Presidente de la Conferencia;
Señores Delegados;
Señoras y señores de los Organismos no Gubernamentales;
Señoras y señores:
Cerca ya de su primer medio siglo,
la Organización de las Naciones Unidas nos convoca a una
nueva conferencia, que tiene como la celebrada en San Francisco,
un señalado sentido fundacional.
Hoy nos reunimos para enfrentar
en conjunto, las amenazas de la degradación ecológica
del planeta. Nuestro continente entra en la quinta centuria de
un proceso en el que la naturaleza se ha visto sistemáticamente
explotada a fin de satisfacer necesidades y ambiciones que van
más allá de las experimentadas por sus pobladores
originales.
Como aquí se ha expuesto,
el escenario ecológico mundial se ha modificado sustancialmente.
Hoy advertimos que la explotación y depredación
de los recursos naturales que han hecho posible, en buena medida,
el progreso y el aumento del bienestar, no pueden mantenerse como
base de un proyecto global que aspire a mejorar las condiciones
de vida de toda la humanidad.
Seguir por ese camino significaría
poner en riesgo la seguridad del planeta. Por ello, nuestra generación
debe impulsar cambios pertinentes y aplicar medidas eficaces,
antes de enfrentar una catástrofe ambiental, cuya amplitud
y consecuencias serían impredecibles.
Los gobiernos y los ciudadanos del
mundo debemos reconocer que en nuestros afanes de desarrollo,
hemos alterado los ciclos básicos y las condiciones de
vida en el planeta.
Estamos conscientes de la urgencia
de modificar un patrón energético costoso y altamente
contaminante, modelos urbanos desequilibrados y procesos productivos
que llevan a la explotación irracional de los recursos
naturales.
Se trata, ahora, de aprovechar las
mejores tecnologías disponibles y generar las que las circunstancias
exigen para lograr la racionalidad ecológica y nuevas posibilidades
de prosperidad mediante el acceso a un desarrollo sustentable.
Estamos obligados a encontrar formas
de sobrevivencia, que finquen una mejor perspectiva del futuro
y otorguen garantías plenas a las generaciones venideras.
Aún no hemos logrado proporcionar
a toda la humanidad las ventajas de los últimos avances
de la ciencia y la tecnología, ni hemos podido controlar
las concentraciones excesivas de la población, ni consolidar
en todos los rincones de la tierra los valores de libertad y justicia
que animan la democracia, cuando pese a estas limitaciones hemos
de emprender una cruzada por la defensa del planeta.
La lucha por el desarrollo compartido
y la lucha por restablecer el equilibrio ecológico no son,
ni pueden ser, excluyentes. Sólo un desarrollo equitativo
es garantía de un uso racional de los recursos que la tierra,
la única que tenemos, nos ofrece a las generaciones de
hoy y a las que habrán de venir.
La construcción de un nuevo
modelo de desarrollo - sostenido y sustentable - reclama esquemas
que sepan trascender la geografía de la culpa y las éticas
de doble medida.
México está cambiando
el modelo cerrado de crecimiento para abrirse a la nueva configuración
regional y mundial de la economía. Estamos conscientes
de que no puede prosperar un combate ambiental que se desentiende
del rezago social.
Pero estamos también conscientes
que elevar productivamente el bienestar de los mexicanos, no puede
ser ya más a costa de la degradación de los suelos,
agotamiento de acuíferos y destrucción de los ecosistemas.
Hacerlo así, significaría
poner en riesgo el desarrollo y las perspectivas de bienestar
de las generaciones futuras.
Por ello, los mexicanos - con el
liderazgo del Presidente Salinas de Gortari - hemos iniciado una
nueva ruta por el desarrollo sustentable:
1. Contamos con una legislación
ambiental comprensiva y moderna que lleva la acción ecológica
al nivel básico de la organización social misma.
Pero no basta a los mexicanos el
contar con normas avanzadas, es imperativo contar también
con instituciones fuertes que velen por su observancia.
Al efecto, en México, recientemente
se ha creado la Procuraduría Federal para la Defensa del
Medio Ambiente, órgano que con la insustituible participación
de la sociedad, habrá de cumplir las funciones de Ombudsman
ecológico.
Asimismo, con el propósito
de mantener al día los estándares, la información
tecnológica y la profesionalización de los servidores
públicos, se ha creado el Instituto Nacional de Ecología,
autoridad federal responsable de que los procesos de urbanización
y desarrollo no comprometan la integridad de nuestro patrimonio
ambiental.
Procuraduría e Instituto
vienen a fortalecer el compromiso del gobierno de México
con el desarrollo sustentable.
