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+ En medio de la niebla, en
algún punto de esta geografía selvática,
las voces indígenas nos dicen:
-- Fue el mismo pueblo que dijo
"ya, ya empecemos". No queremos aguantar más
porque ya nos estamos muriendo de hambre.
+ La dirigencia política
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional,
el Comité Clandestino Revolucionario Indígena,
explica las razones del alzamiento popular, en la primera entrevista
que concede a la prensa.
Son seis comandantes indígenas
--Ramona, David, Felipe, Javier, Isaac y Moisés-- quienes
narran cómo se decidió el alzamiento con el voto
de cada uno de los habitantes de su territorio, aldea por aldea,
paraje por paraje, familia por familia.
Y cómo ven, desde ese
ángulo del mundo donde viven, la propuesta de negociación
del gobierno.
"Desconfiamos en ese diálogo
que propone (el) señor comisionado Camacho porque vemos
que eso no va a solucionar nuestro problema. Porque son grandísimas
nuestras demandas que no se han podido solucionar en 20, 30 años,
menos en 20, 30 días".
Cuestionan: "¿Cómo
que el señor Camacho piensa que nuestra lucha no tiene
trascendencia, no tiene pues proceso a largo plazo?".
Pertenecen a una misma etnia.
pero de cada uno de los pueblos mayas que habitan el estado,
en cada región zapatista, hay otros comités. Ellos
mandan en el EZLN.
Hablan:
De la tierra: "Queremos
leyes nuevas para repartir la tierra, tal vez diferente de como
Emiliano Zapata decía que a cada campesino se le dé
un pedazo de tierra. Ahora entendemos de otra manera. Vemos que
repartiendo un pedazo de tierra tal vez se va a acabar. Se necesita
otra forma de trabajar, de organizarse. Pero que las tierras
pasen en manos del pueblo, pues. Para eso tenemos que valernos
de algunas leyes revolucionarias que el gran pueblo haya hecho".
De revolución: "Queremos
que haya un cambio. Queremos que haya una revolución,
una vida nueva, una sociedad sin tanta injusticia".
De autonomía indígena:
"Como gente madura y conciente, nuestro pueblo es capaz
de gobernar a su propio pueblo porque nuestra gente sabe, piensa".
Su tiempo es distinto del occidental.
Y el ritmo de la negociación, desde su visión,
es otro.
Acerca de las fechas y plazos
precisos del Comisionado para la Paz y la Reconciliación,
Moisés comenta:
"No podemos dialogarnos
o negociar nosotros así nomás, sino primero tenemos
que preguntar el pueblo. A nivel estatal donde haya compañeros
tenemos que consultar si vamos a negociar o no por ahí.
Si dice el pueblo, nosotros estamos cumpliendo lo que dice el
pueblo. ¿Por qué? Porque estamos cumpliendo al
pueblo. Porque el pueblo han vivido de esto hace tantos años,
una vida tan difícil, de toda clase de injusticia. Por
eso no es fácil dialogar tan rápido. Si el pueblo
vuelve a dialogar, pues bueno. Si no, 'ta güeno. No. Por
eso no es fácil".
La cita es en la espesura de
la selva. Hace rato, la noche anterior, nos pidieron los relojes.
Hemos cabalgado por su geografía con los ojos cerrados,
o vendados con paliacates de esos que los zapatistas lucen en
su cuello. Hay contraseñas que son poemas. Los retenes
son breves ceremonias de una cortesía milenaria, fina.
Hay que esperar que desminen el camino minado. Paciencia.
Luego del viaje en la oscuridad,
de un amanecer sin sol, de otra caminata y otra espera, aparecen
en medio de la bruma, acompañados por el subcomandante
Marcos y una columna guerrillera, la misma que el primero de
enero tomó la ciudad de San Cristóbal de las Casas.
En un paraje húmedo,
las voces amortiguadas por la niebla y los pasamontañas,
hablan por turnos, a la manera indígena.
Y así, según el
relato de este comité indígena, empezó la
lucha...
Comienza Javier: "Les voy
a explicar un poco. Nosotros como compañeros venimos comisionados
como miembros del CCRI. Cómo llegamos a ser del CCRI,
pues nos organizamos desde hace tiempo, pues la base fundamental
de nuestra organización es de toda la situación
que ha surgido de nuestro pueblo que hace tantos años
han luchado pacíficamente frente al gobierno, pero aun
así pues muchos pueblos, igual que otros pueblos que han
luchado, cuestiones de las tierras, de las viviendas y todo lo
que necesita cada pueblo. Pero la respuesta que nos da el gobierno
en lugar de solucionar los problemas pues reciben la represión,
los golpes, el asesinato, desalojo, encarcelamiento de nuestros
dirigentes.
