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PREGUNTA.- Los problemas se
acumularon en Chiapas a lo largo de siglos, cierto. Pero es deber
del estadista prever la violencia o advertir de ella al país.
Nada de esto sucedió. ¿Cómo interpreta usted
la imprevisión posible o el silencio impuesto que rompieron
las armas el primero de enero?
COLOSIO.- Falta de previsión,
o situación límite por las carencias y limitaciones
de esas comunidades, son dos caras de la misma moneda. La acumulación
de agravios generó una situación extrema que ya
no era posible resolver con acciones previsoras.
Tenemos que asumirlo como un
conflicto de carácter estructural, que da lecciones al
gobierno, a la sociedad y que también, por qué
no decirlo, nos da lecciones al PRI.
El Estado mexicano ha querido
conciliar siempre seguridad y libertad. Mantener el equilibrio
entre estos dos aspectos no siempre es fácil. Es evidente
que se tomó la opción de la libertad y la preservación
de los derechos humanos.
Ello nos hace llegar a una segunda
lección sobre Chiapas. En efecto, hubo una falta de previsión
que, por supuesto, es responsabilidad del Estado superar.
Es necesario tener claro que
nuestra sociedad, a la vez que demanda libertades y defensa de
los derechos humanos, quiere seguridad, quiere paz y estabilidad,
y es obligación del gobierno garantizarlas.
PREGUNTA.- Primero como presidente
del PRI, luego como secretario de Desarrollo Social, usted calló
frente a la guerra que bullía en Chiapas desde tiempo
remoto. ¿Ignoraba usted lo que allá sucedía?
Si es así, ¿cuál fue su despertar el primero
de enero? Y si no, ¿por qué guardó obstinado
silencio?
COLOSIO.- Cuatro meses antes
del conflicto, como secretario de Sedesol estuve en esa zona,
en el estado de Chiapas. En Ocosingo y Margaritas me reuní
con representantes de todas las organizaciones de la región.
Cada una con su militancia y su credo. Ahí se plantearon
y dimos respuesta a diversas demandas.
Las angustias, la desesperación
de esas comunidades, nos muestran hoy que llegamos tarde. Lo
reconozco. Otra lección es que un estado como Chiapas,
con graves carencias y rezagos, con profundas contradicciones
sociales, exige un replanteamiento del pacto social, en el que
se recupere el valor de la verdad, se aprenda a escuchar y a
cumplir los compromisos.
Chiapas nos pone frente a un
problema de carácter estructural. No lo entiendo como
un resultado coyuntural del desempeño de algún
funcionario, sino como consecuencia de causas más profundas,
todas ellas entreveradas y con una gestación histórica.
Es evidente que en muchos casos no hemos encontrado las respuestas
adecuadas.
Por ejemplo: la política
indigenista. Encontrar las respuestas que buscamos no es sólo
un asunto de voluntad; debe ser resultado de un ejercicio riguroso
de diálogo con las comunidades, de análisis sobre
lo que hemos hecho y de imaginación política.
PREGUNTA.- ¿Por qué
si usted es el "candidato de la esperanza", la esperanza
no va a Chiapas?
COLOSIO.- En su momento iré
y habré de estar entre los chiapanecos, pero sin violentar
el proceso de negociación que se está realizando.
Desde el primer momento condené los hechos de violencia.
Formulé una iniciativa de comunicado conjunto para los
diferentes partidos; y me he referido a esos hechos en varias
ocasiones.
Si lo que usted quiere decir
es que no he hecho de Chiapas el tema central de mi campaña,
estoy de acuerdo con usted. Esto ha sido una decisión
deliberada.
Entiendo los conflictos de Chiapas
como un llamado y como una urgencia de resolver los grandes problemas
de marginación, de las libertades y de la democracia.
Mi mejor manera de responder
ha sido con la formulación de propuestas, la de un nuevo
pacto del Estado mexicano con las comunidades indígenas,
la de una nueva reforma social, la de asumir compromisos con
la democracia.
Pero retomo su pregunta y le
digo: Mi primera decisión ha sido no entorpecer, no obstaculizar,
no interferir en el proceso de paz. Ningún partido ni
ningún candidato debe hacer de Chiapas un botín
político. Pero le reitero: Sí visitaré a
Chiapas. Buscaré el mejor momento para hacerlo.
PREGUNTA.- En opinión
del candidato del PRI a la Presidencia, ¿qué grupos,
qué partidos, qué instituciones, qué prácticas
u omisiones son responsables del conflicto armado en Chiapas?
COLOSIO.- Las omisiones están
a la vista, y son más graves por su acumulación
histórica. Se trata de las respuestas insuficientes para
combatir los problemas de la pobreza, para construir mejores
condiciones de vida, para hacer llegar los servicios y la aplicación
de la ley.
No sólo estos problemas
están presentes en el conflicto de Chiapas. Ciertamente,
la desigualdad crea condiciones favorables para una insurrección,
pero no la explica por sí misma.
En Chiapas, como en todo el
país, hemos vivido en las últimas décadas
un amplio proceso de organización campesina, que todos
reconocemos como una parte vital de nuestro movimiento social.
Sin embargo, pobreza más organización, no explican
la insurrección.
Cuando las organizaciones no
encuentran respuestas adecuadas, se ven orilladas a la radicalización.
Pero hay que citar a un elemento adicional para llegar a la rebelión
armada: es el del entrenamiento, el de la preparación
militar; es el de los recursos; es el de la mente estratégica;
es la liga con grupos políticos no solamente dentro del
estado de Chiapas, sino con los de otras partes del país.
