En primer lugar quiero agradecer
a todos ustedes su interés, su presencia y participación.
Ofrezco disculpas a quienes no pudieron hacer uso de la palabra
en razón de tiempo, pero quiero comprometerme con ustedes
- y este es el primer compromiso que contraigo con la juventud
tlaxcalteca - a que ésta sea la primera de varias reuniones
que tengamos, para poder empezar a hacer una presentación
más amplia y sistemática que la que ahora iniciamos.
La participación de todos
ustedes, la forma en que se han expresado, el interés mostrado
en el reflejo de lo que es la sociedad tlaxcalteca, de lo que
es la sociedad mexicana: una sociedad demandante, una sociedad
reclamante, una sociedad que exige cada día más
participación y que busca - a través de los conductos
que los mexicanos nos hemos dado - una participación política,
pero política de la buena.
La política a la que me refiero
es la que propone ideas, la que hace avanzar a las sociedades.
No me refiero a la politiquería, no me refiero a aquella
práctica que sólo se basa en desacreditar al adversario
en el agravio personal. Me refiero a la política, entendida
como el espacio privilegiado para dirimir nuestras diferencias.
Incluso en esta misma asamblea,
en esta misma reunión, no todos los que estamos aquí
presentes pensamos igual. Tenemos diferentes formas de percibir
al país, tenemos formas diferentes de percibir cuál
es el futuro para la nación, cuál es el futuro para
Tlaxcala. Pero lo que nos une es el interés y la idea de
que unidos, armoniosamente trabajando, podremos hacer avanzar
a Tlaxcala.
Soy un Candidato en Campaña.
Vengo a Tlaxcala, una vez más, ahora como Candidato a la
Presidencia de la República. En muchas otras ocasiones
he estado en esta entidad: primero como dirigente nacional de
mi Partido, después como Secretario de Desarrollo Social
y ahora como candidato de mi Partido a la Primera Magistratura.
Tengo el deseo y la convicción
de que con este tipo de encuentros, con este acercamiento con
grupos representativos de la sociedad tlaxcalteca, es como mejor
podremos encontrar vías de comunicación. La comunicación
la entiendo en dos vías: una, la que el candidato tiene
o cuando el candidato ejerce la práctica de la expresión
a través de ustedes - por ejemplo, en este grupo muy importante
de jóvenes tlaxcaltecas - para expresar qué es lo
que pensamos.
Pero por otro lado, la comunicación
tiene que servir para que los que aspiramos a cualquier puesto
de elección popular, contemos con la expresión de
los diferentes grupos sociales. En este caso, con el de los jóvenes.
Como Candidato a la Presidencia
de la República - lo he dicho en otros foros y lo reitero
hoy, ante ustedes - no creo en la demagogia, no creo en la mentira,
no creo en la ficción ni en la simulación. Siento
que la verdad debe de estar de por medio en todo esfuerzo que
hagamos para entablar una comunicación política
como la que ahora estamos realizando.
He venido comprometiéndome
con la sociedad mexicana en varios aspectos, pero quisiera referirme
a tres de mis grandes compromisos, porque se relacionan con lo
que ustedes aquí han planteado muy puntualmente, con todo
el conocimiento para Tlaxcala.
Quiero empezar por decirles cuál
es mi compromiso, el que llama a mi conciencia como el más
importante. Es el que tengo - como aspirante a la Presidencia
de la República - de combatir con esfuerzo redoblado a
la pobreza, a la marginación, al atraso.
La pobreza no puede ser nuestro
destino, la pobreza es un reto que todos tenemos que vencer. Este
reto lo considero como un imperativo ético, un imperativo
moral ante el cual todos debemos de corresponsabilizarnos para
poder vencer.
Si ustedes me preguntaran: ¿Cuál
es tu mayor compromiso? Yo les reiteraría que es precisamente
éste: el de vencer la pobreza.
He viajado por muchos lugares del
país. A Tlaxcala he venido - como decía al inicio
de mi plática - en varias ocasiones. Así, he visto
como municipios, comunidades, regiones, colonias, populares, ejidos,
se debaten en condiciones verdaderamente precarias y que lo que
requieren no es caridad. Lo que requieren es solidaridad para
poder salir adelante: solidaridad no solamente del gobierno, sino
de todos los mexicanos.
¿Qué es lo que quiero
decir con esto?
Quiero decirles que mi compromiso
es por una profunda reforma social de las condiciones sociales
en que se debaten comunidades a lo largo y a lo ancho del país,
pero que se reflejen en cuestiones concretas.
Primero, en más y mejores
oportunidades para nuestros niños y jóvenes de educarse;
más y mejores espacios de educación, una educación
que prepare mejor a nuestros jóvenes para la competencia
que viene.
