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COMUNICADO DE PRENSA
DE LA SECRETARÍA
DE GOBERNACIÓN
Enero 7, 1994


INFORME DE LA SECRETARÍA DE
GOBERNACIÓN CON MATERIALES DE
LA SECRETARÍA DE LA DEFENSA
NACIONAL Y LA PROCURADURÍA
GENERAL DE LA REPÚBLICA

INTRODUCCIÓN

Desde las primeras horas del día uno de enero se ha presentado una situación delicada en cuatro municipios del estado de Chiapas: San Cristóbal de las Casas, Ocosingo, Las Margaritas y Altamirano. Un grupo violento y armado atacó las cabeceras de esos municipios, destruyó las instalaciones y archivos gubernamentales, asesinó y violentó la integridad de policías y civiles, tomó rehenes, asaltó comercios, tomó la radiodifusora local de Ocosingo, liberó a los presos de los centros de prevención y readaptación social de la zona, atacó instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad y, aún, disparó contra una ambulancia de la Cruz Roja que se dirigía a prestar auxilio.

La información con la que se cuenta de este grupo violento y agresor que está actuando en el estado de Chiapas permite determinar sus rasgos principales y muchos de los presuntos responsables de su dirección. Así, sabemos que sus dirigentes son de distintos orígenes, nacionales y extranjeros, expertos en acciones de combate, altamente entrenados y educados; ellos han planeado, entrenado y ahora dirigen las acciones de este grupo radical. Otros, distintos, son aquellos locales, indígenas, manipulados o presionados y que han tomado parte en las acciones de violencia.

Este no es un movimiento indígena ni es una acción campesina. Es la obra de profesionales manipulando a desafectos y a quienes han sufrido recientes condiciones económicas adversas. Como ha sido ampliamente informado, existe un rechazo de varias poblaciones indígenas y campesinas a los agresores. Una comunidad indígena indignada del municipio de Oxchuc logró capturar a seis miembros del grupo agresor, los exhibieron en la plaza y los entregaron al Ejército Mexicano, el cual ya los ha puesto a disposición del Ministerio Público.

Similar reacción ha sucedido en puntos distintos del municipio de Altamirano, temerosos de que regresen los agresores y solicitándoles a los medios de comunicación la petición de auxilio por parte del Ejército Mexicano. Las organizaciones indígenas y campesinas de Chiapas se han acercado a las autoridades reclamando protección por parte del Ejército Mexicano y ofreciendo plena participación para suprimir la agresión.

Esto también ha sido informado por agencias noticiosas internacionales y nacionales. Por eso, es importante reiterar que no se trata de un movimiento indígena o campesino sino de acciones de un grupo radical dirigido por profesionales que está engañando, e incluso obligando a través de leva, a la participación de indígenas.

Como se explica en este texto, a lo largo del año pasado se contaba ya con información sobre diversas actividades ilegales de grupos en esta zona fronteriza. Entre éstas estaban el tráfico de armas y de pertrechos militares, acciones aisladas contra policías locales y emboscadas contra miembros de las fuerzas armadas, amenazas contra productores para lograr apoyos económicos o logísticos, extorsión de dinero para tener paso libre, invasiones violentas de tierras, la localización de centros de entrenamiento y reportes de llamados a la sedición aprovechando los rezagos de la región.

Han adoptado un lenguaje político que no deja duda alguna de su voluntad de enfrentar por las armas al Ejército y al Estado Mexicano. Se escudan en el nombre de Emiliano Zapata, que es profundamente respetado por nuestra población, para perseguir sus objetivos de violencia. Muestran un doble rostro: amable y comedida con los turistas en San Cristóbal de las Casas y extremadamente virulenta y sanguinaria contra nuestros compatriotas mestizos e indígenas de Ocosingo.

Mientras los Comandantes y sus grupos allegados tienen armas de alto poder, los indígenas, muchos de ellos no mayores de 15 años, tienen armas cortas, machetes y rifles de madera usados en entrenamientos en la espera de capturar armas de fuego. Este grupo, por los campos de entrenamiento y la presencia de extranjeros identificados, muestra afinidades con otras facciones violentas que operan en países de la región centroamericana. Han sido, también, alentados y en ocasiones auxiliados por quienes confunden, tal vez de buena fe, tareas de índole religioso con luchas sociales, sin reparar en los medios para realizarlas.