Así, decidimos que no
hay otro camino más que organizar y decidir levantar así
en luchas armadas. Si empezamos a organizarnos así, clandestinamente,
en una organización revolucionaria. Pero cuando se va
avanzando pues cada pueblo ha elegido a sus representantes, a
sus dirigentes. Pero así, tomando la decisión,
mismos pueblos propusieron pues quién va a dirigir esas
organizaciones. Los mismos pueblos nos han nombrado. Así,
primero, se ha nombrado responsable de cada pueblo. Pues así
avanzando de pueblo en pueblo, hubo tiempo, pues, de nombrar
delegados. Así llegamos, pues, a ser el CCRI.
- ¿Por qué son
Comité Clandestino Revolucionario Indígenas?
-Pues Comité porque estamos
en colectivos, así, colectivamente. Clandestinos porque
sabemos que no nos conviene en el gobierno, si se levanta así
en luchas armadas sabes que no se conviene, por eso venimos organizando
así clandestinamente. Revolucionarios, porque estamos
conciente y ya no nos deja otro camino más que así
alzar con las armas, para luchar, para ver si así nos
conviene y dan una respuesta a nuestras necesidades.
Revolucionario porque queremos
un cambio, ya no nos queremos seguir así en misma situación
de tantas clase de injusticias, por eso ya queremos que haya
una sociedad con otra vida nueva, por eso queremos luchar que
haya una revolución".
+ Otra voz, la de Isaac, el
más joven:
-- "Quiero agregar un poquito
sobre el CCRI. Ya se ha dicho que ha sido elegido democráticamente.
Si el pueblo dice que un compañero miembro del CCRI no
hacemos nada ahí, que no estamos respetando al pueblo
o no le estamos cumpliendo lo que el pueblo diga, pues el pueblo
dice que nos quiere sacar. ¿Por qué no? Cómo
va a estar uno ahí, ocupando un espacio que no hacemos
nada... Lo que dijo el pueblo es lo que tratamos de cumplir.
Se hace el plan de lo que quiere el pueblo.
Así es que si algún
miembro del CCRI si no cumple con su trabajo, si no respeta a
la gente, pues compita, pues ahí no te conviene estar.
Entonces pues discúlpanos pero tenemos que poner otro
en tu lugar. Que el pueblo diga, pues. Así está
constituido el comité, de una manera democrática".
-- ¿Cómo decidieron
colectivamente alzarse en armas? ¿cómo fue que
se lanzaron a la ofensiva de enero? ¿por qué no
nos platican un poco de esas elecciones, de cómo fueron?
-- Ah, eso se ha venido haciendo
pues meses antes. Pues se tuvo que pedir la opinión de
la gente y pues la decisión del pueblo. Pues ¿por
qué si solo un grupo decide lanzarse a la guerra y que
tal el pueblo no apoya? ¿Qué tal el pueblo todavía
dice no? Entonces tampoco se puede dar una lucha así.
Es el mismo pueblo que dijo
'ya, ya empecemos'. No queremos aguantar más porque ya
nos estamos muriendo de hambre. Los dirigentes, tanto el CCRI,
tanto el Ejército Zapatista como la Comandancia General,
ve pueblo dice, pues ya, vamos a empezar. Respetando y cumpliendo
lo que (...) el pueblo en general. Así se empezó
(...)
-- ¿Cómo se realizaron
las asambleas?
-- Se hacen en cada región,
en cada zona, entonces ahí se le pide la opinión
de la gente. Entonces esa opinión se recoge, de diferentes
comunicades. Bueno, donde, pues hay zapatistas. Y zapatistas
como hay en todos lados del estado de Chiapas. Se les pide su
opinión para que diga lo que quiere, si ya empezamos la
guerra o no.
-- ¿Y también
se le va a preguntar a la gente si quiere negociar?
