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Sólo esperábamos
no sé qué papel de la Cruz Roja Internacional para
regresar al autobús que había quedado como a medio
kilómetro del lugar donde descargamos 30 toneladas de
comida, medicinas y ropa para las poblaciones afectadas por el
conflicto armado, acá en Chiapas, y además quedaron
de este lado del cerco militar (y ganadero). A ellos casi no
les llega nada, sobre todo por estar en una zona controlada por
el EZLN.
Cuando estábamos por
subir al camión, de pronto apareció el subcomandante
Marcos. Con su caminar de fantasma nadie lo notó hasta
que nos saludó. Llegó solo. Esa sí que fue
la sorpresa del siglo, únicamente los miembros de la Caravana
Ricardo Pozas y otros cuantos compañeros que solidariamente
nos habían acompañado supieron que Marcos llegaba.
Todo fue una casualidad.
Nosotros vinimos a Chiapas con
la Caravana de Caravanas para traer 200 toneladas de ayuda humanitaria,
pero al tráiler se le poncharon tres llantas, una tras
otra, así que tuvimos que regresar al día siguiente
con el resto de nuestras donaciones.
Teníamos el temor de
que los ganaderos nos atacaran, nos secuestraran y nos quitaran
las donaciones como lo hicieron el 19 de febrero pasado en Altamirano,
así que un puñado de compañeros de otras
Caravanas nos acompañaron para hacer bola.
Los demás nos hicieron
burla tachándonos de cobardes; pero como castigo del destino,
se perdieron de una noche con Marcos. A las diez de la noche
empezó una plática que duró hasta las seis
de la mañana. A continuación, algunos de los puntos
importantes que se tocaron.
PREGUNTA.- Oiga mi sub, ¿por
qué no recibieron los zapatistas a (Robert) Torricelli?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Por
qué sí?
PREGUNTA.- ¿Para hacer
enojar al Presidente (Carlos) Salinas?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Y de
paso a Cuba. No, de ninguna manera.
PREGUNTA.- Hay quien opina de
que fue un error de estrategia.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Por
qué?
PREGUNTA.- Porque el gobierno
norteamericano está buscando nuevos interlocutores en
México, y el que haya pensado en los zapatistas significa
que los consideran una fuerza muy importante, ¿no?.
PREGUNTA.- A mí lo que
me da lástima es que no haya venido Blanca Jagger (la
ex esposa de Mick Jagger, vocalista de los Rolling Stones).
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No te
hagas ilusiones, es novia de Torricelli. Falta que se tope conmigo.
PREGUNTA.- ¿Nos podrías
platicar un poco sobre la democracia en el interior de las comunidades
y del EZLN?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Mira,
lo que se practicó es el acuerdo de comunidad. Se reúne
la asamblea del ejido, de la ranchería y plantea hacer
un equis trabajo. Primero elaboran el programa y pasan mucho
tiempo discutiendo sobre el qué y el cómo se va
(a) hacer.
El quién lo va a realizar
no importa, pues todos saben que si alguien no cumple con su
deber, lo tumban. Los protagonismos se diluyen porque la comunidad
te "cincha" (sic) si no respondes.
Un ejemplo de toma de decisión
comunitaria fue la votación para ir o no a la guerra.
Las comunidades hicieron asamblea y se asentaron en actas los
votos a favor y en contra.
Los que votaron a favor argumentaron
de maneras muy variadas. Unos pensaban que con el TLC se estaba
vendiendo al país, otros hablaban de la tierra, de las
promesas no cumplidas... pero todos los argumentos llevaron a
la misma conclusión.
El rechazo a la posición
del gobierno se votó de la misma manera, por asamblea
y actas. Estudiaron el documento de (Manuel) Camacho, que era
una chacota completa y la gente se reía a carcajadas.
Cuando los viejos hablaban decían:
"Eso ya lo oí con Patrocinio González Garrido,
con Juan Sabines, Velasco Suárez... lo mismo". Además
había plazos para ir cumpliendo las promesas.
El más largo era de 90
días. Se venció el plazo y no cumplieron con nada.
Era una mala broma del gobierno. El NO fue unánime y apabullante.
El problema fue decidir qué
hacer después de decir no a las propuestas oficiales.
Ahí sí se armó una broncota. En las discusiones,
un buen número exigía tomar nuevamente las armas
y lanzarse a la ofensiva: "Sólo así entiende
el gobierno y hay que tumbarlos a tiros".
Otros no estaban de acuerdo
y analizaban otras opciones, pero aún así en todos
los poblados se acordó no firmar el acuerdo de paz.