Las autoridades locales y federales han respondido desde la detección de las primeras actividades ilícitas. Durante 1993, en mayo y en junio, fueron investigados los asesinatos de soldados mexicanos y otros hechos delictivos, de los que resultaron órdenes de presentación, consignaciones con o sin detenido ante los jueces respectivos, y en todos los casos se escuchó y se respondió a los reclamos de grupos no gubernamentales de defensa de los derechos humanos.

El gobierno del estado de Chiapas realizó operativos para hacer efectivas, como es su obligación, las órdenes de aprehensión expedidas por jueces competentes. De ellas también resultaron capturas puestas a disposición de los jueces y decomisos de armas. Algunas de estas acciones generaron reacciones locales de grupos simpatizantes, probablemente sin conocimiento profundo de causa. La Procuraduría General de la República intensificó sus operativos contra el narcotráfico y se siguió una vigilancia a los campamentos de entrenamiento para detectar actividades ilegales y en su caso actuar.

Las circunstancias particulares de un ancestral atraso de la región, una intensa y masiva migración ilegal de ciudadanos de países al sur de la frontera y una previa historia de abusos de autoridad en el pasado, obligaron a actuar con especial cuidado durante 1993. Muchas de las acciones emprendidas fueron modificadas y algunas detenciones realizadas fueron suspendidas en atención a demandas de grupos sociales y religiosos de Chiapas, en favor del respeto a los derechos humanos, ignorantes muchas de ellas del crecimiento de las actividades clandestinas del grupo armado agresor.

Se mostró una particular serenidad y flexibilidad de parte de las autoridades. El orden y la promoción de una nueva manera de actuar, apegada a derecho, de diálogo y de unión para combatir los rezagos, aconsejaban un especial tratamiento. En muchos casos esta actitud y esta respuesta gubernamental permitió soluciones a algunas demandas que de otro modo no hubiesen sido posibles; en otros, lamentablemente, se bloquearon acciones preventivas y justificadas que hubiesen permitido una más eficaz acción de gobierno contra la gestación final de este grupo clandestino y extremista.

Se decidió, por ello, incrementar la respuesta a las demandas sociales y rezagos ancestrales por parte del gobierno federal y local. Las acciones programadas de Solidaridad para el estado de Chiapas son las más intensas en el país. En los últimos 5 años, la inversión federal ha crecido diez veces, pasando de 70 millones de nuevos pesos a 750 millones de nuevos pesos en 1993. Ello ha permitido, como lo ha informado la Secretaría de Desarrollo Social, la construcción de hospitales y 80 centros de salud, la rehabilitación de más de 4 mil escuelas y la construcción de casi 2 mil aulas, la construcción de más de 3 mil kilómetros de caminos y carreteras, la introducción en 1200 comunidades de energía eléctrica y la construcción y rehabilitación de 500 sistemas de agua potable.

Además, los 110 municipios del estado han recibido fondos municipales y se han constituido 19 fondos regionales para las comunidades indígenas a fin de poder financiar sus proyectos productivos; se han apoyado a más de 60 mil cafeticultores del estado que vieron los precios internacionales del café desplomarse en los últimos años y se ha dado crédito a la palabra a 90 mil campesinos más. A partir de agosto de 1993, se inició un programa especial de combate a los rezagos de esta zona en particular, con una inversión adicional de 40 millones de nuevos pesos, para carreteras, un hospital en Altamirano, escuelas y para proyectos productivos.

En materia agraria, el Gobierno Federal ha realizado acciones sin precedente en el estado y en particular en la zona agredida: en materia de rezago agrario se han concluido más de 2 mil expedientes que representan el 90 por ciento del rezago que existía en 1992; en la restitución y dotación de 90 mil hectáreas de tierras, principalmente a las comunidades indígenas; la regularización de cerca de 6 mil hectáreas; e incrementados apoyos a la producción. También, los recursos para los programas sociales del estado de Chiapas crecieron más de 10 veces en los últimos 5 años. Finalmente, en agosto de 1993, se desarrolló un programa especial para la selva y la frontera para responder con mayor celeridad a las demandas de esta zona.

La presencia de una amplia gama de organizaciones sociales que han mantenido un diálogo permanente con el Gobierno ha permitido muchos avances sociales. Queda claro que una organización de muy diferente naturaleza, se escudó en el marco de este esfuerzo de conjuntar la participación social y la respuesta del Gobierno, no para bienestar de los chiapanecos, sino para preparar los golpes violentos de los últimos días.

