Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
28 de agosto de
1994
A: Eduardo Robledo Rincón
Candidato a usurpador del
Gobierno del estado de Chiapas, México
De: Subcomandante Insurgente
Marcos
Ejército Zapatista de Liberación Nacional
Cuartel General
Montañas del sureste mexicano
Chiapas, México
Señor Robledo Rincón:
Con enorme sorpresa he leído
una nota periodística (LA JORNADA, 26 de agosto de 1994,
p.13), donde usted declara que hace suyos los 11 puntos que nuestro
Ejército Zapatista de Liberación Nacional enarbola
desde el día 1o. de enero de 1994.
Quiero felicitarlo por su entereza
y honestidad al renunciar, de esta forma, al triunfo fraudulento
que las autoridades electorales del estado pretenden adjudicarle.
No podemos menos que saludar
que, consecuente con los puntos de DEMOCRACIA, LIBERTAD y PAZ,
usted renuncie en favor del auténtico ganador de estos
comicios chiapanecos.
Con su renuncia a ostentar,
con ilegitimidad, un cargo que el pueblo chiapaneco no le confió,
usted ahorra a estos suelos un baño de sangre, el que
están preparando sus ganaderos y comerciantes en la ciudad
de Tuxtla Gutiérrez, a donde acarrean desplazados para
darles entrenamiento militar y formarlos en guardias blancas.
Saludamos que renuncie usted
a apadrinar a estos golpeadores de civiles, porque para golpear
militares les falta lo principal.
De paso dígales que la
cantidad que les ofrecen (N$4,500.00 (nuevos pesos) por cuatro
meses de entrenamiento) es muy poca cosa para terminar con una
bala zapatista en medio de los ojos.
Que soliciten aumento de sueldo
y seguro de vida (pa' que algo le toque a la viuda).
En pago por su renuncia, prometo
escribir a su favor cuando enfrente usted al tribunal por delitos
electorales, además de interceder personalmente por usted
en el juicio que el Tribunal Zapatista le sigue por complicidad
con los regímenes de Absalón Domínguez Castellanos
y Patrocinio González Garrido, por fraude, robo, usurpación
de la voluntad popular, más los que se deriven del fraude
en curso.
De transgresor a transgresor
le confieso que lo que usted hizo en el pasado proceso electoral
supera a sus antecesores. Felicidades. Cuando quede desempleado
consígase una cátedra en Catemaco. Tiene futuro,
a no dudarlo.
Vale. Salud y un buen cargamento
de cigarros (dicen que en la cárcel es difícil
conseguirlos).
Desde las montañas
del sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Agosto de 1994.
(Suscribe) Subcomandante Marcos. |