Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
1o. de julio de 1994
A: la Convención Democrática
Estatal Chiapaneca
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
México
De: Subcomandante Insurgente
Marcos
Ejército Zapatista de Liberación Nacional
Cuartel General
Montañas del sureste mexicano
Chiapas, México
Hermanos:
Cumpliendo indicaciones del
Comité Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia
General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional
me dirijo a ustedes para hacer llegar a esa Convención
Democrática Estatal Chiapaneca el saludo sincero de los
más pequeños de la patria, de los hombres y mujeres
sin rostro y sin nombre, de los que son montaña, de los
zapatistas.
La importancia que tiene esta
Convención que ahora celebran ustedes es regional y nacional.
Regional, porque en ella se encaminan esfuerzos para sentar las
bases libres y democráticas sobre las que se podrá
construir la paz en el sureste mexicano.
En medio de la renovada beligerancia
de los sectores más atrasados de la sociedad chiapaneca,
los grandes ganaderos y comerciantes, que cuentan con el beneplácito
del gobierno del estado y la complicidad de la regional del partido
de Estado, el autodenominado Partido Revolucionario Institucional,
algo de lo mejor de la sociedad civil chiapaneca se reúne
para discutir y tratar de resolver la pregunta fundamental de
estos días de definición: ¿Qué se
debe hacer para conseguir la paz con dignidad y justicia en este
rincón olvidado de la patria mexicana?
La importancia de su Convención
estatal tiene repercusiones nacionales porque marcará
la pauta a seguir por otros grupos ciudadanos que se preparan
para la Convención Nacional Democrática.
Nuevamente nuestro país
voltea sus ojos hacia Chiapas con mirada nueva, no la del que
saquea riquezas e impone yugos, no la de la curiosidad turística,
no la del clientelismo electoral, no la del afán de buscar
un nuevo escenario para promover imágenes "pacificadoras".
Diversos grupos ciudadanos miran
a Chiapas y a su Convención Democrática Estatal
con esperanza, con la esperanza de aprender.
Salud a los grupos de ciudadanos
honestos que hoy se reúnen para esta Convención,
salud a hombres y mujeres que, sin importar razas o credos, caminan
unidos en la lucha por un cambio democrático, pero sobre
todo, salud al campesino indígenas chiapaneco, camino
digno de la historia, que hoy se aglutina en el Consejo Estatal
de Organizaciones Indígenas y Campesinas, el CEOIC, que
se empeña hoy en las rutas abiertas de la lucha por las
condiciones elementales de justicia en el campo chiapaneco y
se enfrenta a la triple alianza de la guerra y la opresión
en la región: el gobierno, el partido de Estado y los
grandes ganaderos y comerciantes.
Quisiera aprovechar esta carta
de saludo, y el hecho de que está reunido lo mejor de
los chiapanecos con rostro y nombre, para hablar un poco más
sobre la Convención Nacional Democrática a la que,
en la Segunda Declaración de la Selva Lacandona, convocó
el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Lo primero es recordar quién
y por qué convoca a la Convención Nacional Democrática.
Convoca el EZLN, convoca un grupo de hombres y mujeres sin rostro,
armado, ilegal y en rebeldía contra el supremo gobierno.
Convoca después de haberse
alzado en armas en contra de todo aquello que sume a nuestra
patria en esta nocturna pesadilla que para algunos, para los
pobladores originales de estas tierras, dura ya centenares de
años.
Convoca después de haber
dado la sangre de sus mejores combatientes, convoca después
de haber ratificado su decisión de seguir pagando, sin
escatimo alguno, la cuota de muerte que reclamen la democracia,
la libertad y la justicia mexicanas.
Convoca después de haber
respondido NO a las propuestas de sobornos y chantajes con los
cuales el mal gobierno pretendía rendir a los zapatistas,
nosotros.
Convoca después de reiterar,
al pueblo de México y al mundo entero, su grito de "Para
todos todo, nada para nosotros".
Y el EZLN convoca después
de haber entendido que la justicia que tiene en la orfandad a
los indígenas mexicanos, sólo será posible
en un país libre y democrático.
Convoca entendiendo que la democracia
y la libertad sólo serán posibles sobre el cadáver
del partido de Estado.
Convoca reconociendo que estas
democracia, libertad y justicia no pueden salir sólo de
su andar sin rostro y sin mañana.
Convoca con la certeza de que
es posible y necesario probar el camino no armado para levantar
de nuevo la bandera nacional, sin vergüenza, con dignidad.
