SOY UN MITO GENIAL,
DICE EL
SUBCOMANDANTE MARCOS
En las montañas de Chiapas,
19 de febrero.- "Tienen 15 minutos para hacer sus preguntas.
No hay extranjeros, no tenemos armas, no tenemos dinero. Soy
un mito genial". Con estas palabras el subcomandante Marcos,
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional,
recibió a los reporteros de EL FINANCIERO, PROCESO y THE
NEW YORK TIMES.
Los objetivos de la entrevista,
para los tres interlocutores, son prácticamente idénticos:
la personalidad enigmática de Marcos, la historia del
EZLN, el contenido político del movimiento armado zapatista
y las perspectivas del diálogo que se iniciará
este lunes en la catedral de San Cristóbal de las Casas.
El subcomandante Marcos, un
poco poeta y talentoso autor de comunicados, convertido en leyenda
al vapor, se deslinda del mundo eclesiástico y asegura
que el último servicio religioso al que asistió
fue a los ocho años, cuando hizo su primera comunión.
Una especie de cabaña
de dos metros y medio por tres es la antesala de Marcos. Hombre
de estudios que "terminó bien" la licenciatura
en la Universidad Nacional Autónoma de México y
realizó estudios de posgrado, es un personaje de unos
40 años, soltero y de origen provinciano.
Guerrillero sin antecedentes
penales, "ni siquiera multas de tránsito", Marcos
se resiste a proporcionar información amplia sobre él
mismo. "No hagan el trabajo de la PGR", pide a los
reporteros.
Su autoridad moral, dice, no
vino el primero de enero, sino "la gané desde antes
entre la tropa zapatista".
NINGUN CAUDILLISMO EN EL
EZLN: MARCOS
En las montañas de Chiapas,
19 de febrero.- Con datos sueltos de su historia personal, que
permiten trazar un perfil borroso e incierto, el subcomandante
zapatista Marcos entregó en entrevista con tres medios
informativos, entre ellos EL FINANCIERO, una primera cuota a
la solución del enigma de su identidad oculta tras un
pasamontañas, origen del desvelo de muchos periodistas
ansiosos de descubrir el misterio, causa del desconcierto de
los agentes de inteligencia político-militar y centro
del interés de millones de personas en todo el mundo desde
los primeros días de 1994.
Hombre de estudios que "terminó
bien" la licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma
de México y realizó estudios de posgrado, el subcomandante
Marcos es un personaje de unos 40 años, soltero, de origen
provinciano, lector en los años sesenta de Rius, Carlos
Monsiváis, Elena Poniatowska y los escritores del "boom"
latinoamericano, un poco poeta y talentoso autor de comunicados
convertido en una leyenda al vapor, admirado inclusive por enemigos
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y
por críticos de la vía armada.
Marcos no está dispuesto
a facilitar el trabajo de los agentes de inteligencia ni tampoco
el de los reporteros. "No hagan el trabajo de la PGR",
dice dos o tres veces a los periodistas que quieren saberlo todo
acerca de él. Guerrillero sin antecedentes penales, "ni
siquiera una multa de tránsito", Marcos se resiste
a proporcionar información amplia sobre sí mismo,
a pesar de su convencimiento de que sería contraproducente
una campaña fincada en reportes de su pasado: "Dirían:
con estas distinciones y anda en esto, mejor guarden su expediente,
no se lo digan a nadie", expuso.
Por el trabajo que realiza el
subcomandante Marcos en el EZLN "no se puede saber quién
es él", explica. Si queda plenamente identificado
y desaparece, va a traer problemas al Ejército o bien
si desaparece con pasamontañas, cualquier otro se pone
el pasamontañas y dice: soy Marcos, agrega.
Una constante cruza la entrevista:
la vehemencia del subcomandante insurgente en deslindarse del
mundo eclesiástico. Cuando uno de sus tres interlocutores
pregunta si el simbólico nombre de Marcos le viene del
evangelista, replica con firmeza: "No, no. Dios me libre,
no. Los periodistas insisten mucho en la liga religiosa. No".
Hombre también de obsesiones,
con frecuencia aludiría en la entrevista a los comentarios
de periodistas. A veces sin venir directamente al caso, citaría
con leve contrariedad al columnista principal de este diario,
Carlos Ramírez.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ah, por
cierto, dice Carlos Ramírez que me tomaron una foto en
los servicios religiosos. Para qué me quito el pasamontañas
si la seguridad del Estado ya tiene mi foto. El último
servicio religioso en el que estuve fue cuando tenía ocho
años, mi primera comunión.
PREGUNTA.- Es decir, hoy no
tomaste ceniza --preguntó uno de los periodistas en la
entrevista de tres.
-- No. --respondió Marcos.
PREGUNTA.- No eres religioso
en el sentido eclesiástico del término --dijo otro.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí.
O sea, que tenga cargo en la estructura de alguna religión,
no. Ninguno.
PREGUNTA.- ¿No estudió...?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Seminarista,
no. Ni para padre, ni Papa, ni Nuncio Apostólico. Nada
de eso.
PREGUNTA.- Bien, volveríamos
a...
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Pérate.
Ni soy catequista, ni párroco, ni nada. Así ponlo,
porque luego dicen que soy Joel Padrón.
