Señor Presidente de la República;
Priístas delegados a esta décima Cuarta Asamblea
Nacional de nuestro Partido;
Señores gobernadores;
Amigas y amigos integrantes del gabinete;
Amigas y amigos de los medios de comunicación:
El priísmo nacional ha cumplido.
Hoy esta Asamblea ha puesto los fundamentos de nuestra reforma.
Ayer, los argumentos de los priístas, sus convicciones,
su pasión, su militancia, sus encuentros, sus convergencias
y hasta sus discrepancias, inauguraron una nueva democracia en
el partido.
Señor Presidente:
Aquí están los protagonistas
de una jornada política sin precedente; aquí están
los militantes de su partido, los que son el presente y el futuro
de la organización a la que usted orgullosamente pertenece.
Son priístas que cumplieron
cabalmente con la representación que les confiaron en el
mandato de quienes lo eligieron; son priístas que exigieron
reglas claras para la participación.
Es nueva militancia en pie de lucha,
nueva militancia de igualdad, líderes de colonias populares,
gobernadores, maestros, representantes populares, funcionarios
públicos y también representantes de los trabajadores,
de los campesinos; todos con los mismos derechos y oportunidades,
sin distingo dijeron su verdad, argumentaron y propusieron.
Esta es la cultura política
de la nueva democracia interna, de la nueva democracia del Partido
Revolucionario Institucional.
El priísmo, señor
Presidente, supo qué hacer con su Asamblea; el priísmo
supo que hacer con su libertad; aprovechamos la oportunidad. Una
nueva generación que nos identificamos por actitudes, asumió
su responsabilidad ante la reforma del partido.
Estos son los priístas que
habrán de forjar el nuevo Partido Revolucionario Institucional;
el esfuerzo para llegar a esta Asamblea valió la pena.
Durante varios meses, en los secciónales,
en los municipios, en las organizaciones, en los barrios, en las
colonias, en el ejido y en las comunidades; permitió superar
resistencias y escepticismos. Así, las voces de los más
apartados rincones de la geografía nacional estuvieron
presentes en este gran debate por la democracia.
Usted ha podido constatar, señor
Presidente, en su incesante recorrer de la geografía nacional;
usted ha sido testigo de la nueva mística; usted ha sido
testigo de lo que con trabajo, de lo que con coraje, esta gente,
su partido, ha podido recuperar por la organización, y
lo ha visto en el norte, en Chihuahua, lo ha visto en Sinaloa,
en Tamaulipas, en Nayarit, en Coahuila o en Durango; lo ha visto
en Nuevo León, en Sonora, o en Baja California y en Baja
California Sur.
Pero también usted lo ha
visto en Campeche, lo ha visto en Yucatán, en Quintana
Roo, en Chiapas, en Tabasco, en Oaxaca, Guerrero y lo ha visto
en Veracruz; lo ha visto también en Hidalgo, en Zacatecas,
en Aguascalientes, en San Luis Potosí o en el Estado de
México, y también Colima, Guanajuato y Jalisco no
son la excepción.
Pero, señor Presidente, usted
también lo ha visto aquí en el Distrito Federal
y también lo ha visto recientemente en Michoacán,
donde igual que en el resto de la República los ciudadanos
testimoniaron su labor comprometida con la justicia, con la tolerancia
y con la legalidad.
Ayer en Querétaro ratificamos
valores en el Teatro de la República. En Morelos se acordaron
los compromisos políticos de nuestro programa, en Tlaxcala
anticipamos las condiciones del futuro y en Puebla definimos las
nuevas reglas de nuestra vida interna.
Los cambios aprobados están
a la altura de nuestra historia. Nos inspira nuestra conciencia
autocrítica y responden a las demandas de la sociedad y
las exigencias de la política.
Emprendemos la reforma a la altura
de nuestra historia, de nuestra conciencia crítica y de
las exigencias sociales. El PRI está estrechamente ligado
a la historia de la nación.
El partido ha sido determinante
para la unidad nacional, para la estabilidad política,
para el desarrollo económico y social. Ha sido definitivo
para transformar la Revolución Mexicana en instituciones.
Pero para realmente reformarnos,
teníamos que enfrentar nuestra propia conciencia y los
señalamientos de la conciencia pública de los mexicanos.
Sólo así podíamos abrir el nuevo camino y
deshacernos de anacronismos y de obsolescencias.
Con la serenidad que permiten los
años transcurridos, hoy se advierte que en las últimas
décadas el partido hubo de enfrentar la acumulación
de problemas, para los que no siempre dio respuesta adecuada.