Yo creo que estamos todavía por conocer el exacto peso
y representación de cada uno de esos elementos.
PREGUNTA.- Absalón Castellanos
y Patrocinio González Garrido han sido acusados de enriquecimiento
ilícito y represión en Chiapas. Inclusive el EZLN
demanda que sean sometidos a juicio político. ¿Cuál
es la posición de usted?
+ Colosio reflexiona unos segundos
y dice:
COLOSIO.- Soy un hombre que
cree en el Estado de derecho. Existen vías para denunciar
y condenar delitos. Yo estoy a favor de que se cumpla cabalmente
la ley. Si las personas a las que usted se refiere son culpables,
que se les sancione. Pero no estaría de acuerdo en que
por acusaciones que no se comprueban se pretendiera condenar
a una persona.
El Estado de derecho es la premisa
básica para una convivencia civilizada. Considero muy
peligrosa la idea de que alguien quiera hacerse justicia por
su propia mano.
PREGUNTA.- Castellanos y González
Garrido son "priístas distinguidos". ¿Debe
o no el PRI una explicación al país? ¿Funcionará,
al fin, la Comisión de Honor y Justicia del PRI?
COLOSIO.- En la medida en que
se les compruebe que cometieron los delitos que les imputan,
en esa medida también se les podría, o no, someter
a la Comisión de Honor y Justicia del PRI.
PREGUNTA.- ¿Y el PRI
tendría que dar una explicación?
+ En silencio, con un ligero,
forzado movimiento de la cabeza, Colosio asienta sin decir palabra.
PREGUNTA.- ¿Cuál
ha sido hasta ahora el saldo de la insurrección zapatista
para el sistema político mexicano?
COLOSIO.- Yo creo que Chiapas
aceleró los tiempos sobre muchos de los problemas del
país. La justicia, la pobreza, el atraso de las regiones,
la indiferencia, el abuso, el olvido, la mala distribución
de la inversión y del ingreso, son los retos que teníamos
presentes. Tal vez, nuestra visión sobre ellos suponía
plazos con mayores márgenes de respuesta.
Los sucesos en Chiapas vinieron
a demostrar que las comunidades ya no pueden esperar. Esa es
la gran lección de Chiapas: o damos soluciones inmediatas
y a fondo, o los problemas tienden a estar fuera de control.
Pero también tenemos que reconocer la gran capacidad de
nuestro sistema político para abrir cauces pacíficos
a la solución del conflicto.
Resulta difícil encontrar
otro ejemplo en el mundo de un país que, ante un conflicto
armado, antes de quince días haya dado dos respuestas
tan contundentes y decisivas en la recuperación de la
paz: el alto unilateral al fuego y una oferta de amnistía
plasmada en una ley.
También resulta difícil
encontrar un Ejército como el mexicano, subordinado a
la autoridad civil y de origen popular que haya actuado en defensa
y no en una actitud de arrasamiento.
Esto demuestra que el sistema
político mexicano, si bien se ha visto afectado por Chiapas,
tiene los recursos para responder constructivamente al conflicto.
y todo esto frente a una sociedad muy organizada, muy crítica,
y que ha sido la más vigilante de los acontecimientos
en Chiapas. Este es el conflicto armado más vigilado por
la sociedad.
PREGUNTA.- ¿Por qué
la entorpecida relación pública entre usted y el
licenciado Manuel Camacho?
COLOSIO.- Eso más que
pregunta parece una aseveración. Lo que le puedo decir
es que entre Manuel Camacho y yo existe respeto. El es miembro
de mi partido, es distinguido priísta, está haciendo
una excelente labor en la pacificación de Chiapas. Yo
respaldo sus acciones, y, en lo personal, tiene mi afecto y mi
amistad.
Hemos sostenido conversaciones,
no ahora solamente por el conflicto de Chiapas, sino de tiempo
atrás. Somos dos personas que entendemos cuál es
la situación por la que atraviesa el país. Y entendemos
perfectamente bien cuál es el papel que a cada uno de
nosotros nos toca desempeñar.
PREGUNTA.- Sin embargo, en la
mente de muchos mexicanos está Camacho como un "candidato
de repuesto" del PRI.
COLOSIO.- Manuel Camacho, insisto,
es un distinguido priísta. Y el PRI ya tiene candidato.
Esto es algo que tanto él como yo lo entendemos perfectamente.
Y la sociedad mexicana también.
PREGUNTA.- ¿Quién
es para usted el subcomandante Marcos y qué opina de la
abierta admiración que despierta, incluido un largo poema
a él dedicado por la señora Margarita López
Portillo?
+ Colosio hace un esfuerzo para
no reírse. Lo logra a medias:
COLOSIO.- Si de poemas se trata,
yo leo a Sabines...
PREGUNTA.- Y de Marcos, ¿qué
piensa?
COLOSIO.- Creo que Marcos es
un hombre con personalidad compleja, con diferentes facetas.
Quizá lo que más atrae a un sector de la sociedad
mexicana es que se trata de una persona con preocupaciones sociales
y con disposición a luchar por lo que cree. Yo creo que
tomó el camino equivocado. La violencia no es la solución.
PREGUNTA.- ¿No considera
a Marcos un delincuente?
COLOSIO.- Lo creo un hombre
que lucha por sus ideales. No comparto el camino a seguir para
resolver los problemas sociales. El camino no es la violencia.
El camino es la justicia, la democracia.
Revista PROCESO
7 de marzo de 1994
Entrevista a Luis Donaldo Colosio,
candidato del Partido Revolucionario
Institucional a la Presidencia de la República
Por Elías Chávez
(Extractos sobre Chiapas) |