PREGUNTA.- ¿Te dices
ateo, o sería una palabra demasiado radical?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ese es
uno de los temas que me prohibieron. Explican mis compañeros
que si respondo que soy religioso, entonces van a decir que el
movimiento es religioso. Si digo que soy católico van
a decir que los católicos, si respondo que soy musulmán...
Entonces, no.
+ Una de las hipótesis
que circulan en los medios castrenses y periodísticos
sobre el EZLN concibe el movimiento armado como una obra de catequistas
y curas, en cuya cúspide estaría colocado el propio
obispo Samuel Ruiz García, el 'comandante Sammy', como
burlonamente le llaman algunos. La inteligencia militar trabajaría
actualmente en la pista de un sacerdote desaparecido hace varios
años, de apellido Alejo, que hoy sería el legendario
Marcos. A las montañas de Chiapas no tardan en llegar
estas versiones.
Más tardaron en llegar
probablemente el enviado de EL FINANCIERO, así como Vicente
Leñero, de PROCESO, y Tim Golden, de THE NEW YORK TIMES.
Sin permiso para ver desde el inicio del viaje los tres, acompañados
del fotógrafo Juan Miranda, a ciegas cruzamos el territorio
dominado por el EZLN hasta llegar a la presencia de Marcos, el
personaje espectacular del último mes y medio.
En distintos vehículos
en el trayecto, uno de ellos de carga, salto a salto y sobresalto,
el grupo periodístico recorrió un camino pedregoso,
de curvas constantes. Sobre una banca en el vehículo se
acomodan como pueden los periodistas. El fotógrafo se
instala, plástico, sobre una llanta de repuesto. Logra
dormir, cuenta después, pese a los accidentes del camino.
El viaje, al menos para uno, resulta una licuadora, literalmente.
Al iniciar el viaje, el reportero
se pregunta si el destino será la selva chiapaneca. Como
otros se ha maravillado ante el espectáculo del verde
lacandón, que reina a sus anchas en miles de hectáreas
por estos rumbos del sureste mexicano. El verde está por
doquier, en matices sin fin, mil variedades del esplendor selvático.
Con el sol de su lado, durante el día verde expresa la
fuerza inapelable de la selva. Pero en la noche --verde y luz
en reposo-- es imposible saber cuál es la ruta y cuál
es el punto final del recorrido.
En alguno de los retenes --que
sirven lo mismo para aclaraciones que para desorientar a los
viajeros-- los vigilantes del EZLN piden a los periodistas sus
relojes, que les serán devueltos al regreso; es una disposición
más para dificultar a los visitantes los cálculos
sobre el tiempo transcurrido y distancias recorridas.
Antes de llegar a la presencia
del personaje más buscado por los periodistas y los agentes
de la inteligencia gubernamental, el grupo de cuatro reporteros
cruza ahora con los ojos muy abiertos, linterna en mano, una
loma lodosa en la fría madrugada.
Una especie de cabaña
de dos metros y medio por tres es la antesala de Marcos. Unos
cuantos minutos habían permanecido los entrevistadores
tendidos sobre cobijas en la cabaña cuando una figura
negra, espectral casi, como conviene a un personaje próximo
al mito, penetra resuelto en el pequeño espacio, con voz
enérgica y sarcasmos a la ofensiva:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Tienen
15 minutos para hacer sus preguntas... No hay extranjeros, no
tenemos armas, no tenemos dinero. Soy un mito genial.
+ Sale, pero en una rápida
vuelta pregunta a los periodistas que se reincorporan súbitamente:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Quién
es Oscar Hinojosa?
-- Yo. --responde el autor de
estas notas, intrigado.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Dice
Carlos Ramírez en EL FINANCIERO que me estoy salinizando
--inicia Marcos las alusiones obsesivas a los críticos
del EZLN.
+ El objetivo de la entrevista
--que duró cuatro horas en la madrugada-- para los tres
interlocutores de Marcos es prácticamente idéntico:
la personalidad enigmática de Marcos, la historia del
EZLN, el contenido político del movimiento armado zapatista
y las perspectivas del diálogo que se iniciará
mañana lunes en la catedral de San Cristóbal de
las Casas, serán los ejes de la conversación. Las
preguntas saltan a veces de un tema a otro, sin agotar el anterior,
en el afán de cada entrevistador de redondear los asuntos
de su mayor interés, pero no es el desorden el que rige
la conversación.
Niega Marcos que el papel sobresaliente
que cumple de cara a los medios de comunicación en el
mundo de los ladinos genere envidias o celos al interior del
Ejército Zapatista.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- La autoridad
moral de Marcos no vino el primero de enero, sino que la gané
desde antes entre la tropa zapatista. Si ustedes dicen: 'Qué
bonito escribe', a ellos les vale madres. Como quiera, siguen
respetando a Marcos por lo que pasó antes, no por lo que
pasa ahora. Así es que nos deja inamovibles.
+ Según las explicaciones
del subcomandante guerrillero, su papel como enlace del EZLN
con los medios de comunicación es circunstancial, producto,
en principio, de la impaciencia de los periodistas que el primero
de enero en San Cristóbal de las Casas se desesperaron
en el lento diálogo con los comandantes indígenas.
Todos los comandantes estaban presentes en la toma de San Cristóbal,
pero los periodistas buscaron a Marcos porque él habla
fluido español.
PREGUNTA.- Y se crea el mito
de Marcos...
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No, a
mí me es inverosímil, me es inamovible --responde
el subcomandante.
