Señor Presidente;
Compañeras y compañeros diputados:
El pasado 10 del presente fui nombrado
por esta Asamblea, en compañía de otros siete compañeros
diputados, para asistir en representación de esta soberanía
a la transmisión de poderes en el estado de Sonora. Sin
embargo, hago también uso de la palabra en calidad de diputado
que soy por el I Distrito Electoral Federal del Estado de Sonora,
y vengo a esta tribuna a condenar los reprobables sucesos acaecidos
los días 15 y 16 de este mes en el municipio de Agua Prieta,
que forma parte del distrito que represento.
Hablo a petición expresa
de distintos organismos políticos del municipio de Agua
Prieta, como son la Asociación General Plutarco Elías
Calles, la Asociación General Leandro Valle, la Asociación
de Palmilleros, el Sindicato de Trabajadores de la Industria Maquiladora
y Conexos y Similares, la Asociación Mexicana de Ingenieros,
el Sindicato de la Industria de la Construcción, la Asociación
de Propietarios de Lotes y del Ejido de Agua Prieta.
Compañeros diputados:
Las elecciones federales en el I
Distrito Electoral fueron calificadas por la Comisión Federal
Electoral y ratificada su legitimidad por el Gobierno Electoral.
Tanto la campaña como la elección transcurrieron
en forma pacífica. En esta tribuna no hubo partido alguno
que fundadamente presentara argumento alguno en contra de la legalidad
del proceso electoral; ni la elección federal, ni la elección
estatal, ni la elección municipal tuvieron en el I Distrito
Electoral de Sonora, sombra de duda en su apego a la legalidad.
Así lo muestra la aceptación
de los partidos políticos, los representantes de la prensa
nacional y de los testimonios de la prensa extranjera. Sin embargo,
los días 15 y 16 del presente mes, cuando la administración
saliente, por precepto constitucional, tenía que haber
hecho entrega del mando municipal a las nuevas autoridades electas,
lejos de hacerlo deliberó una maniobra deliberada de agresión
que desembocó en una serie de actos vandálicos,
que condujeron a la quema del Palacio Municipal, de los archivos
que constituyen la historia, de cómo se administraron los
recursos y la agresión de las personas y familias de las
nuevas autoridades.
Estos son los hechos. En la madrugada
del día 16 de septiembre, encontrándose en el interior
del Palacio Municipal el señor Leonardo Yáñez,
ex presidente municipal panista y su cabildo, cerca de 200 personas
impidieron la entrada al presidente municipal electo, señor
Benito Meza Ortiz, y la transferencia pacífica de los poderes
a quien legalmente le corresponde.
Al presentarse la imposibilidad
física y ante la negativa de la administración saliente
para facilitar la toma de posesión de las nuevas autoridades,
éstas se retiraron del lugar pacíficamente incitados
por el presidente municipal saliente y otros representantes estatales
y nacionales del Partido Acción Nacional, como el arquitecto
Eduardo Corella Manzanilla, presidente del Comité Municipal
del PAN; el ingeniero Carlos Munguía Encinas, ex candidato
a la presidencia municipal del PAN en Sonora; las 200 personas
iniciaron una serie de actos vandálicos que condujeron
a la quema de cuatro patrullas, cinco automóviles particulares,
la destrucción de los archivos de la Tesorería Municipal,
de la Presidencia, de la Sindicatura, del Juzgado y del Registro
Civil.
No conformes con ello, al enterarse
que la toma de protesta del nuevo presidente municipal se realizaría
en las oficinas de la Agencia Fiscal de Agua Prieta, acudieron
a ella con la intención de agredir físicamente a
las personas que allí se encontraban.
Frente al fracaso de agredir a las
autoridades municipales legalmente constituidas, destruyeron las
oficinas de la Agencia Fiscal, procedieron a la quema total del
Palacio Municipal e impidieron la acción de los bomberos
que trataban de contener las llamas.
Con la intervención de la
fuerza pública se logró dispersar a los grupos de
vándalos y detener a 18 personas que encabezaban los actos
de agresión comprobándose que su procedencia es
fuera del municipio de Agua Prieta e incluso del Estado de Sonora,
procedencia principalmente de Ciudad Juárez, Chihuahua.
El día 17 de septiembre el
licenciado Carlos Amaya Rivera, Presidente Regional de PAN en
Sonora, manifestó a la prensa sonorense que constaba en
diarios de la ciudad de Douglas, Arizona, que el PAN había
desautorizado cualquier acto de violencia que pudiera realizarse
durante el día 16, fecha de la transferencia legal de los
poderes municipales.
De nueva cuenta el señor
Carlos Amaya pudo prever actos de violencia que aún no
se habían suscitado, prevenir de ellos a la prensa extranjera
y acusar al Gobierno Federal de provocarlos.
¿Cómo explicar estos
hechos? ¿Cuál es el sustento que tienen para producirse?
Agua Prieta había sido gobernado hasta hace dos días
por administraciones pertenecientes al PAN, este partido ha pretendido
presentarse con la bandera de la ley, la democracia y la honestidad;
ha pretendido cuestionar la legitimidad que asiste al PRI en el
ejercicio del poder con el argumento de que éste se sostiene
por medios ilegales.
Hoy tenemos en Agua Prieta un ejemplo
de cómo el PAN entiende la legalidad y la democracia, de
cómo es incapaz de someter a la prueba de la opinión
pública la forma en que dirigió a la administración
municipal por espacio de seis años.
