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En un lugar de la Selva, Chis.-
Dejó su semblante frío sin abandonar su arma, sonrió
a través del pasamontañas y nos llevó a
su comunidad; nos permitió ver una de las chozas en las
que vive, relató parte de su infancia, juventud y madurez.
Entristeció ante el amor
que quedó atrás y dibujó su país
ideal... todo esto lo hizo el "subcomandante" Marcos
en un poblado al que llegamos sin saber su nombre ni ubicación
exacta.
Permitió conocer el "subcomandante"
amable y su intimidad, relató así parte de su vida
y mostró sus costumbres, recordó haber vivido en
Monterrey por un año y reflexionó con nosotros
sobre lo ideal y lo triste, sobre su identidad desconocida y
su "sin futuro", pero principalmente dejó ver
al Marcos que como él dice: "En cualquier momento
puede morir".
La ansiedad de hablar con el
"subcomandante" no disminuyó; pero ésta
fue superada por la inquietud de conocer al Marcos o a la persona
que se cubre con este nombre falso.
Con esta idea salimos los reporteros
de EL NORTE y REFORMA, y un fotógrafo en busca del encuentro,
un encuentro tal vez frustrado.
Preparados con un jeep rentado,
un bote de gasolina, cobijas y alimentos partimos de San Cristóbal
de las Casas rumbo a Ocosingo y de ahí al ejido San Miguel
a donde llegamos a las 07:15 horas del día domingo 6,
la fila de periodistas y reporteros era de consideración,
por no decir de desánimo.
La paciencia pasó a impaciencia,
la tolerancia de algunos se desbordó y regresaron; otros
cerca de 40 periodistas aún seguían ahí,
entre ellos nosotros. Cerca de las 15:00 horas llegaron dos indígenas
casi corriendo y preguntando por los reporteros de EL NORTE y
REFORMA; definitivamente sólo nosotros entraríamos,
los demás quedarían fuera, no fueron tomados en
cuenta ni las agencias internacionales, tampoco el NEW YORK TIMES,
tampoco periódicos nacionales ni periodistas de España,
Francia y Canadá, únicamente EL NORTE y REFORMA.
La orden fue esperar hasta que
el resto se fuera, pero la espera llegó hasta las 22:30
horas de la noche del domingo, dos falsas alarmas de ingreso
a la selva se hicieron presentes, la tercera fue definitiva.
Sólo el humo de su pipa,
su altura sobre la de los demás y su contorno dibujaron
al "subcomandante Marcos", quien nos recibió
amablemente en un área alejada del poblado y luego de
salir de entre la oscuridad.
"Bueno, pues, prepárense,
ahorita no hay consultas pero si quieren pueden hablar con nosotros
y esperar a que lleguen las consultas... bueno, entonces vámonos,
los voy a llevar", dijo la voz del "subcomandante"
que coqueteó luego con una reportera de una revista que
finalmente se integró al grupo.
En un camión rojo avanzó
resguardado siempre por sus elementos fuertemente armados, de
ellos tres eran mujeres y otros tres hombres, nos revisaron con
detenimiento y también al jeep.
Avanzamos en la oscuridad casi
total, los brincoteos no cesaron hasta llegar a una pequeña
casa, ahí nos pidió bajar, fuimos conducidos por
una mujer miliciana y entramos a la choza, ahí la advertencia
fue clara: "No mencionar nombres de poblados, ni tiempos
de recorrido y tampoco dar señas particulares, si quieren
tomar fotos de la gente esperen a que se tapen la cara".
DORMIMOS ESE DOMINGO
AHI
El día siguiente, lunes
7, esperamos hasta las 15:00 horas y llegó el "subcomandante"
también con su guardia y nos recogió. El hombre
que estremeció al sistema político de México
y sorprendió al mundo, pasó en ese momento a manejar
el jeep de EL NORTE, mandó a uno de los reporteros y al
fotógrafo al camión y pidió a Juan Manuel
Alvarado acompañarlo. El reportero tuvo así un
"chofer" y guía revolucionario.
Se le dificultaba meter la primera
velocidad y acelerar el auto en segunda, los bordos los cruzaba
con cuidado y en uno de ellos dejó estancado el auto que
a empujones de sus zapatistas logramos sacar. Tres fueron los
retenes del EZLN que tuvimos que cruzar, en cada uno de ellos
la revisión era cuidadosa y se nos advertía de
la desconexión de minas al adentrarnos más a la
selva.