PREGUNTA.- No lo ves.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No lo
veo. Yo no obtengo ningún beneficio. No sabemos si vayamos
a sentir algún beneficio. Yo no sé nada, pues,
de lo que está pasando. Yo nada más me entero cuando
un periodista está enojado porque no le doy una entrevista.
De cuando acá soy tan famoso que me regañan porque
soy exclusivista.
PREGUNTA.- ¿Pero no acaso
es parte fundamental de la simpatía del EZLN el hecho
de que se ha creado un imán de misterios, de expectación
sobre quién es esta persona que escribe tan bien...?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Pero
es pura ideología, como dicen allá arriba. No,
entre nosotros no existe ningún caudillismo, ningún
protagonismo.
PREGUNTA.- Bueno, pero caudillismo
en el buen sentido.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Pero
en el interior del EZLN no produce ningún efecto.
+ Los periodistas que querían
saber todo de Marcos, el personaje que lleva el nombre de un
camarada del guerrillero muerto hace diez años, comprobaron
que el subcomandante no deja ver su biografía mucho más
de que deja ver su cara semioculta en el pasamontañas.
Uno de los entrevistadores quiso saber inclusive si Marcos poseía
varias de estas prendas que, además de todo, permiten
proteger el rostro del duro frío de la montaña.
"El es único", respondió el personaje.
También habló
Marcos acerca de la máquina en la que escribe sus comunicados
y cartas, famosas por la carga irónica y el dominio del
lenguaje que reflejan. El subcomandante, responsable con su firma
de los comunicados del EZLN, explicó que los textos los
escribe a mano o los dicta y en algún otro lugar, sobre
hojas que llevan su firma, se "pasan en limpio". Esta
breve explicación aclara las dudas de los reporteros que
se sorprendían por la calidad tipográfica de los
comunicados, tal que sólo podrían ser elaborados
en un equipo moderno impensable en las montañas del sureste
mexicano, centro de operaciones de Marcos.
PREGUNTA.- ¿Tienes en
la montaña una máquina de escribir?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No, aquí
con qué chance. Hay que ver lo que falta.
+ Lo primero que bota un guerrillero,
dijo, es la máquina de escribir. "Yo lo primero que
boté cuando corrimos después de Rancho Nuevo fue
la máquina de escribir. No sé si le puedan preguntar
a Godínez si la tiene por ahí. Yo creo que no porque
no hace comunicados".
PREGUNTA.- ¿Era una máquina
portátil?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí.
PREGUNTA.- ¿Mecánica?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí.
PREGUNTA.- ¿Olivetti?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí,
con eso escribíamos. Bueno, no era la época de
comunicados. Era para órdenes operativas. Quedó
botada por ahí. Quién sabe quién la agarró.
PREGUNTA.- Oye, ¿los
pasamontañas son chiapanecos?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Auténticamente.
PREGUNTA.- Del mercado de San
Cristóbal, ¿no?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- De los
mercados de San Cristóbal, de Ocosingo, etcétera.
El primero de enero alguien preguntaba sobre la posibilidad de
que hubiera alzamientos en otros lados. Sí, le dije.
PREGUNTA.- ¿Y cómo
saber dónde?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Donde
empiecen a comprar muchos pasamontañas, ahí va
a ser el siguiente golpe.
+ Marcos, que en un comunicado
había hecho creer que se trataba de un experiodista convertido
en guerrillero, dio a entender que alguna vez colaboró
en publicaciones, pero profesionalmente nunca desempeñó
el oficio de quienes tenía enfrente. "Nunca recibí
ningún chayote, eso sí. A lo mejor ustedes saben
lo que es chayote, es dinero entregado por las dependencias públicas
a periodistas que lo aceptan". Sin embargo, por razones
de seguridad se rehusó a precisar en qué escuela
y en qué año había realizado sus estudios.
En otra parte del diálogo
sobre el pasado de Marcos, reveló que alguna vez había
publicado un texto en la Universidad, pero con el sentido del
humor que lo ha convertido en un personaje sobresaliente en muy
pocos días, agregó: "No lo vuelvo a hacer".
El o los textos --tampoco en ese detalle hubo precisión--
no eran literarios, porque en opinión del subcomandante
Marcos "la literatura es para las mujeres, o sea, para darle
a las mujeres, no para publicarla".
PREGUNTA.- ¿Eres casado?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No.
PREGUNTA.- ¿No tienes
compañera?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No soy
homosexual tampoco, porque luego dicen: "No está
casado, corre para...".
PREGUNTA.- ¿Tiene compañera?
Hay varias propuestas para ello.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Qué
triste es la montaña. No. Pues así es.
+ Marcos negó que en
su pasado haya coincidido en la Universidad o en alguna organización
social con personajes de la izquierda que ahora trabajen en el
gobierno o Pronasol. A los intelectuales de izquierda los conoció
por sus publicaciones, pero nunca personalmente ni ingresó
en sus círculos. Resuelto a no revelar información
precisa sobre su pasado político y académico, en
cambio no se resistió a contar que sus primeras lecturas
políticas fueron "Los Agachados" y "Los
Supermachos" de Rius; "Días de Guardar"
y "Amor Perdido" de Carlos Monsiváis; "La
Noche de Tlatelolco", de Elena Poniatowska y la revista
SIEMPRE! de José Pagés Llergo.
