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Señoras y Señores:
El Secretario de la Defensa
Nacional, General Antonio Riviello Bazán, después
de analizar las condiciones de seguridad que prevalecen en los
municipios que fueron atacados, a partir del primero de enero,
por el grupo agresor, me ha informado que las ciudades y principales
poblaciones donde había presencia de este grupo están
ya bajo seguridad del Ejército Mexicano, garantizando
con ello la tranquilidad de los habitantes de estas comunidades
del estado de Chiapas.
El Ejército alcanza así
un primer objetivo que ha venido realizando a partir del primer
día de 1994, en el marco de su responsabilidad constitucional
y en respuesta a la solicitud del Gobierno de Chiapas para proteger
a la población civil y restaurar condiciones de seguridad
en esa entidad.
Por otra parte, los cambios
ocurridos hace 48 horas en el Gabinete Presidencial están
permitiendo avanzar en las tareas encaminadas a promover acciones
a favor de la paz.
La trayectoria y voluntad del
Secretario de Gobernación y el encuentro del Comisionado
para la Paz y la Reconciliación en Chiapas con diversos
sectores han generado un amplio apoyo a las medidas que pueden
llevar al fin de los enfrentamientos.
La Iglesia Católica en
su conjunto así lo ha manifestado. También los
miembros de otras iglesias.
Los candidatos a la Presidencia
de la República de cada uno de los diversos partidos políticos,
se han comprometido a favor de la paz.
La Comisión Especial
de Senadores y Diputados ha manifestado su decisión de
contribuir a la eliminación de la violencia lo más
pronto posible.
Los más diversos movimientos
sociales, las organizaciones no gubernamentales, los medios de
comunicación, los principales líderes de opinión
del país, los intelectuales y, en general, los ciudadanos,
están en favor de la búsqueda de este espacio de
paz.
El Gobierno de la República
da ahora un paso firme, una vez garantizada la seguridad de la
región y de los propios miembros del Ejército Mexicano
para enviar un mensaje claro de conciliación, de paz,
y de respeto a los derechos humanos.
Tomando en cuenta que el Ejército
Mexicano ha alcanzado ya el primer objetivo en su misión
constitucional de garantizar la seguridad en la región,
tomando en cuenta el sentimiento y la opinión de la nación
y, por las propias convicciones del presidente de la República,
con toda responsabilidad he tomado la decisión de suspender
toda iniciativa de fuego en el estado de Chiapas.
El Ejército Mexicano
garantizará la tranquilidad de los habitantes de estas
ciudades y pueblos. Sólo responderá si es atacado.
Si los grupos armados no deponen
a su vez sus acciones agresivas, el ejército tendrá
que defenderse y defender a la población civil.
También, en este tipo
de situaciones es frecuente que se presenten actos para lograr
objetivos de propaganda. Esto no puede descartarse y se estará
alerta.
De esta manera, el Presidente
de la República, Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas,
hace todo lo que está en sus manos para buscar seriamente
la paz. La tarea más urgente es construir este nuevo espacio
de conciliación.
Deseo fervientemente que esta
decisión del Gobierno de la República, que recoge
el sentimiento de toda la sociedad, sea el primer paso para salvar
vidas y para encontrar nuevos caminos de reconciliación.
Estamos en la posibilidad de
encontrar una solución que muestre la fuerza extraordinaria
de la sociedad mexicana. Este es un momento de unidad para vencer
una situación difícil.
Continuaremos llevando alivio
y alimentos a los afectados por la confrontación. Redoblaremos
la atención a las demandas sociales de las comunidades
indígenas, particularmente de los Altos y la Selva de
Chiapas, con su propia participación.
Actuaremos para asegurar mejor
justicia. Reitero que aquellos que hayan participado por presión
o desesperación, y que ahora acepten la paz y la legalidad
encontrarán el perdón. Así, estoy seguro
que México saldrá fortalecido.
Ahora, actuemos todos a favor
de la paz y de la reconciliación. Mostramos así,
con la voz de un México unido, que la fuerza de la paz
es inmensamente mayor que la capacidad de daño de cualquier
grupo violento agresor.
Muchas gracias.
Mensaje leído el 12 de
enero de 1994, por el presidente de la República, Carlos
Salinas de Gortari, en el Salón Venustiano Carranza de
la residencia oficial de Los Pinos. |