-- También se le va a
informar. Y si la gente dice que no, ya negocia, ya no queremos
guerra, ya estamos cansado, pues ya, se tiene que analizar, se
tiene que reflexionar muy bien, qué ganamos con eso, si
deveras se va a cumplir sus demandas o no, si nos va a dar resultado
o no. De otra manera sería fracasar en nuestra lucha que
desde hace años hemos venido trabajando. Y es una lástima
dejarlo todo, lo que durante año hemos venido organizando
y construyendo. Por eso cada paso que queremos dar, queremos
reflexionarlo.
Y cada propuesta que nos haga
el gobierno, o Camacho en persona, queremos reflexionarlo. No
podemos ir a tomar lo que no conocemos."
-- Moisés...
- El Camacho piensa que todo
vamos a negociar sin consultar. Pero todo tenemos que consultarlo
con el pueblo. Ellos nos han elegido para llevar los trabajos
de la revolución. Pero en otros pueblos todavía
se sienten así que no muy entienden. ¿Por qué?
Porque nosotros estamos avanzando así en una parte de
nuestro estado. Pero tenemos mucha esperanza de que vamos llevando
la lucha así a nivel estatal y nacional. ¿Por qué?
Porque la situación que estamos viviendo no sólo
es un estado ni sólo algunos pueblos sino que sabemos
y conocemos que mismos hermanos están sufriendo donde
vivimos. Es por eso que vamos avanzando, tenemos esperanza de
que la revolución pues se triunfa algún día.
+ Isaac:
-- No podemos dialogarnos o
negociar nosotros así nomás, sino primero tenemos
que preguntar el pueblo. A nivel estatal, donde haya compañeros
tenemos que consultar si vamos a negociar o no por ahí.
Si dice el pueblo, nosotros estamos cumpliendo lo que dice el
pueblo. ¿Por qué? Porque estamos cumpliendo al
pueblo. Porque el pueblo han vivido de esto hace tantos años,
una vida tan difícil, de toda clase de injusticia. Por
eso no es fácil dialogar tan rápido. Si el pueblo
vuelve a dialogar, pues bueno. Si no, 'ta güeno. No. Por
eso no es fácil.
-- ¿Qué les ha
parecido la propuesta para el diálogo que está
haciendo el comisionado para la Paz, Manuel Camacho?
-- Nosotros como estamos empezando
en la guerra todavía no hemos empezado si vamos a una
(...) negociación con el Camacho. Sabemos que si nos invita
(...) negociación, pero mientras (...) empezando la guerra
(...) todavía pues cuál es (...) una negociación
(...) necesita el pueblo, pues no es fácil de llegar a
una negociación, sino que tenemos una esperanza de que
nos lleguen, que nos cumpla nuestra demanda.
No sólo así queremos
una limosna, levantar rápido y después negociar
rápido mientras nosotros conocemos de que tantos sufrimientos
y qué tanto clase de injusticia conocemos que nos han
dado como pueblos indígenas, pueblos campesinos, pueblos
trabajadores.
Sentimos que el Camacho como
que va cambiando el tono, como que así nomás fácil
de llegar a calmar o negociar la guerra. Pero nosotros estamos
conciente de que va a seguir más adelante. No hay otro
camino más que exigir las demandas del pueblo.
-- El señor Camacho les
ha mandado decir con uno de sus enviados que toda la sociedad
mexicana les está exigiendo a ustedes que tomen el camino
de la paz. ¿Qué les parece esta petición?
-- Sí, sabemos que hay
muchas personas, que hay que llegar a una negociación.
Pero nosotros vamos a ver todavía. Vamos a ver todavía
cómo va a seguir avanzando y cómo va cumpliendo,
pues. Si va cumpliendo, si va logrado del objetivo, algún
día llegamos a una diálogo, para ver si cumple
de nuestra demanda. Es lo que estamos esperando. Porque mismo
gobierno que nos pide que haiga una negociación que haiga
un diálogo, pero... pero todavía vamos pensando
nosotros. Porque estamos concientes de que no se logra así
con corto tiempos de lo que nos pide el gobierno.
Años y años que
así han pasado. Porque donde vivimos hace tiempo, pienso
desde 1974, estamos gestionando las tierras, las viviendas, la
construcción de carreteras, clínicas rurales. Pero
no logrado nada. Lo único que nos da respuesta es el engaño,
las promesas falsas, las mentiras.
-- ¿Ustedes, los aquí
presentes, antes de tomar las armas participaron en las luchas
por las tierras, en las organizaciones campesinas?
-- Sí hemos, sí.
Pero aun así no logramos nada.
-- ¿Y de qué organizaciones
vienen?
