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En medio del marcado silencio
militar en torno del conflicto armado en Chiapas, el general
Miguel Angel Godínez Bravo ha sido la excepción:
defendió las acciones del Ejército, descalificó
a "los transgresores de la ley", minimizó los
problemas indígenas y rechazó las acusaciones de
violación a los derechos humanos.
Jefe del Estado Mayor Presidencial
durante el gobierno de José López Portillo y ahora
comandante de la VII Región Militar, el general Godínez
ha sido el principal encargado del operativo del Ejército
en el conflicto chiapaneco.
Para el oficial, el Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no es ejército
ni es zapatista, sino un grupo de "delincuentes y transgresores
de la ley" que, embozados, no se atreven a dar la cara y,
además, exponen al sacrificio a muchos indígenas
chiapanecos al armarlos con rifles de madera.
"Dolido", señala
también que los miembros del Ejército Mexicano
se han convertido en los "malos del cuento" debido
a las injustas calumnias de la prensa y los grupos de derechos
humanos, que les imputan bombardeos y violaciones de derechos
humanos que nunca realizaron, sino que, por el contrario, las
Fuerzas Armadas han sido las agredidas.
Sobre los indígenas chiapanecos,
tiene la impresión de que son "felices como están":
viviendo de la leña, del carbón, descalzos y comiendo
pozol.
Después de casi un mes
de no haber externado su punto de vista sobre el conflicto, Godínez
Bravo, inusitadamente, citó a una conferencia de prensa
en sus oficinas de Tuxtla Gutiérrez, el pasado 27 de enero.
A partir de entonces, mediante entrevistas con diarios y revistas
nacionales, Godínez Bravo ha abordado todos los ángulos
sobre la lucha armada en Chiapas.
Mientras el gobierno civil,
en lenguaje conciliador, abre la negociación con los rebeldes,
el Ejército Mexicano, según Godínez, ve
así al EZLN:
"Nosotros no podemos llamarles
ejército porque en primer lugar el Ejército debe
ser una institución. Un país debe tener solamente
un Ejército. Y además, no tienen por qué
cubrirse la cara; un soldado, por mucho que ande embozado, no
va a cometer ningún delito. Por eso a ellos no podemos
llamarles de ninguna manera ejército. Para nosotros son
delincuentes, transgresores de la ley".
"Ellos se llevaron injusta
y criminalmente a un grupo numeroso de indígenas y campesinos,
enganándolos con rifles de madera. Eso de por sí
es verdaderamente criminal. ¿Cómo es posible mandar
adelante de nosotros a mujeres y niños desarmados para
servir materialmente de blanco?".
Volvió a preguntarse:
"¿Quién es más criminal: el soldado
que disparó a un hombre que tenía un fusil de madera,
que lo vio de noche a cien metros de distancia y que no sabía
que era un fusil de madera, o el que traía a esas personas
con un fusil de madera?".
Y descalificó el término
"zapatista": "Me van a perdonar que no los llame
zapatistas, porque yo a Zapata lo respeto y admiro mucho. No
me imagino a Zapata o a Villa con un pañuelo en la cara,
propio de los salteadores o asaltantes de caminos".
A modo de ejemplo, habló
de los saqueos que cometieron las "tropas indisciplinadas"
de los zapatistas cuando tomaron San Cristóbal: "Empezaron
a robar el mercado, a llevarse radios, a llevarse televisiones".
-- ¿Qué opinión
tiene del juicio al que los rebeldes sometieron al general Absalón
Castellanos? --se le preguntó.
-- Si no constituyen un ejército,
no pueden hacer juicios de esa naturaleza. Sólo se trata
de un secuestro.
Aseguró que, según
datos del Ejército, el EZLN cuenta con tres grupos de
miembros: El primero lo integran profesionales contratados especialmente
para el adiestramiento bélico, los cuales conocen la guerra
de guerrillas y cuentan con armas de alto poder; otro grupo ha
recibido adiestramiento los fines de semana o cada quince días;
el tercero son los simpatizantes que los proveen de información,
alimentación y protección en sus comunidades.
El general de tres estrellas
culpó a la prensa y a algunos organismos de derechos humanos:
"De agredidos, nos convirtieron en los malos del cuento".
Dijo: "Nada de lo que dicen es cierto. Lo único que
ha hecho el Ejército es defenderse de una agresión.
Nosotros ni siquiera salimos de nuestros cuarteles. Realizamos
operaciones cuando se nos pidió proteger a la población
civil".