Estamos viviendo en un mundo regionalizado,
en un mundo globalizado, esto lo hemos escuchado a través
de los medios, en las conversaciones, en fin; pero solamente podremos
enfrentarlo con éxito si nos preparamos para esa competencia.
Nuestra educación pública
tiene que ser reforzada. Actualmente, se invierte en educación
pública, aproximadamente el seis por ciento del Producto
Interno Bruto. Lo que he dicho es que me comprometo a que esos
recursos del Gobierno Federal, de los distintos niveles de la
República, se incrementen sustancialmente para que, en
primer orden, los niños y jóvenes tengan acceso
a la educación básica.
Por educación básica,
recuerden ahora ustedes que no solamente es ya la primaria, sino
que también es la secundaria; pero una educación
donde nuestros maestros y nuestras maestras cuenten con las percepciones
adecuadas que dignifiquen su vida y de esta manera puedan también
ellos desarrollar de manera mucho más adecuada, sus funciones
que son las de instruir.
Una educación que no solamente
nos prepare para la competencia sino que también transmita
los valores que son esenciales y fundamentales para identificarnos
todos y cada uno de nosotros como integrantes de una Nación,
que quiere seguir siendo soberana, una Nación que en el
contexto mundial que habremos de vivir siga siendo una Nación
respetada.
Este es uno de los primeros puntos
que he comprometido cuando hablo de la reforma social, la de la
educación y por supuesto, como les dije ayer en el estado
de Puebla: una educación que también atienda la
educación superior, la educación tecnológica.
Aquí se planteó y
con mucha razón, que hay una ausencia o una desvinculación
entre la educación tecnológica, la educación
técnica, la educación superior, y la estructura
productiva en las distintas regiones.
Ahí tendremos que poner énfasis
y poder hablar de una educación que sirva a las regiones,
una educación que verdaderamente tenga como objetivo fundamental
el que la estructura de cada una de nuestras regiones sea alimentada
con técnicos, con profesionistas, con mujeres y hombres
preparados para la competencia que viene; con mujeres y hombres
preparados y con ánimo para salir avante en la vida.
Pero muy justamente se reclama que
se cuente con el empleo necesario para que cuando uno se gradúe,
tenga los medios para salir adelante. De eso es de lo que se trata
precisamente.
Una reforma social que también
atienda las condiciones de salud. He visto en muchas comunidades,
sobre todo rurales, que no tienen acceso a los más mínimos
servicios y por ello, nuestros niños, sobre todo de las
comunidades más pobres, tienen enfermedades que en otros
países ya han sido erradicadas y que en nuestro país
también tienen que ser erradicadas, por el sólo
hecho de llevar agua potable, agua limpia y servicios de drenaje.
En muchas de las colonias populares
de nuestras ciudades medias, también esto sucede, las enfermedades
gastrointestinales, la salud pública, es lo que preocupa
a todos; y también con la salud pública es con la
que he comprometido mis esfuerzos.
Los servicios. México es
una sociedad que se ha urbanizado aceleradamente; mucha gente
ha emigrado del campo a la ciudad y hemos visto cómo alrededor
de las ciudades se han formado cinturones de pobreza, donde mujeres
y hombres viven en condiciones que necesitan y que requieren,
y que exigen una mayor atención de las autoridades.
Servicios en materia de agua, de
drenaje, de electrificación, de pavimentación, todo
ello, tendremos que atenderlo de mejor manera y de una manera
más eficaz para los años venideros.
Dentro de la reforma social a la
que hago referencia quiero destacar de manera muy especial a nuestras
comunidades indígenas, con quienes he comprometido el esfuerzo,
mayores recursos, pero sobre todo respeto a sus organizaciones,
respeto a su forma de conservar tradiciones y valores que enriquecen
nuestra cultura nacional.
Este es uno de los más importantes
compromisos que he venido haciendo, el de la reforma social.
Pero quiero referirles otro que
me parece muy importante y es el que tiene que ver con el desarrollo
regional, el desarrollo de las regiones, el desarrollo de Tlaxcala,
el desarrollo de sus comunidades y para eso tenemos que erradicar
la soberbia con que muchas veces se ven las soluciones de las
comunidades desde el centro; tenemos que erradicar la visión
centralista de nuestro desarrollo y creer que desde el centro
se tiene la solución para todos los problemas en todos
los órdenes; yo creo que esto es una visión equivocada.
