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A los mexicanos que participarán
en la primera sesión de la
Convención Nacional Democrática:
Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del
mundo:
Hermanos:
El Ejército Zapatista
de Liberación Nacional, de acuerdo con su política
de dar a conocer claramente sus posiciones al pueblo mexicano,
presenta públicamente el documento que contiene los puntos
principales de la posición que los delegados zapatistas
llevarán a la primera sesión de la Convención
Nacional Democrática, a realizarse del 6 al 9 de agosto
de 1994 en Chiapas, México.
Invitamos respetuosamente a
los mexicanos y organizaciones de mexicanos que asistirán
a la primera sesión de la Convención Nacional Democrática
para que analicen estas posiciones, las critiquen, enriquezcan,
rechacen o, si están de acuerdo con todas ellas o con
parte de ellas, las apoyen, junto al EZLN, en las mesas de discusión
de la Convención Nacional Democrática y en la plenaria
de la CND.
Por qué son necesarios,
para el cambio democrático en México, un gobierno
de transición y una nueva Constitución.
1.- Porque estamos rompiendo
con una dictadura, con un sistema político dictatorial
definido por un partido de Estado y por el presidencialismo,
un sistema político que basa su poder en la usurpación
de la voluntad popular y en la imposición de un proyecto
económico que sacrifica a los sectores sociales más
importantes del país, para beneficiar a un puñado
de familias, entre las que se encuentran las familia de los gobernantes.
2.- Porque, destruida esa dictadura,
es necesario construir un nuevo espacio de relaciones políticas.
3.- Porque este nuevo espacio
de relaciones políticas debe tener como base la justicia,
la garantía de las condiciones de vida digna para todos
los mexicanos: techo, tierra, trabajo, alimentación, educación,
salud, independencia, libertad, democracia, justicia y paz.
Gobierno de transición
1.- Un gobierno de transición
democrática NO es un gobierno transitorio, NO es un gobierno
temporal, NO es un gobierno interino, NO es un gobierno de excepción.
2.- Un gobierno de transición
democrática es un gobierno con un programa político
de democratización de la vida política del país.
Un gobierno que se comprometa a abrir todos los espacios de participación
política legal y pacífica para que las distintas
fuerzas políticas, partidarias o no, puedan manifestarse,
presentar sus propuestas a la sociedad, y competir, en igualdad
de circunstancias, por el apoyo popular.
Con un gobierno de transición,
la participación política no se limitará
al aspecto electoral. Porque existen, en nuestro país,
realidades que no tienen figura legal para reconocer su derecho
de existencia.
Realidades como las formas de
autogobierno en la comunidades indígenas, como la creciente
participación política de grupos no partidarios,
como la necesidad de consultar en toda la sociedad decisiones
que atañen a lo intereses de la nación, como el
trabajo de partidos y organizaciones política que no cuentan
con registro legal porque su existencia legal se limita por resultados
electorales fraudulentos.
3.- Un gobierno de transición
democrática es un gobierno con un programa político
que rompa con el sistema político de partido de Estado
y con el presidencialismo. Un gobierno que se comprometa a romper
con el maridaje entre gobierno y partido, y que fortalezca los
otros poderes de la Unión de modo que el Poder Ejecutivo
cumpla, exclusivamente, su función ejecutiva de hacer
que se cumplan la leyes y disposiciones que emanen de un Poder
Legislativo producto de la voluntad popular.
4.- Un gobierno de transición
democrática es un gobierno que permite, mediante disposiciones
gubernamentales, el tránsito de un sistema autoritario
y corrupto a un sistema basado en una nueva cultura política.
En un gobierno de transición democrática se abre
el espacio para la manifestación de TODAS las corrientes
políticas.
5.- Un gobierno de transición
democrática es un gobierno que rompe con la dictadura
del partido de Estado y el presidencialismo y sienta las bases
DEMOCRATICAS para un nuevo sistema político.