En el camino un comentario extraño
y diferente del "subcomandante": "Yo viví
en Monterrey", dijo. Sorprendido le pregunté con
respeto: ¿Señor, acaso usted vivió en Monterrey,
dónde? Tomó su pipa con tabaco sabor vainilla y
respondió entre el ruido del jeep: "Sí; yo
viví en Monterrey cerca de un año, vivía
por Félix U. Gómez, y lo que más me gusta
de allá son las regiomontanas".
"Trabajé allá
por las afueras de Monterrey, por Santa Catarina, en la venta
de ropa usada, ropavejero, merolico, le dicen los chilangos...
yo vendí producto nacional, nada de chivero", dijo.
"Estuve viviendo también en los baños de la
Central Camionera de la Avenida Colón, eran unos baños
sucios y comúnmente iba al cine de la misma central, era
permanencia voluntaria, ¿no?".
Relató que los regiomontanos
son muy especiales porque no quieren a los chilangos. "Te
voy a ayudar para que me identifiques, yo jugué con los
Rayados en la segunda fuerza, la reserva de las reservas, jugué
extremo derecho, era lindo volando por el extremo", expresó.
"Allá tiene mucho auge la cerveza", agregó;
"de Monterrey luego me fui a Veracruz, estuve vendiendo
mariscos allá".
Recordó que en la Avenida
Madero había un restaurante de cabrito con un sabor especial.
Corta ese comentario y pasa a decir que un grupo de Nuevo México
le escribió pidiéndole que recuperara ese estado.
Luego comentó de las tradiciones que tienen los habitantes
de la zona, y los trámites para alcanzar la boda, como
los regalos a escondidas y la primera presentación de
la pareja el día de la boda.
Estacionó el jeep y nos
pidió bajar, caminamos y llegamos a lo alto de un monte
en el que fuimos recibidos en una choza donde había varios
elementos del EZLN. Descansamos y el "subcomandante"
hizo lo mismo. Pasamos a la entrevista con otra reportera.
Ahí sentados en unas
tablas y él en una piedra rodeado por sus elementos, comentó
que hasta la fecha no ha habido arreglo, negociación o
acuerdo del EZLN con el Comisionado Manuel Camacho Solís.
El "subcomandante" prometió luego más
entrevistas, comió aparte y se retiró asegurando
que mañana regresaría para llevarnos a una fiesta
en la que se celebraría el Día de la Mujer.
El martes 8 de la mañana
se coló entre el espacio de las paredes de madera, y esto
en medio del ruido de grillos y pájaros, y un desayuno
a las 07:00 horas de frijoles, arroz y café. No hay refrescos,
no hay televisión ni otra diversión, sólo
privaciones.
Silvestre y Arturo, dos zapatistas,
acompañaron la mañana con dos corridos:
"Soldado insurgente
soy,
buscando la revolución.
Y ellos quieren pelear
juntos como milicianos...
Sin mucho para huevonear,
sin mucho para descansar,
dejaron sus casas,
dejaron sus familias.
Soldados insurgente
soy,
buscando la revolución voy".
Regresó al medio día
y el "subcomandante" con sus hombres y mujeres, el
reflejo de la revolución que no había llegado a
Chiapas. Manejó de nuevo nuestro jeep y llegamos a un
poblado muy alejado, mucho tiempo de camino y brincoteos, mientras
una avioneta sobrevolaba la zona. Gallinas, ruido de pájaros,
una abundante vegetación dio paso a otros tres retenes
del EZLN.
Salimos y llegamos a ese poblado
donde los preparativos para la fiesta corrieron a cargo del "subcomandante"
que fue el responsable de llevar las flores. Llegó la
hora de la comida y nos enviaron platos de carne de puerco con
arroz y frijoles, el "subcomandante" comió en
su choza.
Pudimos ir cerca de su choza
y observamos a más de 50 soldados zapatistas fuertemente
armados resguardando la zona. Nos permitieron tomar fotos de
zapatistas cocinando y al fondo se observó la casa del
"subcomandante" Marcos, una choza de madera como el
resto, con techo de lámina y paja, con entradas de aire
y una puerta vigilada.
Su baño no tiene tina
de hidromasaje ni es de lujo, sólo cuenta con una letrina
y un tanque de agua del que sale una manguera con la que se echa
agua. Lodo, malos olores y niños caminando descalzos es
el panorama.
