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San Cristóbal de las
Casas, Chis., 29 de julio.- Aquellos que dicen estar por la guerra,
"desde el cubículo o el salón de clases, podrán
venir a discutir de todo en la Convención Nacional Democrática,
menos de la guerra", advierte Marcos, antes de lanzar una
severa crítica en contra de los que tachan al EZLN de
'reformista' y que tienen "objetivos muy parecidos a los
de la derecha".
Todos en una misma
línea
PREGUNTA.- Ustedes, Marcos --le
digo--, ¿tienen autoridad sobre los grupos armados que
existen en el país?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Mira
--responde el "sup"--, hay un estado, que no es ninguno
de los que acabas de mencionar, en el que hay tres grupos diferentes.
Los tres tienen diferencias entre sí y no se hablan, pero
hablan con nosotros. Y están de acuerdo con nosotros en
que hay que darle oportunidad a la sociedad civil para que, pacíficamente,
cambie el sistema. No es una cuestión abstracta, sino
algo que tiene fecha: el 21 de agosto, y la manera de lograrlo
es con votos.
PREGUNTA.- O sea --lo examino,
y me examino: a ver si entendí--, ustedes se levantan
en armas, sabiendo que hay otros grupos que pueden acompañarlos
a la guerra. Pero descubren que la sociedad urbana está
en una especie de sublevación cívica y comparte
la rebeldía de ustedes, no los métodos. De allí
nace la iniciativa de unir a los urbanos pacíficos y a
los campesinos armados en un solo frente y en pos de un objetivo
electoral, no militar. ¿Cómo va a participar el
EZLN en la Convención? ¿Como un anfitrión
o como qué?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Nosotros
somos muy claros en eso. Si la Convención se declara soberana,
esto es, si no responde a ninguna autoridad que esté por
encima de ella, nosotros, el Ejército Zapatista, se va
a someter a ella y va a hacer lo que mande la Convención.
Si el 21 de agosto hay fraude
y la Convención nos dice: no te metas, no hagas desmadre,
no vuelvas a agarrar las armas, nosotros la vamos a obedecer.
Ora, si después la Convención nos dice: ya no se
puede seguir por aquí, éntrale, entonces ya cumpliríamos
nuestro papel.
Si se llega a dar el caso, aquí
va a haber una putiza como nunca se ha visto. Pero vamos a ganar
--afirma el "sup" y me da una palmada en la espalda.
(¡Gulp!)
PREGUNTA.- Desde 1954, el país
no había tenido una situación tan grave como ésta.
Yo hace meses que me siento como si viviera en Cuba durante la
crisis de los cohetes.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Por
qué desde 1954?
PREGUNTA.- No --le digo--, porque
es mi año de nacimiento. Pero te preguntaba cómo
va a participar el EZ en la Convención, porque algunos
dicen que ya tienen ustedes la resolución redactada y
que sólo van a usar a la gente para que la apruebe.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Quién
dice eso?
PREGUNTA.- Pues la ultra: los
cheguevaras que van a las asambleas del Che Guevara en la UNAM,
y que cuando ustedes mandaron la convocatoria a la Convención,
y el comunicado tuyo en el (que) dices que no serán invitados
los que estén por la violencia, ¿sabes qué
dijeron? Pues dijeron: primero, que el comunicado era falso,
y cuando yo no pudieron sostener ese cuento, salieron con una
declaración muy solemne: "Esto demuestra, compañeros,
que en el EZLN también hay corrientes reformistas".
¡O sea, que ustedes se levantan en armas y estos güeyes
los acusan de reformistas!
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Son provocadores
--dice Marcos--. Lo más probable es que los mande la policía
para reventar la Convención.
PREGUNTA.- ¿No les podrías
mandar un mensaje, ahora que va a empezar la Convención
Estatal del DF?
+ Marcos vuelve a encender la
pipa y dice, soltando el humo:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- La guerra
se hace, no se habla; la organización se hace, no se habla;
la preparación se hace, no se habla. En la Convención
vamos a estar sentados todos en una misma línea: militantes
pacíficos, líderes de minorías civiles,
reformistas, ultras, recontraultras y demás que vengan,
pero todos en una misma línea.
No nos vamos a sentar escalonados:
primero los no violentos, luego los violentos, luego los muy
violentos, etcétera. No: todos al mismo nivel. Y quienes
estén por una salida militar desde el cubículo
o el salón de clases podrán venir a discutir de
lo que gusten, menos de la guerra.
Porque esa "convención",
la de la guerra, esa ya fue, y la hicimos con los grupos serios
--y repite para resaltar--: serios. Con los que se prepararon
y están armados, con los que tienen estructura clandestina
y posiciones militares en el terreno rural.
+ Da una nueva chupada a la
pipa:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Los que
votaron por la guerra ya hablaron. De pronto sale la Convención
y dicen: vamos a ver qué pasa, a la mejor sí se
puede el cambio sin necesidad de guerra. Vamos a esperar, y ya
si vemos que no se puede, pues adelante. Por eso los que acusan
a la Convención de "electorera" coinciden con
los intereses de la derecha, del gobierno y del PRI, o sea de
la derecha en su conjunto, pues.
PREGUNTA.- México tiene
un ejército muy pequeño, que difícilmente
podría controlar una explosión como la que se puede
venir. Si no se impone la razón, ¿quién
va a impedir que esto se convierta en una nueva Yugoslavia? En
este sentido, ¿no crees que el gobierno puede optar por
una guerra sucia como en Argentina?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Que
empiecen a desaparecer a la gente? En Argentina fueron 30 mil.
Aquí, ni aunque desaparecieran a dos millones podrían
detener esto. No, yo creo que lo que vamos a ver después
del 21 de agosto es que el gobierno va a tratar de comprar a
medio mundo. Si ahora están soltando dinero, después
lo van a repartir como nunca lo han hecho.
Periódico EL FINANCIERO
30 de julio de 1994
Entrevista al subcomandante Marcos
Por Jaime Avilés, enviado
(Extracto) |