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Habitantes de San Cristóbal:
Ciudadanos chiapanecos:
Señoras y señores:
Llegar al punto del diálogo
directo, a siete semanas del inicio de la guerra, es un resultado
único que debe dar enorme satisfacción y orgullo
a México. Hubo diálogo serio, respetuoso, propositivo.
Con respecto a las posiciones de cada quien; pensar en el país
y en la gente fue más importante que cualquier otra consideración.
Está trazado el camino de nuevas respuestas de justicia,
donde no hay vencedores ni vencidos, sino patriotismo, respeto
y dignidad.
El patriotismo de todos ha predominado.
La fórmula de la paz en Chiapas está definida.
Están aclarados los términos de los Acuerdos de
Paz en Chiapas y para el cese de hostilidades. A partir de este
diálogo, el EZLN consultará a sus comunidades para
estar en condiciones de asistir a la firma de los convenios.
De los 34 puntos iniciales del
pliego de peticiones, los dos referentes a la democracia nacional
no son parte de la negociación, pero han sido claramente
contestados. En vez de llevar la confrontación a un punto
sin salida, todos seremos parte de un proceso de cambios políticos
institucionales que habrá de resolverse en las instancias
de la sociedad, los partidos políticos, los poderes de
la Unión y la opinión pública.
El anuncio de que, con el consenso
de los partidos, habrá período extraordinario del
Congreso para reformas que garanticen la imparcialidad de los
órganos electorales y la participación de los ciudadanos
es un paso importante en la dirección del cambio democrático
que contribuye a la construcción de la paz en Chiapas.
Reconozco el esfuerzo que ha
representado para el EZLN cambiar una estrategia de guerra prolongada
por una de diálogo, y pasar de la voz de las armas a la
fuerza de las palabras. Sé, he sido testigo de la enorme
dificultad que significó la discusión de los temas.
Por eso aprecio los resultados de esta etapa de diálogo.
En los 32 puntos resolutivos
el diálogo ha sido exitoso. Los puntos serán llevados
a las comunidades para su conocimiento y aprobación. El
comisionado, a su vez, presentará un informe para consolidar
cada una de las respuestas.
Para llegar a estos resultados
favorables de las "Jornadas por la Paz y la Reconciliación",
ambas partes fuimos cuidadosas, y respetuosas para evitar que
los asuntos difíciles rompieran el diálogo y, con
ello, las posibilidades de la paz.
Por eso, cada vez que lo juzgamos
conveniente, recurrimos a la sensibilidad y eficacia del mediador
don Samuel Ruiz, lo que permitió reducir el nivel de confrontación
directa hasta que se fueron encontrando las salidas a los puntos
más conflictivos.
Don Samuel Ruiz ha desempeñado
un papel central en la construcción de la paz en Chiapas.
Se han propuesto cambios de
fondo para hacer compatibles los anhelos de justicia y dignidad
de las comunidades indígenas, con la modernización
del país.
Las demandas irrenunciables
de las comunidades indígenas lastimadas por la pobreza,
la discriminación y los abusos de autoridad, tendrán
respuestas que fortalecerán la estabilidad económica,
la tranquilidad de las familias y el orden público.
En este proceso fuimos recurriendo
a las mejores tradiciones políticas del país: dar
a lo social el peso que debe tener, reafirmar el valor que tienen
en la identidad nacional nuestros orígenes indígenas,
y reconocer que la fortaleza de las instituciones depende del
sustento social con el que se constituyen y de su cercanía
al sentir de la gente.
La tarea de construcción
de la paz en los pueblos, ejidos y comunidades de Chiapas será
muy difícil. Lo saben quienes aquí viven y sufren
las consecuencias de un largo proceso de tensión y conflicto.
La reconciliación se
irá construyendo conforme se vayan cumpliendo los acuerdos,
se superen rencores, se vayan creando espacios de confianza en
las instituciones y se arraigue el respeto por las diferencias,
por la vida, por la ley, por la participación democrática.
Se han establecido los términos
de un nuevo trato con las comunidades indígenas de parte
de la sociedad y del Gobierno. Sin este nuevo trato no se consolidará
la paz.
Las respuestas abarcan a todos
los sectores de Chiapas, a las comunidades indígenas del
país y tendrán repercusiones más amplias.
En todo momento se cuidaron los intereses legítimos de
todos los sectores chiapanecos.
Habrá quienes consideren
que la respuesta no es suficiente, otros la considerarán
excesiva. La respuesta es la que se necesita; con ella se da
una salida digna y duradera al conflicto sin que afecten los
derechos legítimos de sectores de la sociedad chiapaneca.
La respuesta es generosa en términos sociales porque ha
habido visión y sensibilidad.
La negociación tuvo límites:
no se aceptó nada que pudiera debilitar el orden constitucional,
la soberanía de México y la posibilidad de cambios
democráticos. Una vez definidos los límites, fue
posible aprovechar el impulso para facilitar los cambios que
necesita Chiapas.
Sin la confianza y respaldo
del Presidente de la República estos resultados no habrían
sido posibles. El apoyo de los poderes del estado de Chiapas
ha sido decisivo.
Los espacios en favor de la
paz que han creado la organización civil, los partidos,
las Iglesias, las organizaciones sociales y los medios de comunicación
han facilitado este resultado político.
El Ejército Mexicano
ha apoyado con responsabilidad la solución política.
Todo este esfuerzo abre la posibilidad
de un cambio histórico en la relación del Gobierno
y de la sociedad con las comunidades indígenas; dará
lugar a un conjunto de reformas en Chiapas para que el sistema
judicial responda a la sociedad y garantice los derechos humanos,
defina nuevos caminos legales de justicia agraria y dé
respuesta a lo que quieren las comunidades y las mujeres indígenas.
En estos momentos, y para llegar
a los acuerdos de paz, solicito a todas las fuerzas del estado
de Chiapas que se mantenga la neutralidad y la serenidad para
que ningún hecho o provocación arriesgue los avances
alcanzados.
Los acuerdos definitivos de
paz en Chiapas serán firmados, por parte del Gobierno
federal y estatal, por el procurador General de la República,
el secretario de la Comisión Nacional de Amnistía
y Reconciliación para Chiapas y el secretario general
de Gobierno de Chiapas.
Por parte del EZLN, de aprobarlo
sus comunidades, firmarán miembros de la Comandancia General.
Después de realizadas
las consultas a las comunidades, con la firma de los acuerdos,
la paz será un hecho.
Manuel Camacho Solís.
Manuel Camacho Solís
Boletín de Prensa
2 de marzo de 1994
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