La vida interna del partido resintió
el distanciamiento entre la dirigencia y las bases. La subordinación
incondicional al poder de los gobernantes. La cultura del elogio,
el mimetismo. Esto, aunado a la rigidez en los mecanismos de participación
democrática ciudadana, se tradujeron en un creciente deterioro
de la imagen del partido.
En el reconocimiento de las deficiencias
de los errores, radica también la posibilidad efectiva
de reformar. Entendemos que esta visión histórica
es intento de recuperar enseñanzas, es admisión
de deudas; no es búsqueda de culpables. Estamos decididos,
el PRI superará los errores.
Hoy, en la nueva etapa de cambios
que vive el país, las condiciones de la política
son otras. La sociedad mexicana ha tomado la iniciativa para resolver
sus problemas y ha adquirido nuevas capacidades.
La sociedad asume la política,
quiere participar en las decisiones que le atañen. La sociedad
ha cambiado las condiciones de la política. El estado se
reforma, se reforma la política. Hoy, se reforma el partido,
su fin es el de mantener el poder por la vía democrática.
La reforma del partido para ser
satisfactoria tenía que dar respuesta a los retos fundamentales
que enfrentamos: el de la posición política, el
de la representación y agregación de intereses y
el que nos plantea nuestra propia organización, la militancia
y la acción política.
El reclamo de renovar la posición
política ha sido atendido. Tenemos iniciativa y oferta
renovada. Hemos definido un programa político del partido
que recoge nuestros compromisos frente a la nación y hemos
refrendado valores fundamentales.
La posición que hoy adoptamos
nos obliga a impulsar la democracia y exigir el cumplimiento de
la ley. Defender con tenacidad los derechos de los mexicanos.
Nos motiva a promover el progreso
material, a impulsar la reforma de las instituciones, para conformar
un Estado social de derecho. A defender la soberanía, a
buscar el respeto y promover activamente los intereses de México
en el mundo.
Nuestra concepción es para
asegurar simultáneamente soberanía e independencia,
ascenso de los grupos mayoritarios en la democracia social. Mediante
un Estado que no abdique de sus responsabilidades estratégicas
y de sus compromisos con la justicia.
Las condiciones internacionales
de hoy, son ocasión para que la sociedad mexicana, renueve
su identidad y autodeterminación nacionales. Sin independencia
no habrá ni libertades, ni justicia, y al construir una
sociedad libre y justa fortaleceremos la independencia y la soberanía
de la nación.
Seremos, señor Presidente,
amigas y amigos priístas, seremos consecuentes en los hechos,
con esta nueva orientación, éste es nuestro mayor
compromiso y será también nuestro mayor empeño.
Hemos emprendido una reforma, para
que el partido pueda representar y agregar los intereses sociales
en forma más eficaz.
El sentido de la reforma es construir
un partido con una visión global, integral, universal de
la política; con una visión ciudadana; con un proyecto
para la nación en su conjunto, para las entidades y regiones
del país en su conjunto, para el municipio en su conjunto;
no una política de clientelas, reactiva a las presiones
de los más fuertes o cortada a la medida de los grupos
más poderosos. O la política es de mayoría
o no es política.
Los órganos de dirección
colegiada que habremos de establecer para el partido en todos
sus niveles, deberán ser el instrumento de formación
de este sentido político de los público, de lo colectivo,
de la ciudadanía.
El ámbito en donde las diversas
organizaciones y sectores, fuerzas del partido, den voz a los
requerimientos de sus representados; donde los intereses se concilien,
en un programa político conjunto, en visiones estratégicas
globales.
La propuesta organizativa que resuelve
la participación y la militancia, las reglas que se establecen
para seleccionar a los dirigentes y candidatos; las posibilidades
que se abren para la acción colectiva, son aspectos que
han sido tocados en esta Asamblea.
Su redefinición hace posible
llevar a la organización y a la vida partidista, las ideas
que hemos postulado en nuestro proceso de reforma.
Al aprobar la filiación como
un derecho ciudadano, hemos dado identidad al partido. Hoy, somos
un partido de ciudadanos, de organizaciones y de sectores, nos
apegamos al espíritu y a la letra de la norma constitucional;
el partido habrá de fortalecerse, como conducto para la
participación ciudadana y como instrumento para su acción
y organización política.
Organizaciones, cuadros, militantes,
se cohesionan y convergen en el municipio, la democracia territorial
es el poder y la política en manos del partido; recuperaremos
iniciativa y daremos autonomía a nuestras decisiones.
Hemos dado respuesta al reclamo
democrático de los priístas; han exigido que dirigentes
y candidatos de nuestro partido, se sometan a la prueba del consenso,
y a los priístas aquí congregados, les asiste la
razón, porque es la razón de los millones de priístas
que militan a lo largo y ancho de la República Mexicana.
