|
San Cristóbal
de las Casas,
29 de enero de 1994.
Comandancia del EZLN:
Me dirijo a ustedes desde San
Cristóbal de las Casas porque están dadas las condiciones
para llevar el diálogo público que hemos sostenido
a un diálogo directo, honesto y con garantías plenas,
porque en principio los puntos de la agenda de su comunicado
del 20 de enero llevan a un buen inicio.
Para avanzar, precisaré
los pasos que pueden llevar al cese definitivo de hostilidades
y reflexionaré con ustedes sobre los riesgos y las posibilidades
que se presentan en la actual situación política.
Aquí estamos para continuar
con el diálogo público. Si hemos regresado ahora
es porque están dadas en este momento todas las condiciones
para alcanzar una solución política que conduzca
hacia una paz digna para todos. La hora llegó porque prácticamente
todos han definido su posición frente al conflicto.
Ustedes, una organización
armada que el país quiere ver transformada en voz política;
un mediador, don Samuel Ruiz, ligado profundamente y a las causas
sociales de los indígenas y que por ello ha asumido el
peso de facilitar una salida que evite destrucción y sufrimiento
a las comunidades, y este comisionado, al que le han dado su
confianza muchos que quieren la paz y quien tiene la confianza
de quienes toman las decisiones que la favorecen.
Ni ustedes ni el mediador ni
el comisionado, por nosotros mismos, podríamos alcanzar
la paz y menos los cambios sociopolíticos de la región
que resultan más urgentes. La solución al conflicto
de Chiapas no depende de la voluntad de unas cuantas personas;
en este destino cuentan las opiniones e intereses legítimos
de la sociedad civil, de las fuerzas políticas y las decisiones
del gobierno, los intereses en Chiapas y todos los intereses
de los estados de la república.
Están dadas las condiciones
para el diálogo. Que no se hayan registrado violaciones
al cese al fuego durante los días en que ha estado en
vigor es, en sí, una gran victoria de las fuerzas que
luchan por la paz.
En ningún otro conflicto
semejante en el mundo se ha logrado un espacio de tregua tan
amplio. Por eso mismo, no hay que perder la oportunidad de iniciar
el diálogo directo.
Más allá de los
puntos que ustedes consideraban importantes para el inicio del
diálogo, se han tomado decisiones que contribuyen a la
distensión. El único punto que todavía puede
tener una ambigüedad, es su pregunta respecto a si el EZLN
tiene reconocimiento de fuerza política.
El gobierno quiere que ustedes
tengan representatividad política; la sociedad civil está
unificada en favor de esa solución; las fuerzas políticas
de la nación los apoyan para facilitar el tránsito
de la lucha armada a la participación democrática.
Por esa vía, ustedes ganan y gana México.
Ahora bien, una organización
política democrática usa, en vez de la fuerza,
las armas de la democracia, que no son otras que las libertades
de información, asociación, oposición legal,
movilización social. Una organización política
gana cuando convence y fluye, forma alianzas, promueve consensos
y desde luego tolera y respeta a quienes no piensan como ellos.
Hacerse fuerza política
es algo que ustedes deben decidir. Este comisionado está
dispuesto a sentarse con el EZLN, en su calidad de fuerza política
en formación. Sólo ustedes definirán la
evolución de su organización. Nadie más.
Este reto es de ustedes. Todos
queremos que cambien las armas por la lucha democrática.
Las condiciones para el diálogo están dadas. Hay
acuerdo sobre la agenda de discusión:
a) Demandas económicas.
Todas ellas referentes a las graves condiciones materiales de
los indígenas de Chiapas. Situación actual y camino
de solución.
b) Demandas sociales. Todas
ellas referentes a los indígenas de Chiapas: racismo,
marginación, falta de respeto, expulsiones, ataques a
la cultura y tradiciones. Situación actual y caminos de
solución.
c) Demandas políticas.
Todas ellas referentes a la falta de espacios legales de participación
real de los indígenas de Chiapas. Situación actual
y caminos de solución.
Lo referente al avance democrático
nacional está ya siendo procesado por la sociedad civil,
los partidos políticos nacionales y las instituciones
de la república. El compromiso al que han llegado por
la paz, la justicia y la democracia es una respuesta seria al
problema.
d) Cese a las hostilidades y
enfrentamientos violentos. Garantías a una y a otra parte
en el conflicto.
Esta es la agenda correcta hacia
el cese de hostilidades.
Independientemente de cuándo
llegue el momento en que nos encontremos en la mesa de diálogo,
nosotros seguiremos trabajando con nuestra estrategia de mensajes
de concordia. Con hechos, dentro del espíritu de la amnistía,
y a través del recurso legal que podía aplicarse
en este momento, el día de ayer salieron libres 38 personas,
todas indígenas, que estaban en el "Cereso"
de Cerro Hueco por participación en los hechos ocurridos
en Chiapas a partir del primero de enero. Su situación
legal quedará plenamente resuelta con la aplicación
de la Ley de Amnistía.