"Ya no hables con el gobierno"
--me decían, mejor decidimos consultar con ustedes, la
sociedad civil. De hecho, de ustedes es el mérito de haber
exigido el cese al fuego.
Nuestras decisiones se toman
a través de acuerdos de puntos comunes que vienen desde
abajo. Lo difícil son las cuestiones étnicas.
Hay un Comité de tzeltales,
uno de tzotziles, uno de choles y otro de tojolabales. En el
Comité de mero arriba tienen mucho cuidado con lo que
hacen porque tienen que ponerse de acuerdo entre etnias. Son
bien chingones.
Cuando una decisión llega
arriba es porque ya estuvo trabajada, discutida y consensada
por las bases. Hasta los niños de doce años pueden
participar y votar. Los líderes tienen una autoridad moral
incuestionable.
Su pueblo les tiene tanta confianza
y respeto que si ellos ordenaran arrojarse al barranco, la gente
lo haría. Su problema es que le sacan a hablar en la castilla,
es decir en español, por temor a equivocarse. Yo tengo
miedo de hablar en dialecto ante ellos.
El Comité Clandestino
es el portavoz de la voluntad de sus pueblos. Otro ejemplo. El
diálogo de San Cristóbal. No podíamos decidir
firmar la paz sólo nosotros. Tuvimos que regresar a las
comunidades para hacer la consulta.
De hecho fuimos a San Cristóbal
para hablar con la sociedad civil y los medios más que
con el gobierno. Con (Manuel) Camacho Solís dejamos de
hablar al segundo día. Los compañeros del Comité
no le entendían nada.
Finalmente, nosotros nos quedamos
en una habitación donde discutíamos, después
le decíamos a Samuel Ruiz lo que pensábamos y él
iba al otro cuarto a transmitírselo a Camacho Solís.
Luego Camacho contestaba y don Samuel venía a decirnos
lo ocurrido... y así.
Camacho se dirigía sólo
a mí, a Marcos o los que pensaban que estaban detrás
de Marcos y eso era una falta de respeto a los demás compañeros.
Además nadie entendía
su lenguaje de político. El Comité Clandestino
decía: "Hay que tumbar al gobierno. No hay quién
chingaos les entienda".
Intuíamos que las comunidades
iban a decir que no a la propuesta gubernamental, pero de todas
formas había que consultarles, aunque teníamos
la seguridad de que era un engaño.
Imagínate, nos propusieron
que nos quedáramos con las armas y con la zona controlada
pero que firmáramos la paz diciendo que habíamos
entregado las armas. Era un truco publicitario, pero ¿para
quién?
PREGUNTA.- ¿Qué
opinas sobre las broncas del PRD? ¿Sobre Cuba?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Mi religión
me prohibe responder.
PREGUNTA.- ¿Cómo
es el trato a las mujeres en el EZLN? ¿También
se castigan, como en las comunidades, los "delitos maritales"?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Si aquí
una mujer se va con un hombre a hacer lo que debe hacer cualquier
pareja que se quiere, es decir, acostarse, y no están
casados, entonces los llevan a la cancha de basquet y los amarran
en los postes, separados.
Se les impone una multa y si
hay cárcel, ahí los meten. La multa es trabajo
y la comunidad decide cuál debe ser. Luego el novio debe
pagar multa al papá de la muchacha.
Pero mucho de esto está
cambiando por la ley de mujeres del EZLN (la reglamentación
del Ejército Zapatista respecto de las mujeres).
Aquí una muchacha casadera
está entre los 13 y los 16 años. A los veinte "ya
se quedó". Los hombres se casan entre los 16 y 17
años y a los 25 ya tienen 4 o 5 hijos.
A una compañera la sorprendieron
'in fraganti' con su novio y cuando le quisieron enjuiciar dijo:
'¡Momento! La ley de mujeres me protege pues dicta que
tengo derecho a escoger con quién me quiero acostar'.
A pesar de que la comunidad
mantiene sus tradiciones milenarias, aprobó la ley de
mujeres de los zapatistas; entonces no pudieron hacerle nada
a la compañera.
Por esta ley, muchas jóvenes
se unen al EZLN, así se salvan de que las casen con quien
no quieren. En realidad, la muchacha es vendida por su padre.
PREGUNTA.- ¿Se pueden
embarazar las zapatistas?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No, por
razones obvias. Tienen su pareja y una vida sexual normal, pero
se cuidan. Usan pastillas anticonceptivas, que desafortunadamente
es un método muy dañino para ellas, sobre todo
porque son muy chavitas.
PREGUNTA.- ¿No usan condón?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Sabes
para qué usan el condón los guerrilleros?