Convoca con la autoridad moral
de sus muertos, de su sangre para todos, de su hacerse soldados
para que otros tengan un mañana sin máscaras ni
dobleces.
Convocan los indígenas
chiapanecos del EZLN, los más pequeños, los más
olvidados, los más despreciados, los más dignos,
los mejores.
Reconocemos, nosotros, algo
que la ceguera histórica del supremo gobierno le impide
ver: el posible papel protagónico de la sociedad civil
mexicana, del pueblo de México, en este tránsito
a la democracia, a la libertad, a la justicia.
Ustedes, con desinterés
y sacrificio, se han empeñado en abrir esa puerta que
nosotros encontramos cerrada y que obligó nuestro andar
con fuego: la puerta del cambio democrático no armado.
Ustedes han aceptado tomar la
bandera de nuestras manos, la bandera que manos indígenas
chiapanecas arrebataron al supremo gobierno el amanecer del año.
Nosotros caminamos ahora detrás
de ustedes, para ver que esa bandera no se caiga, para ver que
nadie la robe, para ver que no tome otro camino que la aleje
de la democracia, la libertad y la justicia, para tomarla de
nuevo si la puerta que su empeño trata de abrir se cierra
otra vez.
El EZLN sigue siendo mayoritariamente
indígena, pero ya no es sólo chiapaneco. De todos
los rincones olvidados de la patria, otros hombres y mujeres,
olvidados pero dignos, han decidido marchar bajo la bandera zapatista.
Han decidido cubrir sus cuerpos
de verdad y fuego, y andar el doloroso camino de la guerra si
no es posible el cambio democrático por la vía
electoral. El EZLN es ejército, es zapatista, es de liberación
y es, como nunca antes, nacional.
Si se reanuda el camino de la
guerra, no será sólo en esta esquina de la patria,
no sólo en las montañas del sureste mexicano ondeará
la bandera zapatista.
La otra guerra, la de los oprimidos
y olvidados, está dispuesta a enfrentar la guerra que
nos hacen los poderosos.
Pero hemos visto, también,
que vale la pena probar todavía otro camino que no es
el de la guerra. Por eso nos hemos hecho a un lado y damos el
paso y la bandera a los que hoy buscan el camino de la democracia
sin armas y con rostro.
No nos negamos a que, sin más
sangre ni tiros, sea posible construir el nuevo México
que necesitamos. Pero es preciso que ustedes recuerden qué
bandera es la que les entregamos y para qué se convoca
a la Convención Nacional Democrática.
La Segunda Declaración
de la Selva Lacandona señala, en lo referente a la convocatoria
a la Convención Nacional Democrática, que hay un
gobierno usurpador, que la legalidad actual es insuficiente y
que son necesarias todas las formas de lucha para el tránsito
a la democracia.
La Convención Nacional
Democrática se convoca para sacar la propuesta de un gobierno
de transición y de una nueva Constitución.
El gobierno de transición
y el nuevo constituyente pueden lograrse por la combinación
de varias formas de lucha. El objetivo de la Convención
Nacional Democrática es organizar la expresión
civil de esa lucha por el cambio democrático en México,
este cambio que se concreta en las demandas de un gobierno de
transición y una nueva Constitución.
Se convoca a la Convención
Nacional Democrática para que organice la lucha pacífica
por lograr este cambio. La exigencia de elecciones libres y democráticas,
así como la defensa de la voluntad popular son requisito
indispensable para esta lucha.
Con esto queremos decir que
el EZLN convoca con objetivos precisos. Convoca a aquellos que
luchan o quieren luchar por el cambio democrático. Quienes
no quieren en cambio democrático 'no están convocados'.
Convoca a quienes están
de acuerdo en probar que ese camino democrático se dé,
también, por la vía electoral. Quienes no están
de acuerdo en probar la vía electoral 'no están
convocados'.
Convoca a quienes están
de acuerdo con la necesidad de un gobierno de transición.
Quienes no están convencidos de la necesidad de un gobierno
de transición 'no están convocados'.
Convoca a quienes están
de acuerdo con la necesidad de una nueva Constitución.
Quienes no están convencidos de que es necesaria una nueva
Carta Magna 'no están convocados'.
Convoca a quienes reconocen
que el partido de Estado es el principal obstáculo para
el tránsito democrático. Quienes no ven esto 'no
están convocados'.
El EZLN convocó a los
mexicanos honestos y a las organizaciones y partidos independientes
del Estado, con estos objetivos, a la Convención Nacional
Democrática.