Simultáneamente se han
realizado todos los preparativos para la ayuda humanitaria a
la población civil de la región en conflicto. Esta
ayuda comprende medicinas y alimentos y podrán distribuirse
a través de la Cruz Roja y organismos no gubernamentales.
Para llegar al cese definitivo
de hostilidades, propongo un proceso con el siguiente orden:
1. Negociaciones.
2. Acuerdos.
3. Primeros resultados de esos
acuerdos.
4. Declaración del cese
definitivo de hostilidades.
5. Desarme con garantías
plenas.
6. Reconciliación y vuelta
al trabajo.
7. Reconciliación abierta
en las organizaciones sociales y en la vida política.
Las metas serían:
1. Ubicación de las poblaciones
que quedarán francas, equivalentes en las condiciones
chiapanecas a las denominadas "zonas grises", donde
funcionarán los campamentos de ayuda humanitaria.
2. Encontrar una mecánica
ágil y absolutamente segura para ustedes en la aplicación
de la Ley de Amnistía.
3. Libertad al resto de los
prisioneros.
4. Una revisión de la
situación legal de los procesos y las sentencias aplicables
a muchos indígenas que hoy están presos por haber
participado en distintas luchas sociales.
Con responsabilidad y cuidando
la seguridad de la sociedad chiapaneca, con estricto apego a
la ley, se buscará el desistimiento de la autoridad y,
en su caso, la aplicación del indulto.
En relación con la libertad
del general Absalón Castellanos, les envío por
separado la nota de cumplimiento de puntos.
EL ENCUENTRO
Les envío comunicación
privada que contiene:
- Lugares posibles.
- Garantías pactadas.
- Mecanismos logísticos.
- Representatividad y consulta
sobre la presencia de una representación de los medios
de comunicación, que no disminuya la seguridad de los
participantes pero que permita, al final de la reunión,
a ustedes y a nosotros, informar a la opinión pública.
Riesgos y posibilidades de la
situación actual. Las condiciones para el diálogo
están dadas; una paz digna es posible, pero todos sabemos
que una situación como la actual es muy frágil
y puede verse alterada, incluso por situaciones que no tengan
que ver nada con la estrategia del EZLN ni con la línea
política del gobierno mexicano.
Cuando hay tensiones y divisiones,
cuando hay temores y rencores, cuando hay intereses que se ven
afectados por la situación del conflicto de Chiapas y
por sus posibles desenlaces, es muy difícil que permanezcan
las actuales condiciones favorables.
Ya costó mucho la violencia.
Todavía hay una solución política, seria
y rápida, es compatible con más democracia en toda
la nación, libertades políticas plenas y más
justicia para las comunidades indígenas.
En México todos han fijado
ya su posición a favor de una solución política
y han asumido su responsabilidad para contribuir a ésta.
La sociedad ha dicho no a la violencia y sí al avance
democrático; los organismos no gubernamentales, los líderes
de opinión, las mentes más lúcidas del país
han hecho una reflexión profunda para entender sus razones
y para comprometerse con la justicia y la paz.
El gobierno ha trazado una ruta
para alcanzar la paz y la reconciliación. El Ejército
Mexicano no favorece la vía armada y apoya la solución
política; las iglesias han asumido un compromiso de fondo
en favor de la paz y la justicia; el gobierno del estado de Chiapas,
su legislatura y su Tribunal de Justicia están abriendo
canales para facilitar nuevas respuestas.
Y un asunto central: el tema
más complejo y vital para la solución del conflicto
en Chiapas, que es el avance democrático del país,
ha recibido el apoyo inédito de las fuerzas políticas
nacionales que convergen en un compromiso por la paz, la democracia
y la justicia para realizar una elección imparcial en
1994 que resulte aceptada por los ciudadanos y las fuerzas políticas
de México.
Los partidos políticos,
los candidatos a la Presidencia de la República y las
instituciones republicanas han procesado un acuerdo para avanzar
en la democratización del país, profundizar la
atención a los rezagos sociales y conducir el proceso
político para favorecer las inversiones y el crecimiento
y fortalecer la soberanía e independencia nacionales.
A partir de este acuerdo, se
irán tomando las decisiones políticas que lleven
a un proceso electoral imparcial, cuya legitimidad fortalecerá
las instituciones de la república. El proceso es largo
y difícil, pero la adopción política ha
sido tomada.
El Presidente de la República
se ha comprometido con esta opción. Ayer dijo: "El
acuerdo político nacional es de la mayor trascendencia
para la vida de la república". Significa que partidos
políticos, candidatos y gobierno asumimos con responsabilidad
que el camino de la nación es el de la democracia.