En conclusión, se adoptó un camino de acciones sociales para beneficio de las comunidades de esta zona y del estado en su conjunto. Este camino ya tenía resultados y, los que toman más tiempo comenzaban a fructificar. Así, se evitaron las acciones preventivas directas, respondiendo a reclamos que, reiteramos, ignoraban el incremento de actividades subversivas. Pero la acción social no puede persuadir a quienes tenían ya la resolución irrevocable de la violencia, de manera independiente a las respuestas a las demandas sociales. Ello explica por qué los acontecimientos de estos primeros días de enero no fuesen previamente frustrados.

Desde el día 30 de diciembre los gobiernos local y federal y el Ejército Mexicano habían identificado un movimiento sospechoso en la selva, que anunciaba una próxima acción importante de grupos agresores, que se habían replegado a zonas aisladas de la selva después de diversos operativos realizados en julio. Esta era la tercera ocasión en el año que se contaba con informes similares. Por ello, se reforzaron las medidas de seguridad y se fortalecieron las policías y el destacamento del Ejército Mexicano en la zona.

Sin embargo, el movimiento agresor resultó más amplio y más extendido, comenzando acciones violentas en lugares en los que no las habían realizado en el pasado, como en San Cristóbal de las Casas. Actuaron con movilizaciones de muy pequeños grupos, sumándose cerca de las poblaciones, lo que hizo más difícil su detección.

La respuesta de las autoridades desde el inicio de los ataques del grupo radical fue la de proteger a la población civil y llamar al diálogo pacífico. El Gobernador solicitó por escrito el día primero de enero, de acuerdo al artículo 119 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de la fracción III del artículo 42 de la Constitución Política del estado de Chiapas, la intervención del Ejército Mexicano. Este, para evitar la pérdida de más vidas humanas civiles en estas poblaciones, no contra-atacó el primer día.

El segundo día, el Ejército Mexicano fue objeto de un ataque directo a su cuartel, al cual respondió con eficacia. También acudió al llamado de auxilio de otras poblaciones de la zona, actuando, nuevamente, con el objetivo de defender y proteger a la población. El Ejército Mexicano ha actuado, y lo seguirá haciendo, apegado a la ley y en cumplimiento de sus responsabilidades constitucionales.

En cada caso, el Ejército Mexicano ha puesto a disposición del Ministerio Público local o federal, de acuerdo con su competencia, las averiguaciones respectivas para que procedan conforme a Derecho. La Procuraduría General de la República ha desplegado a agentes del Ministerio Público para agilizar las averiguaciones previas y actuar de acuerdo a sus responsabilidades legales.

En todo momento, y como en los últimos años, ha existido un completo acceso a los medios de comunicación, los cuales han ejercido sus responsabilidades en plena libertad. Esto también ha sido aprovechado por este grupo agresor y radical para promover sus objetivos de combate. Con todo, no se limitarán los derechos de los medios de comunicación a informar a la población. Se les indicarán, sí, los lugares donde no se les puede garantizar su seguridad personal. Se ha establecido una oficina de información oficial en la zona para dar continuamente los reportes sobre los acontecimientos que se sucedan.

Por ello, y con el afán de ampliar el conocimiento de la opinión pública sobre las circunstancias en Chiapas, se presenta este documento con información amplia de los acontecimientos, de la identidad del grupo radical y los diversos intereses que confluyen en su formación, de las acciones que ha tomado el Gobierno Federal y local para responder a esta amenaza y de las más importantes líneas de acción que se seguirán en los siguientes días. Estos son los objetivos de este Informe.

El Ejército Mexicano seguirá actuando con gran respeto a los derechos humanos y de la población hasta dar una respuesta clara y decidida a la demanda de orden y seguridad de los habitantes de esta zona del estado, cumpliendo con poner a disposición del Ministerio Público que corresponda, los detenidos y las pruebas que están en su poder. Se están girando órdenes de presentación para personas presuntamente vinculadas con las actividades delictivas de los últimos días. Se respetarán plenamente a las organizaciones sociales, a los núcleos ejidales y a las comunidades indígenas. No se tolerarán excesos ni desapego a derecho.

Por otra parte y, en consonancia con diversos grupos sociales y organizaciones campesinas del estado y de todo el país, y también de diversas asociaciones religiosas y organizaciones políticas nacionales que han rechazado la violencia y han invitado al diálogo, se ha establecido ya una mesa de atención para realizar acciones inmediatas de apoyo a la población más necesitada. Habrá una respuesta ampliada a las demandas sociales de los pobladores de la Selva y la Frontera en el estado de Chiapas.

