|
Aguascalientes, Chis.- Rodeado
de centenares de guerrilleros que construyen en la selva el teatro
que será sede de la Convención Nacional Democrática
(CND), el subcomandante Marcos dice con preocupación que
si el encuentro "no cuaja, la guerra civil será la
consecuencia inmediata para el país".
El principal objetivo de la
Convención --afirma-- es "detener el fraude electoral"
el próximo 21 de agosto. Califica al PRI de "prepotente
y soberbio" que ni siquiera quiere aceptar un gobierno de
coalición.
"Delira al pensar que va
a arrasar", comenta. Y aunque el partido gubernamental ganara
oficialmente, "su problema es de credibilidad", opina
Marcos.
El vocero del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se apasiona con
el tema. Sostiene entre los dedos la pipa con la que se ha dado
a conocer en imágenes que han circulado por el mundo y
acusa a Ernesto Zedillo de ser "el elemento más difícil
para la paz".
Sobre el candidato del PAN,
Diego Fernández de Cevallos, dice que es "antipopular"
y considera que, de ganar las elecciones, "sólo retrasaría
el estallido social".
Habla también de Cuauhtémoc
Cárdenas, candidato a la Presidencia por el PRD, y asegura
que, si bien representa la posibilidad de la apertura económica
y política, su antecedente priísta representa "un
riesgo para el cambio''.
Con cualquiera de estos "tres
grandes", asegura, "México será un país
difícil de gobernar". Insiste en que para el próximo
gobierno son imprescindibles las alianzas y "el único
que no lo entiende es el PRI. Por eso agoniza".
Recomienda: "Sólo
el suicidio del PRI salva al país".
De los que llama partidos pequeños
de "oposición", considera que sólo le
hacen el juego al sistema.
Y del presidente Carlos Salinas
de Gortari, no duda en expresar que los zapatistas lo ven "muy
presionado".
"Pensamos --dice-- que
el cálculo del PRI es terminar sacrificándolo por
la opción militar. O sea, irse al fraude y llegar a la
silla el día primero de diciembre a costa de lo que sea".
Agrega: "Nosotros estamos
viendo que en estos momentos a Zedillo nada le importa, y que
presiona. Finalmente, la sangre va a irr a la cuenta del presidente
saliente, de Salinas".
Diferir la guerra
La entrevista con el jefe guerrillero
se realiza bajo el techo de una de las galeras que su tropa ha
levantado en vísperas de la CND, anunciada en su fase
plenaria y resolutiva del 7 al 9 de agosto próximo, en
plena Selva Lacandona.
"Estamos haciendo el auditorio
para seis mil personas. Más los invitados y la prensa,
que tendrán también su lugar. En la parte de arriba,
cinco mil; abajo, donde estamos echando cemento, mil. Lo de ahí
--señala-- es la tarima, donde va a estar el presidium;
y estamos haciendo varias casas donde se descanse y se coma durante
los recesos".
"Estamos viendo también
qué se va a hacer con tanta gente si empieza a llover...
Y lo de la cocina, con sus fogones para calentar lo que traiga
de laterío", dice a los reporteros que, como todos
los que llegan hasta acá, debieron esperar largas horas
para ser recibidos y pasar una minuciosa revisión.
Al llegar sorprende ver lo que
será el teatro al aire libre: Una amplia zona desmontada
en donde los troncos de los árboles sacrificados servirán
de gradería.
El escenario tiene alrededor
de 80 metros de alto y un presidium de casi 50 metros. En el
lugar, como hormigas, trabajan los insurgentes uniformados con
pantalón verde, camisa café, paliacate rojo al
cuello y muchos de ellos con pasamontañas. Decenas, fuertemente
armados, vigilan el área y en montículos cercanos
se ven descansando las armas de los combatientes que trabajan.
Marcos explica que la CND iniciará
sus sesiones el sábado 6 de agosto en la ciudad de San
Cristóbal, donde se instalarán cinco mesas de trabajo.
Ahí no habrá presencia zapatista.