Los compromisos que se han establecido
darán lugar a nuevas prácticas y contribuirán
de manera decisiva a la confiabilidad del proceso electoral de
1994. El gobierno de la república dará todo su
respaldo a esta iniciativa política y a los consensos
que se vayan logrando entre las diversas fuerzas políticas
para su cumplimiento.
Este acuerdo político
nacional favorece a México. Estamos ante el inicio de
un cambio mayor en las relaciones políticas de nuestro
país. Esta posibilidad de justicia y democracia que se
ha abierto está ahí, pero todos sabemos qué
tan estrechos son los márgenes para el cambio hacia delante
en el mundo.
Entendemos que por ello tantas
revueltas terminan en regresos peores; tantas reformas que se
anuncian no se logran conducir si no se implantan.
Todos hemos tomado conciencia
de que perder la paz nos regresa rápidamente a etapas
anteriores y hace mucho más difícil volver a avanzar.
Ustedes han escrito que su posición
no es la de imponer a la sociedad por las armas una salida única,
que no es su propósito entorpecer la elección de
1994 ni tomar al país como rehén, que independientemente
de las formas de lucha que adopten otras organizaciones, pueden
coincidir con ellas cuando busquen justicia, paz y democracia,
que los cambios no son resultado de la acción de uno solo,
sino de un proceso complejo que se desarrolla en diversos frentes
con varios métodos; que el resultado de esos cambios debe
ser la construcción de un espacio de propuestas políticas
que vayan por el camino del avance democrático de México.
Las palabras se respetan porque
seguramente expresan posiciones que han sido reflexionadas, pero
son sólo los hechos los que pueden crear nuevas condiciones
en la realidad. Ahora les corresponde a ustedes definir, en los
hechos, su posición real y ser congruentes con ella.
Las posibilidades de la solución
política están dadas. Por nuestra gente, por nuestro
país, no las debemos desaprovechar. O arreglamos bien
lo de Chiapas, pronto, con seriedad, con honestidad, o quedará
aquí implantado un conflicto y una ruptura que sólo
dejaría sufrimientos, destrucción de pueblos, mayor
ruptura de las comunidades, mayor pobreza y marginación
y una situación de inseguridad que sería rápidamente
llenada por los recursos de la fuerza.
Aquí ya no hay puntos
intermedios. O hacemos la paz con más democracia y les
abrimos espacios de mejoría a las comunidades indígenas,
o Chiapas no podrá alcanzar la consolidación de
su modernización económica y su tranquilidad social.
La modernización debe ir al encuentro de sus raíces
sociales e históricas profundas.
El dilema está claro:
pactar la paz con democracia o endurecimiento.
Quisiera, finalmente, pedirles
un favor.
Yo no sé cuándo
se va a dar o si se va a dar este encuentro, pero hay un punto
que es de interés de ustedes y de todos, que sería
la posible presencia de los medios de comunicación en
ese encuentro.
Es muy complicado resolver el
problema, por las necesidades de seguridad que serán indispensables
para su realización, de tal manera que yo quisiera solicitarles
que, entre ustedes, nos hicieran una propuesta de cómo
podría darse la presencia de los medios de comunicación
nacionales e internacionales, tomando como punto de partida la
necesidad de que tendrá que ser un grupo limitado, por
razones de seguridad.
Quiero proponerles que pudiera
pensarse en un grupo de 15 periodistas (redactores, fotógrafos,
camarógrafos), yo no soy nadie para tomar la decisión.
Acudo a ustedes, a su responsabilidad,
porque sería muy triste que, si esto se da, no pudiera
ser cubierto por los medios de comunicación.
Esto estará sujeto, desde
luego, al punto de vista del EZLN, pero, por nuestra parte, pensamos
que es conveniente tener a la mayor brevedad listo el dispositivo
de comunicación y de la presencia de los medios de comunicación
nacionales e internacionales.
Esto puede ocurrir pronto, a
lo mejor ocurre, a lo mejor lleva varios días, pero creo
que si no lo resolvemos, si no platicamos el detalle de cómo
hacerlo, no estaremos en posibilidad de contar con su indispensable
y conveniente presencia.
Le voy a pedir a Juan Henríquez,
que está conmigo, que pudiera platicar con un grupo de
ustedes.
Si les parece bien, primero
platican entre ustedes y si quieren que yo platique después,
también estoy en la mejor disposición.
De darse un encuentro así,
se van a tener que establecer condiciones de seguridad muy estrictas
y, además, reglas del juego que tendrán que ser
aceptadas por quienes vayan finalmente a acompañarnos,
al obispo Samuel Ruiz y a su servidor, a esa posible reunión.
Muchas Gracias.
Manuel Camacho Solís,
Comisionado para la Paz y la
Reconciliación en Chiapas.
Texto del documento enviado
por el Comisionado Manuel Camacho Solís al EZLN, desde
San Cristóbal de las Casas, el 29 de enero de 1994. |