En el partido, todos tenemos los
mismos derechos pero también tenemos obligaciones.
Hoy, normas y reglas claras establecen
nuevos procedimientos democráticos, se reconoce militancia,
carrera de partido, lealtad y experiencia; en el futuro por voluntad
de esta Asamblea, quien aspire a un puesto de elección
popular, por nuestro partido, tendrá que someterse al juicio
de la ciudadanía a la que aspira representar.
Requisitos: militancia, honorabilidad,
probidad, capacidad, identificación con su pueblo, ánimo
y convicción democrática.
La nueva legalidad interna responde
a la nueva cultura política, que no confunde democracia
con democratismo. Tampoco competencia con rupturas, nueva cultura
política sustentada en un verdadero compromiso, con la
participación y con la unidad dentro del partido.
Amigas y amigos delegados, mantenernos
democráticamente en el poder sigue siendo nuestro objetivo,
por eso, nuestro llamado a los priístas, a partir de hoy,
es redoblar esfuerzos para luchar insistentemente por los programas
políticos aprobados y para hacer realidad en los hechos,
con nuestra acción y con nuestro ejemplo desde cada una
de nuestras trincheras la reforma que hemos acordado.
Hemos sido testigos, pero también
protagonistas, de un acontecimiento de gran significado para la
historia de nuestro partido.
Cuando expedimos la convocatoria
que nos habría de congregar el primero, dos y tres de septiembre
de este año, hubo quienes, con escepticismo, pusieron en
duda nuestra voluntad de cambio; con satisfacción hemos
refrendado la capacidad para realizar nuestra propia reforma y,
en esa medida, estamos preparados para impulsar la modernización
nacional junto con el Presidente de los mexicanos.
A la sociedad mexicana le ofrecemos:
1° Un nuevo partido, el partido
de las tareas actuales de la Revolución Mexicana; el partido
de la democracia, el partido de las libertades, de la justicia
social y de la soberanía. De esta forma refrendamos nuestros
valores y actualizamos sus exigencias de acuerdo con las demandas
y potencialidades de la sociedad de hoy.
2° Un partido de hombres y mujeres
que de frente a la nación actuamos de buena fe; un partido
de la sociedad, un partido de la iniciativa social que recoja
y represente los intereses de la comunidad; que impulse la nueva
organización para la solidaridad.
3° Un partido plural, abierto,
con derecho y respeto a la crítica.
4° Un partido con dirección
colectiva, de grupos de opinión, de convocatoria amplia,
con voz y con iniciativa propia.
5° Un partido con una nueva
relación de absoluto respeto con el gobierno. Así
reformamos nuestra organización.
6° Un partido para la democracia
territorial, descentralizando con intensa vida política
en el municipio nuestras acciones.
7° Un partido políticamente
competitivo, un partido con reglas claras para hacer valer la
auténticamente carrera de partido y la militancia para
la participación y la competencia interna.
8° Un partido de cuadros políticos
competentes con candidatos, dirigentes, que nos ganemos el respeto
con el trabajo, la perseverancia y el tesón. El respaldo
del partido lo tenemos que buscar en la sociedad misma.
9° Un partido transparente en
sus finanzas y con cuentas claras. Así atendemos a las
demandas y exigencias de autonomía.
10° Un partido, en síntesis,
de ideas, de proyectos, de acción política, comprometido
con la verdad y el rigor en los argumentos con interlocución
abierta y con amplia difusión.
Amigas y amigos delegados, aquí
está con nosotros el Presidente de la República,
quien al trabajar decididamente a favor de México fortalece
al Partido Revolucionario Institucional.
Aquí está el Presidente
que recorre el país, estado por estado, en intensas jornadas
de trabajo, en dialogo abierto y en estrecha cercanía con
el pueblo.
Lo hemos visto trabajar, lo hemos
visto batallar y lo hemos visto hacerlo sin descanso, sobre todo
hemos visto su ferviente compromiso con los que menos tienen.
Aquí está el Presidente
de la República que ha tomado las decisiones difíciles,
pero que han sido necesarias; ha respetado al pueblo y el pueblo
le ha respondido.
Por eso el pueblo, señor
Presidente, y su partido, lo respeta y lo apoya.
Amigas y amigos delegados:
En el Presidente de la República
tenemos el ejemplo de un priísta que cuando llega al poder
con convicción de servir a la patria, fortalece y engrandece
al partido que lo llevó al poder.
¡Bienvenido, señor
Presidente! Está usted entre los suyos.
Bienvenidos amigas y amigos delegados
a ésta que es conclusión de nuestra histórica
congregación.
Estamos junto con el Presidente
de México abriendo para la nación el horizonte de
la esperanza.
Con el Presidente y con ustedes,
avanzamos.