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Selva Lacandona, Chiapas.- "El
21 de agosto todas las abstenciones serán un voto para
el Ejército zapatista, para la lucha armada toda... para
la guerra", advierte el subcomandante Marcos en la tercera
entrevista concedida a PUNTO.
Marcos explica que puede haber
más caminos para el cambio, "la vía electoral,
por ejemplo"; señala que la lucha armada "a
lo mejor ya cumplió su parte y ahora se tienen que aprovechar
los espacios que abrió"; pero está claro en
que "tienen que pasar más cosas, pues si todo se
queda como está, el sistema se recuperará fácilmente
y no pasará nada, como en 1968, como en 1971, como en
1988..."
Entrevistado en una comunidad
zapatista enclavada en la Selva Lacandona, a donde PUNTO llegó
desde el pasado 8 de marzo, el subcomandante, sentado en una
banca de madera ubicada bajo un techo de paja, advierte que las
acciones de los ganaderos "se están saliendo del
control del gobierno".
Se están armando las
'guardias blancas', dice, y "la situación allá
afuera se está poniendo muy difícil".
La verdadera solución al
conflicto, señala tajante, "es otro gobierno".
Nosotros, dice, "pensamos
que la resolución de las condiciones de vida no basta.
No basta con que se tenga la tierra, el trabajo, la casa, la
educación, los hospitales y las escuelas, porque si no
cambia la estructura de arriba todo esto puede volver a desaparecer,
todo puede ser un espejismo.
PREGUNTA.- Si tienen claro que
esto no es suficiente, ¿por qué el punto principal,
el de la democracia, se manejó como declaratorio y no
resolutivo?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Es claro
que el Gobierno tenía que negarse a hablar de su renuncia
en la mesa de San Cristóbal, por eso los primeros días
el comisionado Manuel Camacho Solís declaró que
no había agenda nacional, a lo que nosotros respondimos
que sí había.
Entonces él insistió
en que eran 32 puntos resolutivos y nosotros dijimos que ninguno
era resolutivo, que sólo eran 32 respuestas a 34 preguntas
del EZLN.
LAS COSAS SE ESTAN
PONIENDO DIFICILES
PREGUNTA.- ¿Hay Ejército
zapatista para rato? ¿Están preparados para continuar
la guerra?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Nosotros,
te insisto, estábamos preparados para la guerra, no para
la paz. No sabemos de bien a bien lo que va a venir, pero las
cosas allá afuera se están poniendo muy difíciles.
Los ganaderos, los finqueros,
los coletos y varios sectores de las "fuerzas vivas"
del país se están armando, la situación
se está poniendo difícil.
Ya no se ocultan, es público
que se reúnen para conspirar. Hay amenazas de muerte,
pedradas contra la Catedral, anónimos, reuniones en San
Cristóbal, Altamirano, Ocosingo, Las Margaritas, Comitán,
Tuxtla Gutiérrez, en todos lados se están preparando.
PREGUNTA.- ¿Entonces
la solución no sólo depende del Gobierno?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Eso es
claro y yo se lo dije a Camacho. Le dije: "Usted no está
tomando en cuenta el tercer ejército de este conflicto,
que siempre había sido el segundo, y ustedes lo sabían.
Sabían que aparte del Ejército federal estaban
las 'guardias blancas', esas que ustedes armaron y entrenaron".
En este contexto --continúa--,
aunque Godínez o Riviello estuvieran de acuerdo en llegar
a un acuerdo de paz, esa gente, los ganaderos y finqueros, nunca
lo van a aceptar, porque son ellos los más reaccionarios
del país y es gente muy agresiva.
Pregúntale a los de la
caravana Ricardo Pozas del Consejo Estudiantil Universitario,
pero además pregúntale a los compañeros
cuántas veces no los agarraron a latigazos, o los mataron
o torturaron sin que nadie hiciera nada, ninguna autoridad, ningún
Ministerio Público, ningún nadie.
PREGUNTA.- ¿Por qué
hay tanta incredulidad por el cumplimiento de las propuestas?
¿Cómo pueden saber ustedes si van a cumplir o no?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- El problema
de la paz es que la está ofreciendo el mismo gobierno
que engañó diciendo que nada de esto ocurría,
que había que entrar al Primer Mundo y que todo estaba
bien. Es precisamente ese gobierno el que dice ahora a los compañeros
que en tres meses va a cumplir todo.