El Gobierno Federal ha desarrollado una respuesta inmediata para asegurar el abasto de alimentos, cobijas y medicinas. Están en marcha programas inmediatos de salud pública, para atender emergencias, prevenir enfermedades y restablecer la atención de los hospitales dañados por los agresores. Se construyen o acondicionan albergues para atender a las familias. Soldados del Ejército Mexicano protegen y distribuyen, junto con las autoridades locales, estos apoyos federales.

Asimismo, se atienden ya algunas de las necesarias obras de reparación en instalaciones de servicios para la población dañadas por los agresores. En particular obras de infraestructura, como son los sistemas de agua y electricidad; escuelas y hospitales y carreteras, tan demandadas por esa zona y que ya se habían construido. Por eso, a las acciones de pacificación siguen nuevos esfuerzos para atender en especial a esta zona del país.

 

1.- ANTECEDENTES

Durante las últimas décadas, los problemas estructurales que afectan al estado de Chiapas han propiciado el surgimiento de múltiples movimientos sociales para la defensa y promoción de los intereses de las comunidades. Son organizaciones legales. Sin embargo, también emergieron unas de carácter extremista y de vocación violenta. Así, en los años de 1967 y 1970, grupos denominados Comandos Amados del Pueblo y Ejército Insurgente Mexicano, efectuaron operaciones de entrenamiento en diversas zonas de la entidad, sin llegar a realizar actividades de otra escala.

Posteriormente, en los años ochenta, algunas agrupaciones radicalizaron sus acciones en su lucha por la tierra, promoviendo ocupaciones ilegales de predios que provocaron violencia. Estos conflictos fueron aislados y las demandas encontraron en la mayoría de los casos, cauces legales de respuesta y conciliación.

En la década de los noventa, la acción social se intensificó con el apoyo de muchas organizaciones campesinas, populares y de comunidades indígenas. A pesar de estos avances, para los grupos armados y violentos, con dirigencias profesionales y apoyos de miembros de diversas organizaciones cívicas y religiosas, esto no significa ninguna modificación a sus planes. Así continuaron algunas acciones de violencia aislada y radicalizaron sus objetivos de lucha armada. Comenzaron, también, las operaciones del auto-llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

En este documento se describen las características más importantes de este grupo agresor, las formas de reclutamiento y el adiestramiento que promovían, su organización y las bases donde realizaban sus operaciones, el armamento, las comunicaciones y el equipo que utilizan, la descripción de sus acciones recientes, y las operaciones que han realizado desde el primero de enero de 1994. También, la información sobre sus dirigentes, que ha sido validada hasta ahora por testimonios directos de personas de la región.

 

2.- DESCRIPCION Y OBJETIVOS

El llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional es una organización extremista, violenta, profesional y bien entrenada. Su perfil es altamente ideologizado y emplea lenguaje característico de líneas extremistas. Su estrategia operativa en 1993 y al amparo de otras organizaciones en años anteriores, consistió en propiciar la invasión de propiedades rurales y generalizar la violencia, mediante emboscadas al Ejército y a los cuerpos de seguridad pública, apropiándose de su armamento.

Sus planteamientos han sido radicales: el ataque a instalaciones públicas estratégicas e instalaciones militares. Ha aprovechado los rezagos sociales como mecanismo para reclutar miembros y se apoya en auto denominados "catequistas", algunos de ellos identificados, para tener acceso a grupos indígenas en condiciones precarias. No han dudado en presionar a familias enteras para incorporar nuevos miembros a su causa violenta. Los testimonios y las acciones recientes lo confirman. Su propósito ha sido ampliar su base de militancia para luchar contra el Estado Mexicano y su Gobierno.

Tiene reglamento y disciplina interna, así como diversos manuales de instrucción que abarcan el uso de armas, planeación de ataques, estrategias de combate, sistemas de seguridad y comunicación, y medidas disciplinarias. En su campamento se ha encontrado propaganda del PROCUP, al cual apoyan en la distribución de sus publicaciones.

El llamado EZLN tiene presencia, desde 1993, en 5 municipios de Chiapas: Ocosingo, Las Margaritas, Comitán, Altamirano y Chanal. En ellos cuenta con una red organizativa de células de militantes que están en permanente comunicación mediante radios de banda civil. Tienen 15 centros de adiestramiento en diversos municipios: seis están ubicados en Margaritas; 5 en Ocosingo; 2 en Sabanilla; 1 en Altamirano; y uno en Chanal.

