Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
30 de abril de 1994
A los niños de México
y el mundo:
Niños y niñas:
Le hemos pedido al Subcomandante
Insurgente Marcos que busque las palabras que ustedes entiendan
para que conozcan así lo que es nuestro pensamiento. nosotros
somos los niños zapatistas. Somos los NO-NACIDOS.
Para nuestro gobierno, para
nuestros compatriotas, para las asociaciones de derechos infantiles,
para la ONU, para los periódicos, para la televisión,
para la radio, para los presupuestos gubernamentales, para el
Tratado de Libre Comercio, para el mundo entero, NOSOTROS NO
EXISTIAMOS antes del 1o. de enero de 1994.
Nunca existimos, puesto que
nadie llevó la cuenta de nuestro nacimiento ni de nuestra
muerte. Lo peor de todo es que tampoco para ustedes, niños
y niñas de México y del mundo, existíamos
antes del inicio de este año.
Nosotros no conocíamos
ni los dulces, ni los juguetes, ni las medicinas, ni los hospitales,
ni las escuelas, ni los libros, ni la leche, ni la carne, ni
las verduras, ni los huevos y, la mayoría de nosotros,
ni siquiera la ropa.
Ahora, en medio de esta guerra,
buenas personas (que no son del gobierno) nos han mandado cosas
para curarnos, para vestirnos, para comer, y para jugar.
Nuestros padres y nuestros hermanos
mayores tuvieron que morir peleando para que nosotros conociéramos
estas cosas.
Ellos salieron en la última
noche del año de 1993 y muchos ya no regresaron. Algunos,
nos dicen, se murieron peleando. Nosotros no conocíamos
esa manera de morir.
Conocíamos la muerte
por calentura, por diarrea, por enfermedades que matan sin tener
nombre. Pero no conocíamos la muerte que se encuentra
peleando.
Otros de nuestros padres y hermanos
y madres y hermanas y tíos y tías y primos y primas
ya no regresaron pero no se murieron.
Nos dicen que se quedaron en
la montaña esa que, grandota y azul, está aunque
sea de noche. Son guerreros, nos dicen.
Algunas veces los hemos visto.
Traen otras ropas y unos fierros en las manos. Se ven iguales
en la cara pero como que se ven más bonitos. porque ahora
se ríen mucho.
Cuando nos ven empiezan a reír,
y se ríen y nos reímos también nosotros
y nadie pregunta por qué nos reímos. Se van después.
Nosotros preguntamos a los mayores
que se quedan por qué se ríen los nuestros que
vienen de la montaña, ellos nos contestan que porque la
guerra.
Nosotros preguntamos que si
en la guerra se gana algo porque parece que sí porque
si no, entonces ¿por qué se ríen? Nos contestan
que ellos no ganan nada, pero que nosotros, los niños
de estas tierras, sí vamos a ganar.
Nosotros vimos lo que nos trajo
el gobierno con la guerra, vimos los aviones y los helicópteros
y vimos que tiraban balas aquí cerca y allá en
la montaña donde están los nuestros.
Nosotros tuvimos un poco de
miedo pero no mucho, porque ya antes nos habían enseñado
para dónde tenemos que correr y dónde nos tenemos
que esconder para que no nos pase nada, también nos enseñaron
a saludar la bandera de México y a cantar el himno nacional
y a marchar y unos no marchan bien.
Nosotros vimos en el otro pueblo
unos que no marchan parejo y se ve claro que no marchan parejo.
Nosotros vemos que nuestros mayores sí marchan parejo
y queremos también marchar parejo.
Nosotros tenemos 10, 12, 8,
5, 9, 5, 11, 6 años. Los mayores dicen que ya nos "logramos",
porque cuando uno tiene menos de 5 años pues se muere
más fácil.
Desde que nos acordamos, el
gobierno nunca vino a vernos. La primera vez que vino fue después
del primero de enero de este año y vino con aviones y
helicópteros y balas y tanques y soldados.
Así conocimos su cara
del gobierno nosotros, niños y niñas de México
y del mundo.
Antes no lo conocimos y nadie
venía a tomar fotos ni a preguntarnos si comemos o si
estudiamos, ni si tenemos juguetes.
Nuestros mayores se reunieron
un día y se pusieron a hablar y a hablar. Acá uno
ya es mayor si tiene más de 1 años porque ya tiene
bueno su pensamiento y ya puede cargar un tercio de leña
y rozar y sembrar y moler maíz y cuidar a los más
chicos.
Los mayores se reunieron y pensaron
la guerra. Todos hablaron del miedo y de la muerte. Todos callaron.
Todos hablaron de nosotros. Todos rieron.
Cada quien dijo su palabra y
llegó en la mayoría que se empezara ya la guerra
y a nosotros nos enseñaron a no morirnos en la guerra.
Nosotros preguntábamos
por qué, y ellos nos contestaron que luchaban porque la
muerte sólo fuera cosa de mayores y ya no de niños.
Así nos enseñaron.
A no morir nos enseñaron. A pelear para que no se mueran
los niños como nosotros.
No sabemos si está mal
que nosotros aprendamos a protegernos y a defendernos en la guerra,
no sabemos si está mal que aprendamos a no morirnos.
Unos dicen que no se debe enseñar
la violencia a los niños y nos llegaron a decir que debemos
vivir como los otros niños de la ciudad, que aprenden
karate y tienen pistolas de juguete y aviones y helicópteros
de baterías que echan lucecitas los aviones y los helicópteros,
pero aquí la tierra tiembla y los mayores tiemblan y no
sabemos si allá donde están ustedes jugando a la
guerra con esos juguetes no tiembla la tierra y acá no
estamos jugando y sí tiembla.