¡No lo puedes creer! De
cualquier forma, en la consulta los compañeros decidirán
si le dan una oportunidad o no, porque el planteamiento es que
en tres meses apenas responde, dan una propuesta... más
papeles.
PREGUNTA.- ¿Entonces
cuál va a ser la solución?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Cambio
de gobierno, definitivamente.
PREGUNTA.- ¿Qué
tan factible es ese propósito? ¿Es un objetivo
alcanzable?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Tumbar
al gobierno? ¡Pues cómo no! pero, pienso yo, será
difícil únicamente con las armas. No puede ser
que una sola forma de lucha produzca un efecto de este tamaño.
Me refiero a que hay otras formas de lucha, entre otras la electoral.
EL PAIS FUE REBASADO
PREGUNTA.- Se habla de una crisis
de partidos políticos y de que el Ejército Zapatista
de Liberación Nacional se crea precisamente porque ninguno
de aquellos estaba funcionando, ¿es esto correcto?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Yo pienso
que sí, pero es difícil reprocharle eso a los partidos
políticos. ¿Con qué autoridad moral se les
reprocha a los partidos no haber previsto lo que nadie previó...
ese primero de enero de 1994?
Es cierto que los partidos fueron
rebasados pero también lo fue todo el país, los
medios de comunicación, la sociedad civil, todos.
+ La sociedad civil --señala--
fue la más rápida en adaptarse a las nuevas condiciones
y en tomar la iniciativa, otra vez por encima de los partidos
políticos, a los que les fue más difícil
salir de la inercia que llevaban.
El cambio, insiste el subcomandante,
no sólo se dará por la lucha electoral pero, advierte,
también por ella. Ahora existe también la lucha
armada, las manifestaciones, las huelgas, las protestas, etcétera,
etcétera, etcétera...
Es claro, explica, que si el
actual partido en el poder quiere mantenerse, llevará
al país, ahora sí, al caos, a la guerra civil.
No a la guerra de un ejército contra otro, no al enfrentamiento
entre el Ejército zapatista y el federal, sino a la guerra
de todos contra todos.
PREGUNTA.- ¿Estamos hablando
de procesos largos de cambios?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- No, yo
creo que no. Todo tiene su momento. La lucha armada a lo mejor
ya cumplió su parte, ya provocó una serie de situaciones
que ahora se tienen que aprovechar para abrir otros espacios
y para que ocurra en serio el cambio.
PREGUNTA.- ¿Es este movimiento
armado el que limitará maniobras fraudulentas de algún
partido en las próximas elecciones?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Bueno,
si el PRI gana las elecciones, ¿quién le va a creer?
¿Quién va a pensar que fue legítimo, que
no hizo trampa, que realmente ganó? Este movimiento, que
quede claro, no es el que pone las condiciones, es su significado.
En términos militares
no teníamos poder para entorpecer al Gobierno, pero la
enseñanza que dejó el EZLN es que se puede ser
ejército y alzarse y exigir justicia.
PREGUNTA.- Se dice que aunque
se firme la paz, este movimiento ya cambió al país,
que quedaron estructuras e instituciones muy dañadas.
¿Cómo podrá lograrse la estabilización?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- El sistema
tiene muchos recursos para rehacerse. Si las cosas quedaran así
como están se podría recuperar rápidamente.
Igual decían que no se iba a recuperar del temblor de
1985, o del fraude de 1988 y se rehizo otra vez, ¿no?.
Después del 2 de octubre
de 1968 también se dijo que el país no iba a ser
el mismo y ya ves, no hubo nadie que continuara, nadie que quedara
en una montaña diciendo aquí estamos. Si ahora
--reitera-- no pasa algo más, el sistema se podrá
rehacer fácilmente.
NO QUIERE EL PODER
+ El subcomandante insiste en
que el EZLN no quiere el poder, "¿te imaginas a puros
encapuchados en la Presidencia?", bromea. "Nosotros
no queremos el poder. Agárrenlo, que lo agarre el que
sea, pero que lo haga derecho, con legitimidad y así nosotros
tendremos confianza en hablar con ese Gobierno y creerle, porque
ya sabemos que ese Gobierno se la tiene que jugar y que si no
cumple pues lo quitan otra vez".