Pudimos ir a un río para
bañarnos, por invitación del "subcomandante";
un río sombreado con agua lenta y helada, nos zambullimos
en la corriente, siempre resguardados por un zapatista. Regresamos
y esperamos el momento de la fiesta para la cual fueron colocadas
bocinas.
Un tanque de gas y una lámpara
de capuchón fueron colocados en el espacio donde se efectuaría
el baile y al cual fue invitado todo el pueblo. Más tarde
bajaron de la montaña más de 150 zapatistas armados,
al frente de ellos el "subcomandante" para iniciar
el festejo.
Al fondo había cuatro
mujeres vestidas de civil, pero con el rostro cubierto con paliacates
rojos, sin portar armas. El capitán Benito anunció
el inicio del programa cultural en el que hubo cantos, discursos
y formaciones militares. El himno zapatista inició la
celebración:
"Ya se mira el
horizonte,
combatientes zapatistas,
el camino bajará a los
que vienen atrás.
Vamos, vamos,
vamos adelante.
Para que salgamos
con la lucha avante,
porque nuestra patria
necesita, de todos
el esfuerzo de
los zapatistas.
Hombres, niños
y mujeres,
el esfuerzo siempre haremos.
Campesinos y los obreros
y todo junto el pueblo.
Ejemplares hay que ser
y seguir nuestra consigna.
Que vamos por la Patria
o morir por la libertad.
Nuestra historia dice ya,
acabará la explotación.
Nuestro pueblo dice ya,
luchará por la libertad".
UN SUB ESCONDIDO
La fiesta concluyó con
la obvia retirada del "subcomandante Marcos" en medio
de la oscuridad, pero prometió que el miércoles
9 regresaría a dar a EL NORTE y a REFORMA una entrevista
exclusiva.
Después del desayuno
llegó. Se le recordó que no queríamos saber
por lo pronto del movimiento, sino del hombre abajo del pasamontañas
y la vida de algunos indígenas que lucharon.
"No, eso no, no puedo hablar
nada personal ahorita... déjame ver si al final, mejor
empecemos por otro lado", dijo el "subcomandante Marcos",
sentado bajo el techo de una choza que en sus esquinas era vigilada
por tres mujeres armadas y tres hombres. Dejó actitudes
duras y pasó a relatar su ingreso al mundo indígena
y posteriormente al EZLN.
"Nosotros llegamos a la
montaña en 1983, hace... ya van a ser 11 años,
era un grupo muy pequeño, eran cinco. Luego surgió
el EZLN con campesinos cansados de vivir así; los cinco
que llegaron, llegaron procedentes de la Ciudad, cansados del
agotamiento, de las formas legales de lucha y del fracaso y de
las limitaciones, para no hablar del fracaso de las guerrillas
de los setentas.
Este grupo se instala en la
selva y empieza a hacer su trabajo de adaptación al medio
de sobrevivencia. Fueron días muy duros, había
que sacarle a la montaña la comida, pues, la comida, la
casa, la medicina, todo, porque no había forma de estar
metiendo nada y no había apoyo de los poblados",
dijo.
Contó sentado en una
banca escolar, que en ese tiempo aprendieron a vivir, para pasar
luego a difundir sus ideas sin ningún manejo religioso.
Tiene ojos claros casi color miel, barbado con canas y cabello
que escapa de su pasamontañas, muestra ser café
oscuro y liso.
Es peculiar su olor a tabaco
sabor a vainilla y en medio de ese olor expresa: "Los indígenas
acababan de salir de una experiencia con un grupo del norte,
los norteños, creo; política popular, línea
proletaria de línea maoísta que entraron y trataron
de subir a la estructura de las comunidades y fueron echados.
Luego supimos que vino Hugo Andrés Araujo y el hermano
de Salinas, Raúl Salinas, pero finalmente los sacan",
recordó.
MARCOS 'LE HABLA'
A SALINAS
En un lugar de la Selva, Chis.-
No hubo protocolo, ni formulismos ya conocidos, tampoco fue en
Los Pinos, no hubo grandes personalidades presentes, y no estaba
el Presidente Carlos Salinas de Gortari, pero el subcomandante
Marcos imaginó como si éste estuviera presente
y entabló un monólogo con un mensaje dirigido al
Mandatario federal.
El estratega militar, rostro
de miles de indígenas chiapanecos y el hombre oculto detrás
del pasamontañas para poder conservar su identidad y vida,
imaginó recostado sobre un paraje de la selva, el tener
al Presidente Carlos Salinas de Gortari frente a él.