"Aquí los delegados
llegan el día siete. Se instala la plenaria y se inaugura
la Convención. Cada mesa empezará a presentar lo
que discutió y a pronunciarse. Será todo el ocho.
Y el nueve saldrá la resolución de la Convención".
Según Marcos, con la
Convención se espera crear un movimiento civil pacífico,
fuerte y grande, que obligue al gobierno a unas elecciones limpias;
a reconocer la derrota y a evitar el fraude.
Que se pueda abrir el espacio
de un cambio democrático sin recurrir a las armas, lo
que significaría empezar a dar las condiciones para anular
la beligerancia, las posibilidades de que se reanude la guerra.
Piensa que el éxito de
la CND no depende del número de delegados, sino de la
representatividad que tengan. Sólo así "sería
posible desactivar la inminencia de una guerra civil en el periodo
poselectoral".
"Nosotros estamos entregando
esa valoración a la Convención, planteando que
el estallido de una guerra no sería inmediato como consecuencia
lógica de un fraude electoral. Evidentemente, todavía
el proceso civil y pacífico tiene sus cauces. Necesitamos
un referente para ver. Le estamos entregando a la Convención
toda iniciativa de movilización para la defensa de la
voluntad popular posterior a las elecciones por las vías
civiles y pacíficas. No pasaríamos por encima de
los acuerdos de la Convención para reanudar hostilidades".
Si hay fraude --señala--
todavía habría una posibilidad para que no se desatara
una guerra civil; si la Convención "no cuaja",
casi sería la consecuencia lógica; pero si es al
revés tendría la autoridad moral para evitarla,
incluso habiendo fraude. Llamarla a movilizaciones civiles y
pacíficas para dar marcha atrás con el fraude,
detenerlo, y entonces sí diferir la posibilidad de la
guerra. "Eso ya depende de la Convención".
El delirio del PRI
El subcomandante Marcos asegura
que la actitud mostrada hasta ahora por el partido oficial borra
toda esperanza de que el 21 de agosto no habrá fraude
electoral.
"Se me hace que es claro
que los priístas tienen una actitud prepotente, soberbia,
que ni siquiera aceptan que eventualmente, en condiciones difíciles,
se tendría que hacer un gobierno de coalición.
Ni siquiera aceptan eso y siguen con la política prehistórica
de otra vez carro completo. De todo o todo.
Eso no es posible. Si hay alguien
que sea honesto sabe que no es posible; ningún candidato
registrado podría hacer eso; ganar en tales condiciones
que le permitieran prescindir de cualquier tipo de alianzas o
acuerdos con los otros partidos.
El único que está
diciendo eso es el partido de Estado, el oficial, que ni siquiera
necesita absolutamente ningún tipo de alianza y que puede
gobernar el país porque va a arrasar las elecciones. Sólo
quien piensa en un fraude o está delirando puede decir
eso".
Al EZLN llama mucho la atención
el hecho de que cuando dice: "tiene que haber cambio democrático,
si no va a haber guerra", inmediatamente el PRI, los banqueros
y los sectores más duros responden que los guerrilleros
están convirtiéndose en censores y quieren erigirse
en Tribunal Electoral.
"Pero si la gente de poder
dice que si no gana Zedillo se van a ir con sus capitales y que
habrá inestabilidad, nadie dice nada y hay una amenaza
seria ahí. Esa sí es una condicionante que sale
ya no de un resultado electoral, sino de un grupo de personas
que presionan para que se les garantice una política económica,
y si no, no están dispuestos a nada".
Hay grupos de poder, los más
nacionalistas --dice Marcos-- que están invitados a la
Convención, que no tiene carácter de clase. En
ese punto pueden coincidir desde empresarios hasta indígenas
analfabetas o ciertos sectores de la Iglesia.
PREGUNTA.- ¿Hasta los
militares?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- El problema
con estos es que se mantienen al margen, pero evidentemente también
la Convención estaría abierta para ellos, aunque
tienen que ser más cuidadosos por su carácter institucional.
