doña Dora: "Juan Rulfo nos mandaba dinero al banco cada
mes, ese señor nos ayudó mucho, aunque yo nunca lo conocí".
(17)
Luego de una campaña periodística,
en 1990, editorial Jus volvió a imprimir Rescoldo y La Sed Junto
al Río, sin embargo nadie se ha ocupado de los inéditos
del escritor. En el mismo año, Christopher Domínguez Michael,
en su Antología de la Narrativa Mexicana del Siglo XX, primer
tomo, (aunque involuntariamente cambia el nombre del lugar de nacimiento
de Antonio Estrada; de Huazamota al inexistente Tenzuitlén),
reproduce dos capítulos de Rescoldo y cita algunos reconocimientos
al valor literaria del mismo.
Haciendo una desinteresada apología
del escritor, Jean Meyer escribió sobre Estrada en los siguientes
términos: "Valiente, publicó reportajes atrevidos
sobre el caciquismo en Baja California y San Luis Potosí; a la
hora del movimiento cívico potosino encabezado por el doctor
Nava se la jugó publicando la Grieta en el Yugo, libro que le
valió la persecución, los sustos, el acoso constante que
le llevaron a una muerte prematura. Juan Rulfo admiró su talento
y lo defendió en La Casa del Escritor Mexicano (...) Rescoldo
debería figurar en la colección Lecturas Mexicanas".
(18)
Vale la pena la publicación de
las obras completas de Antonio Estrada, por la simple razón de
su talento narrativo y precisamente en el estilo costumbrista.
En el ambiente citadino, el lenguaje arcaico
de las zonas aisladas del país se torna como algo extraño,
por su gran riqueza de vocablos; si volteamos a la provincia, veremos
que Estrada narra con ese lenguaje casi olvidado, una realidad que para
algunos es del siglo pasado, pero que en los años 30 y 40 era
vigente en el Mezquital.
Estrada dejó inéditos varios
textos; las novelas: Los indomables y La Buena Cizaña y el libro
de cuentos Narrativa Típica, al que, al parecer, quería
cambiar el título por el de "Sembrar un Manantial".
Inéditos e inconclusos quedaron;
el ensayo Los Cristeros y la Literatura y las novelas: La Tierra era
Blanca, el Enemigo y Cinco Mujeres.
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1.- Jean Meyer, La Cristiada, Tomo I,
p.- 404.
2.- Jean Meyer, op. cit., p. 404.
3.- José Gil Olmos. "Rescoldo,
Los Ultimos Cristeros,
vuelve a prensas luego de 28 años".
4.- "Corrido: Cuidado con la disidencia.
La Revolución Mexicana a Través de los
Corridos Populares, Tomo ti, p. 445.
5.- VICENTE LEÑERO / Antonio Avitia,
1988.
6.- Ibid.
7.- JUAN MENDOZA LOPEZ / Antonio Avitia,
1988.
8.- Antonio Estrada, Rescoldo, p. 32.
9.- Antonio Estrada, Rescoldo, p. 122.
10.- CASIMIRO RUIZ / Antonio Avitia,
en Santiago Bayacora, 1987
11.- Antonio Estrada, Rescoldo, p. 55.
12.- "Ellos escribieron los cuentos"
(Antonio Estrada),
revista El Cuento No. 13, p. 450.
13.- Antonio Magaña Esquivel, La
novela de la Revolución,
tomo (i, pp. 181 y 182.
14.- DORA MALDONADO VDA. DE ESTRADA /
Antonio Avitia, 1988.
15.- Ibid.
16.- GUY THIEBAND / Antonio Avitia, México,
1988.
17.- DORA MALDONADO VDA. DE ESTRADA /
Antonio Avitia, México, 1988.
18.- Jean Meyer. "Valentin de la
Sierra Historia de un Mito". periódico Uno Más Uno,
suplemento Sábado, México, 11 de febrero de 1989, p. 4.
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(colección Voces Nuevas No. 17), 1961.
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"Vente, pasmao", El Universal, suplemento dominical, Revista
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domingo 12 de agosto de 1963, p. 3.
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MEYER, JEAN.
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A:
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1988.
DORA MALDONADO VIUDA DE ESTRADA, en México,
1987 y 1988.
JUAN MENDOZA LOPEZ, en México,
1987 y 1988.
CASIMIRO RUIZ, en Santiago Bayacora, Dgo.,
1987.
GUY THIEBAND, en México, 1986.
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