"Sobre los bombardeos indiscriminados,
les respondo que nuestra aviación no ha empleado una sola
bomba. Nuestros pilotos están artillados con metralletas
calibre 162. No tenemos bombas. Así que a los organismos
de derechos humanos que nos han atacado les pido que señalen
un solo pueblo donde haya una casa bombardeada".
Con 43 años en el Ejército,
durante los cuales, aparte de Jefe del Estado Mayor Presidencial,
ha sido agregado militar en Italia, y al frente de las comandancias
de Toluca, Tampico y Oaxaca, Godínez Bravo --en entrevista
con el semanario SIEMPRE-- dijo de los indígenas chiapanecos:
"Sinceramente, siguen viviendo
como hace 300 o 400 años. No sé; la Iglesia, los
sistemas educativos, todos han hecho algún experimento;
han hecho programas para sacarlos de esa marginación,
pero es que definitivamente están muy arraigados a sus
costumbres; los indígenas siguen viviendo de la leña,
del carbón, comiendo pozol, comiendo maíz, no hablan
español, siguen vistiéndose de la misma forma,
descalzos... no entendemos exactamente qué es lo que quieren;
cuando platica uno con ellos, pues yo siento que hasta en su
mismo medio son felices como están".
A fines de 1980, Godínez
Bravo fue el militar que más defendió al Ejército
de las observaciones hechas entonces por el escritor Juan Rulfo,
en el sentido de que en México se habían evitado
los golpes de Estado gracias a la corrupción y al enriquecimiento
de los generales. Rulfo acababa de recibir un homenaje nacional
organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes.
Godínez Bravo, entonces
jefe del Estado Mayor Presidencial, dijo que se arrepentía
de haber aplaudido a Rulfo durante el homenaje, que le enviaría
una carta para manifestarle su protesta. Y contraatacó:
A mediados de 1981, por instrucciones
de López Portillo, Godínez Bravo fue uno de los
encargados de contratar a cinco escultores para que realizaran
en bronce, en la residencia oficial de Los Pinos, las estatuas
de siete expresidentes: Lázaro Cárdenas, Manuel
Avila Camacho, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz
Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz
y Luis Echeverría Alvarez (PROCESO 244).
Una sola indicación precisa
les dio Miguel Angel Godínez a los artistas: La estatura
de todas las estatuas deberá ser la misma: 2.20 metros.
Al igual que José López
Portillo, quien lanzó como cantante moderna a su hija
Paulina, Miguel Angel Godínez hizo lo mismo con su hija
Aurora.
Tampoco Godínez escatimó
recursos para el lanzamiento espectacular de su hija. Pedro Vargas,
Armando Manzanero y Raúl Velasco aceptaron ser sus padrinos.
"Me parece que todo ha
sido como un sueño", opinó Aurora en una entrevista
concedida a NOTITAS MUSICALES, en marzo de 1982. Sus éxitos
en radio fueron "Ayer te vi" y "Envidias".
En su libro de memorias, "Mis
Tiempos", López Portillo recuerda que, al nacionalizar
la banca, aumentó el número de sus enemigos. Para
proteger su vida, a Godínez se le ocurrió "algo
muy ingenioso y divertido".
"Tuvo el cuidado de buscar,
entre los miembros del Ejército, a quienes se parecieran
al Presidente, empezando, desde luego, por la vulnerable calva.
Y así, en giras y recorridos, iba yo rodeado de ostensibles
pelones que arriesgaban sus vidas por salvar, eventualmente,
la del Presidente".
Luego de varios años
de desempeñar una callada labor, Godínez tuvo un
enfrentamiento público en el Obispo Samuel Ruiz, en abril
del año pasado: Dos de sus oficiales aparecieron descuartizados
e incinerados cerca de la comunidad tzotzil de San Isidro el
Ocotal. El Ejército culpó a los indígenas
y los hostigó. Samuel Ruiz salió en su defensa
alegando que primero debería comprobárseles el
crimen.
Hoy, Godínez dice estar
"orgulloso" de pertenecer al Ejército Mexicano,
el cual está demostrando en Chiapas "una lealtad,
una moral y un espíritu de cuerpo que se fortalece día
con día, porque saben que lo que están haciendo
es por el bien de México".
Revista PROCESO
14 de febrero de 1994
Entrevista al general Miguel Angel Godínez Bravo,
Comandante de la VII Región Militar
por Rodrigo Vera
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