La Convención Nacional
Democrática debe pronunciarse por un programa de lucha,
el programa de la Convención. Un programa que, en su aspecto
político, exija un gobierno de transición democrática.
Congreso Constituyente
1.- La legalidad actual es insuficiente
para incorporar y encauzar las demandas populares de Democracia,
Libertad y Justicia. Las últimas reformas a la Carta Magna
no son meras adecuaciones sexenales, constituyen una verdadera
CONTRAREFORMA constitucional.
Como resultado, la Constitución
vigente en 1994 ha perdido ya el espíritu social de la
de 1917 y es, además, incapaz de contener las nuevas realidades
que se presentan en la vida política de México.
2.- Es necesario un Congreso
Constituyente que analice la actual ley suprema de la nación
bajo la luz de las demandas sociales del pueblo mexicano y de
las diversas formas de participación ciudadana que, ante
el autoritarismo gubernamental, se han desarrollado.
3.- El Congreso Constituyente
deberá tener representatividad de todas las entidades
federativas, de la totalidad de los municipios, de las comunidades
indígenas, de las diversas organizaciones sociales y ciudadanas,
de las distintas organizaciones políticas nacionales,
regionales y locales, sociales, técnicos y jurídicos
deben tener su lugar en el Congreso Constituyente.
4.- La Convención Nacional
Democrática NO es el Congreso Constituyente. La Convención
Nacional Democrática se pronuncia por que se convoque
a un Congreso Constituyente plural, representativo, nacional
y popular.
La Convención Nacional
Democrática debe pronunciarse por un programa de lucha,
el programa de la Convención. Un programa que, en su aspecto
jurídico, exija la convocatoria a un Congreso Constituyente.
Nueva Constitución
1.- Es necesario revisar nuestra
actual Carta Magna. No tiene, ya, los principios esenciales que
animaron al Constituyente en 1917.
2.- Es necesaria una nueva Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos que, con base
a los principios de la Constitución del 17, vuelva a incorporar,
con las mejoras que nuestra realidad demanda, los derechos políticos
y sociales que el neoliberalismo ha eliminado.
Más allá, la nueva
Carta Magna y el cuerpo de leyes del país deben incorporar
a la legalidad las nuevas realidades como el plebiscito, el referéndum
popular, la autonomía de las comunidades indígenas,
los derechos políticos de grupos no partidarios de ciudadanos,
el derecho de actividad política de organizaciones políticas
regionales, locales o nacionales pequeñas, la aplicación
de la justicia para sancionar conductas delictuosas de funcionarios
públicos.
3.- La nueva Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos deberá
incorporar las demandas populares y el derecho de los mexicanos
todos a luchar por su satisfacción.
El derecho a una vivienda digna,
a la tierra y a los medios necesarios para hacerla producir,
a un trabajo digno y un salario justo, a una buena alimentación,
a una atención médica eficiente y gratuita, a una
cultura democrática y popular, a la independencia nacional
para decidir, sin injerencia extranjera alguna, los destinos
del país, a la aplicación de la justicia en condiciones
de igualdad, legalidad y con pleno respeto a los derechos humanos,
a la libertad para expresarse y manifestarse en lo político,
lo social y lo ideológico, a la democracia para elegir,
o destituir, una forma de gobierno y a los funcionarios públicos
de ese gobierno, a una paz con justicia y dignidad.
La Convención Nacional
Democrática deberá pronunciarse por un programa
de lucha, el programa de la Convención, un programa que,
en su aspecto legal, exija una nueva Constitución que
retome los principios esenciales de la Constitución de
1917, (que) reconozca la nuevas realidades mexicanas e incorpore
el derecho de los mexicanos a techo, tierra, trabajo, alimentación,
salud, educación, información, cultura, independencia,
democracia, libertad, justicia y paz.
Vías pacíficas
del tránsito a la democracia,
elecciones, resistencia civil y defensa
de la voluntad popular.
1.- La lucha por la transición
democrática incluye la lucha electoral.