 

3.- RECLUTAMIENTO Y
ADIESTRAMIENTO

Este grupo armado agresor ha sido apoyado por algunos ideólogos y religiosos, actuando individualmente, de distintas denominaciones. Han realizado una labor de formación de cuadros y organización al interior de comunidades. Ello le permitió poder transitar del convencimiento de grupos de población rural, al reclutamiento y su posterior adiestramiento, en prácticas de subversión y terrorismo.

Estas condiciones previas han abierto el camino a los activistas que, cuando han encontrado resistencia, utilizan amenazas de despojo de bienes o expulsión de la comunidad, a quienes no participan. De acuerdo a los testimonios de campesinos reclutados, se ha llegado al caso en donde los niños son utilizados como rehenes para inducir la participación de sus padres.

La dinámica de un grupo de una comunidad bajo su control, se transforma gradualmente: se paraliza casi totalmente la actividad productiva, se desatienden las actividades municipales e incluso las educativas. Los grupos cooptados o presionados canalizan sus esfuerzos en la construcción de campos de entrenamiento, y las familias se dedican a la preparación de alimentos para satisfacer las necesidades de los integrantes de este grupo radical y violento, que acuden de poblaciones lejanas a recibir instrucción paramilitar.

Además, construyen los futuros centros de refugio para la población no participante. Posteriormente, los grupos reclutados entran en una etapa de concientización organizativa. De acuerdo a los manuales capturados y testimonios, se preparan, realizan operativos y, en ocasiones, venden sus animales y pertenencias para obtener armas.

En esta etapa, intervienen los instructores en acondicionamiento físico, en rutinas de artes marciales, en la operación de radios de banda civil para establecer y apoyar una red de radiocomunicaciones. Paralelamente, médicos involucrados en el grupo capacitan a campesinos indígenas como promotores de salud o en la atención de primeros auxilios.

Los cuadros de instrucción, integrados por mexicanos y extranjeros, conforman un núcleo aparentemente bien entrenado en guerra de guerrillas y terrorismo. Al parecer, en el caso de los mexicanos, algunos son activistas relacionados con grupos guerrilleros desarticulados en la década de los setentas, que se desprendieron de muchos que retornaron y viven una vida bajo la ley y productiva. Existen claros indicios de que estos grupos tienen cercana relación con el Partido Revolucionario Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP) y las Fuerzas de Liberación Nacional.

En el caso de los extranjeros, es posible que hayan tenido alguna experiencia de guerrilla en países al sur de México. Los detenidos de varias nacionalidades de esa región y su nivel de entrenamiento así lo sugieren. Se encuentran detenidos un nicaragüense y, al parecer, un guatemalteco.

Los grupos reclutados se adiestran una o dos veces por semana o quincenalmente y, de acuerdo a la zona, varían los horarios; cuando parte del poblado está integrado al movimiento, entrenan en áreas cercanas a la comunidad, de las 17:00 a las 22:00 horas, y posteriormente, cuando la misma ha sido absorbida, entrenan de 14:00 a 18:00 horas. Lo hacen en grupos pequeños para no ser detectados por las fuerzas de seguridad. El adiestramiento consiste en arme y desarme del armamento, manejo de explosivos, defensa personal, prácticas de tiro y maniobras de emboscada.

 

4.- ORGANIZACION Y BASES
DE OPERACIONES

De acuerdo a la información disponible se presumen tres tipos de bases de operaciones. La primera de ellas es una zona despejada en forma circular, en donde entrenan los integrantes del movimiento y normalmente está ubicada cerca de los refugios (cuevas) más próximos a la comunidad. El segundo tipo son cuarteles móviles, que regularmente ocupa el grupo denominado "Insurgentes" y consta de: "escuela de estudio", a donde sólo asisten los responsables regionales y diferentes medios, "área de entrenamiento", "estación de radio", "armería y cocina". El último tipo, son los denominados "cuarteles" que constan de diversas construcciones y "pista de entrenamiento", para combate irregular.

Los diversos tipos de bases de operaciones están ubicados en áreas de difícil acceso topográfico y ocultas por la maleza. Para llegar a las mismas se requiere recorrer distancias de tres a cuatro horas, por brechas semiabiertas en zonas de densa vegetación.

