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Reporte número 27.- 12
de enero
San Cristóbal.- Manuel
Camacho Solís, encargado de la paz y la reconciliación
en Chiapas, acompañado por Samuel Ruiz García,
obispo de la Diócesis, y del General Othón Calderón
Carrillo, comandante del operativo en la zona urbana de San Cristóbal,
así como de otras autoridades civiles y representantes
de comunidades indígenas de distintas partes del país.
Leyó el mensaje de Carlos
Salinas de Gortari. Luego expresó unas palabras en Tzeltal,
dialecto que predomina en las zonas en conflicto, tradujo al
español el Vicario de la diócesis Gonzalo Ituarte
Verduzco, las palabras del exsecretario de relaciones exteriores
fueron dirigidas a hombres, mujeres, niños, jóvenes,
muchachas indígenas para externarles que su corazón
desea que llegue la paz a Chiapas.
Dijo que el primer paso ya se
ha dado al suspender el ejército toda iniciativa de fuego.
El segundo paso, dijo se está dando con una fuerte movilización
civil de todos los sectores de la sociedad para forzar a las
condiciones para poder llegar a la mesa de negociaciones. Y el
tercero esperamos, manifestó que se dé pronto que
son entablar negociaciones para dialogar, escucharnos, respetarnos.
Respondió luego las preguntas
de la prensa, aseguró que el Corazón del problema
está en Chiapas, si se corrige el corazón se logrará
la paz en todo el país.
Hasta el momento dijo no ha
tenido ninguna comunicación con gente del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional, dijo estar seguro que
serán ellos quienes den a conocer su respuesta ante esta
iniciativa del gobierno de México.
Respecto al tiempo que esperará
para conocer la respuesta de cuando se desea realmente la paz,
no es válido condicionar el tiempo, lo importante es que
todo salga bien.
Dijo que la manera como se ha
venido solucionando el conflicto no es mágica, es el problema
de la claridad de decisiones políticas correctas.
Dijo que él tiene acceso
directo con el presidente de la República Carlos Salinas
de Gortari, y espera ganarse el respeto y la confianza de otros
sectores.
Aclaró que la postura
del gobierno con respecto a las acusaciones que se formularon
en contra de Samuel Ruiz García, declaró que la
posición oficial fue aclarada en un comunicado de la Procuraduría
de Justicia, donde se dijo que no existe ninguna acusación
en su contra, y dijo el comisionado de la Paz sería un
error convertirlo en enemigo, ya que la iglesia y en especial
Don Samuel, ha sido un factor importante en (el) avance del proceso.
Reporte número 28.- enero
12.
Ocosingo.- Aun más de
70 mil indígenas de 300 comunidades rurales de Ocosingo
se encuentran incomunicadas por el Ejército Mexicano,
reveló el párroco Pablo Ilibarri quien además
denunció que la tropa entró varias veces a la Iglesia
para buscar guerrilleros y de que en esta localidad a la fecha
se calcula en unos 70 el número de muertos tanto del Ejército
Zapatista como del Instituto Armado.
El sacerdote dominico habló
así ante un grupo de la Red de Derechos Humanos de Organismos
No Gubernamentales que integraron Flora Guerrero de Morelos,
Arturo Solís de Reynosa y otros de otras partes de la
República.
Entrevistado una hora antes
de que arribara escoltado por seis helicópteros Manuel
Camacho Solís, Comisionado para la Paz y la Reconciliación
y de que centenares de militares desalojaran la cabecera municipal,
Ilibarri narró que varias veces los soldados irrumpieron
al templo en busca de rebeldes.
La parroquia de Ocosingo además
fue acribillada varias veces por elementos del instituto armado.
Denunció que el ejército
evacuó por la fuerza a decenas de familias de este municipio
y se las llevó a Palenque y que aun se encuentran allá.
Destacó que el aislamiento
de las más de 300 comunidades indígenas que son
en su mayoría tzeltales es lo más preocupante porque
ya no tienen víveres y además no pueden comerciar
el maíz y el café que producen en esta región.
Indicó que aparte de
la gente de los dos ejércitos que cayó en combate,
murieron un número aun no determinado de civiles en los
enfrentamientos que tuvieron como escenario este municipio.
