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Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
A la prensa nacional e internacional:
Hermanos:
El Comité Clandestino
Revolucionario Indígena - Comandancia General del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional se dirige a ustedes para
denunciar lo siguiente:
Primero.- El 23 de marzo de
1994, en horas de la noche y a través de una transmisión
radial, tomamos conocimiento del cobarde asesinato del señor
Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato del Partido Revolucionario
Institucional a la Presidencia de la República.
Segundo.- Nuevamente el Comité
Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia General
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional condena
explícitamente el uso del terrorismo para el logro de
cualquier fin.
Tercero.- El Comité Clandestino
Revolucionario Indígena - Comandancia General del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional lamenta profundamente
que la clase gobernante no pueda resolver sus pugnas internas
sin ensangrentar al país.
La línea dura y la opción
militarista dentro del Gobierno Federal fraguó y llevó
a término esta provocación para anular todo intento
pacífico de democratización de la vida política
nacional.
Cuarto.- El Comité Clandestino
Revolucionario Indígena - Comandancia General del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional declara que el señor
Colosio siempre se refirió a nuestro movimiento con prudencia
y respeto.
Sus últimas declaraciones
marcaban en él un claro compromiso de competir en términos
de igualdad con las demás fuerzas políticas.
Reconoció que el país
arrastraba grandes injusticias y tomaba clara distancia del régimen
salinista y sus políticas económica y social.
Las fuerzas provocadoras en
contra de la esperanza de una paz con justicia y dignidad, que
nació en el diálogo de San Cristóbal, eligen
en el señor Colosio Murrieta la figura cuyo sacrificio
es la señal para evitar el tránsito pacífico
a la libertad, la democracia y la justicia.
Quinto.- El Ejército
Zapatista de Liberación Nacional sabe que el artero crimen
que ahora conmueve a la nación es sólo el preludio
de una gran ofensiva militar del Gobierno Federal en contra de
nuestras posiciones y nuestras fuerzas, y el inicio de una guerra
sucia contra todos aquellos seres honestos que buscan, por caminos
distintos, la misma bandera que buscamos nosotros.
Con el argumento de que es necesario
endurecer el régimen para evitar actos como el asesinato
del señor Colosio, se pretende dar sustento político
e ideológico a la represión indiscriminada y al
injustificable rompimiento del cese al fuego y, por ende, al
diálogo para la paz.
Sexto.- Hay claras señales
previas de que el supremo Gobierno prepara un intento de solución
militar al conflicto actual: el día 19 de marzo de 1994,
en horas de la madrugada, aviones del mal Gobierno efectuaron
bombardeos en las cercanías de la carretera de Comitán
a Altamirano, en el rumbo del ejido La Mendoza.
Hasta cuatro artefactos incendiarios
fueron arrojados por estos aviones, produciéndose incendios
de consideración, así como gases extraños
que hacen pensar en guerra química.
Sin juicio previo y con el sustento
de una lista de nombres proporcionada por delatores, en las cabeceras
municipales de Ocosingo y Altamirano los federales detienen y
desaparecen a civiles sospechosos de simpatizar con nuestra justa
causa.
Desde el día 20 de marzo
es evidente el aumento de tropas gubernamentales y armamento
en la zona en conflicto hasta doblar el número de las
que había en enero. Los federales hablan de un relevo
de efectivos, pero nadie sale.
Oficiales federales aprovechan
para sacar ganancias y reciben sobornos de los grandes finqueros
para patrullar especialmente sus propiedades.
Las tropas federales no se encuentran
dentro de sus guarniciones, en las afueras de las ciudades, sino
que transitan en actitud beligerante dentro de las zonas urbanas
bajo su control.
El despliegue de las tropas
que cercan nuestro territorio en los municipios de Las Margaritas,
Altamirano y Ocosingo está por completarse.
Después vendrá
la ofensiva tantas veces acariciada por la línea dura
gubernamental. La misma línea que anima, subterráneamente,
el sabotaje que protagonizan los grandes propietarios de la tierra
y el comercio en contra del proceso de paz.
La misma línea que obstruye
los esfuerzos pacificadores en la zona, la misma línea
que amenaza a medios informativos y al obispo Samuel Ruiz García.
La misma línea que se opone a una reforma política
radical y democrática.
Esta línea es la misma
que ordena el magnicidio del candidato del Partido Revolucionario
Institucional, y la que ahora pretende coronar su infame acción
con la ruptura del cese al fuego y el reinicio de la guerra.
Séptimo.- El Ejército
Zapatista de Liberación Nacional ha dado muestras de disposición
sincera para lograr una paz justa y digna.
El supremo Gobierno ha contestado
con mentiras, secuestros, desapariciones, amenazas, bombardeos
y, ahora, ese reprobable sacrificio de un hombre público.
Sus tropas se preparan a romper
el cese al fuego. Nuestras fuerzas se encontraban ahora en el
proceso de consulta en las comunidades para decidir el siguiente
paso en el diálogo para la paz y la reconciliación.
Ahora nos vemos obligados a
suspender la consulta y a prepararnos a defender nuestra causa
y nuestra bandera: la de la democracia, la libertad y la justicia.
Octavo.- El Ejército
Zapatista de Liberación Nacional está ya en alerta
roja. Nuestras tropas están listas para defender hasta
el último hombre el territorio zapatista, los accesos
han sido minados y esperan nuestros combatientes el ataque del
mal Gobierno.
El acceso indiscriminado a la
prensa, parte de nuestra política de no ocultar nada a
los ojos de nuestro pueblo, ha sido cancelado.
En razón de la inminente
agresión gubernamental, sólo se permitirá,
eventualmente, el paso de "corresponsales de guerra"
debidamente acreditados por la Comandancia General de nuestro
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Toda gente ajena a nuestras
fuerzas que se adentre en nuestro territorio será detenida
e investigada profundamente.
Ondea ya sobre el suelo nuestra
bandera alerta. Las trincheras de los zapatistas serán
ahora las de todos aquellos que quieran democracia, justicia
y libertad.
Noveno.- Nuestra justa lucha
sigue en pie, estamos todavía dispuestos a seguir el camino
de la paz (....) y lo quieren negar. Quieren volver la guerra
a las tierras mexicanas por las manos del usurpador y sus servidores.
Décimo.- El Ejército
Zapatista de Liberación Nacional reitera al mundo entero
su compromiso de respetar el cese al fuego ofensivo, de no impedir
el desarrollo pacífico de los próximos comicios,
y de no realizar acción militar ofensiva alguna en todo
el territorio nacional en contra de las fuerzas gubernamentales,
en las condiciones establecidas por nuestro comunicado del 12
de enero de 1994.
Si somos atacados, nuestras
fuerzas harán valer, hasta lo último, lo justo
de las aspiraciones de los mexicanos todos.
Si la historia patria reclama
nuevamente la cuota de sangre y muerte de los nuestros para aspirar
a una verdadera paz con justicia y dignidad, no dudaremos en
pagarla. Los sin rostro defenderemos con dignidad y valentía
la tierra en la que duermen nuestros muertos.
No volveremos ya jamás
a la tierra con vergüenza. No hablaremos ya jamás
sin dignidad en nuestra palabra. Nuestro paso seguirá
caminando con verdad aun cuando la muerte nos espere en el camino.
¡Libertad!
¡Justicia!
¡Democracia!
Respetuosamente
Desde las montañas del sureste mexicano.
Comité Clandestino Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
(Suscribe) Subcomandante
Marcos
Comunicado del Comité
Clandestino
Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
24 de marzo de 1994 |