-- Pues algunas organizaciones
independientes. Así hemos luchado pero no hemos logrado
nada. Muchos de nuestros pueblos hemos luchado así, pero
lo que hemos logrado encarcelamientos, asesinatos, represiones.
Es las razones por las que estamos participando en una lucha
armada.
Porque nosotros, los gobernantes
nos dicen que no es la razón, no es la solución
para solucionar los problemas, las necesidades de nuestros pueblos
alzando las armas. Pero nosotros tenemos ciertas necesidades.
Si fuera no hemos podido la solución en una forma pacífica,
no militarmente, ah, bueno.
Se puede decir que nosotros
no tenemos paciencia, que no tenemos razón. Pero nosotros
hemos luchado a pedir la solución de nuestras necesidades
en una forma pacífica, en una forma legal. Pero los gobernantes
estatales y nacional no nos han escuchado. Por eso nosotros ya
no nos quedó otro camino. Alzarnos con nuestras armas
a ver si nos escucharan. Pero nosotros, cuando levantamos con
nuestras armas el día primero, nosotros tenemos un buen
objetivo. No para amenazar o para chingar o para matar a la población
civil. Sino que tenemos que respetar a la población. Tenemos
que respetar.
¿Por qué? Porque
nosotros sabemos bien, conocemos bien quién es el enemigo
y quién es el amigo del pueblo. Porque aunque mucha gente
dice: ah, ya nos enviaron a matarnos, ya nos están matando...
no, no es de eso, no es cierto. Nosotros estamos respetando la
vida a la población civil.
-- Uno de los reclamos de ustedes
en la Declaración de la Selva Lacandona es tierra, tierra
para labrar, para vivir. ¿No tienen sus parcelas?
-- Yo le voy a contestar esa
pregunta. En estos parajes la gente vive de puro milagro porque
ha sobrevivido en un pedazo de tierra familias de siete a doce
personas, en un pedazo de tierra puede decir así de una
hectárea, media hectárea de terreno no fértil,
no cultivable. Así ha sobrevivido nuestra gente. Y por
eso vemos y sentimos una urgencia de tener pues las tierras en
la mano, como campesinos. Necesitamos esa tierra. Y sí,
entendemos que no solamente es una colonia, un pueblo, un municipio,
que le hace falta esa tierra. Más bien en todos los pueblos
indígenas carece de tierra.
Por eso desde hace 30, 40 años,
ha venido luchando por un pedazo de tierra que nunca se le ha
dado. Mientras que sabemos, que conocemos, hay personas que no
son campesinos, poseen miles de hectáreas de tierras donde
se alimenta ganado.
Quiere decir que vale más
tener cientos de ganado que tener a cientos de campesinos. Entonces
quiere decir que valemos menos que animales. Por esas razones
la gente está reclamando tierra desde siempre, pero el
gobierno nunca ha entendido, nunca ha escuchado.
-- Pero ¿cómo
lograrla? ahora están en guerra. ¿este gobierno
puede, en una negociación como la que quiere Camacho,
resolver su problema de tierra?
-- Por eso desconfiamos en ese
diálogo que propone el señor Camacho. Porque vemos
que eso no va a solucionar nuestro problema, porque realmente
son grandísimas nuestras demandas. Lo que no se ha podido
solucionar en 20, 30 años no se va a poder solucionar
en 20, 30 días. Porque esa propuesta del Camacho solamente
quiere calmarnos o que nosotros como indígenas estamos
jugando nada más, como que nos quiere dar a entender eso.
como que el señor Camacho piensa que nuestra lucha no
tiene trascendencia, como que no tiene proceso a largo plazo.
-- ¿Qué creen
ustedes que se necesita para que el campesino tenga su tierra?
¿volver al artículo 27 como estaba antes? ¿otra
reforma agraria? ¿otra revolución? ¿una
revolución como la de Emiliano Zapata?
-- Tendríamos que valernos
en nuestras leyes hechas por el mismo pueblo y se tiene que hacer
leyes nuevas para repartir la tierra, tal vez diferente de como
Zapata decía, de que a cada campesino se le dé
un pedazo de tierra. Ahora entendemos de otra manera. Vemos que
repartiendo un pedazo de tierra tal vez se va a acabar. Se necesita
otra forma de trabajar, de organizarse. Pero que las tierras
que pasen en manos del pueblo, pues. Para eso tenemos que valernos
de algunas leyes revolucionarias que el mismo pueblo haya hecho.
