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Queremos agradecer a todos los
hombres y mujeres, niños y ancianos, que se organizaron
para recibir y alimentar al señor (Cuauhtémoc) Cárdenas
Solórzano y personas que lo acompañan.
Estos niños, ancianos,
mujeres y hombres son el verdadero sustento del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional, su fuerza y su base
de apoyo. Si en ellos se sustentara cualquier gobierno, sería
un buen gobierno.
Desde varias y diferentes poblaciones
caminaron días y noches no sólo para recibir al
señor Cárdenas y personas que lo acompañan,
sino para hacerle ver una pequeña parte del motivo del
fuego de nuestros fusiles.
Cercados por el enemigo, amenazados
con hambre y sin medicinas, nuestros pueblos zapatistas no se
rinden, no se venden y no olvidan.
En el nombre del Comité
Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia General,
queríamos agradecer a los hombres y mujeres sin rostro,
a los que son montaña, a los sin nombre, a los sin más
voz que el fuego, a las tropas zapatistas todas y, especialmente,
a las heroicas tropas del primer regimiento de nuestro ejército.
En la verdad de sus corazones,
en la alerta de su pensamiento, y en el poder de sus fusiles
que sostuvo el dispositivo de seguridad para recibir al señor
Cárdenas Solórzano y personas que lo acompañan.
Queremos, por último,
saludar la memoria de nuestros muertos, de nuestros muertos que
bajo estas mismas tierras nos cuidan y nos guían. De su
sangre que es el único alimento verdadero que nos sostiene.
Para nuestros muertos, larga vida en la muerte nuestra.
Ejército Zapatista
de Liberación Nacional.
Mensaje a Cuauhtémoc
Cárdenas,
candidato del Partido de la Revolución Democrática
a la Presidencia de la República:
Al pueblo de México:
Hermanos:
El día de hoy, 15 de
mayo de 1994, dentro del territorio controlado por las fuerzas
insurgentes del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN) hemos recibido la visita del señor Cuauhtémoc
Cárdenas, candidato del Partido de la Revolución
Democrática a la Presidencia de la República Mexicana.
El Comité Clandestino
ya ha saludado, esta mañana, la presencia del señor
Cárdenas y personas que lo acompañan.
Quisiéramos hacer notar
nuestro reconocimiento a su valentía para ingresar a nuestro
territorio y a su honestidad para confiar su seguridad a los
combatientes zapatistas que escribieron una página gloriosa
en la historia militar revolucionaria, al tomar la cabecera municipal
de Las Margaritas en la madrugada del día primero de enero
de este año.
El señor Cárdenas
ha venido a escucharnos y lo ha hecho con atención y respeto.
Esperamos que la palabra verdadera de los hombres y mujeres sin
rostro sea escuchada y tenga un lugar en su corazón.
Nosotros, hombres y mujeres
con el rostro amordazado, no hemos pedido un lugar especial en
la historia, no estamos luchando por dinero, por un cargo político
o por unas líneas en los libros de historia política.
No hemos reclamado en vez alguna
la paternidad del parto del mañana mexicano, que será
democrático o no será. No hemos ni habremos de
escatimar sangre y muerte para ese mañana, aun cuando
los que gobiernen ese mañana nos arrojen al rincón
de donde salimos con nuestro grito de guerra.
Los que para hacernos escuchar
tenemos que morir, los siempre olvidados de las ideas revolucionarias
y de los partidos políticos, los ausentes de la historia,
los presentes siempre en la miseria, los pequeños, los
mudos, los eternos infantes, los sin voz y sin rostro, los abandonados,
los muertos sin cifras, los instigadores de la ternura, los profesionales
de la esperanza, los del digno rostro negado, los pura rabia,
los puro fuego, los del ya basta, los de la madrugada, los del
para todos todo, para nosotros nada.
Los de la palabra que camina,
nosotros, queremos no el deber, no la gloria, no la fama. Nosotros
queremos ser simplemente la antesala del mundo nuevo.
Un mundo nuevo con una nueva
forma de hacer política, un nuevo tipo de política
de gente del gobierno, de hombres y mujeres que mandan obedeciendo.
Nuestros muertos nos han hablado y hemos escuchado en la palabra
democracia la base de ese mundo nuevo.
El candidato que hoy recibimos
es apoyado por un partido político que lleva por apellido
la palabra democracia. Por eso queremos decir unas palabras sobre
el PRD.