PREGUNTA.- Si el 21 de agosto
la mayoría vota por el PRI, el PAN o el PRD, ¿qué
perspectivas de país ve el EZLN con cada uno de los candidatos?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Si el
resultado oficial es que la votación favoreció
al PRI, van a tener un serio problema de credibilidad, no con
el EZLN sino con el resto del país, incluso aunque los
demás partidos lo avalen.
Con un promedio de abstencionismo
del 50 por ciento, que es el que están dando por sentado,
y el otro 50 por ciento para repartírselo entre tres partidos
grandes y seis pequeños, difícilmente se van a
tragar ese cuento.
Pensamos que la reacción
inmediata de la gente va a ser de incredulidad y desconfianza.
Falta ver si esa incredulidad y desconfianza se traduce en movilización.
PREGUNTA.- ¿La conformación
de un gobierno plural podría frenar la guerra?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Cualquiera
de las opciones tendría que manejar esa posibilidad. No
sé hasta qué punto. En el caso del PRI todo parece
indicar que no está abierto a ella, pese a que sería
un elemento que atenuaría el clima de beligerancia que
hay en todo el país.
Y pienso que ahora sí
me creen que hay frentes en toda la república. Antes creían
que estaba blofeando. Ahora ya es evidente que sí, que
hay otros grupos armados en otras partes de la nación.
Marcos y los candidatos
El jefe militar del EZLN ve
al PRI como elemento más difícil para un clima
de paz. No porque sea el PRI, explica: "Luis Donaldo Colosio
tenía una actitud más flexible respecto a ese problema.
A Zedillo lo veo muy intolerante, muy cerrado, incluso más
bien como una imagen que le han formado porque no estoy seguro
de que así sea él, pero como responde a ciertos
intereses dentro del partido de Estado, son ellos los que le
han hecho esa imagen. Ahí se ha desenvuelto. El problema
no es el EZLN, sino que lo más grave es la credibilidad
del resto del país".
En el caso de que el candidato
del PAN, Diego Fernández de Cevallos, ganara oficialmente
las elecciones y que se le reconociera, tendría el problema,
según Marcos, de "un programa económico antipopular"
y una imagen política de intolerancia o de inflexibilidad
en ciertos puntos que son muy delicados en la expectativa de
la población respecto a religión, medios de comunicación,
política e ideología.
"Parece un candidato más
cercano a asumir actitudes intolerantes. Pero corre por su lado
el beneficio de que como quiera ya no ganó el PRI. Y más,
pensamos que ahí la gente estaría con el 'bueno,
vamos a ver qué pasa'. Nosotros pensamos que abajo, en
el sótano del país, representa la misma política
económica que ha sacrificado a ese sótano, no sólo
a los indígenas pero sobre todo a ellos. Habría
movilizaciones de respuesta no inmediata pero sí en el
momento en que fuera definiéndose el programa económico.
En este caso pensamos que un estallido social no sería
inmediato, pero se produciría tarde o temprano".
En cuanto al candidato del PRD,
el subcomandante Marcos destaca que es el que representa más
la posibilidad de abrirse a un cambio de rumbo económico
y de los espacios políticos. Ahí el problema vendría,
afirma, del sector más reacio: "los empresarios más
de derecha, por ponerlo en alguna geometría, y por supuesto
del PRI, del que va quedando fuera".
De cualquiera de estos tres
candidatos, asegura, va a salir el que gane las elecciones. Con
fraude, insiste, México va a ser un país muy difícil
de gobernar. El triunfador, necesariamente, tendrá que
hacerlo con una serie de acuerdos y aperturas de espacios. Es
lo que el EZLN llama un gobierno de transición que enfrente
una crisis que está terminando con el sistema y empieza
a abrir los espacios necesarios para que se resuelva ese conflicto
por caminos pacíficos, civiles, y no sea necesario recurrir
a una medida desesperada como la lucha armada.
Se le pregunta si la presencia
del EZLN seguirá por tiempo indefinido. Aclara: "En
términos militares y políticos, la presencia del
EZLN no es definitiva. Nos parece que sí, porque se sabe
que existimos y tenemos una posición, pero hay otros grupos
que están como estábamos en diciembre del 93, en
lugares donde las encuestas dicen que el PRI es absoluto ganador.
