Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
3 de agosto de 1994
Al semanario nacional PROCESO:
Al periódico nacional LA JORNADA:
Al periódico nacional EL FINANCIERO:
Al periódico local de SCLC, TIEMPO:
Señores:
Hoy no hay comunicado, nomás
les escribo para que no se sientan solos los que no pudieron
o no quisieron venir al delirio neozapatista: la Convención
Nacional Democrática. En una posdata va la mera verda'
sobre "Aguascalientes" (A ver si con mi "confesión"
se siente aludido (Girolamo) Prigione).
Vale. Salud y cuidado al cruzar
la calle (un paso peatonal interestatal no vendría mal
y, seguro, sería más barato que las privatizadas).
Desde las montañas
del sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos
México, Agosto de 1994
(Sucribe) Subcomandante Marcos
PD: Opcional para 'Rayuela'.
"Letrero en Aguascalientes, Chiapas: prohibido el paso de
tráilers".
PD: De cartera política
vencida.- Casi todos los partidos y organizaciones políticos,
grandes y chicos, del confuso espectro de la izquierda mexicana
han venido, en tiempos distintos, a dejarnos claro que ellos
sí nos han apoyado, detallan tiempos y lugares, cantidades
y calidades.
Nos quieren cobrar desde la
marcha del 12 de enero hasta las distintas caravanas. Nos reclaman
que los apoyemos en sus distintos ajustes de cuentas a cambio
del apoyo que nos dieron.
No les debemos absolutamente
nada. Solos iniciamos, solos peleamos, solos nos morimos, fue
nuestra sangre, y no la de ellos, la que alumbró el 94.
Casi todos los sin partido y
sin organización política, grandes y chicos, del
confuso espectro de la sociedad civil mexicana han venido, en
tiempos distintos, a dejarnos claro que no les debemos nada,
que ellos nos deben todo, que no estamos solos, que qué
más se nos ofrece.
Todo les debemos a ellos, por
ellos iniciamos, por ellos peleamos, por ellos morimos, fue nuestra
sangre, y la de ellos, la que alumbró el 94.
Con ellos, con los que dan todo
y no cobran nada, con los siempre insatisfechos porque piensan
que están haciendo poco o nada, con los mayoritarios,
con ellos queremos hablar.
Para ellos es la Convención,
nosotros los apoyaremos a ellos en la Convención, no a
los dirigentes de partidos y organizaciones políticas,
grandes y chicos, no a los que dejan clara la deuda que, dicen,
tenemos con ellos.
Con los desorganizados sí,
con los sin rostro, como nosotros, con los sin nombre, como nosotros,
con los despreciados y marginados por no tener partido ni proyecto
político "histórico", con ellos sí.
A partir de ahora la historia tendrá que tomarlos en cuenta,
tendrá que tomarnos en cuenta...
PD: Que delata lo que en realidad
esconde "Aguascalientes".- Ya la tarde se ha ido detrás
de los últimos periodistas que, bajo la amenaza del minado
de los accesos, se retiran con "exclusivas" y otras
reiteraciones. Cuando quedan solos el 'Sup' hace una seña,
oculta por la sombra de la gorra. Todo mundo se pone en un movimiento
que sólo en apariencia es caótico. Todos, incluso
el 'Sup', se arrancan el pasamontañas y el rostro.
Multitud de torvos marineros
aparecen, el 'Sup' delata ya un austero parche en el ojo diestro
y empieza a cojear ostensiblemente con su pata de palo. En el
muñón izquierdo, donde debiera haber una mano,
lleva un garfio que guiña al reflejo de los relámpagos
de agosto.
Otra señal y la gigantesca
lona descubre lo que "Aguascalientes" oculta bajo el
boludo vientre atravesado de bancas y horquestas. La lona en
realidad es velamen, las bancas remos, la colina el cuerpo de
un poderoso navío, la tarima es el puente (de) mando.
La proa apunta hacia el poniente,
por la escalerilla de estribor se suben cañones y barriles
de pólvora, por la de babor ascienden marineros de tatuajes
infinitos en brazos y en rostros desamordazados. "Aguascalientes"
se devela, se revela. Un barco pirata, el único, el mejor.
Ondea ya la bandera del cráneo
terrible sobre las dos tibias. Se inicia el navegar por la noche
hasta el día siguiente. Huye del sol, parece, este absurdo
navío. Por eso su obsesivo apuntar hacia occidente. El
'ex Sup' ahora murmura...
"Ya viene de la noche el
mar, ya el viento viene. Ya se cumple el ciclo de la maldición,
ya recomienza nuestro navegar. El viento quiere dejar constancia
de su furia y empieza a zarandear la voluntad marinera ante femenina
presencia.
El desorden empieza a apoderarse
de hombres y demonios, nadie se ocupa del timón, a nadie
le importa el rumbo ni el destino. Este barco ha recorrido mares
de todo tipo y condición, su velamen ha sido acariciado
por vientos de orígenes diversos, ha naufragado en todas
las islas y su amenazante emblema ha conquistado todos los puertos.