No podemos negociar con un Gobierno
ilegítimo, así de fácil, dice, por eso planteamos
que la lucha electoral puede ser otra forma de lucha, pero que
todo depende de que estén las condiciones para que esa
vía valga la pena.
Finalmente, advierte el subcomandante,
el 21 de agosto todos los votos de abstención serán
a favor del Ejército Zapatista de Liberación Nacional,
todas las abstenciones serán a favor de la lucha armada,
de la guerra.
Antes de 1994 abstenerse era
en contra de un partido político, después del primero
de enero abstenerse va a ser un voto para el otro camino, no
sólo para el EZLN, sino para la lucha armada toda. Ojalá
no sea necesaria.
Esto, señala, es la diferencia
con las elecciones de 1988, donde no había otra opción.
Ahora ya existe y es la lucha armada.
PREGUNTA.- ¿El futuro
de México es más incierto desde el primero de enero?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Siempre
fue incierto, pero digamos que el primero de enero se dieron
cuenta.
+ Marcos señala con el
índice uno de los dos relojes que trae, el de la mano
izquierda, el que trae una hora adelantada: "Este reloj
no está adelantado, lo que pasa es que el de los demás
está atrasado y se dieron cuenta hasta el primero de enero.
Este país siempre fue este país, lo que pasa es
que hasta ahora lo están descubriendo, al igual que a
Chiapas".
PREGUNTA.- Ahora hay cosas tan
inciertas como el que se lleve a cabo el próximo proceso
electoral, cuando antes había seguridad de ...
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Seguridad
de qué? --interrumpe--, ¿de que iba a ganar el
PRI? Entonces bendita incertidumbre que se ha creado. En diciembre
de 1993, el PRI y los partidos de oposición tenían
la seguridad de que en agosto iba a ganar el PRI. Ahora ya no.
+ "El cálculo de
los partidos políticos de oposición antes del primero
de enero era para después del 21 de agosto. Ahora es para
antes de esa fecha. Cinco meses es toda una vida", señala
el subcomandante.
El problema, advierte nuevamente,
será un día después del 21 de agosto y ese
día ya se está empezando a decidir.
MANO DURA, OPCION
PREGUNTA.- ¿El EZLN está
considerando la posibilidad de la "mano dura" del Gobierno,
de etapas de represión e intentos de aniquilamiento del
movimiento?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- ¿Una
mano más dura? Es una opción, definitivamente,
pero en las actuales condiciones del país lo haría
más ingobernable.
Tal vez si hubiera sido al principio
de la guerra, con una sociedad civil más pasiva, más
titubeante o más alejada del significado del Ejército
zapatista, hubiera sido posible, pero conforme avanza el tiempo
veo más decidida a la sociedad para el cambio y entonces
la mano dura no sólo tendría que enfrentar al EZ,
o a los partidos políticos de oposición o la prensa
progresista, sino a un montón de gente en todos lados.
PREGUNTA.- ¿Están
preparados para esto?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Claro
que sí.
PREGUNTA.- ¿Creen que
haya voluntad del Gobierno para el cambio, que se encamine a
un proceso de democratización?
SUBCOMANDANTE MARCOS.- Hay tendencias
que aparecen y desaparecen. Me quiero imaginar que van hacia
la tendencia del cambio. Sin embargo, la represión y aniquilamiento
parece que ya se está saliendo de su control y que viene
de otros sectores sociales.
En este sentido, el hecho de
que el Gobierno se plantee un proceso de paz y algunos sectores
sociales se impongan a ese proceso, como los ganaderos o finqueros,
significa que sus propias fuerzas están fuera de control.
Si se deciden por la opción
dura, corren el riesgo de tener menos control de la situación
del que tienen ahorita, lo que significa que habría mayor
ingobernabilidad, no sólo respecto a las fuerzas que reprimen,
sino también a las fuerzas represoras.
No habría rienda para
ese caballo desbocado, sentenció.
Semanario PUNTO
21 de marzo de 1994
Entrevista al Subcomandante Marcos
Por Gloria Muñoz R., enviada |