En Agua Prieta estamos ante un caso
desesperado que busca borrar la memoria administrativa de sus
acciones con métodos ilegales o estamos frente a una táctica
nacional del PAN para poner en entredicho la vigencia de las instituciones
nacionales y desacreditar en lo interno y frente al exterior la
convivencia democrática bajo la cual vivimos los mexicanos.
Uno quisiera pensar, por el respeto
que tiene el PRI por los demás partidos políticos
de México, que se trata de la miopía política
de quien no pudo dar solución a los problemas más
urgentes del municipio de Agua Prieta como es el caso de Leonardo
Yáñez, ex presidente municipal panista, quien sumó
a su ineptitud el rechazo de la población por el retroceso
en que sumió al municipio.
Quisiéramos pensar que ante
la impotencia de la impopularidad, él - de motu propio
- respondió con violencia deliberada. Sin embargo, la evidencia
de varios hechos está a la vista:
Primero. La presencia de los dirigentes
estatales y nacionales del Partido Acción Nacional en Agua
Prieta, encabezados por Norberto Corella, los días 13,
14, 15 y 16 de este mes.
Segundo. El uso de tácticas
profesionales en los sucesos violentos del 16 en Agua Prieta,
conducidos por dirigentes del PAN, y ejecutados por grupos ajenos
al municipio y al Estado de Sonora.
Tercero. No hay que olvidar que
la prensa sonorense desenmascaró el Plan Madero, fallida
estrategia de la dirigencia nacional del PAN, para desestabilizar
el Estado en las elecciones del 7 de julio y que los hechos ocurridos
el 16, corresponden a esa estrategia.
Cuarto. Una táctica de legitimación
y rechazo a las instituciones nacionales del PAN, que se manifestó
con actos que fueron avalados con la presencia del dirigente nacional
del PAN, ingeniero Pablo Emilio Madero, el día 13 de septiembre
en Sonora.
La misma táctica se ha seguido
en otras partes de la República cono Nuevo León,
Chihuahua, Coahuila y Puebla.
Se habla de la ilegalidad y la ilegalidad
la promueven los propios panistas. Se habla de violencia institucional
y ésta la promueve el propio PAN. Cómo si no es
así, podemos entender las ofensas y agravios a nuestros
símbolos patrios por parte de su candidato al gobierno
de Sonora. Cómo si no es así, podemos entender las
constantes convocatorias en las que el PAN llama a la desobediencia
civil en Sonora, incitados por su dirigente nacional Pablo Emilio
Madero.
¿Qué autoridad moral
puede tener un partido que exige legalidad si en aquellos lugares
donde ellos gobiernan no sólo violan, sino que la anulan
promoviendo la violencia? ¿Qué se puede esperar
de un partido que dice tener vocación de libertad y anhelos
de verdadera vida democrática, cuando por medio del enfrentamiento
buscan cancelar las decisiones de la voluntad popular? ¿Cómo
puede un partido promover la conciencia cívica y de participación
ciudadana a punta de garrotes y pistolas?
¿Cómo puede un partido
político exigir respeto cuando lo que no consigue en las
urnas lo trata de arrebatar con acciones bárbaras? ¿Cómo
puede un partido reivindicar la acción nacional cuando
es incapaz de convencer, de presentar a la nación un programa
político serio y responsable, y sí en cambio dar
muestras de los intereses de México, su Constitución
y sus leyes sólo les sirven para ser francotiradores de
errores, y cuando ellos los cometen de inmediato buscan la aureola
protectora del exilio acogidos a otro país y otras leyes.
Los sucesos de Agua Prieta son una
clara manifestación de incapacidad política; ahí
como en otros municipios de nuestro Estado, se ha usado la violencia
como arma política.
Esto es inaceptable en un país
de instituciones y orden jurídico como el nuestro.
Al pueblo de Sonora y de Agua Prieta
se le convence con programas, con acciones decisivas para fortalecer
su desarrollo. El pueblo de Sonora acude a convocatorias de trabajo,
de unidad, no a convocatorias de actos espectaculares, publicitarios
y de actitudes iluminadas que buscan comparaciones externas cuando
no tienen para encontrar en nuestra historia ejemplos de heroísmo
como es el caso de Adalberto Rosas.
El Partido Acción Nacional
tiene la palabra; o es un partido provocador que obedece a una
nueva actitud de su dirigencia nacional, violento y desestabilizador,
que auspicia a la acción irresponsable y al margen de la
ley, o es un partido que ha dado cabida en Sonora a grupos que
son incapaces de asumir con responsabilidad la acción política
que nuestro país demanda en estos momentos.
Casos como el de Agua Prieta no
pueden ni deben repetirse. Mantener vigente la ley y el estado
de derecho, es responsabilidad de todos, no se puede pretender
ser un partido de acción para el beneficio de las mayorías
cuando la fuerza de la minoría trata de imponerse con violencia.
No se puede tener una presencia nacional y a la vez cobijar en
su seno actitudes vandálicas y antinacionales.
No estamos dispuestos a caer en
la trampa de la provocación, pero tampoco estamos dispuestos
a que se lleve a este país a la anarquía y al vandalismo,
porque perderíamos así el producto de las luchas
políticas y sociales del pueblo de México.
Muchas gracias.