Entonces nosotros aprendemos
a no morirnos. Tal vez eso está mal y es mejor que nos
muramos sin aprender a no morirnos.
Nosotros vimos las fotos. Nosotros
de por sí decimos que unos no marchan parejo y ahí
se ve clarito que el Beto está marchando chueco.
Nosotros le preguntamos al Sup
si la foto dice que el Beto marcha chueco porque está
enfermo del pecho y ya pronto se muere, pero dice el Sup que
la foto no dice eso.
Entonces nosotros pensamos escribirles
a ustedes, niños y niñas de México y del
mundo, y explicarles por qué el Beto marcha chueco y no
vayan a pensar ustedes que el Beto no marcha parejo porque no
quiere, sino porque está enfermo del pecho y ya pronto
se muere y como quiera quiso marchar. Y nosotros queremos que
ustedes no piensen mal de nosotros porque no marchamos parejo.
Nosotros queremos que el Beto
ya no se muera y podamos marchar parejo todos, por eso estamos
aprendiendo a no morirnos.
Y el Beto está encabronado
que porque las fotos no le dejan hablar y eso no está
bien porque la foto va y le habla a otros que la ven, pero Beto,
que es el de la foto, no puede ir donde va la foto y explicar
por qué está marchando chueco y la foto va a muchos
lados pero el Beto sigue aquí, con el dolor en el pecho
y muriéndose, y la foto no viene a preguntarle por qué
marcha chueco el Beto y el Beto sigue bravo y ya no le duele
el pecho porque se está muriendo, sino que ahora le duele
de coraje al Beto, dice.
Y el Beto se va con el Sup porque
está encabronado y el Beto cuando se encabrona empieza
a tirar piedras y el Sup ya se escondió detrás
de una mesa y el Beto no encuentra piedras y el Sup le dice al
Beto que se suba el cierre del pantalón, que no esté
presumiendo, y el Beto le cuenta al Sup de la foto que habla
por el Beto pero le quita la palabra al Beto y entonces el Sup
se queda pensando y le empieza a contar al Beto la historia de
un hombre que tomaba fotos allá en México en un
lugar que se llama "Alameda" y que luego caminaba por
las casas para vender la foto y después ese hombre se
fue para marchar parejo con otros y dice el Sup que fue hace
muchos años y que ese hombre ya se murió y ya no
nos acordamos si el Sup contó si el hombre pudo vender
sus fotos o no y el Beto le preguntó al Sup si las fotos
de ese hombre sí dejaban que hablaran los niños
fotografiados y explicaran por qué marchan chueco y el
Sup dice que no sabe y que a lo mejor eso fue a averiguar ese
hombre cuando se fue para marchar parejo con otros y la historia
se acabó porque el Beto se olvidó de las fotos
y del dolor del pecho y le quitó la pipa al Sup y salió
corriendo y nunca lo va a alcanzar el Sup al Beto con tanto fierro
en el cuerpo y además el Beto ya se subió al árbol
y el Sup dice que va a traer motosierra y el Beto dice que bueno
que al fin no hay gasolina y el Sup nos dice que vamos a traer
machete y todos fuimos a traer machete para tirar el árbol
y el Beto tuvo miedo y mejor se bajó del árbol
y le dio su pipa al Sup y nos pusimos a ver las fotos y todos
vimos que sí, que las fotos no nos dejan hablar a nosotros
y no nos preguntan por qué no marchamos parejo y decir
que lo único que queremos es aprender a no morirnos y
el Beto y el Sup ya se pusieron a ver las fotos de las mujeres
encueradas y los dos ya se empezaron a reír.
El Sup nos dijo que hoy es el
día del niño acá en México y entonces
también los queremos felicitar a todos los niños
y niñas y que la pasen contentos y jugando.
Nosotros no podemos jugar mucho
porque también tenemos que aprender a no morirnos. Y dijo
el Sup que hoy van a venir unas buenas gentes que nos van a traer
muchas vejigas para jugar y dice el Sup que en la ciudad no se
dice "vejigas" , que se llaman "globos".
El Beto dice que las vejigas
las mandó su tío para que jugáramos y nosotros
le decimos que su tío se murió en Ocosingo y el
Beto dice que por eso, que las vejigas las mandó su tío
para que jugáramos.
Y ya nos vamos a jugar con las
vejigas y el Sup dice que tenemos que firmar la carta ésta
que les mandamos nosotros, niños y niñas de México
y el mundo, y nosotros le dijimos que la firme él porque
nosotros sabemos que es su mentira del Sup que tiene 25 años
y bien que sabemos que es un niño igual que nosotros,
porque si no es niño entonces ¿qué hace
aquí con nosotros? El Sup dice de por sí que él,
cuando sea grande, va a ser niño otra vez.
Bueno, niños y niñas
de México y del mundo, es toda nuestra palabra y claro
les decimos que el Sup habla muy otro el dialecto y el Beto lo
rió porque el Sup quiso decir "ojo" y dijo chueco
porque le salió decir "culo" y el Sup también
lo rió al Beto pero no sabemos por qué se ríe
el Sup cuando nos ve y si le quitamos la pipa no se enoja y también
les queremos decir que el Sup no sabe inflar las vejigas porque
ya lleva tres que reventó él solo y el Beto lo
burla y el Sup dice que le va a poner su pasamontañas
a una vejiga... para irse volando, dice el Sup.
Adiós.
Niños zapatistas.
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Montañas del sureste mexicano
Chiapas.
(Suscribe) Subcomandante Marcos. |