Lo que digo es que el desarrollo
regional tiene que nacer de las propias comunidades. El desarrollo
regional entonces no es solamente el que haya más oportunidades
de empleo en nuestras comunidades, en nuestros municipios, sino
que tiene que reflejarse necesariamente en una mayor actuación
política de las propias comunidades y de mayor respeto
entre las distintas instancias, para lo que a nivel comunitario
se definió como lo más importante y lo que a nivel
comunitario también se define que puede esperar.
Lo que vengo comprometiendo es un
desarrollo regional que tome en cuenta la participación
política de los ciudadanos a nivel comunitario, pero no
solamente para elegir gobiernos, sino para definir cuáles
son las prioridades de desarrollo de la propia comunidad.
Desarrollo regional que definitivamente
tome en consideración que nuestros municipios requieren
de ser fortalecidos financieramente, y esto implica reconceptualizar
nuestro federalismo; un federalismo que propongo eminentemente
municipalista, porque creo firmemente en que es ahí donde
habrá de darse, en los próximos años, la
gran transformación política, la gran transformación
nacional.
Desarrollo regional que definitivamente
tiene que ver con que el gobierno federal oriente más recursos
a la infraestructura de los estados y de los municipios: infraestructura
carretera, ferroviaria, portuaria, ahí donde se trate de
estados con zonas marítimas; infraestructura aeroportuaria,
infraestructura que haga rentable la localización de más
empresas y que definitivamente éstas vengan a generar más
empleos para los tlaxcaltecas y de esta manera se fortalezca el
bienestar de sus comunidades.
Un desarrollo regional que sí
promueva más empleos, pero que no los promueva a costa
de nuestros recursos naturales ya de por sí tan deteriorados.
Lo que quiero decirles es que mi
compromiso es con un desarrollo y una generación de empleos
que no sea a costa de la contaminación de nuestras aguas,
de nuestros ríos, de nuestros bosques, de nuestras selvas.
Por muchos años se concibió
al desarrollo nacional, el desarrollo industrial, como aquel que
vencía a la naturaleza. Tenemos que cambiar esa concepción
por aquella que viva en armonía con la naturaleza. Acuérdense
de aquella frase que dice "el mundo no nos fue heredado por
nuestros padres, sino que nos fue prestado por nuestros hijos".
Entonces cuando hablamos de ecología
necesariamente hablamos de un imperativo ético y moral
porque estamos hablando del bienestar de generaciones futuras
y no podemos hoy deteriorar los recursos a los que tienen derecho
generaciones venideras.
Y ese es también el compromiso
que hoy contraigo con ustedes. Un desarrollo regional pues, amigos,
jóvenes todos, que tenga que ver con las potencialidades
de cada una de las regiones del país, que tenga que ver
con la participación política y la transformación
democrática impulsada por la propia comunidad.
Quiero hablarles de un tercer compromiso,
que es el que tiene que ver con una economía fuerte. Porque
no podemos hablar de una profunda reforma social, no podemos hablar
de un desarrollo de nuestras regiones, no podemos hablar de incrementar
los recursos públicos para la educación, no podemos
hablar de una nueva ecología, si no tenemos una buena economía.
¿Y qué es tener una
buena economía? Una buena economía es aquella que
funciona bien y que todas las partes que en esta economía
participan, tengan seguridad, tengan certeza hacia el futuro.
Mi compromiso - como Candidato a
la Presidencia de la República - es conducir la economía
con firmeza, para darle certidumbre a todos los que en ella participamos,
a los que quieren un empleo, a los que quieren invertir, a los
que - desde el punto de vista de consumidores que somos - no queremos
que los precios suban; a los que queremos que se generen más
empleos y que la economía familiar se fortalezca.
Una economía de certidumbre
hacia el futuro tiene que poner en el centro de nuestras preocupaciones
al hombre, al mexicano, al tlaxcalteca, a su familia, a su entorno,
a su comunidad; de tal suerte que todos nuestros afanes sean por
mejorar las condiciones del mexicano, en el entorno comunitario
y familiar en que nos movemos cotidianamente.
Una economía de la certidumbre
es aquélla que mantiene las finanzas públicas de
manera sana.
Hubo muchos años de irresponsabilidad
financiera en nuestro país. Y he visto, en las comunidades
que he recorrido - no solamente ahora, sino que muchos años
atrás - en el rostro de los campesinos empobrecidos, la
consecuencia de la irresponsabilidad.
Por eso es que no podemos gastar
más de lo que tenemos, pero tenemos que gastar más
al hacernos de mayores recursos, en lo que verdaderamente interesa
a la gente, a los tlaxcaltecas, a ustedes como jóvenes.
Les quiero decir que una economía
sana es aquella que mantiene la inflación a raya. Por que
ya vimos durante muchos años cómo la inflación;
el crecimiento desmesurado de los precios afectó la confianza
entre los mexicanos, erosionó las bases de la seguridad
que se necesita para que la economía funcione bien.