Conocemos esa lógica. Tenemos contacto con ellos, sabemos
que el problema del periodo poselectoral no es el EZLN, y aunque
el EZLN se comprometa a no hacer nada, no resuelve el problema.
Tenemos que dejarlo claro.
"Sólo un cambio
en el sistema de gobierno, del partido de Estado, podría
posponer el estallido de rebeliones armadas; preparadas, no espontáneas,
a más largo plazo o al plazo suficiente para que pudieran
desactivarse, según las demandas concretas.
"Como está la situación
del país, parece que el problema es el EZLN, por más
que digamos que no --a nosotros nos pueden atacar mañana
y aniquilarnos, o podemos firmar la paz, si quieren--. Como sea,
va a reventar. Los medios que le han rascado han descubierto
que sí, que algo está pasando en el resto del país.
Nosotros ya lo sabíamos y por eso advertimos sobre ese
punto. Pensamos que sólo gobiernos que abran espacios
de participación política democrática y
reformen profundamente, casi al grado de una revolución,
el proyecto económico, podrán atenuar esto. Pero
por una cosa o por otra tendrán que establecer una serie
de alianzas con fuerzas que pueden no sólo no coincidir
con su proyecto político, sino inclusive ser contrarias.
Creo que el PAN y el PRD lo entienden. El único que no
lo hace es el PRI, pero pienso que es parte de su proceso de
descomposición, de su agonía".
De acuerdo con Marcos, el sector
más "racional" del PRI ve a la CND como el intento
del EZLN de tener un brazo político; el más duro
sostiene que los zapatistas intentan hacer un pronunciamiento
nacional, con más organizaciones, a favor de la guerra.
"Exactamente las dos cosas que ha dicho el EZLN que no tienen
ningún sentido. Porque, entonces, para qué convocamos.
Es esa ceguera histórica de no ver más allá
de lo inmediato, lo que finalmente lo va a perder, pues cuando
uno les dice cede, ellos están por el todo o nada. Y se
van a quedar sin nada".
Del lado perredista, observa
que el pasado priísta de Cuauhtémoc Cárdenas
puede representar un riesgo para el cambio que se exige. El problema,
considera, no es finalmente quién esté en el gobierno.
Puede ser Zedillo, Cárdenas, Fernández, Cecilia
Soto y hasta "la inefable" Marcela Lombardo, que dice
que los del EZLN son de la CIA.
Una bomba en las
manos
Marcos dice que el problema
es que hay una serie de demandas populares que hay que cumplir
y que, si no se pueden encauzar por vías legales pacíficas,
van a reventar por las violentas. Cualquiera que sea el próximo
gobierno, piensa, tiene que satisfacerlas en forma profunda --"no
con las aspirinas que da Pronasol"--: tiene que abrir espacios
políticos.
"En esa solución,
quien toma la actitud más inflexible y suicida es el PRI.
No necesito ponerlo en boca de Zedillo porque sobran sus declaraciones
en este punto. El problema no es de partido sino de sistema político.
Decimos por eso que en realidad se está planteando una
revolución, en el sentido de que hay que acabar con un
sistema político de partido de Estado y con el presidencialismo;
regresar al hecho de que hay que mandar obedeciendo".
Explica que a final de cuentas
el problema no está en quién tiene el poder, sino
en cómo lo ejerce o quién lo está sujetando
y cómo da respuestas. "Pensamos que el 'Ya Basta'
no es una bandera que agarra eco en otros sectores, sino es algo
que ya estaba y que brota como botón de muestra en Chiapas
y en el EZLN, pero que en realidad ya estaba brotando por otras
partes. No es algo que sirva de ejemplo a seguir, sino de lo
que ya está a punto de reventar. Si no hay solución
a esas demandas y a la posibilidad de plantearlas en términos
políticos, civiles, pacíficos, legales, esas demandas
se van a manifestar".