2.- En el proceso electoral
próximo se debe exigir a las autoridades y a las organizaciones
políticas elecciones limpias, libres y pacíficas.
3.- Todos los ciudadanos deben
ejercer su derecho al voto libre, directo, secreto y pacífico.
Los ciudadanos deben participar soberanamente en el proceso electoral,
exigiendo el pleno respeto al libre ejercicio del voto y haciendo
valer, antes, durante y después de la jornada electoral,
todos los recursos para hacer valer el ejercicio de ese derecho.
4.- Todos los órganos
de autoridad deben respetar la libertad, la legalidad, el secreto
y la imparcialidad del proceso y deben abstenerse de cualquier
actividad que, directa o indirectamente impida la limpieza, legalidad
y objetividad de las elecciones.
5.- Todos los órganos
electorales, partidos políticos, observadores nacionales
y extranjeros y ciudadanos tienen la obligación de participar
en las elecciones con apego a la ley y respetando la voluntad
popular expresada libremente.
6.- La falta de unas elecciones
democráticas, limpias, legales, imparciales y confiables
significa una amenaza a la paz.
7.- El principal obstáculo
para la democracia en México lo constituye el binomio
partido de Estado - presidencialismo. El sistema político
mexicano, basado en esta antidemocracia, es incapaz de sobrevivir
y garantizar la estabilidad de la nación.
La lucha por la democracia en
México reviste, en su forma electoral, la forma del voto
contra el partido de Estado. Luchar electoralmente por la democracia
en México significa votar en contra de los candidatos
del Partido Revolucionario Institucional y sus equivalentes.
8.- La lucha por la Democracia,
la Libertad y la Justicia en México no se inicia ni se
acaba en las elecciones. La lucha electoral es sólo un
aspecto de la lucha por la democracia. El fortalecimiento de
las organizaciones independientes, la lucha por las demandas
sociales, por los derechos ciudadanos, la defensa de las conquistas
populares, no se agotan ni satisfacen con la lucha electoral
ni la defensa de la voluntad popular es sólo la defensa
del voto.
9.- La RESISTENCIA CIVIL no
es llevar adelante a un gobernante o a un gobierno, sea mediante
el voto, sea mediante la defensa del voto por esa opción.
La resistencia civil es la legítima defensa de la voluntad
popular frente al autoritarismo gubernamental.
La resistencia civil se convierte
en insurgencia civil cuando se lleva adelante la lucha, por todos
los medios posibles, por el cumplimiento de los derechos y la
satisfacción de las demandas populares. La lucha electoral
es sólo un momento de la insurgencia civil, la defensa
del voto es sólo un momento de la defensa de la voluntad
popular.
La INSURGENCIA CIVIL no es quién
está en el gobierno, sino cómo garantizar que el
que mande, mande obedeciendo.
La Convención Nacional
Democrática deberá pronunciarse por un programa
de lucha, el programa de la Convención, un programa que,
en su aspecto preelectoral, llame a ejercer el derecho al voto
y a la vigilancia del ejercicio libre y democrático de
este derecho.
Un programa que, en su aspecto
electoral, llame a votar en contra del sistema de partido de
Estado y a favor del programa de la Convención, un programa
que, en su aspecto poselectoral, llame a la movilización
civil y pacífica para la defensa de la voluntad popular.
Un programa que, en su aspecto
revolucionario, incluya un plan de acción para luchar
por el cumplimiento de los acuerdos de la Convención más
allá del proceso electoral.
Esta es nuestra palabra que
hablará en la Convención Nacional Democrática.
Es nuestro pensamiento, no es el único ni el único
verdadero. Puede y debe confrontarse. Lo haremos con respeto
y tolerancia.
¡Democracia!
¡Libertad!
¡Justicia!
Desde las montañas
del sureste mexicano
Comité Clandestino Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México, Julio de 1994
(Suscribe) Subcomandante
Marcos
Comunicado del Comité
Clandestino
Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
27 de julio de 1994 |