Dentro de los principales centros de operaciones del UZI, se encuentran los siguientes: San Juan, municipio de Las Margaritas; San Marcos, municipio de Ocosingo; Livingstone, entre los límites de los municipios de Ocosingo y Altamirano; La Grandeza o La Garrucha, entre los municipios de Ocosingo y Altamirano; Delicias Pacham, Morelia, en el municipio de Altamirano; Peña Guadalupe, en el municipio de Ocosingo; Chalam del Carmen, El Carrizal, en el municipio de Ocosingo; Buena Vista Villa Flores y Santa Rosalía, en el municipio de Comitán.

Las instalaciones clandestinas detectadas tienen relación entre ellas, ya que pertenecen a la organización clandestina Unión Zapatista Fuerza - Lucha Armada. Utilizan el mismo sistema de comunicación y código de llaves, se rigen por los mismos mandos, el modo de entrenamiento, los lugares y horarios son coincidentes y la coordinación invariablemente se realiza a través del radio banda civil. Estratégicamente han sido ubicados para desplegar actividad de penetración en toda la región sur del estado de Chiapas.

La información recabada indica que la estructura de dicho movimiento en cada comunidad está integrada por tres responsables regionales que actúan como comisarios políticos, siendo los encargados de las actividades de reclutamiento entre la población y adoctrinamiento de la misma. Operan a través de reuniones periódicas, apoyadas con proyecciones de películas de corte político-revolucionario, efectuadas en las denominadas casas de seguridad. Posteriormente realizan reuniones de grupos de varias comunidades. Una de éstas se denomina "Centro de Asamblea".

A su vez, la población está organizada en dos partes: las bases de apoyo y reserva, formadas por mujeres y ancianos y, otro grupo de apoyo, que son los llamados "zapatistas", que está integrado por menores de edad. De estos grupos se desprenden las comisiones, formadas por cuatro o cinco militantes, que concentran los recursos alimenticios y económicos; además se encargan del traslado de armamento y vigilancia de campamentos; dichas comisiones son relevadas cada 72 horas.

Como aparato paramilitar funcionan las denominadas "Escuadras de Milicianos" (militantes). Cada escuadra está compuesta por un "sargento", un "cabo", un radio-operador, un promotor de salud y 20 militantes.

 

5.- ARMAMENTO, COMUNICACIONES Y
EQUIPO INDIVIDUAL

El armamento y el equipo individual, son comprados por los militantes a través de sus llamadas "Comandancias Generales". Cuentan con los siguientes tipos de armas: rifles calibre 22 mm., de 16 tiros, de fabricación norteamericana; fusiles AR-15, calibre 5.56 mm., de fabricación norteamericana; carabinas M-1, calibre 30 mm., de fabricación norteamericana; escopetas, pistolas y revólveres de diverso tipo, así como subfusiles marca STEN, de calibre ___ mm., de fabricación inglesa y fusiles CKS, de procedencia desconocida que podrían ser, de acuerdo a las descripciones de los informantes, carabinas SKS-SIMONOV, calibre 7.62 mm., de 10 tiros, de fabricación rusa, utilizadas especialmente para unidades de guerrilla; se hace notar que las armas, en su mayoría, son nuevas.

En lo que respecta a la red de radiocomunicaciones, las comunidades cuentan con radio-operadores de equipos tranceptores de banda civil (CB), que transmiten en la banda de 11 metros, clase B, entre 26.965 y 27.255 Mhz., según el número de canales. Los equipos de radiocomunicación tienen 23 o 40 canales de recepción-transmisión y el horario de las mismas es entre las 24:00 y las 06:00 horas.

El tipo de equipo utilizado en su mayoría, son radio-transmisores marca Cobra, modelos 19-Plus y 148-GTL, utilizando antenas de 5/8, modelo Alley Cat de 7 elementos. Hasta el momento se ha logrado detectar parte de su código de claves y grabar transmisiones de sus comunicaciones. Se estima que existen 172 estaciones de radio, ubicadas en los municipios de Altamirano y Ocosingo. El Código de Claves utiliza la banda civil (BC), combinándolas con otras que indican los desplazamientos de las unidades militares del Ejército Mexicano y de las fuerzas de seguridad pública.

Por otro lado, un radio técnico del grupo guerrillero es el que supervisa la red de comunicaciones. La estación base de transmisión del "Cuartel General" subversivo, tiene el código de identificación CICARA; al parecer es el denominado "Centro de Instrucción El Caracol", ubicado en la misma comunidad, en el municipio de Las Margaritas.

