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ENTREVISTA AL GENERAL
MIGUEL ANGEL GODÍNEZ
POR RODRIGO VERA
Febrero 14, 1994


 

En medio del marcado silencio militar en torno del conflicto armado en Chiapas, el general Miguel Angel Godínez Bravo ha sido la excepción: defendió las acciones del Ejército, descalificó a "los transgresores de la ley", minimizó los problemas indígenas y rechazó las acusaciones de violación a los derechos humanos.

Jefe del Estado Mayor Presidencial durante el gobierno de José López Portillo y ahora comandante de la VII Región Militar, el general Godínez ha sido el principal encargado del operativo del Ejército en el conflicto chiapaneco.

Para el oficial, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no es ejército ni es zapatista, sino un grupo de "delincuentes y transgresores de la ley" que, embozados, no se atreven a dar la cara y, además, exponen al sacrificio a muchos indígenas chiapanecos al armarlos con rifles de madera.

"Dolido", señala también que los miembros del Ejército Mexicano se han convertido en los "malos del cuento" debido a las injustas calumnias de la prensa y los grupos de derechos humanos, que les imputan bombardeos y violaciones de derechos humanos que nunca realizaron, sino que, por el contrario, las Fuerzas Armadas han sido las agredidas.

Sobre los indígenas chiapanecos, tiene la impresión de que son "felices como están": viviendo de la leña, del carbón, descalzos y comiendo pozol.

Después de casi un mes de no haber externado su punto de vista sobre el conflicto, Godínez Bravo, inusitadamente, citó a una conferencia de prensa en sus oficinas de Tuxtla Gutiérrez, el pasado 27 de enero. A partir de entonces, mediante entrevistas con diarios y revistas nacionales, Godínez Bravo ha abordado todos los ángulos sobre la lucha armada en Chiapas.

Mientras el gobierno civil, en lenguaje conciliador, abre la negociación con los rebeldes, el Ejército Mexicano, según Godínez, ve así al EZLN:

"Nosotros no podemos llamarles ejército porque en primer lugar el Ejército debe ser una institución. Un país debe tener solamente un Ejército. Y además, no tienen por qué cubrirse la cara; un soldado, por mucho que ande embozado, no va a cometer ningún delito. Por eso a ellos no podemos llamarles de ninguna manera ejército. Para nosotros son delincuentes, transgresores de la ley".

"Ellos se llevaron injusta y criminalmente a un grupo numeroso de indígenas y campesinos, enganándolos con rifles de madera. Eso de por sí es verdaderamente criminal. ¿Cómo es posible mandar adelante de nosotros a mujeres y niños desarmados para servir materialmente de blanco?".

Volvió a preguntarse: "¿Quién es más criminal: el soldado que disparó a un hombre que tenía un fusil de madera, que lo vio de noche a cien metros de distancia y que no sabía que era un fusil de madera, o el que traía a esas personas con un fusil de madera?".

Y descalificó el término "zapatista": "Me van a perdonar que no los llame zapatistas, porque yo a Zapata lo respeto y admiro mucho. No me imagino a Zapata o a Villa con un pañuelo en la cara, propio de los salteadores o asaltantes de caminos".

A modo de ejemplo, habló de los saqueos que cometieron las "tropas indisciplinadas" de los zapatistas cuando tomaron San Cristóbal: "Empezaron a robar el mercado, a llevarse radios, a llevarse televisiones".

-- ¿Qué opinión tiene del juicio al que los rebeldes sometieron al general Absalón Castellanos? --se le preguntó.

-- Si no constituyen un ejército, no pueden hacer juicios de esa naturaleza. Sólo se trata de un secuestro.

Aseguró que, según datos del Ejército, el EZLN cuenta con tres grupos de miembros: El primero lo integran profesionales contratados especialmente para el adiestramiento bélico, los cuales conocen la guerra de guerrillas y cuentan con armas de alto poder; otro grupo ha recibido adiestramiento los fines de semana o cada quince días; el tercero son los simpatizantes que los proveen de información, alimentación y protección en sus comunidades.

El general de tres estrellas culpó a la prensa y a algunos organismos de derechos humanos: "De agredidos, nos convirtieron en los malos del cuento". Dijo: "Nada de lo que dicen es cierto. Lo único que ha hecho el Ejército es defenderse de una agresión. Nosotros ni siquiera salimos de nuestros cuarteles. Realizamos operaciones cuando se nos pidió proteger a la población civil".

