Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
4 de diciembre de
1994
A: La Convención Nacional
Democrática
Al: Ingeniero Cuauhtémoc
Cárdenas
De: Subcomandante Insurgente
Marcos
Ejército Zapatista de Liberación Nacional
Cuartel General
Montañas del sureste mexicano
Chiapas, México
Por este medio me dirijo a ustedes
a nombre de todos los hombres, mujeres, niños y ancianos
que formamos el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional para plantearles una serie de cuestiones en las que
su concurso es importante.
Como se habrán enterado
por los distintos medios de comunicación, el señor
Ernesto Zedillo Ponce de León ha tomado posesión
de la Presidencia de la República.
Su primer acto fue asumir un
gabinete de Gobierno que representa la continuación del
señor Salinas de Gortari en el poder de la Nación.
Como en el Maximato, un ex gobernante
que se distinguió por sumir al país en la inestabilidad
política, la inseguridad social y el desequilibrio económico,
pretende perpetuarse en el poder manipulando a las principales
figuras públicas.
El actual régimen representa
no sólo la continuación de una política
antidemocrática, significa, también, una burla
al sentimiento nacional.
La elevación a altos
cargos de sospechosos de magnicidio, la actitud prepotente y
sangrienta ante la verdadera oposición, la vergüenza
de imponer asesores extranjeros a la institución armada
federal y el retroceso histórico que significa la omnipresencia
de la pareja Salinas-Córdoba, representan la afrenta más
grande a la soberanía nacional y a la voluntad popular
de cambio democrático.
Por diversas razones y para
diferentes capas de la población mexicana, ustedes dos
representan una opción de cambio democrático pacífico.
Las circunstancias, pero sobre
todo la acción gubernamental, los ha mantenido separados,
luchando cada uno por una misma causa: la transición a
la democracia en México.
Hoy, cuando una burla más
a la historia se ha perpetuado en la imposición de EZPL
en la silla presidencial, es necesaria una acción decidida
para oponerse a una situación que reitera la pérdida
de la soberanía nacional y nos arroja al precipicio de
la guerra fratricida.
Ustedes dos pueden encabezar
un amplio frente opositor que, mediante acciones civiles y pacíficas,
demande al Gobierno ilegítimo su renuncia, la instauración
de un gobierno de transición, una reforma electoral profunda
y radical y la convocatoria de nuevas elecciones en un marco
de igualdad.
Mediando el siglo XIX, México
tuvo en el juarismo a una cauda de hombres y mujeres brillantes
y patriotas que, frente a las amenazas extranjeras y en medio
incluso de una intervención armada foránea, lograron
poner a salvo la República y consolidar la historia independiente
y soberana de nuestro entonces joven Nación.
Hoy no tenemos en nuestro suelo
a un mexicano de la estatura de Benito Juárez. Pero tenemos
hombres y mujeres de igual o mayor estatura que los que estuvieron
junto a él en esas horas difíciles, como las de
ahora, de la Patria.
Esos hombres y mujeres están
entre ustedes. Es necesario, sólo, alguien o algo que
los convoque. La unidad entre ustedes dos puede hacerlo.
La esperanza de millones de
mexicanos vería, en la unión de ustedes dos, una
posiblidad real de democracia, libertad y justicia. Y sería,
también, una alternativa a las posiciones claudicantes
que hoy reinan en la oposición legal en México.
Yo los invito a que unan sus
fuerzas y llamen a la formación de ese gran movimiento
amplio de oposición para reinstaurar la legalidad, la
legitimidad, el orden y la soberanía nacionales.
Yo los invito a luchar para
hacer desaparecer los dos extremos de esta lucha; por un lado
un gobierno ilegal y vendepatrias, y por el otro un movimiento
armado rebelde igualmente ilegal.
No tienen ustedes dos nada que
perder, y la historia nacional tiene mucho que ganar para su
ahora incierto futuro.
En caso de que, juntos o por
separado, rechazaran esta tarea que la Nación, en boca
de sus hijos más olvidados y humillados, les pide, el
futuro será más cruento y difícil.
Con sangre, pero amanecerá.
Vale. Salud y que lo que los
une sea su presente, y lo que los separa quede para otro futuro.
Respetuosamente.
Desde las montañas del sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos
Ejército Zapatista de Liberación Nacional
México, Diciembre de 1994.
(Suscribe) Subcomandante
Marcos. |