PREGUNTA.- Si gana el PRD, ¿cuál
será la reacción de los grupos económicos
poderosos?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Una cosa
son los ganaderos chiapanecos, que son la prehistoria de todo
porque piensan que el PRI está aliado con el EZLN. Ven
como única posibilidad al PAN. Critican a los candidatos
pirístas y en concreto a Zedillo; ven que con tal de calmar
al estado, éste los va a sacrificar a ellos; que les va
a quitar las tierras o se las va a comprar para repartirlas entre
los indígenas con el fin de que ya queden tranquilas las
cosas. Eso no les gusta. En este caso, el triunfo del PRI no
garantiza el cese de la beligerancia de los ganaderos. Ellos
exigen el baño de sangre. Esta rebeldía tiene que
ser castigada --dicen-- conforme la castigan ellos, que es con
vara y plomo.
+ A nivel nacional, continúa,
es otra situación. Existen sectores más progresistas
o moderrnos de empresarios, financieros, comerciantes y hasta
de los grandes ganaderos. "No sé hasta qué
punto hagan chantaje para obligar una política económica
que les favorezca, en este caso que se continúe en Zedillo.
No estoy seguro de que sacrifiquen una ganancia que a lo mejor
no van a perder para inmediatamente emigrar. No es lógica
de los empresarios. Ellos piensan que en la crisis puede haber
utilidad y que en el momento en que ya no se dé hay que
emigrar, pero no agotarían tan rápido esa posibilidad".
"No sé hasta qué
punto sea una amenaza para forzar un cambio, o más bien
un no cambio y que las cosas sean iguales, o hasta qué
punto sea en serio. ¿Qué tanto afectaría
esto al país? Lo que digo es que hay un sector al que
ya no le importa porque ya está afectado de por sí.
Si le dicen: 'van a escasear las mercancías', como quiera
no tiene el efectivo para conseguirlas; que va a haber desempleo
y es gente que no tiene empleo; que va a ser subempleado y ha
sobrevivido los últimos diez años en el subempleo;
o que van a bajar los servicios cuando no los tiene. Son amenazas
que no pesan en ese sector. Sí en el de la clase media
y no en los más desfavorecidos, que son finalmente los
que se alzan en armas o los que toman medidas más radicales".
+ De cómo observa la
situación del país desde la selva, Marcos dice
que el próximo gobierno tiene una bomba en las manos,
cualquiera que sea su orientación política. Y para
desactivarla tendrá que hablar mucho por muchos lados,
tocar muchas puertas, abrirlas, mantenerlas abiertas y no cerrar
ninguna. "El único que veo que está dispuesto
a no tocar puertas y a cerrar las pocas que tiene abiertas, es
Zedillo". Respecto de los partidos pequeños, el subcomandante
dice que son producto de la política del partido de Estado,
el cual define su participación sólo en términos
electorales.
Sostiene que no tienen vida
política; que su existencia sólo se da por un porcentaje
de votos, por lo que dependen de un proceso político fraudulento
y no de que representen una opción. "De ahí
que al entrar en componendas, al tratar de multiplicar el arcoiris
electoral, diluyen todavía más el voto de castigo,
o de oposición. Entonces, esos votos diluidos en ocho
partes no alcanzan a vencer al sistema de partido de Estado".
El EZLN piensa que no debe de
ser así, que su existencia debe de obedecer a un proyecto
que apoye la gente, ya sea a nivel local, regional o nacional,
según el tamaño de su estructura y aspiraciones.
De estos partidos pequeños, Marcos reconoce que sólo
el que tiene como candidato a Pablo Emilio Madero (UNO-PDM) es
el que se ha comportado con respeto hacia la CND; y que de toda
la oposición "grande", sólo el PRD mandará
delegados, en tanto que Diego Fernández de Cevallos, del
PAN, aún no ha definido su posición, aunque su
partido ya se ha pronunciado en contra.
