Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
México
28 de septiembre
de 1994
A: Los obispos de la Comisión
Episcopal para coadyuvar a la reconciliación y la paz
en Chiapas
México
De: Subcomandante Insurgente
Marcos
Comité Clandestino Revolucionario Indígena
Comandancia General del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional
Cuartel General
Montañas del sureste mexicano
Chiapas, México
El día 22 de septiembre
de 1994, por medio de una transmisión radial nos hemos
enterado de su mensaje pastoral exhortando al Ejército
Zapatista de Liberación Nacional para que se respeten
los derechos humanos de los desplazados de la zona en conflicto,
de los pobladores que no pertenecen al EZLN y que permanecen
en la zona, y de aquellos que quieren dejar las filas zapatistas.
Hemos recibido con atención
su mensaje. Agradecemos su interés auténtico en
la búsqueda de crear un clima favorable para el camino
de una paz con justicia y dignidad. Públicamente hemos
declarado nuestro compromiso de respeto a la población
civil, independientemente de su filiación política
o creencia religiosa. Ahora la ratificamos.
Sin embargo, sabemos también
que, en algunos lugares dentro de territorio zapatista, se han
cometido abusos y se ha amenazado a la población civil.
Estamos poniendo todo nuestro empeño en remediar esos
abusos y en evitar que se produzcan más.
Con el fin de garantizar nuestro
compromiso de respeto a los derechos humanos, estamos dispuestos
a recibir la visita de organizaciones no gubernamentales que
luchan por el respeto a los derechos humanos, para que realicen
una investigación de las violaciones a los derechos humanos
cometidas por miembros del EZLN en contra de civiles y a cumplir
las recomendaciones que, de estas organizaciones no gubernamentales,
provengan para garantizar el pleno respeto a la vida, libertad
y bienes de los civiles que viven dentro de la zona en conflicto.
También les informamos
que estamos trabajando en la creación de una 'oficina
zapatista de derechos humanos' que se encargue de capacitar a
nuestra tropa en esa aspecto, de vigilar que se cumplan las disposiciones
internacionales en este sentido, y de recibir todos los reclamos
que procedan.
Apenas ayer recibimos su atenta
carta de fecha de 21 de septiembre de 1994. Agradecemos su interés
en la búsqueda de la paz y su apoyo en la lucha por la
justicia, la libertad y la democracia. Desgraciadamente, sus
esfuerzos se estrellan contra el muro de soberbia del mal gobierno.
Apenas 48 horas después
de que ustedes terminaran su visita, aviones de combate del ejército
federal hicieron vuelos rasantes y amenazas de bombardeos en
el día y la noche del 24 de septiembre del año
en curso, las fuerzas militares en Ocosingo continúan
sus patrullajes agresivos hacia territorio zapatista y en los
retenes federales se sigue vejando a la población civil
que tiene la desgracia de transitar por ellos.
Ustedes nos ruegan no mezclar
nuestras exigencias sociales y culturales con los resultados
poselectorales pues, dicen, nos identifican con un partido y
nos restan credibilidad. Nuestra lucha es por la democracia,
la libertad y la justicia. Es nuestro derecho el respeto a la
voluntad popular. Ahora quieren reducir nuestras demandas al
límite de lo asistencial, quitarles su esencia política.
Entonces nosotros preguntamos
si los indígenas no tenemos derechos políticos,
si debemos conformarnos con las promesas de limosnas con que
el gobierno nos ha respondido, si no tenemos derecho a exigir
respeto a la voluntad popular de elegir un gobierno, si sólo
los mestizos tienen derecho de participar en la política,
si debemos rendirnos a una imposición de un personaje
ligado a la historia más sucia y cobarde de Chiapas, si
debemos aguantar otra vez la humillación y la muerte que
nos prometen las guardias blancas, si debemos soportar el racismo
de los grandes comerciantes y ganaderos, si debemos malbaratar
la sangre de los nuestros y aceptar que todo siga igual en el
suelo chiapaneco.
Ustedes vieron con sus propios
ojos la intolerancia y la agresividad de los sectores más
reaccionarios del poder chiapaneco. Este poder es el que pretende
legitimarse con la imposición del señor (Eduardo)
Robledo Rincón.
La transmisión del día
27 de septiembre, en la radio propiedad del gobierno del estado
de Chiapas, pone en boca del obispo (Felipe) Aguirre Franco el
aval de la Comisión Episcopal para la imposición
de Robledo Rincón.
La carta que ustedes dirigen
al CCRI-CG del EZLN habla de buscar salidas políticas
por medio del diálogo, no de que avalan la pretensión
antidemocrática de imponer a Robledo Rincón como
gobernador de Chiapas.
Tal vez la decisión de
avalar la imposición y la guerra consecuente sea una decisión
que tomaron después de la carta que nos mandan.
De estar en medio de los contendientes
y luchar por la paz, la Iglesia católica se ha puesto
del lado de los poderosos, de la imposición, de la intolerancia,
de la guerra.
Nosotros les rogamos a ustedes
no mezclar su interés por la paz y la hermandad con los
resultados poselectorales, pues les identifican con un partido,
el Revolucionario Institucional, y les restan credibilidad en
su labor pastoral.
Reiteramos nuestro reconocimiento
a su labor pacificadora. Nosotros sólo decimos que no
haremos la paz a cualquier precio.
Como lo han demostrado los distintos
análisis de observadores independientes, en las elecciones
locales de Chiapas hubo fraude en beneficio del PRI y de sus
candidatos.
Es voluntad de la mayoría
del pueblo chiapaneco que el PRI no gobierne más en estas
tierras. Nosotros nos hemos comprometido con la voluntad de la
mayoría. Obraremos en consecuencia.
Respetuosamente,
Desde las montañas
del sureste mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos
México, Septiembre de 1994
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