Desde que inició el conflicto
armado el 1 de enero, el subcomandante insurgente Marcos del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional, no había
dirigido ni una palabra en forma directa al Mandatario federal,
no le había expuesto su sentir ni le había dicho
tan directamente lo que piensa de él.
Le pidió evitar el continuismo
político de su grupo, le reprochó el no tomar en
cuenta a los indígenas, y lo acusó de ser el responsable
de la pobreza y marginación por haberla ocultado y olvidado.
En un lugar oculto, cerca de
algunas gallinas, entre el trinar de los pájaros, resguardado
por sus elementos, vigilado por el paso de una avioneta pero
aún sujetando su escopeta recortada y cargada, esto fue
lo que dijo el subcomandante Marcos a Salinas de Gortari:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Durante
todo este tiempo has mentido, has presentado al país como
algo que no es, por llevar adelante tu proyecto económico,
o el proyecto económico de tu grupo, de ahí tejiste
toda la mentira publicitaria al exterior, con todos los problemas
resueltos, olvidando u ocultando que tenías las manos
manchadas de sangre de mucho pueblo, entre otro el indígena.
Tú sabías eso
y si no lo sabías era tu obligación saberlo porque
estás dirigiendo un país, un país, no una
parte de país, o un sector o una clase social; si eres
el Presidente de un México nada más, y no de todo
México, no eres un Presidente pues.
Finalmente lo que para nosotros
significaba sangre, humillación, racismo, todo lo que
era vida para nosotros y era muerte, todo eso se ocultó
para llevar adelante el proyecto económico y presentar
un país que no era el real, que no era el verdadero para
conseguir ese Tratado de Libre Comercio, sin ser honesto, ¿cómo
es posible hacer negocios con alguien con una mentira?.
+ El subcomandante se acomoda
mejor, su codo lo ubica un poco atrás y coloca la pipa
en su boca, inhala silencioso y sigue:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ahora
el costo que va a pagar el país es que ese tratado se
firmó con una mentira detrás, con un argumento
de mentira, si Canadá y Estados Unidos hubieran sabido
qué país era con el que estaban negociando o proponían
ese tratado, hubiera sido más justo también para
nosotros, no que se suspendiera la negociación o se echara
para atrás el tratado, pero tenían que darse cuenta
que estaban hablando con un país con desarrollo desigual,
con regiones que sí podían entrar a ese Primer
Mundo pero regiones que no, que estaban viviendo en la prehistoria
de la modernidad o como le digan ahora.
Eres culpable dos veces, porque
sabiéndolo lo ocultaste o porque ignorándolo era
tu deber saber, ahora todo lo que está sufriendo el país:
la amenaza de guerra civil, la desestabilidad económica
también que se produce, la desconfianza respecto a los
tratados comerciales y la pérdida de legitimidad de un
Estado, ya no nada más de un partido sino del Estado mexicano
frente a su propia gente y frente al exterior... es tu culpa.
Si algo queda de vergüenza
lo que tienes que hacer es renunciar, es lo mejor que puedes
hacer para el país, hacerte a un lado tú y tu equipo
y entregarle lo que nunca le debió haber sido quitado
a esta nación que es su derecho a decidir su propio destino,
pero todos, tomando en cuenta a todos, no sacrificando a una
parte para lograr un proyecto personal.
+ Mientras el insurgente "habla"
con Salinas de Gortari, frente a él un grupo de delegados
explica a otros indígenas cada una de las respuestas del
Comisionado Manuel Camacho Solís a las demandas del EZLN,
a un costado dos niños caminan sin zapatos y con una vara
en las manos. Pero el monólogo continúa:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Ahora
cómo vas a responderle pues a tus socios en el exterior
con los que firmaste tratados y a los que les mentiste respecto
a lo que este país era y además, ahora, ¿con
qué grado de credibilidad va a entrar otro gobierno?
Lo que has provocado pues es
esa desconfianza de aquí en adelante, cuando entre otro
gobierno siempre va a haber la sospecha de si no hay una mentira
detrás de sus palabras, detrás de su imagen en
el exterior, y en el pueblo también, la desconfianza de
que cualquier gobierno que entre irá con un voto de desconfianza,
no de confianza, con un grado de credibilidad muy golpeado y
eso es responsabilidad tuya y así vas a quedar marcado
por el resto de la historia.