-- ¿Y sobre la realidad
indígena?
-- Pensamos que tenemos que
tener nuestro pueblo indígena. Hay muchas maneras. Pero
puede ser de una manera sencilla. Como indígenas creemos
y sentimos que tenemos la capacidad para dirigir nuestro destino.
No hay necesidad de que nos anden llevando de la mano, pues.
Como gente madura, como gente conciente, podemos dirigir nuestro
propio destino. Podemos gobernar nuestro pueblo. Creemos que
nuestro pueblo somos capaz de gobernar su pueblo porque nuestra
gente sabe, piensa.
Por eso no necesitamos de un
gobierno que sólo nos quiere manipular, tener bajo sus
propios zapatos.
-- ¿Sería un gobierno
por cada etnia? ¿O cómo proponen ustedes ese gobierno
propio?
-- Podría ser de esa
manera, así que tenga su gobierno cada grupo étnico,
aún falta que precisar bien, pero pudiera ser así.
Cada pueblo indígena, cada etnia, tenga su propio gobierno.
Pero que gobierne con propia autonomía y que no hay necesidad
de que otro esté aplastando o esté manipulando.
Como indígenas necesitamos autonomía propia, necesitamos
esa identidad, esa dignidad, pues. Dignidad de vivir y respetar.
"PARA LOS POLITICOS,
EL INDIGENA ES SOLO UNA ESCALERA: COMITE CLANDESTINO"
El bastión de mando ceremonial
está presente en este Comité Clandestino Revolucionario
Indígena. Internados en la profundidad de la selva, lejos
de sus parajes de origen, guían el contenido político
de la lucha zapatista.
Llegan con sus armas cruzadas
sobre el pecho. Pero dicen: "Somos gente de paz. De mucha
paciencia. Si no, desde hace mucho nos hubiéramos levantado".
Entre sus demandas políticas
mantienen la inicial, la renuncia de Carlos Salinas de Gortari.
Y no aceptan la candidatura priísta de Luis Donaldo Colosio:
"¿Quién lo ha elegido a ése? Un grupo
de personas que ocupan los grandes poderes: los legislativos,
los senadores. Ni un campesino, ni un indígena, ni una
mujer indígena campesino ha dicho que va a quedar esa
persona".
Se les comenta que si bien los
zapatistas han despertado no pocas simpatías en el país,
también provocan temor: "Es que necesitan tiempo
para que gente vaya tomando conciencia y comprenda quién
es el bueno para sus intereses, si el gobierno o los zapatistas.
Hay personas que están a favor de los zapatistas, hay
personas que contradicen nuestra necesidad de guerra. Pero no
hay de qué preocuparse, siempre pasa lo que pasa".
Y con mucho interés envían
un mensaje a los obreros de México: "Creemos que
todos los trabajadores del país tienen la misma necesidad
que nosotros. Creemos que la guerra que estamos haciendo les
puede servir".
Porque, afirman, la democracia
de que habla el presidente de México "es una burla
para nosotros".
Son la cúpula del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional. Más bien parte
de una cúpula colectiva, muy numerosa, según lo
que ellos dicen, dividida por etnias y regiones, y electa por
la base.
Seis de ellos --la comandante
Ramona, los comandantes David, Javier, Moisés, Isaac y
Felipe-- hablaron con "LA JORNADA".
Ante los cuatro pasamontañas
azul eléctrico y dos paliacates rojos --los seis comandantes
del CCRI-- se cuadra el subcomandante Marcos, alto mando militar
del EZLN. Ante ellos, que cambian el bastón por sus carabinas
o rifles, la columna guerrillera presenta armas en formación.
Pero ellos, a su vez, según una tradición de democracia
milenaria que ha logrado sobrevivir, no dan un paso sin consulta
popular.
A pesar de esta tradición
democrática de las culturas indígenas, en las comunidades
chiapanecas el PRI gana siempre con altísima votación.
A veces con más del 100 por ciento. "Es verdad lo
que tú dices", se ríe David, quien fue elegido
para leer, el primero de enero, la Declaración de la Selva
Lacandona en la toma del palacio municipal de San Cristóbal
de las Casas. "Aunque no votamos, pero nos toman en cuenta
de que sí ya votamos, así, agarrando la mano, dando
nuestro cruz para que así votemos".