Por lo tanto, la Convención
Nacional Democrática no es para el partido de Estado,
no es para los que se niegan al cambio democrático, no
es para los que niegan la libertad en estas tierras, no es para
los que escatiman la justicia para los mexicanos todos.
Pero no sólo eso. La
Convención Nacional Democrática no es el 'brazo
civil o político' del EZLN, la Convención Nacional
Democrática 'no es la insistencia en la lucha armada o
su apología', la Convención Nacional Democrática
'no es antielectoral o abstencionista'.
La Convención Nacional
Democrática es, repito, el esfuerzo civil y pacífico
del tránsito a la democracia, la libertad y la justicia.
El esfuerzo para lograr un gobierno de transición democrática
y una nueva Carta Magna para nuestro México.
Insistimos en una lectura atenta
de la Segunda Declaración de la Selva Lacandona. En fechas
recientes, ha salido una manifestación de Espacio Civil
por la Paz (ESPAZ) con una propuesta para la realización
de una Convención Nacional Democrática por la Justicia
y la Paz. En su propuesta, el ESPAZ señala como objetivos,
entre otros, los siguientes:
"Formular un programa de
nación y definir el tipo de gobierno que mejor responda
a las justas demandas del pueblo mexicano, incluyendo nuevas
formas de relación entre gobierno y sociedad".
El EZLN señala que "definir
el tipo de gobierno" provocará una fuerte discusión
y un empantanamiento, en el mejor de los casos, o una ruptura
de la Convención, en el peor.
Previendo esto, el EZLN convoca,
ya, sobre el acuerdo de un gobierno de transición, un
gobierno que garantice condiciones libres y democráticas
para que las diversas fuerzas políticas puedan definir
el tipo de gobierno que promueven y consignan el apoyo popular
para llevarlo adelante.
Más adelante, ESPAZ señala:
"Discutir la conveniencia
de que en un futuro próximo la nación convoque
a un Congreso Constituyente".
El EZLN señala que la
conveniencia de un nuevo constituyente está fuera de discusión,
por eso convoca a la Convención Nacional Democrática
con ese acuerdo como uno de los requisitos previos: Es necesario
un nuevo constituyente.
En suma, no invalidamos la propuesta
de ESPAZ, pero es necesario aclarar que esa es otra Convención
y no la que convocó el EZLN. ESPAZ señala que los
resultados de su Convención se presentarán a la
sociedad en conjunto, "incluyendo a los candidatos presidenciales,
para asegurar su adecuada realización".
El EZLN señala que hay
cuando menos un candidato presidencial, el del partido de Estado,
que es la garantía de que no habrá ni democracia,
ni libertad, ni justicia, ni dignidad y, ciertamente, ni paz
para los mexicanos.
Por último, respecto
a la fecha y lugar de la Convención Nacional Democrática
a la que convoca el EZLN, repito lo que les dije a algunos miembros
de ESPAZ cuando planteaban que el lugar de la Convención
no fuera en Chiapas.
No nos opondremos, pero los
organizadores tendrán que responder, a los asistentes
a esa Convención, estas preguntas:
¿Por qué no están
presentes los que convocaron a la Convención Nacional
Democrática? ¿Por qué en esa Convención
no tiene lugar la voz de quienes dieron su sangre, amordazaron
su rostro, renunciaron a su pasado y a su futuro, y ofrecen,
sin pedir nada a cambio, su vida para conseguir la democracia,
la libertad y la justicia en México?
Quiero dirigirme, con todo respeto,
a esa Convención Estatal Democrática Chiapaneca
para solicitarle que, si así lo decide, se pronuncie claramente
por la Convención Nacional Democrática convocada
por el EZLN, con los acuerdos previos de lucha por un gobierno
de transición y una nueva Constitución, la insistencia
en le tránsito civil a la democracia, la realización
de elecciones libres y democráticas, y la defensa de la
voluntad popular.
Si así fuera, si la Convención
Estatal Democrática Chiapaneca suscribe la convocatoria
zapatista a la Convención Nacional Democrática,
pido, respetuosamente, que entre sus resolutivos contemplen la
formación de una comisión organizadora que coadyuve
en la organización de la Convención Nacional Democrática.
En fin, creo que por ahora es
todo. Les reiteramos nuestros deseos de que su Convención
tenga éxito y sirva de ejemplo al resto del país.
Vale. Salud y sabiduría,
que la historia y la grandeza vuelvan a ser patrimonio de los
ciudadanos mexicanos.
Desde las montañas
del sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos
México, Julio de 1994
(Suscribe) Subcomandante Marcos |