Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
8 de octubre de
1994
Al semanario nacional PROCESO:
Al periódico nacional LA JORNADA:
Al periódico nacional EL FINANCIERO:
Al periódico local de SCLC, TIEMPO:
Señores:
Va comunicado. No sé
por qué dicen que México ha cambiado, que ya nada
será igual, que se inicia una nueva era democrática
para el país.
No sé alllá, pero
acá todo sigue igual, el PRI jura y perjura (después
de un fraude vergonzoso) que ganó a la "buena",
los ganaderos, comerciantes y empresarios se suman al "respeto
a la voluntad popular", es decir, "a la voluntad de
ellos", la Iglesia católica se hace cómplice.
Los campesinos indígenas
saben que ganó a la mala, que ya no van a aguantar otro
gobernador priísta, que no puede ser diputado un traidor
a su sangre.
Poco a poco se empieza a dividir
el mundo chiapaneco; el viento de arriba asume sus formas antiguas
de prepotencia y soberbia.
La policía y el ejército
federal cierran filas en torno al dinero y la corrupción.
El viento de abajo vuelve a recorrer cañadas y valles,
empieza a soplar fuerte. Habrá tormenta...
Estamos como en diciembre de
1993; el país en la euforia de los altos índices
económicos, la estabilidad política, las promesas
de mejoras para los microciudadanos, las certezas para los macrociudadanos,
en Chiapas un gobierno del PRI que se dice con apoyo "popular",
el país en calma, todos en calma... y que empieza la hora
primera del primero de enero... ¡Ya basta! ¿No?
Vale. Salud y un poco de comprensión
para lo que se viene.
Desde las montañas
del sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, octubre de 1994
(Suscribe) Subcomandante Marcos
P.D. "Se está juntando
el agua en los arroyos de la montaña", me dice Ana
María. Miro con preocupación el gris que se tiende
en el horizonte. Ella agrega: "Si no deja de llover, van
a bajar como nunca antes", y se va a checar la guardia.
"Como nunca antes" me quedo mascullando. Enciendo la
pipa.
El viejo Antonio se me acerca
y me pide fuego para su cigarro. Le hago casita a la flama del
encendedor. Se alcanza a ver, en la breve luz, que el viejo Antonio
llora.
Regresa Ana María. Ella
saluda militarmente e informa y pregunta: "La tropa está
lista. ¿Qué vamos a hacer?" Yo miro de nuevo
el gris venciendo la noche y dominando ya la madrugada. Le respondo
con un suspiro: "Esperar... esperar... "
P.D. Que devela uno de los misterios
del Ezetaelene. Un viento violento, travieso, amargo y dulzón,
arrastra un papel hasta los pies de un campesino indígena.
En el papelito se lee:
"Declaración
de principios del EZLN
Es necesaria una cierta
dosis de ternura
para comenzar a andar con tanto en contra,
para despertar con tanta noche encima.
Es necesaria una cierta
dosis de ternura
para adivinar, en esta oscuridad,
un pedacito de luz,
para hacer del deber
y la vergüenza una orden.
Es necesaria una cierta
dosis de ternura
para quitar de enmedio a tanto hijo de puta
que anda por ahí.
Pero a veces no basta
con una cierta dosis de ternura
y es necesario agregar...
una cierta dosis de plomo". |