Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
17 de julio de 1994
A: Diálogos "El
México que queremos"
Atención: Primitivo Rodríguez
Oseguera
Academia Mexicana de Derechos
Humanos
Centro de Estudios Educativos
Centro de Estudios del Movimiento
Obrero y Socialista
CIVICUS, Alianza Mundial para
la
Participación Ciudadana
Fundación para la Promoción
y
Defensa de la Legalidad
Instituto Mexicano de Estudios
Políticos
De: Subcomandante Insurgente
Marcos
Comité Clandestino Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
Cuartel General
Montañas del sureste mexicano
Chiapas, México
Señor Primitivo Rodríguez
Oseguera:
Leí, apenas hoy, su atenta
invitación, aparecida en El Correo Ilustrado de LA JORNADA,
para participar en los diálogos "El México
que queremos". Agradecemos la oportunidad que nos dan, en
ese espacio plural, de presentar un dibujo, a grandes rasgos,
del México que queremos los zapatistas.
Heriberto (3 años, tojolabal
hijo de tojolabales) sonríe sin dientes cuando consuela
a su hermana Eva (5 años, tojolabal hija de tojolabales)
que se despertó llorando porque soñó que
el gato hacía "mau" y no "miau".
Heriberto le explica a Eva que
fue el chuchito ("perrito" para los chiapanecos) el
que lo corrió al gato y por eso dijo "mau".
Su hermana duda, pero la sonrisa
sin dientes de Heriberto le empieza a contar una historia bastante
complicada sobre el chuchito que vino el otro día y traía,
el chuchito, un dulce en la bolsa y Heriberto, para que no haya
duda, saca un dulce de la bolsa del pantalón y se lo ofrece
a Eva que, ante prueba tan racional, se sorbe las lágrimas,
se deja convencer y prueba el dulce.
Heriberto sigue hablando y la
historia del chuchito ya va detrás de una hormiga que,
dice, quiere llevarse el envoltorio del dulce y Heriberto y su
hermana ya se olvidaron del chuchito y del gato que hace "mau"
y no "miau" y, alternándose el dulce, observan
a la hormiga que ya escogió una esquina de celofán.
El gato del cuento de Heriberto
es un gato pequeño, por decir "gatito" Heriberto
dice "gatillo". Un país donde "gatillo"
quiera decir "gatito", ESE ES EL MEXICO QUE QUEREMOS.
Un ganadero declara que no puede
haber igualdad, que siempre habrá ricos y pobres, sus
congéneres aplauden a rabiar.
"Esta tierra va muriendo",
dice Fidel, el zapatista, mientras desmenuza entre las manos
un terrón de una milpa maltrecha.
En un restaurante de lujo, políticos
de alto vuelo descubren que coinciden en que lo que se necesita
en este país es mano dura y un buen golpe para aplacar
a tanto revoltoso, sonríen satisfechos mientras ordenan
que el costo de la comida lo carguen a la cuenta de una Secretaría
de Estado.
Una patrulla policiaca secuestra
a una mujer que regresa, sola y de noche, a su casa. La patrulla
enfila hacia un baldío.
"La modernidad debe llegar
a todas partes", sonríe con cara de entendido el
funcionario. "El acarreo y el robo de urnas son la prehistoria",
se arregla la corbata, "es más moderno usar el padrón
electoral, así el 'trabajo sucio' sigue siéndolo,
pero mucho más higiénico".
PRONASOL es un programa gubernamental
moderno, no se trata de remediar la pobreza, sino de optimizarla,
de maquillarla para que sea aceptable a los ojos de un mercado
que, con el nombre mexicanísimo de NAFTA, amenaza los
cielos entre el Bravo y el Suchiate.
La optimización de la
pobreza muestra su efectividad en el campo mexicano: los indígenas
mueren, como hace siglos, de enfermedades curables que el blanco
trajo, junto a cruces y espadas, para "civilizar" a
estos salvajes que piensan, ingenuamente, que es razón
y derecho de las gentes gobernar y gobernarse.
En las montañas del sureste
mexicano es más barato morirse que curarse, una a una
se van cerrando todas las puertas.
Oyendo el llanto de los suyos,
los muertos de siempre regresan para hablar palabras de guerra,
escuchan a los ancianos y van traduciendo a los jóvenes
la misión que trae el viento de abajo. Un país
donde todo esto sea sólo una pesadilla y no una realidad,
ése es EL MEXICO QUE QUEREMOS.
Al amanecer de un año,
un ejército formado por indígenas declara la guerra
al gobierno, luchan por "utopías", es decir,
por democracia, libertad y justicia en EL MEXICO QUE QUEREMOS.
En un muro de una presidencia
municipal chiapaneca, palacio de caciques, queda pintado un "¡YA
BASTA!" de rojo apagado, de sangre seca.
Los empleados tratarán
inútilmente de borrarlo. "Sólo tirando el
muro", dicen y se dicen los empleados. Alguien, en cualquier
lugar del país, empieza a entender... EN EL MEXICO QUE
QUEREMOS.
Heriberto sólo lleva,
por ropa, un paliacate rojo. A los tres años el paliacate
tapa el ombligo y el dedito del sexo.
Cuando Heriberto se cae en el
lodo, rápidamente voltea a ver si alguien lo observa o
se ríe, si no hay nadie a su vista, se incorpora de nuevo
y va al arroyo a bañarse, a su mamá le dirá
que se bañó porque fue a pescar.
Si alguien lo burla cuando se
tropieza, Heriberto va por un machete de su tamaño y,
empuñándolo, arremete contra todo lo que esté
a su alrededor.
Llora Heriberto no porque le
duela la caída. Porque duele más la burla, por
eso llora Heriberto.
En EL MEXICO QUE QUEREMOS, Heriberto
tendrá zapatos buenos para el lodo, un pantalón
para los raspones, una camisa para que no se escapen las esperanzas
que suelen anidar en el pecho, un paliacate rojo será
sólo un paliacate rojo, y no un símbolo de rebeldía.
Tendrá el estómago
satisfecho y limpio y habrá en su pensamiento mucha hambre
de aprender. Llorar y reír serán sólo eso,
y Heriberto no tendrá que hacerse adulto tan temprano.
Una mañana, después
de una noche larga, llena de pesadillas y tierno dolor, amanecerá
EL MEXICO QUE QUEREMOS.
Habrán de despertar los
mexicanos sin palabras que callar, sin máscaras para vestir
sus penas. Habrá en los pies esa inquieta urgencia de
bailar y en las manos la comezón de estrechar, amigas,
otras manos.
Ese día, ser mexicanos
dejará de ser una vergüenza. Ese día EL MEXICO
QUE QUEREMOS será una realidad y no apenas un tema para
coloquios de sueños y utopías.
Vale, señores, aprovecho
para hacerles una invitación a que asistan a la Convención
Nacional Democrática.
Salud y más sueños
de esos que pueden parir realidades.
Desde las montañas
del sureste mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos
México, Julio de 1994
(Suscribe) Subcomandante Marcos
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