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GRAL. ANTONIO RIVIELLO
BAZÁN:
Ciudadano licenciado Carlos
Salinas de Gortari,
Presidente de la República y Comandante
Supremo de las Fuerzas Armadas de México:
Ciudadanos representantes de
los poderes
Legislativo y Judicial:
Ciudadanos Secretarios de Estado:
Compañeros de armas:
Señoras y señores:
Evocamos hoy el 19 de febrero
de 1913, fecha en que don Venustiano Carranza expide en Coahuila
el decreto que señala el surgimiento del actual Ejército
Mexicano como soporte constitucional de la República.
Estamos orgullosos de tan alta
misión y conscientes también de la responsabilidad
que confrontamos, como institución armada de la República.
Esta responsabilidad se traduce
en una mística de servicio y constituye la parte fundamental
de nuestra formación profesional, ética y cívica,
que nos impulsa para evolucionar al ritmo que lo hace la nación.
México está hecho
de pueblos y de ideales; fue forjado con la lucha y el sacrificio
de muchos. Tiene hoy territorio, organización y gobierno.
El esfuerzo diario es su común
denominador. En cada hogar, en cada centro de trabajo y estudio,
la Patria nace, se proyecta y existe. México es una realidad
de grandeza, esperanza y desafío constructivo.
Un 19 de febrero, nació
del México de ayer el Ejército Mexicano, como Fuerza
Armada y como legado de lealtad y disciplina para el México
de siempre.
No recordamos hoy nuestras acciones,
sino el espíritu y la misión para la que fuimos
creados. Servimos, para que la nación viva en paz. La
paz sirve para que la nación exista.
Somos una pequeña parte
del pueblo que custodia con las armas pretérito, presente
y porvenir.
Un Ejército sin pueblo
sería una aberración. Un pueblo sin Ejército
sería efímero. Un pueblo sin Ejército y
leyes, sería anárquico y despótico. No es
ese el ideal de México, ni de los pueblos libres.
Somos, todos, siervos de la
ley y la Nación. No lo olvidamos. Es el país el
que determina las leyes y nuestras misiones.
Estamos ciertos de que el pensamiento
presidencial es congruente con los nuevos tiempos y los desafíos
contemporáneos.
Nos hemos esforzado por interpretar
creativamente sus directivas como postulado para reafirmar los
principios, convicciones y nuestras actividades militares.
Hemos abordado decididamente
el desempeño de un mayor profesionalismo; se han desechado
hábitos y costumbres obsoletos. Se ha fortalecido la moral
y el equipamiento integral.
En el Ejército Mexicano
--pueblo con armas y uniforme-- hay sentido de Patria, de honor
y de lealtad. Existe espíritu de cuerpo y una razonada
disciplina, dura y estricta.
Se le prepara para servir al
México de todos los días. Lo dijimos ayer y lo
podremos decir mañana. No somos ni más, ni menos,
que el resto de la Patria.
Compartimos lo mismo que a los
demás duele y enorgullece. Pero la ley y la opinión
son doblemente estrictas con nosotros. No nos arredra ni disminuye
esto. Escogimos esta profesión con libertad.
La República sabe bien
que, dentro de cada uniforme verde olivo, existe un mexicano
con sentimientos y valores nacionales.
Un ser humano que forma parte
íntegra y palpitante de su estructura, con el orgullo
y pasión de servir a su país y que en ese propósito
empeña su energía, su prestigio y no pocas veces
derrama su sangre con la certeza del deber cumplido. Esa es su
recompensa y esa es su gloria.
Señor Presidente:
Este es el Ejército de
la Nación Mexicana, orgulloso de su origen popular y que
se define como un Ejército de hombres leales, con capacidad,
honradez y convicción en los postulados que sustenta la
Constitución.
Nos esforzamos con nuestra organización,
con nuestra conducta, disciplina y seriedad por una misma causa:
México.
México comprende a su
Ejército. Nosotros los soldados de la República
comprendemos la gestación de este capítulo que
impulsa con lealtad nuestro Comandante Supremo, el Presidente
Carlos Salinas de Gortari.
La unidad nacional en torno
al Gobierno de la República seguirá manifestándose
como una premisa de la fortaleza de México como Nación
y como Estado.
El pueblo y Gobierno de México
tienen en ese supremo propósito el esfuerzo y la entrega
de sus soldados.
Muchas gracias.
Día del Ejército
Mexicano
Gral. Antonio Riviello Bazán,
Secretario de la Defensa Nacional
19 de febrero de 1994.
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