Llegar a uno de los CCRI-Comandancia
General que integran el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional requirió un largo trámite de cortesías
y mensajes intercambiados en la clandestinidad. Las fechas se
cambian y el momento se posterga, según el vaivén
de la guerra latente que vive Chiapas. Pero como a cada capillita
le llega su fiestecita, la hora se fija.
El traslado a la profundidad
del territorio zapatista, en la selva, demandó una compleja
operación de seguridad ideada por el subcomandante Marcos.
Los traslados principales se hicieron de noche. O, si aun hay
luz del día, con una orden que suena a amable invitación:
"Ahora va a dormir un rato, a cerrar los ojos".
Son varios los retenes que se
abren silenciosamente o con una orden apenas susurrada: "¿Quién
vive?", pregunta una sombre. "La Patria", responde
otra sombra.
Ý también hay
que intercambiar contraseñas en clave con sabor a poesía
maya: "Hay en nosotros un sólo rostro y un solo pensamiento.
Nuestra palabra camina con verdad. En vida y muerte seguiremos
caminando. No hay ya dolor en la muerte, esperanza hay en la
vida. Escojan".
Hay un puesto de revisión
y descanso a media noche, en el corazón de una aldea sin
nombre. Es una ermita católica, con su pobre crucifijo,
su Biblia y sus santos, su techo con guirnaldas de papel de china
y su alfombra de juncia (la flor de pino que en Chiapas y Guatemala
se usa en ceremoniales).
Dos guerrilleros bien armados,
jovencitos --muchacha y muchacho--, custodian la puerta mientras
un oficial indígena vuelve a revisar las credenciales
de prensa. La cortesía es extrema. Las medidas de seguridad
también. Relojes, grabadoras, mochilas y todo el equipo
de trabajo del excelente fotógrafo Antonio Turok, de un
grupo de televisión independiente mexicano y de estos
reporteros, ya están en manos de una columna de milicianos
que caminarán dos noches para llevarnos al lugar del encuentro.
Viajamos a caballo, y durante
largos trayectos llevamos los ojos vendados, sintiendo las abruptas
bajadas y subidas de la cabalgadura, el cruce de arroyos y sembradíos,
tramos de densa vegetación. Llueve, escampa y vuelve a
llover. A la luz del día nos ofrecen alojamiento en humildes
chozas, descanso y café.
El lugar del encuentro, bajo
enormes árboles, es custodiado por una columna que integran
principalmente jóvenes, todos cubiertos con pasamontañas
grises o negros. Su armamento es variado: M-16, R-15, AH checas,
carabinas, escopetas, fusiles.
Los muchos pares de ojos que
brillan entre la cobertura de lana tejida, con el curioso y ya
emblemático pompón sobre la cabeza, son muy parecidos:
ojos negros, rasgados. Ojos de la cultura maya, ojos de la selva.
Miradas escrutadoras de una
cultura indígena que, según el comandante David,
siempre fue para el gobierno mexicano, para el sistema político
del país, nada más que una escalera.
"Pues es más fácil
para ellos los políticos poner a nosotros los indígenas
como escalera de ellos para que suban a su poder, y cuando ya
están en su poder, en su gabinete, pues se echan a olvidar".
La columna guerrillera, con
una disciplina que se parece a la devoción, presenta armas
y rinde honores cuando los seis comandantes indígenas
se acercan ceremoniosos al pequeño claro elegido para
la primera entrevista periodística que conceden.
Ramona, la única mujer
y la única monolingüe (tzotzil) del grupo, representa
a todas las indígenas de su zona en la comandancia general.
Sin hijos, hace mucho que optó entre la maternidad y la
vieja carabina que ahora abraza. Pequeñita, con las botas
militares llenas de lodo debajo de su falda típica, es
una de las más antiguas dirigentas de la guerrilla.
Al principio, los intelectuales
que analizaron los primeros pronunciamientos de la guerrilla
zapatista concluyeron que ésta no era netamente de origen
indígena, puesto que en su agenda figuraba el tema de
la democracia política.
De eso, de la visión
del indígena insurgente sobre política y democracia,
habla el CCRI en esta segunda parte de la entrevista:
Moisés:
-- "Sí, señor
Salinas y señor Camacho nos ha hablado de que haya democracia,
que haya justicia, pero nosotros no entendemos qué clase
de democracia, porque cada elección que se hace, pues
sólo hay la imposición del gobierno. No nos toman
en cuenta".
