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El pasado 5 de enero apareció
publicada en diversos medios nacionales e internacionales, la
fotografía de cinco cadáveres dentro del mercado
de Ocosingo, en el marco de los hechos violentos suscitados en
Chiapas.
La Comisión Nacional
de Derechos Humanos tomó conocimiento de este asunto y
tras practicar las necropsias y análisis correspondientes,
determinó que muy probablemente hubieran fallecido en
maniobras de ejecución sumaria.
Fue así que el 28 de
febrero solicitó a la Secretaría de la Defensa
Nacional y a la Procuraduría General de la República,
iniciaran las averiguaciones correspondientes.
El Ministerio Público
Militar y el Ministerio Público Federal iniciaron las
correspondientes averiguaciones.
Tomando en cuenta elementos
propios del fuero militar y otros de la averiguación previa
de la PGR, se determinó que no había delito que
perseguir en el fuero militar y por tanto decretó el No
Ejercicio de la Acción Penal y así lo notificó
a la Procuraduría General de la República.
Por los elementos criminalísticos,
las declaraciones de testigos y otros indicios, se ha establecido
que los sujetos murieron entre las 14:00 y las 15:00 horas del
día 2 de enero de 1994, es decir, 48 horas antes del descubrimiento
de los cadáveres.
Circunstancia que coincide con
la pruebas del cronotanatodiagnóstico (tiempo de muerte)
practicada a los cuerpos.
Se logró conocer la identidad
de dos de los muertos: Francisco Rodas Gómez y Pablo Santiz
Gómez, quienes no eran miembros del autodenominado Ejército
Zapatista de Liberación Nacional.
Francisco Rodas, al decir de
su concubina Margarita Sánchez Ruiz y de Alfonso Burguete
Bulnes, quien lo acompañaba, salió de su domicilio
el día de los hechos a la 14:00 horas para dirigirse al
mercado en compañía de Burguete, tras caminar unos
5 minutos y ya en las inmediaciones del mercado, al escuchar
disparos de arma de fuego los dos sujetos corrieron, tomando
rumbos separados, siendo la última vez que se vio con
vida a Rodas, mismo que fue a morir en el mismo mercado minutos
después de la huida, pues no tuvo tiempo de llegar a su
domicilio a refugiarse.
Pablo Santiz Gómez era
propietario y tripulante de un microbús en el poblado
de Oxchuc, cerca de Ocosingo, y el mismo, al decir de testigos,
fue tomado preso por miembros del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional y trasladado el día domingo
2 a Ocosingo y apareciendo muerto en el mercado, a(l) lado de
Rodas.
Se logró establecer que
el Ejército Mexicano no detuvo a personal civil e inclusive,
le prestó ayuda, como se desprende de la declaración
de Romeo Sánchez quien a bordo de su bicicleta colaboró
con el Ejército para encontrar caminos de acceso al pueblo
de Ocosingo.
Por lo anterior, la Procuraduría
General de la República coincide tanto con el Ejército
como con la Comisión Nacional de Derechos Humanos en todas
sus conclusiones, en los siguientes términos:
-- Sí se trató
de una muerte como producto de las maniobras de ejecución
sumaria.
-- En efecto, los cadáveres
presentan el tiro de gracia a que se refiere la Comisión
Nacional de Derechos Humanos.
-- La posición final
de muerte es la original en que fueron dispuestos para ser ejecutados.
-- El momento de muerte de los
sujetos es el mismo en los cinco casos.
-- Los amarres con cuerdas se
dieron en los momentos premorten.
-- No intervino en los sucesos
del mercado ningún elemento del Ejército Nacional,
puesto que a la hora de la muerte de los cinco sujetos, las escaramuzas
se libraban en las afueras del pueblo de Ocosingo.
La Procuraduría General
de la República continuará investigando para integrar
completamente la averiguación previa 706/DO/94 y poder
hallar a los responsables de la muerte de los cinco sujetos ejecutados
en el mercado de Ocosingo.
Procuraduría General
de la República
Boletín de Prensa No. 142/94
México, D.F., a 07 de Abril de 1994 |