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Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
A la prensa nacional e internacional:
Hermanos:
El Comité Clandestino
Revolucionario Indígena - Comandancia General del EZLN
se dirige con respeto y honor a todos ustedes para decir su palabra,
lo que hay en su corazón y en su pensamiento.
Cuando el EZLN era tan sólo
una sombra arrastrándose entre la niebla y la oscuridad
de la montaña, cuando las palabras "justicia",
"libertad" y "democracia" eran sólo
eso: palabras, apenas un sueño que los ancianos de nuestros
comunidades, guardianes verdaderos de la palabra de nuestras
comunidades, nos habían entregado en el tiempo justo en
que el día cede su paso a la noche.
Cuando el odio y la muerte empezaban
a crecer en nuestros pechos. Cuando nada había más
que desesperanza. Cuando los tiempos se repetían sobre
sí mismos, sin salida, sin puerta alguna, sin mañana.
Cuando todo era como injusto era, hablaron los hombres verdaderos,
los sin rostro, los que en la noche andan, los que son montaña,
y así dijeron:
"Es razón y voluntad
de los hombres y mujeres buenos buscar y encontrar la manera
mejor de gobernar y gobernarse. Lo que es bueno para los más
para todos es bueno. Pero que no se acallen las voces de los
menos sino que sigan en su lugar, esperando que el pensamiento
y el corazón se hagan común en lo que es voluntad
de los más y parecer de los menos.
Así los pueblos de los
hombres y mujeres verdaderos crecen hacia dentro y se hacen grandes
y no hay fuerza de fuera que los rompa o lleve sus pasos a otros
caminos. Fue nuestro camino siempre que la voluntad de los más
se hiciera común en el corazón de hombres y mujeres
de mando.
Era esa voluntad mayoritaria
el camino en el que debía andar el paso del que mandaba.
Si se apartaba su andar de lo que era razón de la gente,
el corazón que mandaba debía cambiar por otro que
obedeciera.
Así nació nuestra
fuerza en la montaña, el que manda obedece si es verdadero,
el que obedece manda por el corazón común de los
hombres y mujeres verdaderos. Otra palabra vino de lejos para
que este gobierno se nombrara, y esa palabra nombró 'Democracia'
este camino nuestro que andaba desde antes que caminaran las
palabras".
Los que en la noche andan hablaron:
"Y vemos que este camino
de gobierno que nombramos no es ya camino para los más.
Vemos que son los menos los que ahora mandan. Y mandan sin obedecer,
mandan mandando. Y entre los menos se pasan el poder del mando,
sin escuchar a los más. Sin razón mandan los menos.
La palabra que viene de lejos
dice que mandan sin democracia, sin mando del pueblo. Y vemos
que esta sinrazón de los que mandan mandando es la que
conduce el andar de nuestro dolor y la que alimenta la pena de
nuestros muertos.
Y vemos que los que mandan mandando
deben irse lejos para que haya otra vez razón y verdad
en nuestro suelo. Y vemos que hay que cambiar y que manden los
que mandan obedeciendo. Y vemos que esa palabra que viene de
lejos para nombrar la razón de gobierno, "Democracia",
es buena para los más y para los menos".
Los hombres sin rostro siguieron
hablando:
"Es el mundo otro mundo.
No gobierna ya la razón y voluntad de los hombres verdaderos.
Pocos somos y olvidados. Encima nuestro caminan la muerte y el
desprecio. Somos pequeños, nuestra palabra se apaga. El
silencio lleva mucho tiempo habitando nuestra casa. Llega ya
la hora de hablar para nuestro corazón y para otros corazones.
De la noche y la tierra deben
venir nuestros muertos, los sin rostro, los que son montaña.
Que se vistan de guerra para que su voz se escuche, que calle
después su palabra y vuelvan otra vez a la noche y a la
tierra. Que hablen a otros hombres y mujeres que caminan otras
tierras. Que lleve verdad su palabra, que no se pierda en la
mentira.
Que busquen a los hombres y
mujeres que mandan obedeciendo, los que tienen fuerza en la palabra
y no en el fuego. Que encontrándolos les hablen y les
entreguen el bastón de mando. Que vuelvan otra vez a la
tierra y a la noche los sin rostro, los que son montaña.
Que si vuelve la razón
a estas tierras se calle la furia del fuego, que los que son
montaña, los sin rostro, los que en la noche andan, descansen
por fin junto a la tierra".
Hablaron así los hombres
y mujeres sin rostro. No había fuego en sus manos y era
su palabra clara y sin dobleces. Antes que el día venciera
otra vez a la noche se fueron y en la tierra quedó su
palabra sola:
"¡YA BASTA!".
Los hombres y mujeres del EZLN,
los sin rostro, los que en la noche andan, los que son montaña,
buscaron palabras que otros hombres entendieran y así
dicen:
Primero.- Demandamos que se
convoque a una elección verdaderamente libre y democrática,
con igualdad de derechos y obligaciones para las organizaciones
políticas que luchan por el poder, con libertad auténtica
para elegir una u otra propuesta y con el respeto a la voluntad
mayoritaria.
La democracia es el derecho
fundamental de todos los pueblos indígenas y no indígenas.
Sin democracia no puede haber ni libertad, ni justicia, ni dignidad.
Y sin dignidad nada hay.
Segundo.- Para que haya elecciones
libres y democráticas verdaderas es necesario que renuncie
el titular del Ejecutivo federal y los titulares de los Ejecutivos
estatales que llegaron al poder mediante fraudes electorales.
No viene su legitimidad del respeto a la voluntad de las mayorías
sino de su usurpación.
En consecuencia es necesario
que se forme un gobierno de transición para que haya igualdad
y respeto a todas las corrientes políticas. Los poderes
legislativos federales y estatales, elegidos libre y democráticamente,
deben asumir su verdadera función de dar leyes justas
para todos y vigilar su cumplimiento.
Tercero.- Otro camino para garantizar
la realización de elecciones libres y democráticas
verdaderas es que se haga realidad, en las grandes leyes de la
Nación y en las locales, la legitimidad de la existencia
y trabajo de ciudadanos y grupos de ciudadanos que, sin militancia
partidaria, vigilen todo el proceso electoral, sancionen su legalidad
y resultados, y den garantía, como autoridad real máxima,
de la legitimidad de todo el proceso electoral.
Esta es la palabra del EZLN.
Con democracia son posibles la libertad y la justicia. En el
engaño nada florece, en la verdad todo es posible.
¡LIBERTAD!
¡JUSTICIA!
¡DEMOCRACIA!
Respetuosamente.
Desde las montañas del
sureste mexicano.
Comité Clandestino Revolucionario Indígena.
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional.
México, Febrero de 1994.
(Suscribe)
Subcomandante Marcos.
Comunicado del Comité
Clandestino
Revolucionario Indígena
Comandancia General del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional
a 26 de febrero de 1994 |