Dicen que " la memoria es flaca",
pero hace seis años o menos, las tasas de inflación
al año eran aproximadamente de 200 por ciento. Hoy en día
la inflación se ha reducido a menos de 10 por ciento, y
allí debemos de mantenerla y aun así todavía
esforzamos por bajarla más.
Pero una economía de certidumbre
tiene que ser aquella donde el Gobierno promueva más las
inversiones; donde en libertad se generen los empleos necesarios
para fortalecer la economía familiar. Estamos ante la magnifica
oportunidad de aprovechar los acuerdos comerciales que México
ha suscrito con otros países y traducir esas oportunidades
en más empleos para Tlaxcala.
Sí, es cierto, hay muchas
empresas - sobre todo del ramo textil - que han visto disminuidas
sus oportunidades, pero también se sabe a ciencia cierta,
por quienes están en la industria textil, que a partir
de los acuerdos comerciales se abren nuevas oportunidades para
las exportaciones de los productos textiles mexicanos, que hasta
ahora estaban sometidos a cuotas.
Ahora, precisamente mediante este
Acuerdo Comercial con América del Norte específicamente,
los productores textileros mexicanos tendrán la oportunidad
de exportar cuando queramos, siempre y cuando cumplamos con las
normas de calidad y de excelencia que el mercado nos exige.
Pero quiero decirles algo: mi compromiso,
de llegar a la Presidencia de la República, es de darle
seguridad a la economía aliándome estratégicamente
con las pequeñas y las medianas empresas; no yo, sino el
gobierno todo.
¿Por qué les digo
que con las pequeñas y medianas empresas? Me estoy refiriendo
al 90 por ciento o más de los establecimientos comerciales
e industriales del país. Allí está el pequeño
taller, allí está la empresa textil, allí
está la farmacia, allí está la pequeña
agroindustria; allí está la pequeña empresa
de comercialización, incluso allí está la
empresa que formó aquel hombre que juntó su pequeño
capital, se compró un automóvil y puso un taxi y
ésa es una empresa.
Les estoy dando ejemplos de cómo
los pequeños y medianos negocios tienen necesidad de una
nueva viabilidad económica y a eso es lo que pienso dar
la mayor importancia, sin, por supuesto, desestimar ni soslayar
el hecho de que las grandes empresas habrán de tener toda
la certidumbre para ampliar sus actividades en nuestro país
para la localización de nuevas grandes empresas; pero nuestra
obligación es con las pequeñas y medianas que tanto
reclaman de apoyos crediticios a tasas competitivas; de apoyos
que les permitan asociarse.
En otros países del mundo
pequeñas empresas textiles, por ejemplo, se han asociado,
varios empresarios han contratado los servicios de diseñadores
o han contratado los servicios de líneas de comercialización
para la exportación o han contratado los servicios para
la compra de los insumos en gran escala y que esto les permite
disminuir costos. Estos son ejemplos que ya se están dando
en nuestro país. Y son ejemplos que tenemos que generalizar
en el territorio mexicano. Estamos ante una nueva etapa de crecimiento
económico.
Lo que les quiero decir es que ese
impulso al nuevo crecimiento económico, lo que tenemos
que darle es un impulso tal o una característica tal para
que los beneficios se distribuyan de manera más equitativa
entre la gente, entre las regiones de nuestro país.
Entonces: una profunda reforma social,
un desarrollo regional que atienda las necesidades, los deseos
y la participación democrática de las comunidades
de Tlaxcala y una economía fuerte que genere empleos y
que fortalezca el salario de los trabajadores y que fortalezca
el ingreso de los mexicanos. Estos son tres de varios de los compromisos
que he venido haciendo.
Me parece fundamental que aquí
los exponga de nuevo, porque tocan precisamente los aspectos a
que ustedes hicieron referencia, en materia de empleo, en materia
de educación, en materia de preparación para el
futuro que viene.
Estos compromisos tenemos que complementarlos
con la transformación democrática de nuestro país
y para eso la participación de ustedes es fundamental.
Estos son los compromisos.
Son, amigas y amigos, jóvenes
de Tlaxcala, parte de mi propuesta, parte de mi plataforma y quiero
enriquecerla con las sugerencias que ustedes tengan, con las decisiones
que ustedes tomen. Por eso es que dije al inicio de mi charla
que ésta sea la primera de varias reuniones.
Estos son parte de mis compromisos;
los digo de buena fe; se los digo de cara a ustedes; se los digo
sin falsas posturas y sin falsas expectativas, sin demagogia,
sin "rollo", como aquí se dijo.