PREGUNTA.- Es decir, tendría
razón Carlos Fuentes cuando dijo que tú has leído
más a Carlos Monsiváis que a Carlos Marx.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Cuando
menos primero, sí. Pero antes que Monsiváis era
Rius. En la provincia la política llegaba por Rius o no
llegaba. Así era, punto.
PREGUNTA.- ¿Eso es en
los años sesenta?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ya hasta
sacaron cuentas los de la PGR. Sí, en los años
sesenta la cultura en provincia estaba muy ralita. No había
ninguna posibilidad crítica ni análisis de nada.
Eran las historias de Rius las que llegaban.
PREGUNTA.- ¿Podríamos
decir que tu estilo literario tiene influencia de Monsiváis
o de algún otro? ¿No leíste a Ibargüengoitia?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- De uno
que escribió una obra de teatro que se llama "Los
Albañiles" --dijo ante el dramaturgo Leñero.
+ Lector "cuando era chavo"
de Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa,
César Vallejo Neruda, Gabriel García Márquez
("un caso especial"), León Felipe, Antonio Machado,
Efraín Huerta, Rosario Castellanos, Jaime Sabines. Después
leyó a Jorge Luis Borges y Ernesto Cardenal. De Octavio
Paz sus ensayos, pero poesía no, "nunca leo mucho".
Marcos, el subcomandante próximo
al mito, transportaba al principio libros junto con la carga
habitual del guerrillero en entrenamiento. "Cuando uno llega
quiere llevar la biblioteca completa, pero como te dan la carga
pareja de balas y de alimentos, además de los libros,
pues los terminas botando", explicó.
Caminante cotidiano en el filo
de la navaja, Marcos piensa que "ya no tengo nada que perder".
De ahí que adopte la actitud de que "si me van a
criticar mi estilo literario, me tiene sin cuidado. Y si les
gustan mis cartas o no les gustan, también me vale madres,
como quien dice".
Federico Campbell, el escritor
y colaborador de EL FINANCIERO, ilustró a los periodistas
recientemente en San Cristóbal sobre la asombrosa coincidencia
de que Zapata, Sandino, Malcom X y el Che Guevara, cuatro revolucionarios
de distintas épocas del continente, murieran a los 39
años. El dato sirvió para plantear a Marcos el
tema de la muerte. "La veo como lógica", respondió.
PREGUNTA.- ¿A tu edad?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí.
Sesenta y tres años es una edad en que así se ve
la muerte, respondió.
+ Reafirmó, en esta conversación
con tres periodistas, que está viviendo "de prestado".
Según la cuenta, agregó, a nosotros nos iba a caer
el mundo encima el primero de enero. Entonces, cada día
que pasa después del dos de enero es extra. Por eso ahora
escribo como loco todo lo que no escribí. Si Petrita me
escribe una carta, yo le contesto y le tiro todo lo que quise
decir algún día y no lo dije. Petrita ahora debe
estar escribiendo ocho cuartillas.
Conocedor de las lenguas indígenas
tzeltal --"me doy a entender y entiendo lo que me dicen"--
tzotzil, chol, tojolabal, mixteco-zapoteca, tarahumara, mexica,
náhuatl, el subcomandante Marcos se ganó la confianza
de las comunidades del mundo indio en Chiapas, después
de que cargó igual que ellos, caminó igual que
ellos y se "chingó" igual que ellos.
PREGUNTA.- Tu incorporación
a las comunidades indígenas ¿te comprometió
para siempre? ¿Nunca pensaste irte de aquí?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí.
PREGUNTA.- ¿Pensabas
ir y regresar a no? ¿Le apostaste todo a Chiapas?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Le aposté
todo a la montaña.
POR EL TLC, SALINAS
OMITIO A LA
GUERRILLA: MARCOS
En las montañas de Chiapas,
20 de febrero.- Después de descubrir a la guerrilla indígena,
que preparaba un ataque a varias ciudades, el Ejército
mexicano se retiró hace seis meses de la zona sobre la
que había comenzado a desplegarse, seguramente "por
decisión política del Presidente" Carlos Salinas,
comprometido como estaba en las negociaciones del Tratado de
Libre Comercio, declaró el Subcomandante Marcos durante
una conversación en el frío de la montaña,
que empezó en la madrugada, continuó al amanecer
y concluyó en la mañana.
Personaje de celebrada capacidad
para el sarcasmo y la ironía, hecho por decisión
existencial a la dura vida de la montaña, el subcomandante
zapatista es --paradojas de la lucha clandestina-- un hombre
de epidermis notoriamente sensible a las críticas y opiniones
adversas. A las claras mejor a sí mismo en la escritura
de cartas y comunicados que en la exposición oral, el
Subcomandante Marcos con frecuencia deja inconclusas las ideas
que desarrolla, al menos durante la entrevista que, junto con
otros dos medios informativos, concedió a EL FINANCIERO.
"Creo que estoy siendo confuso", dijo en un momento
de la conversación.
Aunque advirtió a sus
interlocutores que, por instrucciones de los comités clandestinos,
eventualmente dejaría sin responder algunas preguntas,
en realidad sólo excepcionalmente no lo hizo.
Reconoció, "esa
es la verdad", que algunas unidades del ejército
federal "pelearon con honor militar, evitaron el afectar
a la población civil y se enfrentaron a nosotros de todo
a todo y nos dieron y les dimos, como es en una guerra"
y puntualizó que "no me atrevería a decir
que las violaciones de los derechos humanos es la política
del Ejército mexicano".