2. El Programa Integral Ambiental
Fronterizo recientemente suscrito entre los gobiernos de México
y Estados Unidos, constituye un ejemplo novedoso de cooperación
internacional en el saneamiento ambiental. El Programa es singular
por tratarse de la única frontera en el continente entre
dos economías con distinto nivel de desarrollo.
Lo es también, porque a lo
largo de esta frontera, en 14 ciudades gemelas, se encuentran
asentados más de 9 millones de habitantes.
Los recursos financieros para este
programa ascienden a mil millones de dólares entre 1992
y 1994.
3. La ciudad de México, una
de las más pobladas del mundo, registra avances considerables
en el saneamiento atmosférico:
a) Los niveles de plomo en el aire
se encuentran ya por debajo de los niveles de tolerancia establecidos
internacionalmente; para lograr esto, fue necesario reducir 350
veces el contenido de plomo en la gasolina.
b) Para reducir en 37% las emisiones
contaminantes del aire, se han comprometido 4,600 millones de
dólares entre 1991 y 1994.
c) Las termoeléctricas situadas
en el valle de México, han sustituido el combustóleo
por gas natural, reduciendo así la emisión de bióxido
de azufre.
4. En México contamos con
68 áreas naturales protegidas con un total de 5.7 millones
de hectáreas que constituyen cerca del 3% del territorio
nacional.
El pasado 5 de junio, el presidente
Salinas ordenó ampliar la reserva de Montes Azules en la
selva Lacandona en 80,000 hectáreas y establecer la reserva
de Pantanos de Centla en Tabasco.
5. En la misma fecha, 5 de junio,
y como un ejemplo de compatibilidad entre la lucha contra la pobreza,
desarrollo económico y protección de recursos, se
puso en marcha el programa de Ecología Productiva en el
famoso santuario de la mariposa Monarca.
6. Finalmente, como parte de la
preocupación por la preservación de la diversidad
biológica y la conservación de los recursos marinos,
México convocó la celebración de una conferencia
sobre pesca responsable de la que emanó la "Declaración
de Cancún".
Cumpliendo el mandato que en ella
se nos confirió, hoy exhortamos a todos los países
a promover la conservación y la utilización sustentable
de los recursos marinos, así como a iniciar negociaciones
tendientes a establecer un Código Internacional de Pesca
Responsable.
Finalmente, como muestra fehaciente
del compromiso de México con la preservación de
la biodiversidad, se creó la Comisión para el Uso
y Conocimiento de la Biodiversidad en México, encabezada
por el propio Presidente Salinas de Gortari.
No obstante estos avances, reconocemos
que aún tenemos múltiples problemas por resolver,
contaminación atmosférica en zonas urbanas, limpieza
de las principales cunas hidrológicas y reforestación,
son parte de nuestra agenda inmediata. Para superar estos retos
confiamos en la participación responsable y organizada
de la sociedad.
Nuestra decisión es clara,
ya no queremos un crecimiento depredador y contaminante que merme
la calidad de vida de nuestra población y ponga en riesgo
nuestro patrimonio ecológico y cultural.
Queremos alcanzar una mayor eficacia
económica para satisfacer necesidades internas y competir
con éxito en la compleja y dinámica realidad mundial,
pero queremos lograrlo con respeto a la naturaleza, a nosotros
mismos, a los demás y promoviendo las oportunidades que
deseamos heredar a nuestros hijos.
Hemos buscado combinar las mejores
experiencias técnicas con nuestros propios diagnósticos,
con los instrumentos económicos y legales, fórmulas
de concertación social y nuevos enfoques de comunicación
ciudadana, todo para realizar mejores acciones en el terreno de
la política social.
Todos los países debemos
de trabajar juntos y lograr acuerdos para conservar nuestra biodiversidad,
preservar nuestros bosques, mares y especies animales, controlar
el gasto excesivo de energía y los elevados índices
de contaminación ambiental, eliminar el hambre y la pobreza,
estabilizar el crecimiento de la población mundial, y desarrollar
y poner al alcance de todos las tecnologías indispensables
para el desarrollo sustentable y la protección del medio
ambiente.
Nuestras esperanzas y los anhelos
de los pueblos en el mundo miran hacia la "Cumbre de la Tierra".
Hoy tenemos la oportunidad de traducir la nueva conciencia ecológica
en acciones concretas que inicien la recuperación del bienestar
y el desarrollo en comunión con la naturaleza.
La "Cumbre de la Tierra"
es un paso muy importante en este sentido, pero el camino es largo
y debemos recorrerlo para salir airosos frente a los grandes retos
que nos presenta el fin de siglo.
Quienes nos precedieron nos legaron
un patrimonio que no debemos negar a quienes nos sigan en el próximo
milenio.