PREGUNTA.- No.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Para
proteger la boca del rifle cuando llueve. Probaron el dispositivo
intrauterino y fue peor que las pastillas.
PREGUNTA.- ¿No han pensado
las muchachas hacer una campaña para que sus compañeros
usen condón?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Todavía
no y ese va a ser un trabajo de ellas, como el poner en práctica
la ley de mujeres. Por lo general, las mujeres son las más
radicales, las más bravas, aquéllas que vieron
la otra noche en la fiesta, todavía traen esquirlas por
todo el cuerpo, pedazos de metralla, balas...
PREGUNTA.- En estas comunidades
tan tradicionales, ¿no hubo oposición por parte
de los miembros del EZLN a recibir órdenes de una mujer?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Claro
que sí, pero ellas demostraron ser las mejores en batalla,
fueron las que sacaron a los civiles y a los heridos de Ocosingo,
son las más valientes, las más inteligentes y las
más trabajadoras, así que por reconocimiento al
mérito, todos a su mando las obedecen.
PREGUNTA.- ¿Se maltrata
a los niños para corregirlos?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Sí,
se los suenan, pero no los machetean si esa es tu pregunta. Por
lo regular no son los padres quienes les pegan.
Mira, pasa algo muy cabrón:
las niñas de seis o siete años son cuidadas por
mamás de los recién nacidos, son quienes los cargan,
alimentan, educan.
Tal vez habrás notado
que algunas chiquillas están medio jorobadas: es por tanto
cargar. La niñez aquí en la selva es un periodo
muy fugaz que más vale olvidar.
El promedio de vida es de cuarenta
años para las mujeres. Una familia puede tener 14 hijos
y perder siete. Por la desnutrición cualquier infección
los consume en horas.
PREGUNTA.- Si se sorprende a
una pareja en adulterio, ¿qué pasa?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Tienen
que pagar una multa al marido.
PREGUNTA.- Marcos, ¿qué
opinas de la campaña que trata de promoverte como candidato
presidencial para agosto?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Quién?
¿Yo? ¡Compatriotas! (Carcajadas generales) Eso está
muy mal. Es como anular la boleta. Yo entiendo el escepticismo,
pero mejor probemos en la Convención hacer algo, juntos,
el EZLN y la sociedad civil.
Nosotros no queremos el poder,
sino que la sociedad se organice y se gobierne como mejor le
parezca. Nuestro ejército está condenado a morir.
No queremos suicidarnos, sino
que somos soldados para que no sean necesarios los soldados.
Lo más absurdo que puede haber en el mundo es un militar,
incluyéndonos a nosotros (EZLN).
No puede ser que un militar
tenga el mando de algo, mucho menos de una sociedad. El militar
basa su poder en su cargo. Capitanes, generales, mayores, etcétera,
no son elegidos sino impuestos.
Imagínate qué
aberración el que alguien pueda decidir sobre la vida
o muerte de otros y un combate es eso: vida o muerte. Si hay
con quien no se puede hablar y razonar es con un militar o un
ganadero de Altamirano.
PREGUNTA.- ¿Cómo
está el apoyo de los demás pueblos indios?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Muy firme.
Los indios del norte, del sur, del golfo nos dijeron: "Si
te hacen algo, yo me alzo acá". "Si me pides
haga algo, lo haré".
El ofrecimiento no es sólo
de los indios de México; por eso nuestras comunidades
hacen referencia al extranjero. Los indios de México prometieron
que si se rompía el cese al fuego armarían tremendo
desmadre en todos lados, así que si quieren guerra la
van a tener para rato.
Lo que estamos tratando de hacer
es organizarnos con la sociedad civil a través de una
Convención, donde juntos busquemos soluciones por la vía
pacífica.
+ Empezó a amanecer.
Estábamos muertos. Habíamos ido más allá
de zona franca dos veces y en cada una habíamos invertido
un día de camino. Y eso que no llovió, si no, no
hubiéramos podido pasar.
El coro de millones de grillos
se iba desvaneciendo mientras la primera luz nos dejaba ver la
neblina y el perfil de las montañas. Los reflejos del
alba me permitieron ver las ojeras del sub, que no se comparaban
en nada con las nuestras.
El sub se esfumó, tal
como había llegado, solo y desarmado. Poco antes de desmayarnos
de cansancio por la aventura de tantos días de vigilia
y ayuno, subimos al autobús.
En el retén militar los
soldados estaban intrigadísimos por un camión que
salía de las entrañas de la selva, cargado de cadáveres
con playeras que decían Caravana Ricardo Pozas.
Periódico EXCELSIOR
26 de junio de 1994
Entrevista al Subcomandante Marcos
Por Marta Durán de Huerta |