Sin embargo, ratificó
que la fuerza aérea realizó bombardeos sobre áreas
civiles, específicamente en la Cañada de Patehuitz
--entre San Miguel y San Quintín, en Ocosingo--, sólo
que no existen testimonios en los medios de comunicación
porque "como está en la selva, los periodistas no
quieren ir" a documentar los agujeros que cavaron las bombas
o los roquets, "a 20 o 30 metros de las casas". Los
reporteros, dijo, no quieren ir al cerro.
Tim Golden, corresponsal de
THE NEW YORK TIMES, uno de los interlocutores de Marcos, replicó
que él insistentemente trató de llegar a Patehuitz.
Seguramente, contestó el jefe zapatista, el periodista
norteamericano trató de entrar a la zona un día
que los comités clandestinos ordenaron cerrar el paso
a Patehuitz, "porque habían entrado unos de Gobernación".
En casi cuatro horas de entrevista,
el Subcomandante Marcos se ocupó de la formación,
crecimiento, luchas y tiempos difíciles del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional, pero también
de las perspectivas de la paz y de la guerra, así como
del proyecto político del EZLN, de las divergencias que
advierte en el equipo de Salinas de Gortari y de las presiones
que resiente, presumiblemente, el comisionado especial Manuel
Camacho Solís, de una fracción del propio grupo
en el poder.
Del descubrimiento que hace
seis meses hizo el Ejército mexicano de los preparativos
de un ataque del EZLN, Marcos dijo que a su juicio la decisión
de retirar las tropas federales fue tomada por el presidente
Salinas, porque las fuerzas armadas gubernamentales encontraron
"elementos para darse cuenta que es un movimiento guerrillero,
mexicano, que planea acciones sobre las ciudades".
En las instalaciones que descubre
el Ejército mexicano figura inclusive una maqueta a tamaño
natural del palacio municipal de Ocosingo. En esas circunstancias,
explica el subcomandante Marcos, "el Ejército federal
reacciona, como debería de reaccionar, entra y empieza
a desplegarse".
PREGUNTA.- ¿Sí
estaba bien informado el Presidente?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí,
porque quién más le puede decir al Ejército
que se eche para atrás. El Ejército empieza a desplegarse,
va a operar y a acabar con los guerrilleros, pero a los pocos
días de que se está desplegando se retira. Esa
no es una decisión militar. Es una decisión política.
+ Sin embargo, Marcos está
convencido de que los militares gubernamentales pensaron que
el EZLN era un grupo aniquilable. "O sea, que no había
apoyo en los pueblos, que no había grandes contingentes.
En todo caso, era una guerrilla que se podía aniquilar.
Pero el hecho de aniquilarla --suponiendo que no se toca a la
población civil-- significaba, para el Gobierno federal,
reconocer que había guerrilla. En vísperas del
TLC, elucubramos nosotros, pues lo que hace el Gobierno es meter
el freno. No creo realmente que haya sido error del Ejército
federal el que se replegara. Estoy seguro que es una decisión
política de muy arriba. Y no puede ser más que
del Presidente de la República".
El Subcomandante Marcos también
sostiene que el gobierno no se atreve a decir que "sabía
que existía la guerrilla" y que proyectaba atacarla
este año. "Ellos tenían preparada una ofensiva
para enero, pero la iban a manejar como narcotráfico.
Nosotros teníamos entonces que salir en términos
militares de tal forma que los compañeros del EZLN no
tuvieran que pelear con ese problema de tratar de convencer a
los medios y al pueblo de que no era el Chapo Guzmán,
que no eran agentes de la CIA, ni cubanos, ni soviéticos.
Ese era el esfuerzo principal".
El Subcomandante Marcos, finalmente
presente en los diálogos de paz en San Cristóbal
de las Casas, expresa, como posición del Comité
Clandestino Revolucionario Indígena acerca de la gestión
del comisionado Camacho Solís, que éste actúa
--como se observa en algunos cambios de actitud-- como si estuviera
sometido a presiones, "no precisamente de nuestra fuerza
armada" sino "creo que de la federal, creo que del
Gobierno".
PREGUNTA.- ¿Del Presidente?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Yo creo
que en concreto sí, o alguno de los grupos de poder. Pero
se ve que primero Camacho hace una propuesta y luego tiene que
desdecirse, pero no por iniciativa propia, sino porque alguien
lo está presionando. Entonces se ve que está sujeto
a muchas presiones.
+ Marcos explica que los cambios
de actitud de Camacho se refieren a su posición pública,
porque en las negociaciones confidenciales "si él
dice una cosa la hace". Como ejemplo de la cambiante posición
pública de Camacho recuerda que en una declaración
del comisionado éste exponía la disyuntiva entre
la paz o el endurecimiento, planteamiento que "no checaba",
dice Marcos, porque en ese momento el EZLN negociaba sin obstáculos
la creación de zonas francas. Otro caso difícil
en las negociaciones a distancia entre Camacho y el EZLN fue
el del exgobernador Castellanos Domínguez, cuyas complicaciones
hicieron decir a Marcos: "No sabemos lo que está
pasando adentro".
En una exposición inicial,
el guerrillero explicó que el EZLN nació en las
montañas de la selva Lacandona, con dos componentes políticos
básicos: un grupo campesino indígena politizado
por encima del promedio, con experiencia en la lucha abierta
a través de organizaciones pacíficas y legales
y un pequeño núcleo de individuos de la ciudad
--12, como el comando castrista que sobrevive a la travesía
de Granma-- que "viene del agotamiento de las salidas políticas
y de la falta de espacios democráticos". Es el año
1983.
