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Al pueblo de México:
A los pueblos y gobiernos del mundo:
A la prensa nacional e internacional:
Hermanos:
El Comité Clandestino
Revolucionario Indígena - Comandancia General del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional se dirige a ustedes para
declarar lo siguiente:
El día de hoy, 1o. de mayo
de 1994, se celebra un día más de los trabajadores.
En todo el mundo, los trabajadores del campo y de la ciudad celebran
su rebeldía contra la explotación y reafirman su
aspiración a un mundo más justo.
En México este día
es un día de lucha. Desde que el mal gobierno, que ahora
nos oprime desde el Zócalo de la ciudad de México,
usurpó las justas aspiraciones de los Flores Magón,
una cadena ahoga lo mejor de los trabajadores mexicanos.
Líderes falsos y corruptos,
algunos con más de nueve décadas, trafican con
el dolor de los trabajadores mexicanos. Ellos son el sostén
del supremo gobierno que ahora oferta nuestra historia y nuestro
suelo a la moneda extranjera.
La lucha por la independencia
organizativa de los trabajadores ha dejado clara la triple alianza
entre el mal gobierno, los líderes corruptos y los poderosos
señores del dinero.
Una nueva etiqueta tiene el
regocijo de la mala riqueza. Otra máscara oculta nuestro
dolor de los propios ojos. Nuevo nombre a la injusticia, la esclavitud
y la usurpación une: neoliberalismo.
Por tres heridas se desangran
los trabajadores que construyen nuestra patria: los desangran
los poderosos con salarios injustos, humillaciones y amenazas.
Los desangran los traidores
que encabezan las grandes centrales sindicales gubernamentales
con extorsiones, golpes y muerte.
Los desangran los vendepatrias
que en los despachos de la usurpación redactan las leyes
que su traición les dicta.
Tres veces muere el trabajador
en la fábrica de la historia patria: de pobreza muere,
pues no es pagado con medida justa su nuevo hacer.
Muere de humillación
porque su palabra de rebeldía es amordazada por la traición
de quienes se dicen suyos. De esclavitud muere, pues el mal gobierno
ignora su voluntad y empeño.
Tres veces lucha el obrero mexicano
en la tierra y el asfalto; por justicia lucha para que haya pan
y verdad en su casa y mesa.
Lucha también porque
sean libres su palabra y su andar para no heredar vergüenzas
a los hijos. Por democracia lucha pues en su poder de transformar
la materia, también poder de gobernar y gobernarse.
Tres vidas tiene el futuro que
todos anhelamos para la patria toda. La vida de su fuerza propia
en sus hermanos de labor reconocida.
La vida de su mano en la mano
campesina. La vida de su abrazo que incluya a todo el pueblo
para juntos marchar con nuevo y buen rumbo.
Sin rostro tres veces vive y
muere el obrero. Sin rostro limpio por el hambre que lo ensucia.
Sin rostro libre por la traición que lo asesina. Sin rostro
verdadero por su voluntad usurpada.
Tres veces muere, tres veces
lucha, tres veces vive. Sin rostro tres veces camina el que hace
de la riqueza de la patria algo que se toca, se mide y se cambia.
Hermanos:
Desde otra historia igual y
diferente, otro estar sin rostro mira con esperanza este día.
Desde las montañas del rincón último de
México, la esperanza sin rostro, el caminar solo voz y
fuego tierno, a los obreros saluda.
Tres veces deben caer las falsas
máscaras que hoy nos roban, debe caer la injusticia en
el trabajo y su pago. Debe caer la traición que nos deja
sin palabra. Debe caer el gobierno que usurpa nuestra voluntad.
¡Justicia! ¡Libertad
¡Democracia!
Éstas son las tres llaves
de las tres cadenas. Justicia en el derecho a un trabajo digno
y bien remunerado. Libertad en el derecho a organizarnos con
independencia del poderoso y sus voceros. Democracia en el derecho
de exigir que el gobierno nos obedezca en su mandato.
Eso pedimos nosotros, los más
pequeños de estas tierras. Nosotros esto queremos: tres
derechos, tres luchas, tres soles. Un mañana: el del México
nuevo.
Obreros mexicanos de la ciudad
y el campo:
Que camine su voz junto a la
nuestra. Que su grito suene fuerte y duro en este suelo. Acepten
este abrazo que sus hermanos más pequeños les ofrecen.
Tres fuerzas deben unir su paso:
la fuerza de los obreros, la fuerza de los campesinos, la fuerza
popular. Con estas tres fuerzas nada habrá que nos detenga.
Ya está nuestra sangre
perdiéndose en la historia. Que no deje el hermano de
la máquina a su campesino hermano morir de pena. Que venga
el pueblo todo a unir todo. Que la maldición que divide
no llegue otra vez a nuestros cielos.
Reciban nuestra voz aunque lejana
viene: ¡Salud obreros del mar y de la tierra! ¡Los
zapatistas los siguen en su lucha!
¡Con ustedes habrá
patria y mañana para todos algún día! ¡Sin
ustedes seguirá la noche reinando en estas tierras!
¡Libertad!
¡Justicia!
¡Democracia!
Respetuosamente
Comité Clandestino Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
Montañas del sureste mexicano, Chiapas.
México, 1o. de mayo de 1994.
(Suscribe) Subcomandante
Marcos
Comité Clandestino Revolucionario
Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
1 de mayo de 1994 |