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BASES PARA LA NEGOCIACIÓN
Este es el mensaje que a través
de los conductos apropiados voy a enviar a las comandancias del
EZLN. He recibido su comunicado, respondo a los puntos de su
mensaje y al mismo tiempo les presento las orientaciones que
están guiando mi actuación para facilitar el proceso
de paz y de reconciliación.
Uno.- La dinámica de
la guerra es de tal condición, que de no haberse actuado
sin perder una hora en favor de la paz, hubiéramos entrado
en un proceso irreversible con consecuencias lógicas,
graves para el pueblo de México.
Precisamente porque comprendo
las dificultades de la comunicación, mis intervenciones
no han estado condicionadas a respuestas de ustedes. El cese
unilateral a toda acción de fuego y la Iniciativa de Ley
de Amnistía, demuestra la voluntad del gobierno para encontrar
una solución política.
Entiendo que el cese del fuego
por parte de ustedes y la búsqueda del diálogo
van en la dirección a encontrar una solución política.
Ciudadanos y fuerzas políticas de todo el país
claman por una solución política humanitaria, sensible
socialmente y que dé seguridad a la paz y a la reconciliación.
Dos.- He dejado claro -públicamente-
que Samuel Ruiz García, obispo de San Cristóbal de
las Casas, es sin duda alguna, un ciudadano que con su labor pastoral
ha demostrado su acción por la paz, es un mediador confiable;
por lo tanto, reitero que para este comisionado son reconocidos
como auténticos los mensajes que nos hagan llegar por su
conducto.
Por ser antagónicas las
posiciones y los métodos y para no caer en situaciones
que magnifiquen las diferencias, hemos venido actuando dentro
de una estrategia de negociación por mensajes de concordia,
con hechos que faciliten la solución política del
conflicto, del estudio de la situación de Chiapas; el
reconocimiento de la necesidad de cambios y al observar las graves
consecuencias que ha tenido la violencia y aún más
graves que tendría si ésta continuara y se extendiera.
He considerado que la búsqueda
de la paz requiere de tres etapas y ámbitos de negociación:
Primero: La suspensión
de toda iniciativa de fuego; establecer un diálogo con
el EZLN por vías confiables; que este comisionado se refiera
a ustedes por su nombre y busque orientar la información
pública hacia la construcción de la paz; y a través
del diálogo establecer garantías para ustedes en
el proceso de amnistía.
Segundo: Que la unidad de los
chiapanecos facilite la reconstrucción política
en apego a derecho de la acción gubernamental y cambios
inmediatos en la aplicación de la justicia y respuestas
sociales serias a los problemas de las comunidades indígenas.
Tercero.- Que alcanzadas las condiciones
para la pacificación, y encauzados los cambios políticos
en la justicia y los programas sociales de Chiapas, la sociedad
mexicana en su conjunto y las fuerzas políticas de la nación,
ya sin la presión de la lucha armada y a través del
proceso político y legal, puedan reflexionar sobre lo ocurrido
y a partir de ello acordar políticas y cambios que mejoren
el clima de convivencia política general.
Se intenta una negociación
con hechos de paz, a las que seguirán hechos en favor
de la unidad chiapaneca por la seguridad, la justicia y la democracia.
Si nos hubiéramos esperado o quisiéramos resolver
una agenda global en medio de la violencia, hoy seguiría
la violencia con consecuencias irreversibles para las libertades
públicas, la estabilidad económica y la posibilidad
de realizar los cambios que urgen a Chiapas.
Tres: Con relación a
su representatividad y al tratamiento que facilitaría
la comunicación con ustedes, en mi calidad de Comisionado
de la Paz y la Reconciliación en Chiapas, doy respuesta
a esta preocupación.
De la misma manera como hemos
hablado de negociación por mensajes con hechos, esta respuesta
se dirige a lo central de su planteamiento. En un comunicado
ustedes solicitan reconocimiento como ejército beligerante,
en otro proponen que sólo sean mexicanos por nacimiento,
quienes participen en la comisión de intermediación
para que el conflicto lo resolvamos sólo los mexicanos.
Por eso, para conciliar su decisión
política de fondo de obtener representatividad y no tener
injerencias externas en este conflicto y para encuadrar el proceso
de negociación en el marco de nuestras leyes, me he referido
a ustedes como EZLN, respetando la denominación que les
ha dado identidad.
Cuatro.- Finalmente, ustedes
me preguntan cuál es mi función y mi posición.
Mi función como Comisionado para la Paz y la Reconciliación
en Chiapas, es crear un espacio de comunicación y negociación
para la solución política del conflicto.
Informo con honestidad al gobierno
de México, a la sociedad y a la opinión pública,
para que de esa manera se vaya construyendo una comunicación
objetiva, más fácil y no adjetivada. Estoy en contacto
con fuerzas amplias de la sociedad para recoger sus sentimientos
y en mis planteamientos, toman en cuenta lo que considero son las
posiciones fundamentales del gobierno de México y de sectores
de la sociedad de los cuales depende la estabilidad económica
y política del país.
Respecto al EZLN, he hecho todo
lo que está a mi alcance, para frenar la guerra y abrir
caminos hacia la paz; aunque difiero totalmente de sus métodos,
trato de escuchar sus razones y procuro abrir caminos que ofrezcan
seguridad a todos y en su momento posibilidades de participación
política legal a su organización.
Respecto a mi posición
política personal, he venido a estas tierras con auténtico
ánimo de buscar una solución política al
conflicto. Lo hice cuando la violencia iba en ascenso, lo hice
porque creo en el valor superior de la paz y la necesidad de
la reconciliación y con Benito Juárez creo en que
la mejor forma de dar vigor a la patria es fortalecer a la República
con ciudadanos libres, instituciones democráticas, gobierno
justo y apego de todos al derecho.
México y el mundo han
escuchado su voz de denuncia sobre abusos, discriminaciones,
injusticias contra indígenas y campesinos. Ha habido también
un rechazo general a métodos violentos; todas las fuerzas
políticas del país están en favor de la
paz.
A nombre de todas las familias
que quieren la paz y reconciliación y conciente de la
complejidad del problema y de las soluciones, con franqueza les
digo: este es el momento para alcanzar los mejores resultados,
es el momento de construir una salida política con la
movilización de la sociedad en favor de la paz y la justicia.
Se pueden lograr muchas cosas.
En cambio, la violencia hoy desmovilizaría a la sociedad
y dividiría adicionalmente a los pueblos.
Desde San Cristóbal
de las Casas, Chiapas,
18 de enero de 1994
Manuel Camacho Solís
(Rúbrica)
Texto del documento enviado
por el Comisionado Manuel Camacho Solís al EZLN, el 18
de enero de 1994. |