El contexto social prevaleciente
entonces fue el caldo de cultivo del EZLN. A pesar de la lucha
campesina, toma de tierras, manifestaciones, continuos viajes
a la Secretaría de la Reforma Agraria, el gobierno se
negaba, en los hechos, a responder a las demandas de tierra de
los indígenas, según la explicación de Marcos.
Por otro lado, las guardias
blancas de los finqueros --a diferencia de años anteriores
en que actuaban aisladamente-- "empiezan a agarrar una estructura
paramilitar, inicialmente para defenderse de la situación
social y luego para invadir tierras ellos, es decir, para despojar
a los campesinos".
En el seno de la naciente organización
rebelde, un pequeño grupo planteaba embrionariamente la
tesis de la lucha armada, pero llega a la conclusión de
que un trabajo político previo con la población
"la llevaría --y aquí está lo importante
para nosotros-- a pensar en la lucha armada como una forma de
lucha más".
El contexto internacional de
los últimos años, el derrumbamiento del campo socialista,
la derrota electoral del sandinismo, las negociaciones de la
guerrilla salvadoreña, entre otros acontecimientos-- aparentemente
alejaba las condiciones para la vía armada, pero la situación
de vida de los indígenas, de creciente penuria, enfermedades
y muerte, produjo en las comunidades indígenas un estado
de ánimo propiciatorio del alzamiento armado.
Ante las circunstancias adversas,
los impulsores de la organización zapatista sintieron
temor de que las comunidades abandonaran el proyecto, "porque
ya teníamos decenas de pueblos organizados". Pero
cuando "empezamos a hablar con los compañeros de
los que después se llamarían comités clandestinos,
recibimos informes sobre el crecimiento del EZLN, explicó
el personaje.
Se preguntaron entonces los
organizadores, ¿qué está pasando?, en lugar
de perder fuerza la ganamos. "Lo que estaba pasando es que
las condiciones de vida se estaban cerrando mucho. Ahí
estaba la política económica de Salinas cobrando
muertes, pero a lo bestia".
Desde 1983, el grupo de los
12 --expone el subcomandante zapatista--, "vimos morir a
mucha gente, a miles de niños, que morían en las
manos de sus padres"". Los organizadores del EZLN,
indica, durante un largo tiempo desarrollaron campañas
de salud que el gobierno no realizaba. "No por asistencialismo,
sino porque era nuestra gente, la tropa combatiente estuvo haciendo
eso y se nos moría la gente en las manos", explica.
Dibuja Marcos, en este capítulo
de la entrevista con tres medios informativos, escenas de la
situación de guerra en la selva chiapaneca:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Había
niños de cuatro o cinco años que jugaban a ser
zapatistas: "Yo cuando sea grande voy a ir a la montaña
a pelear". Y al otro día ya estaban muertos, de diarreas,
de calenturas. Las niñas también jugaban antes
de la guerra, y ahora más, a que cuando fueran grandes
en lugar de casarse se irían a la sierra, a las montañas,
porque veían a otras mujeres con armas que aprendían
siempre algo, porque tenían que aprender, por lo pronto,
español, que para una mujer en una comunidad indígena
es casi imposible. Casi siempre es el varón el que aprende
el español.
+ "Entonces, continúa
el Subcomandante Marcos, cuando ellos se deciden a ponerle plazo
a la guerra y nos plantean: ¿te vienes o te quedas?, ya
sabíamos sus argumentos: '¿Cuál es el problema,
si la muerte es nuestra? Nada más que ahora vamos a decir
cómo nos vamos a morir'.
"Nosotros no podíamos
decir: 'No, espérate, no hay condiciones, sobre todo hay
otras alternativas'. Pero nosotros sabíamos que no había
otra salida porque la gente moría por miles. No era justo
decir: 'No, espérate otros cinco años, a ver si
el nuevo gobierno va a cambiar' ".
La radio de banda civil transmitía,
dice, informes sobre la muerte en cadena de niños, por
diarrea, calentura y otras enfermedades. En algunas temporadas
del año --marzo, abril, mayo-- mueren muchos niños,
por la época de agua. "Por eso es difícil,
con esa lógica de muerte, supeditar esto a si somos populares
en la prensa o si está bajando la popularidad de Marcos,
como dice Carlos Ramírez. Como es difícil sentarse
a dialogar porque si no vamos a perder la iniciativa política.
Nosotros, ¿cuándo íbamos a pensar que íbamos
a tener la iniciativa política nacional? Nos conformábamos
con que alguno quedara vivo después de todo el desmadre
que siguiera a la lucha".
En otro de los temas desarrollados
en la entrevista de EL FINANCIERO, PROCESO y THE NEW YORK TIMES,
el Subcomandante Marcos sostuvo que desde la llegada del grupo
de los 12 se produjo un choque con la Diócesis encabezada
por el obispo Samuel Ruiz. "Nosotros planteábamos
la necesidad de preparar la lucha armada y ellos se oponían.
Hay que dirigir el esfuerzo a proyectos económicos y de
salud que resuelvan las necesidades inmediatas de las comunidades
indígenas y campesinos, sostenían". Agrega:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Nosotros
dejamos que la realidad se impusiera. Los compañeros hacen
el esfuerzo, el Estado los ahorca otra vez y la cuota de muerte
se incrementa. La gente está clara de sus condiciones
de vida. No piensa que está pobre porque Dios así
lo quiso. Nosotros evitamos el choque con la iglesia y esperamos
que el tiempo nos fuera dando la razón.