El equipo individual de los militantes, consiste en fornitura de lona, artículos de limpieza de armas, cantimplora, cuchillo y arma, así como cartuchos. Respecto al uniforme, su fabricación se efectúa en las comunidades y para ello compran el material localmente; éste consta de camisola color café, paliacate color rojo al cuello, gorra y pantalón tipo militar color verde y es marcada con distintivos que van desde "Militante" hasta "Coronel".

En lo que respecta a la combinación de los colores de la ropa militar, ésta es muy similar a la utilizada por las unidades guerrilleras guatemaltecas que operan en los departamentos fronterizos con México; en el caso de éstas, su uniforme es camisola verde y pantalón café.

 

6.- DIRIGENTES

Las diversas organizaciones y asociaciones de la región han establecido entre ellos una red que, prácticamente, ha dado lugar a una confederación de líderes. Del entrelazamiento de distintos liderazgos ha resultado la organización de carácter paramilitar que ha encabezado las acciones armadas y de violencia de los últimos días, y que se llama a sí misma "Ejército Zapatista de Liberación Nacional".

Es necesario, como se ha expresado en diversas ocasiones, distinguir entre los líderes y los grupos de indígenas, y estos, de los ideólogos, los religiosos involucrados, los que se llaman a sí mismos "catequistas" pero que realizan actividades subversivas, y los activistas políticos, así como los militantes, la mayoría de estos últimos con antecedentes en organizaciones radicales, varios de origen centroamericano.

De hecho, la coincidencia de intereses entre los religiosos activistas y los políticos extremistas, ha dado lugar a organizaciones diversas que en la práctica se han sobrepuesto sobre las organizaciones comunitarias y campesinas, legítimas de la localidad, y las han utilizado y desvirtuado. El gobierno ha sido muy cuidadoso de no confundir a los distintos tipos de organizaciones y sus dirigentes, con el fin de respetar el auténtico liderazgo de las comunidades.

Se tienen identificados a muchos de los dirigentes de las comunidades de Altamirano, Ejido Morelia, Delicia Pachán, Guadalupe Victoria, Edén del Carmen (Ocosingo), Chalam del Carmen (Ocosingo), La Grandeza (Ocosingo), Florida (Ocosingo), Nuevo Sacrificio (Ocosingo), La Laguna (Ocosingo), La Arena (Ocosingo), Mendoza (Altamirano), Flor del Río (Margaritas), Nuevo San Marcos (Margaritas), Guadalupe el Tepeyac (Margaritas), El Caracol (Margaritas), Plan de Santo Domingo (Margaritas), Arroyo el Porvenir (Margaritas), San Isidro (Margaritas), San José del Río (Margaritas), San Antonio de las Flores (Margaritas), Ejido Veracruz (Margaritas), El Rosario Río Blanco y la propia comunidad de Margaritas.

En lo que respecta a las organizaciones políticas sometidas al interés de dirigencias radicalizadas se tienen detectadas a las siguientes: en el municipio de Las Margaritas destaca la Unión de Revolución Armada Zapatista de Liberación Mexicana. Cuenta con el apoyo de la Organización Revolución Zapatista y la Organización "La Radio" que realizan labores de proselitismo y logística.

En la región comprendida por los municipios de Ocosingo y Chiapa de Corzo, ha venido actuando la Asociación Nacional Campesina Independiente Emiliano Zapata (ANCIEZ), cuya ideología es similarmente radical, que se escindió de la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), considerando que carece del nivel del radicalismo adecuado.

Debe reiterarse que, desde el inicio de las confrontaciones, el Gobierno ha ofrecido diálogo. Este ofrecimiento ha sido respondido con más violencia. La violencia, como lo ha afirmado el Presidente de la República, no genera más libertad ni más democracia, sino odio y cerrazón política. Con todo, existe la voluntad de tratar con benevolencia o incluso considerar el perdón, para aquellos que bajo presión o inducción abandonen las hostilidades y toda forma de violencia.

El Gobierno reitera su compromiso indeclinable de defender el Estado de Derecho, rechazar la violencia, apelar al diálogo pacífico y dedicarse a la solución de los retos sociales que deben ser el objetivo común y la respuesta patriótica de todos a la Nación.

 

 

Secretaría de Gobernación
Informe especial
7 de enero de 1994


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