¿Por qué habría
de preocuparnos este huracán sureño? Es preciso
poner orden en cubierta, ordeno que al timonel lo arrojen a los
tiburones. Nadie me escucha. Degollo al marinero que encuentro
más a la mano.
El barco está a la deriva,
estamos a punto de perecer en los mil mordiscos de un arrecife
de coral en el Peloponeso. Tomo el timón con el garfio,
el navío sigue dando tumbos sin decidirse aún a
recibir los ásperos y mortales besos del coral.
Por fin la nave parece enderezar
su rumbo y regresar a la bahía de la que mi desesperanza
nos sacó esta madrugada El orden regresa paulatinamente
a cubierta, todos mis marinos miran fijamente el sable que sostiene
mi mano única, el sable que no es sable sino una vieja
espada que llegó a mis manos después de duro y
desigual combate contra un tal caballero de los espejos.
¿Cuándo? Cuando
mi desventura me obligó a llevar mi paso por hidalgas
tierras y mi desesperación, hoy fiero y bucanero navío,
era cabalgadura de frágil y evidente osamenta.
Ahora soy un pirata... Un pirata
es una ternura que explota fiera, es justicia incomprendida,
es desconsolado amor, es triste batallar y soledad compartida,
es un siempre navegar sin puerto, es perenne tormenta, es beso
robado, es siempre insatisfecha posesión, es sin descanso.
Almirantazgos de diversas sedes
han puesto precio a mi estar sin rostro. Quieren mi noble cabellera,
mi único ojo y la mueca que llevo en lugar de labios,
mi cabeza de mi cuello separada y de adorno para sus suntuosas
mesas.
"¡Agarradlo!",
gritan histéricos. "¡Es un transgresor de la
ley!", claman las buenas y terrenas conciencias. "¡Matadle!",
ordenan los grandes señores de múltiples palacios.
"¡Es un profesional de la violencia!", murmuran
en las cloacas ratas de todas las raleas.
"¡Es malo!",
"¡Es cruel!", "¡Un criminal embozado!",
"¡Que venga la paz!", "¡Sí,
que venga sobre su sangre y la de los suyos!", gritos y
murmullos de gente que se dice buena y lleva mierda en las venas
y podredumbre en las entrañas.
Grandes y poderosos sabios,
doblegados por el lujo y el dinero, aconsejan la muerte peor:
"¡Olvidadle! ¡No hay castigo más cruel!"
Mi barco y los míos no titubean, ya antes hemos navegado
solos, puro mar y viento puro.
El miedo a los hombres lo enterramos
un amanecer de año incierto, estando muertos vivimos,
sonriendo lloramos nada debemos al mundo e infinita es la cuenta
por cobrar.
¡Por eso nuestro fiero
estar sin rostro! ¡Por eso nuestro tierno andar! ¡Por
eso nuestro permanente desvelo! ¡Por eso nuestro todo apostar...
para que ganen otros!
Ahora el viento se opone a nuestro
paso, por entre milpas y acahuales acechan monstruos diversos,
secretarios de Estado, pacíficos enterradores de la esperanza,
conformes del hartazgo.
El barco del pirata empieza
a detenerse, será necesario recurrir a velas y remos.
Truena mi voz, tormenta en la tormenta, relámpago en la
luz, ronco canto sin tonada: ¡Preparad todo! ¡Avanzar
debemos! ¡Arrojad todo lo inútil! ¡Que todo
lo que no sirva para volar ofende al impávido mar!
Monstruos y vientos no ceden
y obligan al navío en una bahía entrar. La niebla
no acoge, cómplice y discreta. El viento, en su desconcierto,
se extravía en alguna biblioteca. Empieza a amanecer...
Hay un revuelo de pájaros
y hombres en cubierta, blanca nubes se despliegan de mástiles
y cielos, la larga cadena del ancla del destierro gime al despegarse
del húmedo lecho como de femenino vientre nuestro sexo.
El barco se mueve de nuevo,
de nuevo se mueven hombres y velas... nuestra esperanza camina...
de nuevo. Todo se mueve, menos mi sable fiero, mi espada de espejos
arrancada, mi arma tierna de noche y duerme-vela, de montaña..."
Amanece y todo vuelve a la normalidad.
El barco es de nuevo "Aguascalientes" y los piratas
son, otra vez, transgresores de la ley. Nada delata la nocturna
confesión. Una sirena, apenada, pregunta dónde
quedan las letrinas.
Un par de milicianos cava un
agujero para enterrar un viejo cofre de tesoros. Un oficial,
en previsión, dibuja un mapa para localizarlo luego. Heriberto
juega con una caracola abandonada... "Aguascalientes"
está listo. Nosotros estamos listos. Fumamos... y esperamos.
Desde algún puerto
en las montañas
del sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos
Pirata extraviado, profesional de la esperanza, transgresor de
la injusticia, bandido de suspiros, amo de la noche, señor
de la montaña, hombre sin rostro y sin mañana,
y, ahora, confeso conspirador que pinta barcos del color de "Aguascalientes",
es decir, del color de la esperanza...
Agosto de 1994.
México, con un cercano, eso espero,
viento a su favor...
(Suscribe) Subcomandante Marcos |