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OBISPO SAMUEL RUIZ:
Amigos de los medios de comunicación
en el ámbito nacional e internacional. Tengan buenas noches.
Nos hemos acostumbrado a vivir
en el mundo actual un ritmo de sucesión de acontecimientos
casi regulados por las marcas olímpicas que se rebasan
unas a otras con gran rapidez.
Así nos ha ido pasando
con los acontecimientos que desde el día primero de enero
a esta parte se han ido sucediendo; duración récord
de diez días para una guerra en el país, lapso
de tiempo tan rápido que ni siquiera se han podido tener
cifras seguras, aproximadas sobre el número de víctimas
y ya de eso hacemos irrespetuosas bromas.
Viraje político nacional
a los once días del conflicto: cese del fuego también
a fechas cercanamente inesperadas; preparación de caminos
para un diálogo por la paz; ofrecimiento de una mediación
para el diálogo y nos pareció largo y eterno el
tiempo de respuesta que vino desde la selva.
Inicio del diálogo con
la espectacular llegada de los miembros del EZLN; resultados
de acuerdos iniciales sobre asuntos que fueron ya aquí
comunicados. Este ritmo, inesperadamente veloz, implicó
sin embargo un serio trabajo de propuestas, asimilación,
contrapropuesta y acuerdos que suponen un largo proceso llevado
casi a marchas forzadas.
Pero el tiempo en que vivimos
tiene diferentes lógicas. Para el campesino no es el tiempo
el valor al que todo se subordina, pues el tiempo está
más bien a servicio del hombre.
Hay otra lógica del tiempo:
el ritmo político del mismo, y también el ritmo
acelerado de las noticias que vuelan al mundo entero con gran
rapidez y que con esa misma se desgastan, a menos que acaezcan
acontecimientos que tengan espectacularidad para mantener la
noticia como novedad constante.
Pero el ritmo de los acuerdos
serios tiene una dimensión de tiempo futuro, de duración
de consecuencias de más de 100 años-plazo, lo que
demanda seriedad y responsabilidad.
Los dialogantes en la mesa de
la paz manifestarán, no obstante estas consideraciones
que hago en mi discurso, los avances significativos de este diálogo,
cuyas repercusiones históricas todos barruntamos.
Gracias.
SUBCOMANDANTE MARCOS:
Lo anterior es el saludo a la
bandera porque es el "Día de la Bandera"; es
el saludo del Ejército Zapatista a la bandera mexicana.
Por mi voz habla la voz del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional, para
informar al pueblo de México, a los pueblos y gobiernos
del mundo y a la prensa nacional e internacional, de lo acontecido
el día de hoy en la mesa del diálogo con el Comisionado
Nacional de Intermediación, el señor obispo Samuel
Ruiz García, y el Comisionado Nacional para la Paz y la
Reconciliación en Chiapas, el licenciado Manuel Camacho
Solís.
Hemos ya resuelto el 50 por
ciento del pliego de demandas y hemos recibido ya respuesta a
los siguientes puntos del pliego de demandas que presentó
el Comité Clandestino Revolucionario Indígena -
Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional.
Uno sobre la demanda de electrificación
de las comunidades indígenas y redistribución de
la inversión federal en el estado; el otro referente a
las demandas de salud, de información veraz --como habíamos
dicha ya el día de ayer--, de vivienda, de educación,
referido a la construcción de escuelas, la dotación
de material didáctico y la habilitación de maestros
de la educación bilingüe como obligatoria y oficial
en las comunidades indígenas.
El respeto a la tradición
y a la cultura indígena; el castigo a la discriminación
y al desprecio que reciben los indígenas; el problema
de alimentación; los apoyos económicos a las víctimas
de la guerra y a viudas y huérfanos provocados por el
conflicto; las demandas de las mujeres respecto de los caminos
que hay que seguir para que los indígenas puedan vivir
en paz.
La otra demanda para que se
multipliquen y se fortalezcan las organizaciones no gubernamentales
de derechos humanos; la necesidad de que se forme, llegado el
momento, una Comisión Nacional de Paz con Justicia y Dignidad,
que sería la encargada de dar seguimiento al cumplimiento
de los acuerdos a los que llegue esta mesa de diálogo.
Y el último punto en
el que hemos estado de acuerdo, es el de que la ayuda monetaria
a la zona en conflicto sea canalizada a través de los
representantes auténticos de las comunidades indígenas.
Esos son los acuerdos a los
que hemos llegado hasta ahora. Les repito, el 50 por ciento del
pliego de demandas que presentó el Comité ha sido
ya contestado por el Comisionado con satisfacción.
Hay otro mensaje de nuestro
Comité, de nuestra dirección respecto a la consulta
que se va a hacer con nuestras bases, con todos nuestros dirigentes
en todas las comunidades, respecto a los acuerdos a que aquí
lleguemos.
La decisión del Comité
Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia General
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional,
es que cuando esta mesa de diálogo haya llegado a resultados
concretos más acabados, remitirá los documentos
respectivos a las organizaciones no gubernamentales, a la prensa
nacional e internacional y, en general, al resto de la sociedad
civil; tres tipos de documentos: los que se refieren al pliego
de demandas de nuestro Ejército, a las respuestas que
recibe del Gobierno federal y a los acuerdos a que se lleguen.
Con el fin, dicen los compañeros,
también de recibir las opiniones y el consenso de toda
la gente que se ha manifestado en torno a este conflicto, de
un camino de paz con dignidad. Esta decisión del Comité
de ampliar la consulta sobre la firma de la paz, si es que llega
a darse, es para hacerse en cuanto lleguemos a puntos más
acabados.