Javier:
-- "Salinas dice, pues,
que ahorita ya hay un candidato a la Presidencia, que es posible,
pues, va a ocupar la Presidencia de la República, es Colosio.
Y nosotros como campesinos, como indígenas, es allí
la desconfianza. Porque este precandidato ningún campesino
ni un indígena ha dicho que Colosio va a quedar como Presidente.
¿Y quién lo ha elegido a ése? Un grupo de
personas que ocupan los grandes poderes: los legislativos, los
senadores. Son ellos los que han elegido a esta persona, mientras
cuando Colosio sale a hacer precampaña dice que ya es
elegido del pueblo. Ni un campesino, ni un indígena ni
una mujer indígena campesino ha dicho que va a quedar
esa persona.
Por eso estamos claros de que
la democracia de que habla Salinas es una burla para nosotros.
Nos hace como muñecos, como títeres para que apoyemos,
para ellos suban al poder, eso es lo que sentimos. Y todavía
dice Salinas: Colosio ya no se puede cambiar, ya es un candidato
de fuerza. Pero ¿cuándo hemos elegido nosotros
los campesinos? ¿cuándo ha venido a preguntar Salinas
para nombrar como nuestro candidato a ese Colosio?
No lo hemos elegido. Entonces,
aunque dice mil veces, cien veces Salinas que hay democracia,
totalmente no hay democracia en nuestro país".
-- ¿Y por qué
siempre el PRI gana en Chiapas tantos votos? Gana 90 por ciento...
muchos, a veces hasta más --se le pregunta.
-- "Nosotros estamos conscientes
de que no es así, sino que es puro fraude. Aunque no votamos,
pero nos toman en cuenta de que si ya votamos, así, agarrando
la mano, dando nuestro cruz para que así votemos.
Porque saben los gobernantes,
saben los precandidatos, que los indígenas es más
fácil para poner como escalera de ellos para que suban
en su poder, y cuando ya están en su poder, en su gabinete,
pues se echan a olvidar, cuando vamos a pedir solución,
la única respuesta que nos ha dado es la represión,
el tortura, desaparición, asesinato a nuestros dirigentes.
Esa es la solución que
hemos recibido, por eso nosotros no vamos a olvidar. No vamos
a olvidar de nada. Tenemos que avanzar en nuestra lucha hasta
ya cambiar las cosas.
Una de las cosas también
que los candidatos, los priístas, que son los únicos
que han llegado a la gobernación y a la Presidencia. ¿Por
qué el pueblo ha apoyado? Pues hay varias maneras: uno,
aprovechando la ignorancia del campesinado indígena por
el analfabetismo, porque el gobierno conoce concretamente que
los campesinos indígenas no saben pensar, no conocen ni
una letra, no sabe opinar, cree lo que le dicen.
Por eso, el gobierno cuando
hace su campaña le llevan un chicle, una galleta, le avientan
al campesino, al pueblo, y por eso no saber pensar, por la ignorancia
que no se ha sacado, por falta de educación, por falta
de muchas cosas, por eso el pueblo campesino acepta, aunque una
basura que le dan. ¿Por qué? Por falta de experiencia,
por falta de conciencia, por falta de educación, por falta
de muchas cosas.
Por eso el gobierno ha ganado
siempre su elección, pero la otra parte, para ganar la
votación no es porque el pueblo ha votado, aunque por
su ignorancia, por el analfabetismo. No. De por sí la
mayoría de la gente no ha votado, pero desgraciadamente
esos fraudes que hacen esos priístas, montones y cajas
de papeles que gana una persona para dar su voto, que los llena
sus papeles para que al rato tanto el candidato dice que el pueblo
ya votó, ya aprobó al priísta, pero eso
no es cierto, pero eso es lo que ya no queremos.
Por eso nosotros, como ya dijimos,
para gobernar al pueblo, según ellos, si nos ven, si nos
reconocen con nuestro trabajo nos va a joder; cuando no, ellos
van a ver.
Por eso nosotros ahorita ya
no alzamos nuestras armas para pedir un dulce como antes o que
nos den dinero, que nos den una sombrero para taparnos nuestros
ojos. Lo que vamos a pedir nosotros: libertad, democracia y justicia,
eso es lo que vamos a pedir. No estamos pidiendo un dulce ni
un pan ni una playera que nos dé el gobierno, así
como lo ha hecho siempre".
-- ¿Cómo puede
acabarse el caciquismo en Chiapas? ¿qué proponen
ustedes?