"Sobre los bombardeos indiscriminados, les respondo que nuestra aviación no ha empleado una sola bomba. Nuestros pilotos están artillados con metralletas calibre 162. No tenemos bombas. Así que a los organismos de derechos humanos que nos han atacado les pido que señalen un solo pueblo donde haya una casa bombardeada".

Con 43 años en el Ejército, durante los cuales, aparte de Jefe del Estado Mayor Presidencial, ha sido agregado militar en Italia, y al frente de las comandancias de Toluca, Tampico y Oaxaca, Godínez Bravo --en entrevista con el semanario SIEMPRE-- dijo de los indígenas chiapanecos:

"Sinceramente, siguen viviendo como hace 300 o 400 años. No sé; la Iglesia, los sistemas educativos, todos han hecho algún experimento; han hecho programas para sacarlos de esa marginación, pero es que definitivamente están muy arraigados a sus costumbres; los indígenas siguen viviendo de la leña, del carbón, comiendo pozol, comiendo maíz, no hablan español, siguen vistiéndose de la misma forma, descalzos... no entendemos exactamente qué es lo que quieren; cuando platica uno con ellos, pues yo siento que hasta en su mismo medio son felices como están".

A fines de 1980, Godínez Bravo fue el militar que más defendió al Ejército de las observaciones hechas entonces por el escritor Juan Rulfo, en el sentido de que en México se habían evitado los golpes de Estado gracias a la corrupción y al enriquecimiento de los generales. Rulfo acababa de recibir un homenaje nacional organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes.

Godínez Bravo, entonces jefe del Estado Mayor Presidencial, dijo que se arrepentía de haber aplaudido a Rulfo durante el homenaje, que le enviaría una carta para manifestarle su protesta. Y contraatacó:

A mediados de 1981, por instrucciones de López Portillo, Godínez Bravo fue uno de los encargados de contratar a cinco escultores para que realizaran en bronce, en la residencia oficial de Los Pinos, las estatuas de siete expresidentes: Lázaro Cárdenas, Manuel Avila Camacho, Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Alvarez (PROCESO 244).

Una sola indicación precisa les dio Miguel Angel Godínez a los artistas: La estatura de todas las estatuas deberá ser la misma: 2.20 metros.

Al igual que José López Portillo, quien lanzó como cantante moderna a su hija Paulina, Miguel Angel Godínez hizo lo mismo con su hija Aurora.

Tampoco Godínez escatimó recursos para el lanzamiento espectacular de su hija. Pedro Vargas, Armando Manzanero y Raúl Velasco aceptaron ser sus padrinos.

"Me parece que todo ha sido como un sueño", opinó Aurora en una entrevista concedida a NOTITAS MUSICALES, en marzo de 1982. Sus éxitos en radio fueron "Ayer te vi" y "Envidias".

En su libro de memorias, "Mis Tiempos", López Portillo recuerda que, al nacionalizar la banca, aumentó el número de sus enemigos. Para proteger su vida, a Godínez se le ocurrió "algo muy ingenioso y divertido".

"Tuvo el cuidado de buscar, entre los miembros del Ejército, a quienes se parecieran al Presidente, empezando, desde luego, por la vulnerable calva. Y así, en giras y recorridos, iba yo rodeado de ostensibles pelones que arriesgaban sus vidas por salvar, eventualmente, la del Presidente".

Luego de varios años de desempeñar una callada labor, Godínez tuvo un enfrentamiento público en el Obispo Samuel Ruiz, en abril del año pasado: Dos de sus oficiales aparecieron descuartizados e incinerados cerca de la comunidad tzotzil de San Isidro el Ocotal. El Ejército culpó a los indígenas y los hostigó. Samuel Ruiz salió en su defensa alegando que primero debería comprobárseles el crimen.

Hoy, Godínez dice estar "orgulloso" de pertenecer al Ejército Mexicano, el cual está demostrando en Chiapas "una lealtad, una moral y un espíritu de cuerpo que se fortalece día con día, porque saben que lo que están haciendo es por el bien de México".

 

 

Revista PROCESO
14 de febrero de 1994
Entrevista al general Miguel Angel Godínez Bravo,
Comandante de la VII Región Militar
por Rodrigo Vera 

 


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