Me da mucho gusto reunirme con ustedes
en la fecha que se conmemora el Día de las Madres en todo
el mundo.
Pero si bien ésta es una
excelente ocasión para hablar del tema de la mujer, debemos
reconocer que no sólo debe ser un tema para este día,
o tema de campaña para la búsqueda de los votos.
Acostumbramos hablar de la mujer
con esmero, con reconocimiento a su sensibilidad y con cariño.
Qué bueno que sea así; pero también nos tenemos
que referir a ustedes como ciudadanas, como gente que comparte
intereses e inquietudes en toda la sociedad.
No debemos admitir que por asociar
a la mujer con sentimientos nobles, dejemos de luchar por sus
derechos y aspiraciones fundamentales.
Es esta ocasión para que
revisemos la participación de la mujer en la vida política
del país, y especialmente en nuestro Partido, con honestidad,
hablando de frente y reconociendo los problemas de todas ustedes.
Un hecho que no podemos evadir,
y al cual tenemos que hacer referencia con toda puntualidad, es
el de la pérdida de espacios de la participación
de la mujer en la política del país.
Baste mencionar la circunstancia
de que, en la LIV Legislatura de la Cámara de Diputados,
por nuestro Partido tuvimos 39 mujeres como representantes populares;
en la LV Legislatura, que actualmente está en funciones,
esa participación disminuyó, para alcanzar un total
de 23 Diputadas.
Esto quiere decir que hemos descuidado
la participación de la mujer. Debemos admitirlo, enfrentar
esta realidad es un primer paso para garantizar mayores espacios
para ustedes.
Tenemos que revisar en nuestro Partido
qué es lo que está pasando con la participación
de la mujer, y tomar las medidas necesarias para garantizar mayores
espacios para ustedes.
Tenemos que romper el círculo
vicioso al que aquí se han referido cuando manifestaron
que no pueden tener la experiencia; y no tienen experiencia porque
no cuentan con oportunidades.
Tienen ustedes razón en sus
quejas, en sus reproches, en sus exigencias. La razón más
convincente y el más enfático derecho.
En las tareas políticas del
país, salvo por excepción, no hemos contado cabalmente
con la mujer, las hemos excluido la mayor parte del tiempo; tal
vez por eso no hemos hecho las cosas como debieran ser.
Yo veo el rumbo de México
como un espacio nacional donde las mujeres tengan los mismos derechos
y las mismas oportunidades políticas, educativas, sociales,
económicas y culturales que los hombres. Esto en el más
riguroso plano de igualdad.
A mí me preocupa mucho este
problema. Nada más ajeno a una auténtica voluntad
democrática que obstaculizar la participación política
de la mujer, o, peor aún, no alentarla.
El domingo pasado celebramos el
aniversario de nuestro Partido, y ahí señalé
que, durante mi campaña, he visto un México de mujeres
que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen;
mujeres con gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica,
social y política; mujeres, en suma, que hoy en México
reclaman participación más plena y justa.
Hoy, con ustedes, vengo a refrendar
mi convicción de que no seremos un país de libertades
plenas, de democracia plena y de justicia plena, si no somos capaces
de abrir los espacios que demanda la energía de la mujer.
Es la hora del reconocimiento a
la dignidad de todos los seres humanos, y en eso la mujer tiene
mucho que decir.
Es la hora de entrarle duro a la
política social, y en eso, la mujer tiene mucho que hacer.
Es la hora de las regiones, de las
comunidades, y en eso la mujer tiene mucho que aportar.
Es la hora de pasar de las buenas
finanzas nacionales a las buenas finanzas familiares, y en eso
la mujer tiene mucho que contribuir.
En nuestra plataforma reconocemos
que las mujeres son factor fundamental con cohesión social,
elemento integrador de la familia y transmisoras de los valores
y de la cultura de nuestro pueblo.
Al mismo tiempo, se reconoce que
las mujeres padecen condiciones de desigualdad laboral, social
y política; que reproducen una cultura inequitativa. En
la plataforma hacemos nuestra lucha de las mujeres y nos solidarizamos
con sus causas, combatiendo toda forma de discriminación
y apoyándolas en sus demandas.
Amigas priístas:
Tenemos que pasar de las palabras
a los hechos; tenemos que colocar nuestras acciones a la altura
de nuestras convicciones.
Por eso quiero decirles que asumo
el compromiso de promover decididamente que en la propuesta de
candidatos al Congreso de la Unión, que nuestro Partido
habrá de formular, se aumente, al doble, la participación
de la mujer.
Y afirmo que no estoy anunciando
beneficios para ganar votos; digamos que lo más importante
para México es hacer que cada mujer mexicana halle el camino
seguro para ser soberana de sí, libre, y respetada en un
plano de estricta igualdad.
En este aspecto, no podemos tener
descuidos; mucho ha costado incrementar la participación
de la mujer; cualquier disminución significa años
de retroceso. Y no estamos haciendo una campaña para volver
atrás; estamos haciendo una campaña para el cambio,
para el progreso.
Es la hora de la igualdad de la
mujer. Es la hora de la mayor participación de la mujer
en nuestro Partido. Yo me comprometo a que así sea. Yo
me comprometo a que esta aspiración esté reflejada
en nuestra realidad política. Quiero decirles que la mujer
en nuestro Partido, y en mi campaña, tiene un gran espacio
de participación.
Desde ahora mismo, llevaremos a
cabo la lucha porque la mujer tenga las oportunidades que le pertenecen.
Trabajaremos incansablemente para
que la mitad de nuestra sociedad, compuesta por las mujeres, tengan
la expresión que se merece en nuestra vida política,
social y económica.
Yo creo en el talento de nuestras
mujeres; y creo en la necesidad de aprovechar su capacidad; creo
en la necesidad de ampliar sus espacios de participación;
creo en la necesidad de hacerlo ya.
No podemos olvidar aquí un
hecho que tiene un gran significado. Me refiero a las mujeres
que son cabeza de familia, a las mujeres solas. Ellas cumplen
un doble papel, encabezan la familia y asumen la responsabilidad
de formar a sus hijos.
Amigas priístas.
Quiero decirles que en esta campaña
nos pondremos al frente de sus demandas. Quiero decirles que estimo
en alto su capacidad de organización, su capacitación
para el trabajo político. Lo he podido constatar en estos
meses de recorridos por todo el país.
Considero que la mujer es una de
las grandes promotoras del cambio que demanda todo México.
Estoy convencido, es la hora de
las mujeres.
Muchas gracias.