PREGUNTA.- A Don Samuel se le
acusó de que la Iglesia planteaba un cambio radical que
favorecía la lucha armada, plantea uno de los tres entrevistadores.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No sé
cómo lo hayan... Pero nosotros que estuvimos allí
sabemos que el esfuerzo de la Diócesis de San Cristóbal
iba precisamente en sentido contrario al que nosotros planteábamos.
Nosotros pensábamos que la realidad también educa
y que el Estado mexicano estaba de nuestro lado, en el sentido
de que iba a demostrarle a esa gente que no bastaba esa lucha,
sino que se necesitaba otra.
PREGUNTA.- El carácter
de mediador de don Samuel demuestra ahora cuál era su
posición.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Lo que
pasa es que en el EZLN la dirección real, no es propaganda,
es indígena. Y ellos reconocen en don Samuel a alguien
que no es del enemigo aunque tampoco es de nosotros. Entonces
cuando ellos dicen quién va a estar en medio para poder
hablar, pues el que ha estado en medio de por sí es don
Samuel.
+ El columnista Carlos Ramírez
aparece recurrentemente en la entrevista, aun si ninguno de los
periodistas alude a él. Es Marcos quien, venga o no directamente
al caso, lo cita, con una perceptible carga de disgusto o resentimiento.
Como cuando el autor de esas notas hace una "interrupción
pequeño-burguesa" para invocar el acuerdo de que
el fotógrafo Juan Miranda, de PROCESO, le tomara fotos.
Marcos acepta, "claro,
pero no dice Carlos Ramírez que estoy como 'vedette' ante
los reflectores".
También accede, en otro
momento de la charla que se desarrolla en presencia de una docena
de combatientes obligados a suspender el sueño por la
presencia de los periodistas, a una rápida referencia
a las dificultades en la formación del EZLN.
PREGUNTA.- Hasta donde sea posible,
¿cuáles han sido los tiempos, las etapas difíciles
del EZLN? En toda organización política o social
suele haber diferencias, distensiones, deserciones, facturas.
¿Qué es posible saber ahora de la historia de las
dificultades del Ejército Zapatista, de sus deserciones,
fracturas, aplicación de disciplina interna, pugnas internas?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Como
la vida en la montaña es muy dura, hubo muchos compañeros
que no la aguantaron. Pedían su baja y se iban. Decían:
"A este nivel de combatiente no puedo, pero en cambio soy
capaz de desarrollar trabajo político o me quedo en el
pueblo y ahí desarrollo mi contribución".
Así salieron muchos y entraron muchos. No aplicamos el
principio ese de que el que no aguante se muere. No se trataba
de desertores. Simplemente los compañeros cambiaban de
nivel. Unos subían y otros bajaban en su nivel de participación.
Había quien se aventaba y botaba todo y se iba a la montaña
y había quien decía: "No, yo me quedo aquí
en mi pueblo, con mi mujer y les ayudamos a pasar carga y les
mandamos un poco de tortilla". Nunca ejecutamos a nadie.
No.
+ El EZLN, expone el subcomandante
zapatista, "no nace democráticamente, nace como organización
político-militar o sea, con un mando central, pero conforme
crece, la forma de organización política y democrática
de las comunidades indígenas permea y domina en el Ejército
Zapatista, al grado de que la dirección se tiene que democratizar.
Por eso ellos dicen: hay acuerdos fundamentales sobre los que
no puedes negociar y fuera de ellos tienes oportunidad de aceptar
cosas. Un acuerdo fundamental era, por ejemplo, empezar la guerra
a más tardar a las cero horas de 1994. Tú tienes
que cumplir eso. Puedes empezar el primero de enero de 1994 o
el 31 de diciembre de 1993, pero a fuerza tienes que empezar".
A pesar de que destaca el principio
tradicional en las comunidades indígenas de que las decisiones
mayoritarias obligan a todos los componentes de cada conglomerado,
Marcos reconoce que "está mal" que esa norma
se aplique en casos extremos, "porque no es lo mismo el
acuerdo de la comunidad para abrir una brecha o cercar un potrero
que lanzarse a una guerra. ¿Cómo pueden decir,
por acuerdo de la mayoría, vamos a pelear todos, hasta
el que no quiere hacerlo? No, no está bien".
Ejército compuesto fundamentalmente
por población indígena, según las explicaciones
del subcomandante zapatista, el EZLN inicialmente estuvo integrado
en 75 por ciento por campesinos de las principales etnias de
la región "con un nivel político muy avanzado"
y 25 por ciento de gente que procedía del medio urbano.
Actualmente, dijo el personaje,
entre cinco y 10 por ciento de la composición total del
EZLN corresponde a la población urbana y en la dirección
del movimiento armado estaría ubicado entre uno y dos
por ciento de los citadinos de origen.
Del grupo original de los 12
urbanos, tres se mantienen en la lucha en la montaña,
cinco están "en otras partes de la República"
y otros murieron.
Pero entre los urbanos no figuran
jóvenes radicalizados de movimientos universitarios recientes,
según sostuvo el entrevistado de la madrugada, ni miembros
del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del
Pueblo (PROCUP), ni del Partido de los Pobres, ni de la Liga
Comunista 23 de septiembre, "ni nada que se conozca".