Hemos visto con preocupación
que el PRD tiende a repetir en su seno aquellos vicios que envenenaron
desde su nacimiento al partido en el poder.
Aquellos que luchan por la democracia
practican en su interior la intriga palaciega, el acuerdo de
cúpula, el eterno traicionarse, la mentira, el peor ajuste
de cuentas: la traición.
Y puede decirse que no conocemos
bien al PRD y por eso hablamos estas palabras. Se puede decir
que no es así, que las diferencias se resuelven apelando
al sentimiento de las bases, que no hay zancadillas, arrebatos
ni golpes bajos.
Se puede decir que el PRD es
en sí mismo democrático, se puede engañarnos
y engañarse, pero es seguro que el mañana democrático
en México no nacerá de estos métodos políticos.
Hay gente dispuesta a dar la
vida por un proyecto partidario, pero qué democracia,
libertad y justicia nos ofrece el PRD.
¿La que practica en la
selección interna de sus candidatos y lo lleva a descalificar
por decreto a todas las fuerzas políticas que no sean
el PRD, o que no acepten sujetarse a él, o que lo llevan
a practicar el mimetismo político y en nada diferenciarse
al proyecto del partido en el poder, lo que lo hace practicar
malabarismo político y aparecer ayer en la izquierda,
hoy en el centro y mañana en dónde?
Lo que lo lleva a congraciarse
con los poderosos, llevando la bandera de un proyecto económico
que tanto costara y costará al país. ¿Cuál
es la diferencia entre el PRD, el PAN y el PRI? ¿No ofrecen
el mismo proyecto económico? ¿No practican la misma
democracia interna?
Éstas son las preguntas
que deberán contestarse antes del 21 de agosto. No lo
pedimos para nosotros. Es a nosotros a quienes nos han pedido
hacer llegar, a través de nosotros, estos interrogantes
al PRD.
Muchas fuerzas apoyan la candidatura
del señor Cárdenas Solórzano para la Presidencia
de México, pero no serán éstas las definitivas
para el tránsito a la democracia, tampoco lo seremos nosotros,
los zapatistas, la fuerza en que se llegue al cambio democratizador.
La única fuerza capaz
de llevar a cabo el tríptico libertad, democracia y justicia,
y de cambiar el mundo entero, es la fuerza del pueblo, la de
los sin partido ni organización, la de los sin voz y sin
rostro. Quien gane con verdad esta fuerza, será invencible.
Esta fuerza del pueblo no se
obtiene con engaño ni imposiciones, no con mentiras, no
con traiciones; esta fuerza se gana con ejemplo, verdad y honestidad.
Si un partido político
puede reclamar para sí esta autoridad moral entonces puede
estar seguro del triunfo, aun cuando un fraude le quite temporalmente
la victoria.
El camino de hacer valer la
libertad ya está marcado, lo señalaron hombres
y mujeres sin rostro. No tiene regreso y sus aspiraciones están
presentes: democracia, libertad y justicia.
El CCRI hace una diferenciación
entre Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y el
PRD. Queremos que se entienda bien este mensaje del EZLN.
No suplicamos, no rogamos, no
mendigamos democracia; aconsejamos, advertimos, exigimos democracia.
Si se repite el panorama político de 1988, si no hay vía
pacífica en el tránsito a la democracia, hay ya
de nuestra parte, de hombres y mujeres sin rostro, otra vía,
la guerra.
Un gobierno de transición
democrática y un nuevo Constituyente que aseguren en la
ley y en los hechos el complemento de las demandas fundamentales
del pueblo mexicano, las demandas de democracia, libertad y justicia,
demandas de dar voz a los sin voz, rostro a los sin rostro, mañana
a los sin mañana y vida a nuestra muerte.
Éste es el camino que
seguirá nuestro pueblo en cualquiera de las dos puertas
que están abiertas. Éste es el camino que habremos
de andar aun a costa de la vida de todos los zapatistas. Éste
es el camino: democracia, libertad, justicia.
Desde las montañas
del sureste mexicano.
Comité Clandestino Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México, Mayo de 1994
(Suscribe el documento
que leyó)
Subcomandante Marcos
Discurso pronunciado por el
Subcomandante Marcos el 15 de mayo de 1994, durante la visita
de Cuauhtémoc Cárdenas, candidato presidencial
del PRD, al territorio controlado por el EZLN.
15 de mayo de 1994 |