-- "Para que se acabe el
caciquismo en los pueblos es necesario que el mismo pueblo tome
conciencia, que el pueblo hable, se manifieste, pero si el pueblo
va a seguir siempre allí, callado toda la vida, pues los
caciques van a estar felices en su poder, porque van a tener
el poder político, el poder económico, el poder
de todos los niveles. Si el pueblo empieza a tomar conciencia
tiene que reclamar sus derechos, tiene que decir que ya no me
sigan dominando los caciques.
Pero mientras el mismo pueblo
también se deja manipular todavía por los caciques
y esos caciques apoyados plenamente por el Estado, pues el pueblo
va a ser difícil que se salga de esa dominación.
Pero desgraciadamente ahora
hay mucha gente pobre, pobre realmente como nosotros, están
apoyando a los caciques, al gobierno, están diciendo que
los zapatistas son malos, asesinos, matones y no entienden que
estamos luchando para que también ellos tengan una vida
mejor. No entienden eso.
Eso nos preocupa y nos da tristeza
también que la gente tan pobre no entienda una lucha que
tiene su causa justa, pero eso es porque están manipulados
por los caciques".
-- ¿Cuántos comandantes
integran el CCRI?, ¿cómo está organizado?
-- Somos un chingo, pues. Los
que hemos venido aquí somos un poquito, fuimos comisionados
nada más.
-- ¿Son cientos?
-- En todas partes sí,
podemos decir que somos como cientos de comité, porque
hay comités por todos lados y somos muchos, pues.
-- ¿Y qué tiempo
hace que se integró?
-- El Comité, pues no
hace años, más bien, pues hace unos meses todavía
y cuando ya vemos que llegaba el tiempo de empezar ya nuestra
lucha así más fuerte, pues sí se tuvo que
organizar más, se tuvo que estructurarlo más.
-- ¿Y del subcomandante
Marcos siguen ustedes para arriba?, ¿la máxima
autoridad son ustedes?
-- La máxima autoridad
es el Comité Clandestino.
-- ¿Y para abajo les
sigue Marcos?
-- Pues, Marcos es como subcomandante.
Marcos tiene la facilidad del castilla. Nosotros todavía
fallan un chingo. Por eso necesitamos que haga muchas cositas
para nosotros.
-- ¿Quién manda
en lo militar?
-- La cuestión militar,
sobre todo, el subcomandante Marcos... Nosotros, pues más
la cuestión política, organizativa, pues. Sí.
-- ¿Por qué han
participado hombres, mujeres y niños en la organización
revolucionaria?
+ Todas las miradas se vuelven
hacia Ramona, la pequeña comandante. "Bueno, pues..."
y suelta una cascada de palabras en su lengua maya. Rápido
se ordena que se presente una compañera combatiente de
su misma etnia para traducir:
-- Porque las mujeres también
están viviendo en una situación más difícil,
porque las mujeres, las mujeres son ellas que están más
explotadas, oprimidas fuertemente todavía. ¿Por
qué? Porque las mujeres desde hace tantos años,
pos desde hace 500 años, no tienen sus derechos de hablar,
de participar en una asamblea.
No tienen derecho de tener educación
ni hablar ante el público ni tener algún cargo
en su pueblo. No. Las mujeres totalmente está oprimida
y explotada. Levantamos tres de la mañana a preparar maíz
y de ahí no tenemos descanso hasta que ya todos durmieron.
Y si falta comida, nosotros damos nuestra tortilla al hijos,
al marido.
Nosotros exigimos que seamos
respetados deveras como indígenas. Nosotros también
tenemos derechos. Que se acaben todas las discriminaciones, que
respeten, pues, nuestros derechos, que tengamos participación
como pueblo, como estado, como país, porque nos han dejado
así muchos de nuestros gobernantes cuando los ricos nos
ha dejado así como escalera.
Y mi mensaje, que como las compañeras
mujeres están explotadas sienten como que no están
tomadas en cuenta ellas, como que sienten que están muy
explotadas, que ya se decidan a levantar el arma, como zapatista.
Periódico LA JORNADA
Blanche Petrich y Elio Henríquez, enviados
Entrevistan al Comité Clandestino Revolucionario Indígena
del EZLN.
Primera parte, fechada el 3 de febrero de 1994, en la Selva Lacandona.
Segunda parte, fechada el 4 de febrero de 1994, en la Selva Lacandona. |