Reafirma también que
con la organización armada zapatista no tienen vínculos
los autores de comunicados apócrifos o los responsables
de bombazos, explosiones y atentados de los primeros días
del año en diversos lugares del país.
Categóricamente se deslinda
también de organizaciones terroristas, incluido el movimiento
maoísta peruano Sendero Luminoso y revela que, entre "tantos
anónimos que mandan", un tal "comandante Camilo"
le envió un volante hecho en mimeógrafo, medio
mal", en el que plantean que "Chiapas se debe escindir
de México, independizarse", y le pide que no entregue
al exgobernador Absalón Castellanos, porque si no le dirán
que lo hizo por dinero. "Pero ya lo había entregado,
llegó tarde el mensaje. También me dice que no
entregue las armas. Me da una serie de consejos".
El personaje que junto con otros
delegados zapatistas llegó el domingo al mediodía
a la catedral de San Cristóbal de las Casas cubierto por
el pasamontañas, en manifestación de desacuerdo
con la falta de reconocimiento político que demandó
infructuosamente en las negociaciones epistolares con el comisionado
especial Manuel Camacho Solís, reafirmó que el
EZLN no se desarmará antes de que haya techo, tierra,
paz, salud, educación, democracia y otras demandas por
las que "podemos esperar otros 500 años", como
aguardaron los indígenas igual cantidad de años
antes.
Sobre las perspectivas del diálogo
de paz que este lunes se inicia, el subcomandante expuso, en
referencia a las expectativas en el campo económico, específicamente
en cuanto a la eventual reforma agraria en Chiapas, que nunca
la tuvo.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- El territorio
donde se mueve el EZLN es muy amplio y tiene diversas características.
Hay lugares donde todavía es posible el reparto agrario,
mientras en otros sitios no hay tierra sino piedras o reservas
ecológicas que los indígenas no pretenden desmontar.
En algunos lugares, por tanto, sí se podrá plantear
una reforma agraria, como reparto de tierra, y en otros lados
tendrá que realizarse una fuerte inversión productiva,
sobre todo en Los Altos donde, a diferencia de la selva, donde
hay más tierra y fincas, la posibilidad de reparto agrario
es muy limitada. En Los Altos se necesitan más bien proyectos
económicos, financiamiento y otras salidas productivas.
PREGUNTA.- ¿Ustedes sugieren
algunas posibilidades en cuanto a proyectos productivos; microempresas,
por ejemplo?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Los compañeros
plantean cooperativas, pero que abarquen todo el proceso, o sea,
producción y comercialización.
PREGUNTA.- ¿Qué
tipo de productos?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- De eso
es de lo que no hay nada. Sólo muerte podemos producir
y exportar cólera, disentería, tifoidea. No hay
nada pues.
+ Comenzaba a clarear en el
cuartel de Marcos cuando expuso su extrañeza por el hecho
de que "nos quieren hacer partido político sin que
nosotros lo queramos". Además, la conversión
del EZLN en partido político significaría la fractura
del Ejército Zapatista, advierte. "Lo que cohesiona
al EZLN, lo hace alzarse, resistir y poder moverse de lo militar
a lo político y de lo político a lo militar es
eso, que no es un partido político", explica Marcos.
PREGUNTA.- ¿Pero a la
larga el EZLN tendería a la toma del poder para cambiar
el sistema?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No, como
Ejército Zapatista no es posible, porque faltarían
los obreros, las clases populares, una estructura partidaria,
cosas que no tiene el Ejército Zapatista.
PREGUNTA.- ¿El EZLN confía
en que otros movimientos se levanten y constituyan una fuerza
nacional que permita ese cambio?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí,
estamos seguros de eso. Seguro que se va a dar. No digo que antes
del 21 de agosto. Ojalá. Pero que para allá va
este país o para una guerra civil más grande que
la de Chiapas no hay duda.
PREGUNTA.- ¿Esta es una
esperanza?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí.
La esperanza es que no haya guerra civil. Que se genere un movimiento
suficientemente amplio para que realmente las diferencias se
diriman en otro terreno.
-- En algunos comunicados, el
EZLN ha utilizado una expresión, "movimiento nacional
revolucionario", que es una expresión priísta
utilizada hasta el sexenio de Miguel de la Madrid y se utilizó
con vehemencia en los sexenios de Echeverría y López
Portillo. Parecería inclusive que es una expresión
desgastada, fuera de época, que deja de ser usada hasta
que Salinas de Gortari inventa el liberalismo social --plantea
el reportero de este diario.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Es
una pregunta o es un regaño? Yo siento que me estás
regañando. El comité, que es el que decide qué
tenemos que decir en los comunicados, lo que quiere es que entren
más en nuestra lucha, o sea, que se trate de un movimiento
nacional de los que estén de acuerdo con nuestra revolución.
Que sea movimiento nacional revolucionario o revolucionario nacional,
no importa. Los compañeros no han leído a De la
Madrid ni a López Portillo.
Periódico EL FINANCIERO
20 de febrero de 1994
Entrevista al Subcomandante Marcos
Por Oscar Hinojosa
Nota del compilador: Según Vicente Leñero, quien también
asistió, la entrevista se efectuó el día
17 de febrero, pero Hinojosa fecha su primera parte como 19 de
febrero y la segunda parte como 20 de febrero.
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