Para el periódico
nacional "LA JORNADA"
Para el periódico nacional "EL FINANCIERO"
Para el periódico local "EL TIEMPO"
de San Cristóbal de las Casas, Chiapas
13 de enero de 1994
Señores:
Ahora me dirijo a ustedes. El
CCRI-CG del EZLN ha emitido una serie de documentos y comunicados
que pueden ser de interés para la prensa nacional e internacional.
Los compañeros del CCRI-CG
del EZLN me piden que vea de nuevo la forma en que estos documentos
lleguen a sus destinatarios y sean de conocimiento público.
Por esto recurrimos a ustedes
para ver si es posible que por sus medios periodísticos
los documentos sean del dominio público.
Estos documentos contienen nuestra
posición sobre los acontecimientos suscitados entre los
días 7 y 13 de enero de 1994.
Aclaro esto porque, para llegar
hasta ustedes, el paquete de documentos debe recorrer días
de camino por caminos reales, brechas y picadas y atravesar sierras
y valles, brincar tanques de guerra, vehículos militares
y miles de uniformes verde olivo y, en fin, todo ese arsenal
de guerra con el que pretenden intimidarnos.
Olvidan ellos que una guerra
no es una cuestión de armas o de un gran número
de hombres armados, sino de política.
Bueno, el caso es que estos
documentos y esta carta tardará algunos días en
llegar a sus manos, si es que llegan.
Nosotros seguimos bien, en estos
documentos reiteramos nuestra disposición a un diálogo
para una solución justa al conflicto.
Por otra parte nos deja más
bien inamovibles toda la parafernalia militar con la que el gobierno
federal trata de tapar la gran cloaca de injusticia y corrupción
que nuestras acciones destaparon.
La paz que ahora piden algunos
siempre fue guerra para nosotros, parece que les molesta a los
grandes señores de la tierra, el comercio, la industria
y el dinero que los indios se vayan ahora a morir a las ciudades
y manchen sus calles hasta ahora sólo sucias de envolturas
de productos importados, prefieren que sigan muriendo en las
montañas, alejados de las buenas conciencias y el turismo.
Ya no será más
así, no se puede fundar el bienestar de los menos en el
malestar de los más. Ahora tendrán que compartir
nuestra suerte, para bien o para mal.
Tuvieron antes la oportunidad
de volver los ojos y hacer algo contra la gigantesca injusticia
histórica que la nación hacía contra sus
habitantes originales, y no los vieron más que como objeto
antropológico, curiosidad turística o partes de
un "parque jurásico" (¿así se
escribe?) que, afortunadamente, habría de desaparecer
con un TLC que no los incluyó más que como un acta
de defunción desechable, porque en las montañas
la muerte no se cuenta ya.
Todos son culpables, desde los
altos funcionarios federales hasta el último de los líderes
"indígenas" corruptos, pasando por un gobernador
que no eligieron los chiapanecos según su voluntad y derecho,
presidentes municipales más preocupados por obras de ornato
y por estrechar relaciones con grandes señores que por
gobernar para sus gentes, y funcionarios del más diverso
estrato, todos negando salud, educación, tierra, vivienda,
servicios, trabajo justo, alimentos, justicia, pero sobre todo
negando respeto y dignidad a los que, antes que ellos, ya poblaban
estas tierras.
Olvidaron que la dignidad humana
no es sólo patrimonio de los que tienen resueltas sus
condiciones elementales de vida, también los que nada
tienen de material poseen lo que nos hace diferentes de cosas
y animales: la dignidad.
Pero es justo reconocer que
en medio de este mar de indiferencia hubo y hay, voces que alertaron
sobre lo que estas injusticias traerían. Entre esas voces
estuvo, y está, la del periodismo honesto, que lo hay
todavía, nacional y local.
En fin, para qué los
aburro, parece que ya tienen bastantes problemas tratando de
convencer al Ejército federal de que los deje hacer su
trabajo periodístico. En resumen lo que queremos es paz
con dignidad y justicia.
No nos amedrentan sus tanques,
aviones, helicópteros, sus miles de soldados. La misma
injusticia que nos tiene sin carreteras, caminos y servicios
elementales se vuelve ahora contra ellos.
No necesitamos carreteras, siempre
nos hemos movido por brechas, caminos reales y picadas. Ni con
todos los soldados federales alcanzarían a tapar todos
los caminos que siguió antes nuestra miseria y ahora sigue
nuestra rebeldía.
Tampoco nos afectan las mentiras
de la prensa y la televisión, ¿olvidan acaso el
porcentaje de analfabetismo REAL en el Estado de Chiapas? ¿Cuántas
viviendas no tienen luz eléctrica y, por tanto, televisión
en estas tierras?
Si la nación se deja
engañar nuevamente por esas mentiras, siempre quedará
al menos uno de nosotros dispuesto a despertarla de nuevo. Los
Comités Clandestinos Revolucionarios Indígenas
son indestructibles, tienen desde que fueron formados un escalafón
de mando.
Si uno o varios caen, ya otro
o ya varios toman su lugar y sus relevos futuros se alistan.
Tendrán que aniquilarnos a todos, absolutamente a todos,
para detenernos por vía militar. Y siempre les quedará
la duda de si no habrá quedado alguno por ahí que
vuelva a iniciar todo.
No los distraeré más.
Espero que la "media filiación" del "comandante
Marcos" no le haya traído contratiempos a más
"inocentes" (doble contra sencillo a que con esa "media
filiación" van a acabar deteniendo al que protagoniza
a "Juan Diablo" en la telenovela "Corazón
Salvaje" del canal, but of course, de las estrellas).
Una pregunta: ¿Servirá
todo esto para que, siquiera, los "mexicanos" aprendan
a decir "Chiapas" en lugar de "Chapas" y
digan "tzeltales" en lugar de "Setsales"?
Salud y un abrazo, si es que
hay lugar y modo todavía.
Subcomandante Insurgente
Marcos
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Subcomandante Marcos |