La otra cosa que les quiere
decir el Comité, el otro punto que quiere señalar
es que han pasado algunas cosas, o nos hemos enterado de algunas
cosas que han provocado molestia en los compañeros nuestros
y quieren ellos decirles, directamente por voz propia, no a través
mío, su palabra.
DELEGADO JUAN, DEL
EZLN:
Queremos manifestarles a todos
los medios de comunicación que están aquí
presentes los motivos que nosotros, los indígenas que
nos levantamos en armas, fueron porque los indígenas vivimos
en la marginación, en el olvido, en el desprecio y, por
qué no decirlo, en la miseria.
Nos dio esa necesidad de alzarnos
en armas porque tuviéramos una vivienda digna, porque
tuviéramos un buen trabajo y también porque tuviéramos
tierras donde trabajar, porque también tuviéramos
libertad de expresión, porque también tuviéramos
la participación, lo que nosotros ponemos en nuestros
puntos como democracia.
Es por eso que nosotros nos
levantamos en armas, nos vimos en esa necesidad de hacerlo, pero
también nosotros, los indígenas, luchamos porque
se nos respete nuestra dignidad, que eso es lo que no estaba
ni está considerado hasta estos momentos.
Eso es principalmente lo que
nosotros decidimos a que hubiera un respeto, pero si de algo
estamos ahora ofendidos, más que nosotros... que si nosotros
nos estuviéramos muriendo de hambre o de miseria, que
es la falta de poder expresar nuestros sentimientos, nuestras
demandas.
Queremos serles claros, de que
también nosotros luchamos porque se nos respete nuestras
dignidades como indígenas, pero que se nos respete a tal
grado que entre nosotros no se diera ningún desprestigio
por el estilo. También por eso luchamos. Aparte de nuestras
necesidades más sentidas que hoy demandamos, también
por nuestra dignidad.
Que se nos respete nuestra dignidad
indígena. También por eso nos levantamos en armas,
precisamente porque no se nos había respetado durante
muchos años, desde nuestros abuelos, nuestros padres,
hijos, nietos, bisnietos, que de por sí no se nos había
respetado. También por eso nos levantamos en armas, para
defender nuestra dignidad, para que realmente se nos respete
como indígenas.
Lo que queremos decir con esto,
es que nosotros, alzados en armas, dentro de ello, el respeto
y la dignidad indígena es para que no nos sigan vendiendo
como animales en un zoológico, sino que nos traten como
personas y seres humanos. También por eso nos alzamos
en armas, porque de por sí no se nos respeta, pero ahora
pedimos y demandamos que se nos respete.
Lo que más nos está
doliendo y queremos manifestarlo, es que ha habido también
malas personas que de nuestros mismos muertos, de la sangre de
ellos, la han estado agarrando como si fuera una mercancía.
Queremos pedirles y decirles,
declararles, que si la quieren hacer, la pueden hacer, pero nosotros
no los vamos a aplaudir en ningún momento.
Acá las personas que
practican ese tipo de vender la sangre heroica de nuestros compañeros,
que hoy nosotros los sentimos y de nuestros muertos, en ese combate
del día primero de enero, queremos decirles que a esos
no los vamos a recibir con felicitaciones.
Nosotros, el Comité lo
va a desconocer ese tipo de prácticas y queremos pedirles
que, a tal grado no sea para el uso de una mercancía o
agarrarlo como cosa muy, pero muy corriente.
Nosotros, el Comité,
estamos claros que esos compañeros caídos, a nosotros
nos duele mucho verlos en un objeto ya comercial. Esa sangre
ahorita está reclamando los derechos indígenas
y los derechos del pueblo mexicano.
Muchas gracias.
LIC. MANUEL CAMACHO
SOLÍS:
Buenas noches a todos. Como
siempre, me da mucho gusto saludarlos a todos y verlos de nuevo.
Han hecho ustedes un gran trabajo y francamente hay que reconocer
el profesionalismo con el que están actuando.
Ustedes han estado muy pendientes
del avance de esta negociación. Las cosas siguen a su
ritmo y el día de hoy ya hemos podido llegar a un acuerdo
sobre el 50 por ciento de los temas que nos han sido presentados.
Nosotros vemos en esto la oportunidad
no sólo de llegar a una respuesta, sino de lograr un amplio
consenso en torno a esos acuerdos para una salida política
al conflicto en Chiapas y en torno al Acuerdo para la Paz.
Hoy es Día de la Bandera
Mexicana. El Día de la Bandera, que se celebra hoy, desde
San Cristóbal, tiene un significado especial para esta
negociación. La Bandera Mexicana nos obliga a:
1.- Mantener y defender la integridad
territorial de México.
2.- Que el conflicto de Chiapas
se resuelva en el territorio mexicano y por mexicanos.
3.- Que en vez del enfrentamiento
debe buscarse siempre el camino del diálogo, porque confiamos
en México y en su futuro.
4.- Que es indispensable ponernos
de acuerdo y respetarnos para construir una patria mejor.
Yo celebro que el primer acto
de encuentro con el EZLN, que ustedes pudieron testimoniar, haya
sido precisamente cuando ellos y nosotros tomamos a la Bandera,
cada uno en nuestro puño, como decisión de que
todo lo haríamos y todo lo resolveríamos bajo el
significado y bajo todo lo que representa la Bandera Nacional.
Eso es lo que tengo que comentarles
hoy y les agradezco mucho su presencia.
Muchas gracias.
Versión estenográfica
de la Declaración Conjunta emitida por el comisionado
para la Paz y la Reconciliación en Chiapas, el mediador
de la Paz y los delegados del EZLN.
San Cristóbal de las Casas, Chiapas
A 24 de febrero de 1994. |