PRI: Suicidio o
Paredón
A poco más de dos semanas
de las elecciones, el subcomandante Marcos afirma que el presidente
Carlos Salinas de Gortari está "muy presionado"
y que va a tener que ser sacrificado por la opción militar.
Acusa: "Ernesto Zedillo no quiere heredar al EZLN ni a toda
la comisión negociadora o pacificadora, mucho menos a
un interlocutor en las montañas del sureste mexicano,
alzado en armas y encapuchado. Quiere llegar a costa de lo que
sea. Pienso que está presionando a Salinas y a cierto
sector del Ejército para que antes del primero de diciembre
se tome una decisión de fuerza. Así lo estamos
viendo nosotros." Advierte que esto último depende
del Ejército Federal y que los zapatistas hacen un esfuerzo
de paz, a pesar de ser una fuerza armada.
En la Convención, comenta,
no se va a permitir que se discuta la cuestión de las
armas. Y cuando lo lógico es que un grupo armado convoque
a otros que estén de acuerdo con él, lo que se
hace es llamar a la CND a los que no están en favor de
la violencia. "Lo tuvimos que hacer porque antes pedimos
a otros que convocaran y nadie se aventó". Y argumenta:
"Todo este dinero que está aquí, que se podría
usar en armas o alimentos; todas estas jornadas de trabajo que
debieron emplearse en construir 'bunkeres', trincheras o refugios,
los estamos dedicando a levantar un teatro paa que vengan gentes
a discutir los caminos de la paz. El EZLN ha dejado claro que
no quiere la guerra, que se vio obligado a ella, pero que si
ya no es necesario está dispuesto a abandonar ese camino".
Acusa que de los dos ejércitos,
el único que está en tregua es el EZLN, porque
si bien el federal ha mantenido el cese al fuego sigue con sus
movimientos de vigilancia, acopio de tropas y alimentos, "aunque
lo estén negando. No es un Ejército en tregua,
sino que está acumulando fuerzas y preparándose".
Afirma que las amenazas poselectorales de guerra no vienen del
EZLN, sino que éste está porque el estallido militar
se posponga lo más posible, termine por diluirse o, en
el mejor de los casos, acabe por desactivarse.
Recuerda que la "caída
del sistema" en 1988 rectificó el sentimiento popular
de que la vía electoral no era el camino porque fue después
cuando el EZLN comenzó a crecer mucho y en varias partes.
"Nuestros contingentes empezaron a pasar de centenares a
miles de combatientes. Cuando estalla enero --explica--, parece
que el gobierno se va a abrir políticamente. Pero lo de
(Luis Donaldo) Colosio hizo que toda la política volviera
a girar a como se encontraba en diciembre de 1993".
Un nuevo fraude, aunque no sea
de la proporción de hace seis años, "dejaría
marcado para siempre a este país. Vemos ese peligro. El
problema no es para el 22 de agosto, sino para el resto de la
vida democrática. Sería una lección muy
grave. Nosotros no la queremos. Por eso el esfuerzo de la Convención".
Marcos sostiene que la gente no se va a quedar con el fraude
y que algo va a hacer. Acusa que la Secretaría de Gobernación
no tiene todos los hilos para unas elecciones limpias y que es
un engaño suponer que el problema de la democracia en
México es de personas.
Dice no creer en las promesas
del presidente Salinas en el sentido de que va a haber comicios
limpios, pues esto sería ir en contra de un sistema que
lo elevó al poder, con el que tiene tantas deudas. "A
menos que hayan decidido un suicidio que en términos patriotas
diga que 'finalmente mantenernos así va a meter al país
en una guerra civil; entonces vamos a hacernos a un lado, hay
que morir, renunciar como partido y a mantenernos de esa forma',
o sea ceder a unas elecciones libres y perder, que de todos modos
es lo que les va a pasar".
Concluye: "Esa es su último
oportunidad: Si el PRI no opta por el suicidio honroso en agosto,
le va a tocar paredón. Que escoja; ya no va a haber otro
chance".
Revista PROCESO
1 de agosto de 1994
Entrevista al subcomandante Marcos
Por Guillermo Correa y Julio César López |