En el recorrido que efectuaron
los representantes de la Red de Derechos Humanos encontraron
enormes charcos de sangre en todos los pasillos del mercado municipal
y escasas huellas de balas en las paredes.
En el barrio Toniná un
lugareño señaló el lugar donde un comerciante
en aceites fue sepultado porque el Ejército no le permitió
enterrarlo en el panteón municipal.
Alberto Maldonado se quejó
de que no se ha repartido comida para toda la gente afectada
por la guerra en esta comunidad.
Dijo que el DIF ha estado enviando
comida, pero que es muy poca para toda la gente que habita en
este lugar, porque ya tienen 12 días de que llegaron los
zapatistas y de que se enfrentaron con las tropas y aun no se
pueden llegar camiones para que los comerciantes de este lugar
puedan venderlos a los lugareños.
Diversos testimonios de personas
de aquí dijeron que lo que se (sic) como resultado del
enfrentamiento que sostuvieron fuerzas del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional y el Instituto Armado hubo como
unos 300 muertos que luego el ejército se llevó
con rumbo desconocido.
Otras versiones que se hicieron
llegar a los ONG fue de que el Ejército disparó
sobre personas que estaban internadas en hospitales de Ocosingo.
Antes los organismos señalados
detectaron el microbús que fue acribillado por elementos
de la tropa donde mataron a 14 personas desarmadas y que aun
se encuentra en el mismo lugar donde se sucedieron los hechos.
La unidad móvil presenta
4 impactos al parecer de mortero y decenas de agujeros producidos
por armas de grueso calibre, sangre, pedazos de piel y de hueso
de cráneo aun se encuentran en este lugar.
En el trayecto a Ocosingo y
Altamirano se detectaron 7 camionetas pickup de la Policía
Judicial y que fueron incendiadas por el EZLN, además
de 14 lugares donde los zapatistas derribaron enormes pinos sobre
la carretera además de dos zanjas profundas en la carpeta
asfáltica y 4 bloqueos con piedras.
Los organismos no gubernamentales
conocieron testimonios de que a partir de las seis de la tarde
se establece una especie de "toque de queda" y de que
centenares de militares se apostan en las azoteas de las casas
con órdenes de disparar sobre cualquier persona.
En Altamirano el grupo de representantes
de ONG detectó que la mayor parte del municipio se encuentra
militarizado con tanquetas, baterías antiaéreas,
morteros y ametralladoras fijas.
Se conoció de que el
Ejército no entrega despensas a mujeres que no tengan
hijos y esposo.
En Ocosingo a partir de que
llegó Camacho Solís ya se habían movilizado
cientos de soldados a las afueras del pueblo y habían
llegado camionetas de la Comisión Federal de Electricidad
y de Teléfonos de México.
San Cristóbal de las
Casas, Chiapas.-
Corralito, Enero 94.- Buitres
en lo alto, ladridos cerca y lejos y un ronco cacaraqueo de gallinas
armonizado con un suave susurro del viento entre las ramas de
los pinos, acompañan a cinco corresponsales de guerrilla
que con calosfríos y horror descubrieron el festín
de un perro, casi esqueleto y semicalcinado: un ser humano.
Aquí en Corralito a 17
kilómetros de San Cristóbal por un camino de piedras
y lodo, se enfrentaron unidades zapatistas con tropas regulares
del Ejército Mexicano el dos de enero.
En este lugar donde solamente
un anciano parece cuidar a dos comunidades que antes habitaban
medio centenar de familias, un perro flaco le ganó los
restos casi huesos de quien al parecer fue víctima del
bombardeo de la Fuerza Aérea Mexicana.
Con ladridos ante los intrusos,
el can arrastraba a su presa y otro miembro de su especie se
alejaba con un peroné a las mediaciones del cerro.
A veces se escuchaba el zumbido
de unas moscas grandes y negras, que de cuando en cuando se posaban
sobre los huesos del infortunado.
Dos días antes de la
llegada de los enviados, organismos de Derechos Humanos habían
visitado el área junto con unos 120 periodistas y habían
constatado la presencia de mochilas verdes ensangrentadas, ropa
vieja y cientos de casquillos, pero el cadáver no se encontraba
aún.
