Compañeros dirigentes de
la Confederación Nacional Campesina;
Estimado amigo y gobernador del
estado de Hidalgo, Adolfo Lugo Verduzco.
Nos ha complacido mucho compartir
esta reunión con ustedes y testimoniar las importantes
conclusiones y los trascendentales compromisos para la modernización
de la Confederación Nacional Campesina, a las que ustedes
han llegado mediante la celebración de este Consejo Nacional
Extraordinario, realizado durante estos días aquí
en la ciudad de Pachuca.
Quisiera reflexionar con ustedes
sobre el hecho que manifiesto el día de hoy, que el Partido
Revolucionario Institucional, como lo expresáramos en Querétaro
el 4 de marzo próximo pasado, sigue siendo una Institución
Política de sectores organizados.
Esta reunión ha sido testimonio,
también, de que existe una clara voluntad política
para fortalecer nuestra actividad, afianzar nuestra militancia
y modernizarnos para con ello modernizar y fortalecer al partido
político al que todos nosotros pertenecemos.
Quiero señalar, con toda
claridad, que la fuerza, su fuerza, su entereza, compañeros
dirigentes campesinos, tiene nuestro cabal reconocimiento, sobre
todo por la sincera voluntad de transformar la organización
a la que ustedes lealmente pertenecen.
Ofrecemos desde el Comité
Ejecutivo Nacional de nuestro partido toda nuestra disposición
para apoyar el cambio en su organización en la que ustedes
están comprometidos.
Les reitero mi confianza y simpatía
por el esfuerzo realizado, las tareas que tenemos que emprender
y que emprenderemos juntos, todos unidos, trabajando brazo con
brazo, no serán fáciles, no serán sencillas,
pero es mayor la voluntad de ustedes y de los millones de campesinos
que militan en esta histórica organización.
Que quede claro, el compromiso que
ustedes han adquirido aquí en nombre de los campesinos
de México, no se quedará sin respuesta por parte
de su partido.
Nuestro partido se nutrió
desde el comienzo y se ha mantenido al lado de las grandes causas
del movimiento campesino. Los campesinos mexicanos nunca han dudado
en establecer compromisos, en emprender acciones y más
aún, en asumir sacrificios.
Por eso no podemos sino estar por
la superación de ancestrales problemas que aquejan a los
campesinos de México, y por sobre todo, la conservación
de la esencia profundamente nacionalista que impera entre los
campesinos de México, de su demostración, a propios
y extraños, de la gran solidaridad social y ejemplar lealtad
a la tierra que trabajan.
Hoy que nos proponemos con decisión,
firmeza y convicción, modernizar nuestra organización
política, consideramos que esa tarea no sería concebible,
ni sería posible, si no es acompañada por la modernización
de sus grandes centrales. De ahí el valor que otorgamos
el día de hoy, a sus esfuerzos y a las conclusiones aquí
adoptadas.
Modernizarse es adecuarse a las
necesidades del momento. Modernizarse es dejar a un lado las indecisiones,
las dudas, los conformismos que nos atan, para comprometernos
con la solución de las demandas y las exigencias que nos
plantean estos tiempos que son de cambio.
Muchas de nuestras viejas prácticas
políticas, que en su tiempo fueron eficaces, ya no funcionan,
han perdido significado y se han convertido en mera rutina. De
nada sirve conseguir la adhesión ocasional, meramente circunstancial.
No funciona y los campesinos no requieren el autoritarismo.
No puede mantenerse la mira en privilegios,
sin verdadero esfuerzo y sin aspirar a soluciones que no tengan
detrás de sí trabajo auténtico.
No es posible conservar antiguas
prácticas paternalistas que niegan capacidad genuina de
participación de la gente del campo.
Por tanto, estoy seguro que la democratización
nos permitirá transformar antiguos cacicazgos e imposiciones,
y estar al servicio de los intereses de la población rural
de México.
Los tiempos que corren, que son
tiempos de transformación, reclaman voluntad para entender
y comprometernos con los cambios, pero también para entenderlos
y para dirigirlos, y propiciarlos.
México no podrá avanzar
hacia su modernización sin recuperar cabalmente, e incorporar
en la tarea, a todos los sectores de su sociedad, comenzando con
los campesinos.
Tenemos que encadenar los cambios,
destrabando desde su misma base los obstáculos que limitan
y convierten en ineficiente e inequitativo nuestro desarrollo.
Por esa razón, con urgencia
requerimos el compromiso de toda la dirigencia campesina en la
tarea de transformación de nuestro partido.
Requerimos un esfuerzo general de
reflexión, de organización política en el
campo, que convierta a la CNC en la gran instancia de liderazgo,
como debe corresponder a sus raíces y a sus razones históricas.
El Partido Revolucionario Institucional
ha emprendido la tarea de su propia modernización. Estamos
ante el reto de integrar la opinión de los priístas
en un gran esfuerzo de adecuación partidista a la nueva
voluntad, con mejor democracia y con mayor solidaridad social.
Para ese esfuerzo hemos demandado
la participación activa, crítica y plural de los
campesinos cenecistas. Por ese motivo, de esta Reunión
Nacional nos llevaremos las propuestas, las conclusiones concretas,
para sumarlas e irlas poniendo en práctica, con miras a
orientar la renovación integral de nuestra organización
política.
La voluntad campesina, traducida
en propuestas, encontrará plena aceptación y se
hará valer en nuestro quehacer político cotidiano.
Las aportaciones, las sugerencias,
las reflexiones, las opiniones, las solidaridades partidistas
y los compromisos que aquí se han expresado, serán
tomados en todo lo que valen.