Si insistes en permanecer en
el poder y perpetuarte a través de tu grupo, finalmente
el que lo va a pagar es el país, simplemente se irá
agravando la situación y deteriorando la imagen que tienes...
históricamente.
+ Su voz toma un tono más
fuerte y con firmeza señala:
SUBCOMANDANTE MARCOS.- La única
forma que tienes de salir avante de este problema es salir junto
con tu grupo de poder y dejar el paso a otros, que tengan que
pelear otra vez desde el principio su legitimidad ante la gente
que gobierna y con la que se relaciona, eso es lo que mejor que
puedes hacer.
El hecho de que te sigas manteniendo
e incluso seas tan ciego y respondas a nuestro problema y al
pueblo mexicano en términos de limosna, tú quieres
convencernos que la respuesta a nuestras demandas en San Cristóbal
es generosidad del gobierno cuando sabes que todo eso era producto
de la injusticia que tú ocultaste e hiciste a un lado.
Y ahora pretendes presentarlo
como una muestra de madurez de tu gobierno, de ser generoso con
los pobres, nosotros no queremos limosnas, por eso nuestras demandas
son nacionales porque son las demandas de cualquier ser humano
en este país y por eso es reconocido en todo el mundo
como demandas de derecho de cualquier ser humano en el mundo
para vivir con dignidad.
+ Suspende por un momento el
monólogo por la presencia de un soldado del EZLN que le
lleva un mensaje, lo lee, da instrucciones y retoma sus palabras
sin perder la línea anterior.
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Tú
pretendes presentarlo como que es una limosna que generosamente
nos otorgas, estás completamente equivocado. No puedes
seguir agregando más mentiras a las que ya tienes con
tal de salvar tu imagen, no puedes seguir mintiendo porque llega
el momento en que uno diga ya basta también a la mentira,
tiene que decir la verdad y obrar en consecuencia y hacerse a
un lado.
Llegaste a concentrar tanto
poder en tu persona que ni siquiera tu partido político
respetabas, incluso ganando elecciones los sacrificaste para
obtener concesiones y apoyo de otros partidos políticos,
fuiste y eres un dictador en ese sentido.
Aunque tus días en el
poder estén contados, así lo hiciste, creaste división,
conformismo, molestia incluso en la gente que te siguió
hace cinco años cuando hiciste campaña para llegar
a la Presidencia.
Confirmaste durante todo tu
sexenio y ahora al final, que no eres producto de legitimidad
y te dedicaste a enmascarar esa ilegitimidad, esa falta de apoyo
popular con el sistema de limosnas del que salió ahora
esa propuesta o esa respuesta a nuestras demandas.
Mentiste, pasarás a la
historia como un Presidente mentiroso en este país. Todavía
puedes engañar al país al decir que es mejor que
permanezcas en el poder porque tu salida provocará inestabilidad,
tú sabes que no, nada es controlable, desataste fuerzas
que tú mismo no puedes controlar como los sectores más
reaccionarios, los señores de la tierra, los ganaderos,
los finqueros, ahora quieres hacer un tratado de paz y ni siquiera
puedes controlar esa otra fuerza.
Nosotros tenemos voluntad verdadera
de paz, lo que queremos es vivir dignamente, pero aunque lleguemos
a un acuerdo con tu gobierno, las otras fuerzas que apadrinaste,
financiaste, entrenaste, las guardias blancas de los finqueros
se niegan rotundamente a este proceso de paz, finalmente si el
proceso de paz fracasa también será responsabilidad
tuya puesto que creaste estos grupos de poder que ahora ya no
puedes detener ni controlar para favorecer un clima de paz, de
paz con justicia y dignidad que quieren todos, ¿qué
cuentas le vas a rendir a la Nación y a su historia?
+ Se acomoda el pantalón
a la altura de su rodilla, igual hace con la camisa en su cuello
rodeado por un pañuelo rojo, distintivo del EZLN y encoge
las cejas y sus ojos dibujan ligeras arrugas. El mensaje del
subcomandante ha concluido, aunque se lamenta que el ausente
haya sido el Presidente Salinas, pero a la vez confía
en que lea esta carta... de Marcos para Salinas.
Entrevista al Subcomandante
Marcos
Periódico REFORMA
Primera parte / 11 de marzo de 1994
Segunda parte / 12 de marzo de 1994
Por Juan Manuel Alvarado e Ignacio Núñez, enviados |