No se oía ruido de aves
ya, solo el gemido del viento cuando con temor unos reporteros
comenzaron a disparar sus cámaras y atrapar aquella escena
sobrecogedora producto de una guerra motivada por la explotación
y represión sobre miles de indígenas en el sureste
de la República.
"A MI HIJO LO LLEVARON
LOS EJERCITOS"
Antes en la entrada de la comunidad
San Antonio de los Baños en medio de extensiones irregulares
de tierra, árboles, piedras y maleza quemada, don Roberto
Sánchez Pérez indígena tzeltal nos recibe
con una queja "a mi hijo lo llevaron ellos, los ejércitos
luego de que los cabrones zapatas les hicieron tiros".
También dijo que se llevaron
a un amigo suyo y que todavía no regresa, también
se llevaron su bicicleta al campamento militar de Rancho Nuevo.
"Se oyía ruidos,
bombas, las bombas cayían y cayían y los zapatas
corrían palcerro y de allí les pegaban a los ejércitos"
decía con aquel tono sonsoneteado de los indígenas.
Dijo que a "unos lo madriaron
bastante ellos allá en el campo militar", decía
con resignación mientras un pedazo de tela blanca, casi
girones ondeaba con la débil fuerza del viento fresco.
Luego vimos enormes extensiones
de tierra y maleza quemada. En el interior de las casitas se
encontraban restos de comida, ropa revuelta, herramientas, muñecas
viejas y botellas de brandy vaciadas quizás en año
nuevo.
En algunas de ellas parecía
que sus moradores salieron de repente porque había indicios
(de) que las mujeres preparaban los alimentos, a otros algo los
levantó de sus camas para ya no volver. Caballos sueltos,
otros amarrados y perros que amenazaban a los recién llegados.
En Corralito está un
"Jetta" que se llevaron los del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional de una agencia de autos en San
Cristóbal.
La escuela vacía, la
parcela desolada y dos camionetas cerradas abandonadas completan
el panorama que provocó el inicio de guerra en México
en la que aun no se definen quienes son los ganadores, hasta
hoy sólo hemos visto perdedores.
San Cristóbal, enero
12.- Una de las 32 detenciones arbitrarias que realizó
el ejército mexicano el pasado 5 de enero a las 8:00 horas,
fue cometida en la persona de Marcelino Antonio Méndez
Pérez, cuando transitaba por la carretera panamericana
a la altura de la gasolinera Aguilar.
Los militares detuvieron el
vehículo en que viajaba junto con el chofer Salvador Ruiz
Ruiz, un camión de tres toneladas, color blanco, modelo
92, los bajaron del vehículo y fueron trasladados a Rancho
Nuevo. Ahí fueron encerrados en un cuarto, atados de pies
y manos.
Aproximadamente a las 16 horas
fueron trasladados en helicóptero al campo deportivo de
esta ciudad, junto con 14 personas más, que supuestamente
fueron detenidas de la misma forma que el denunciante.
En el mismo lugar, bajó
otro helicóptero en el que fueron trasladados hacia el
aeropuerto de Terán, en Tuxtla Gutiérrez. Ahí
les taparon la cara y fueron golpeados y obligados a caminar
sin poder ver hacia dónde eran conducidos.
Durante el interrogatorio a
que fueron sometidos, bajo amenazas de muerte, --ya que les ponían
una pistola en la cabeza-- les exigían que se declararan
"zapatistas", además pidieron información
sobre Domingo López Angel, para involucrarlo con el movimiento
armado.
Luego los trasladaron a la policía
judicial federal, en donde supuestamente les fue tomada su declaración
y encerrados en un calabozo, ahí permanecieron hasta el
8 que fueron liberados, sin devolverles el camión que
les fue decomisado, propiedad del señor Andrés
Lunes Hernández.
Durante el tiempo que permanecieron
encarcelados, se presentaron abogados de la CNDH, o por lo menos
eso dijeron, los defensores de los derechos humanos les indicaron
que por lo menos permanecerían unos 15 días detenidos.
En el mismo operativo del ejército,
se encontraban otros 30 detenidos, entre ellos uno con la pierna
derecha rota.
Periódico TIEMPO
San Cristóbal de las Casas
Enero 12, 1994 |