Para que la Confederación
Nacional Campesina avance hacia su propia democratización
y se convierta en un factor activo de justicia social en el campo,
necesitamos definir algunas tareas específicas.
En estas acciones tratemos de resumir
las inquietudes que, hasta ahora, hemos escuchado de nuestros
compañeros, mujeres y hombres del campo, en nuestro recorrido
por varias entidades de la República.
La Dirigencia Nacional de la Confederación,
debe fijar los responsables de cumplirlas. En ninguno de nuestros
sectores y menos aún en la Confederación Nacional
Campesina, ni en parte alguna de nuestra organización territorial,
nos quedaremos en el nivel de las buenas intenciones. Juntos haremos
realidad los compromisos.
En ese entendido, me permito solicitar
de la Dirigencia, de la militancia y de todos ustedes miembros
activos de la Confederación Nacional Campesina, que reflexionemos
sobre las siguientes acciones concretas:
En primer término recordemos
que en los próximos quince días, la C.N.C. presentará
el Comité Ejecutivo Nacional de nuestro partido, una propuesta
de formas específicas para la elección democrática
de los comités agrarios campesinos, de los comités
regionales y de las ligas en todo el país, señalando
las formas particulares en las que la voluntad de la mayoría
campesina determinará la composición de la nueva
Dirigencia.
Segundo. En los próximos
treinta días, la CNC deberá tener un cuadro básico
de prioridades de las regiones campesinas del país, en
donde la marginación es más lacerante.
Esta información, conjuntamente
partido y organización, habrá de ser llevada hasta
las dependencias responsables. Vamos a solicitar respuestas claras
y convincentes, que podamos llevar a los campesinos en un plazo
razonable.
El Partido Revolucionario Institucional
exige la claridad, no vamos a engañar ni crear falsas expectativas
a los campesinos, pero tampoco vamos a permitir engaños
de terceras personas, ni mucho menos de funcionarios que son de
nuestro partido.
Tercero. Habremos de propiciar juntos,
partido y organización, el diálogo necesario, oportuno,
con las dependencias responsables, para encontrar el precio justo
a los productos básicos que por un lado contribuyan a recuperar
el poder adquisitivo de las familias campesinas y, por otro, que
sea tal, que preserve las condiciones antiinflacionarias que han
prevalecido en los últimos meses.
Cuarto. El Comité Ejecutivo
Nacional de la CNC elaborará en los próximos seis
meses, apoyado por las autoridades correspondientes, que gestionará
el partido, una relación de cultivos con alta demanda en
el mercado internacional.
Esta relación tendrá
que difundirse en todos los comités regionales campesinos,
a fin de que sea llevado incluso hasta los municipios, hasta los
ejidos. Se trata de que nuestros compañeros del campo,
de todas las regiones del país aprovechen, en igualdad
de condiciones, las ventajas de la actual coyuntura económica
internacional.
Quinto. El Comité Ejecutivo
Nacional de la CNC llamará, durante el mes de junio - y
el Partido pide en esto la solidaridad de todos - a los dirigentes
de las uniones campesinas y a los de las ARICS, para que informen
de sus actividades y hagan cuentas claras frente a la organización.
Si el propósito de la ley
es el de presentar cuentas claras a la sociedad y al Estado, no
hallamos la razón por la que las cuentas claras no se presenten
frente a la organización y frente a los militantes que
aspiran a desterrar vicios y actos de corrupción, desprestigiadores
de millones de militantes honorables que merecen respeto.
Sexto. Es necesario presentar en
los próximos sesenta días, un recuento de las organizaciones
campesinas de todo el país. Analizar las razones de su
integración como tales, sus objetivos, sus diferencias,
sus inquietudes, sus angustias, sus similitudes con respecto a
la CNC. También deberán entregar un programa específico
para la organización de los jóvenes y de las mujeres,
y de los nuevos grupos campesinos del país.
Séptimo. Necesitamos que
nuestros comités campesinos junto con las autoridades ejidales,
elaboren propuestas de actividades comunitarias. Requerimos que
indiquen al partido, cuál es y debe ser su aportación
para con los campesinos, pero también cuál será
la aportación que los campesinos sumen a los esfuerzos
del Programa Nacional de Solidaridad sobre todo en las regiones
rurales de pobreza extrema.
El nuevo rostro de la sociedad mexicana,
en sus espacios rurales, amigos cenecistas, exige una organización
campesina renovada y renovadora, con una estructura de organización
permanente, imaginativa, que pueda articular, por un lado, a los
campesinos, a sus comunidades, a las familias con mayores reclamos,
a las actividades del partido y de la sociedad en general.
Necesitamos en suma una organización
cenecista moderna, democrática, en un nuevo pacto con la
sociedad y con el Estado. Ese es el reto. Yo estoy seguro que
la dirigencia campesina nacional estará a su altura en
todo momento y en todo el país.
Esa será la nueva CNC. El
partido permanecerá con ella, apoyándola en todo
momento, porque reconoce que ésta es la Confederación
Nacional Campesina, que se requiere hoy, para recobrar el sitio
que les corresponde a los campesinos, como fuerza social protagónica.
Esa será la nueva Confederación
Nacional Campesina, unida y más fuerte que nunca, por la
modernización del partido, unida, compañeras y compañeros,
y comprometida, por la justicia y el bienestar de los propios
campesinos, por la independencia, la fortaleza y el bienestar
de México.
Esa será la nueva Confederación
Nacional Campesina que demanda el México actual, por el
que lucha el Presidente de todos, el Presidente Carlos Salinas
de Gortari.
Muchas gracias.