Señora Gobernadora de Yucatán;
Señora alcaldesa de Mérida;
Señores presidentes Municipales;
Señoras y señores;
Amigas y amigos todos:
Me es muy grato asistir a esta ceremonia
de firma de Convenio de Desarrollo Social entre el gobierno del
estado de Yucatán y el Gobierno Federal, y lo es más
en estos momentos en que las regiones de nuestro país,
qué duda cabe, son fuerza generadora de eficiencia, de
productividad e innovación; son las regiones y su crecimiento,
su desarrollo, lo que conlleva al crecimiento del país
como todo.
Por eso es que la esencia del desarrollo
regional radica precisamente en el compromiso y en la acción
decidida de cada uno de los estados, municipios y regiones de
nuestro México.
Es así, amigas y amigos,
que a través del Convenio de Desarrollo Social que hoy
suscribimos con el gobierno de Yucatán, bajo el liderazgo
de Dulce María Sauri, estamos aquí en este rincón
de la Patria, dando un paso más firme en esta tarea, al
comprometerse esta generación de yucatecos con las futuras,
a garantizar lo que denominamos el desarrollo sustentable de esta
región.
A través del fortalecimiento
de las regiones del país es como habremos de aprovechar
en mayor medida las ventajas comparativas, los recursos económicos
y los recursos naturales de cada una de las regiones de nuestro
país.
Las comunidades que viven a lo largo
y a lo ancho de esta península han aprovechado las oportunidades
que ofrece el desarrollo regional.
En esta zona percibimos claramente
la riqueza que se genera cuando una cultura milenaria sigue vigente
en las actitudes de nuestra generación frente al entorno
natural y con la vista puesta en las generaciones futuras.
Ante el fortalecimiento de la economía
mexicana estamos transformando esta región; el objetivo
es crear una de las zonas más dinámicas del país,
un verdadero centro de desarrollo industrial, agropecuario, comercial,
turístico, donde se genere una mayor prosperidad para los
yucatecos.
Al invertir en la infraestructura
de las ciudades de esta entidad, al trabajar en cada uno de sus
municipios y sobre todo al hacerlo con la participación
responsable de la comunidad y sociedad, reafirmamos una vez más
que mientras nuestra misión en México es global,
el sentido de que sabemos perfectamente la circunstancia mundial
por la que atravesamos, nuestra acción se concreta cada
vez más en lo local, en lo regional y municipal.
El Convenio de Desarrollo Social
para 1993, que hoy suscribimos la Federación y el gobierno
de Yucatán, asciende a 420 millones de nuevos pesos; 354.4
son recursos federales y el resto son aportaciones estatales y
crediticias.
Este convenio comprende dos programas
fundamentales: Solidaridad, que es el eje y la columna vertebral
de la nueva política social en Yucatán y en nuestro
país, con énfasis en el desarrollo de la zona henequenera
y el Programa de Desarrollo de Ciudades Medias.
De los 420 millones de nuevos pesos
que comprende el convenio, se tienen autorizados ya 231.5, de
los cuales 100.5 corresponden a los 62 municipios de la zona henequenera
y 131 para el resto de los municipios de Yucatán.
Entre otras cosas destacan las acciones
que llevan a cabo los presidentes municipales a través
del Programa de Fondos Municipales de Solidaridad, al igual que
los créditos a la palabra en el campo.
También podemos señalar
el impulso a la actividad pesquera con la dotación de embarcaciones
y equipo; los apoyos de infraestructura; el aspecto educativo
por medio de la construcción, la rehabilitación,
la reparación, para dignificar los espacios educativos
y el otorgamiento de becas dentro del Programa Niños en
Solidaridad.
Una parte muy importante dentro
de este convenio lo constituye un Programa para el Desarrollo
de Ciudades Medias, que tiene como objetivo equipar estos centros
urbanos con una mejor infraestructura, dotarlos de un catastro
moderno, eficiente, equitativo, y promover actividades encaminadas
a la restauración de nuestros sitios históricos
y culturales cuya riqueza es indudable.
En Yucatán, las ciudades
de Mérida, Valladolid, Itzamal y Puerto Progreso entran
dentro de este programa. Así es como nos preparamos para
una mejor calidad de vida de nuestros principales centros urbanos.
El convenio para 1993 establece
entre sus prioridades la urbanización de colonias populares,
dotación de agua potable, electrificación de zonas
urbanas y rurales y la continuación del Mega-Proyecto Porcícola
Ejidal del estado de Yucatán.
Se contemplan obras de agua potable,
en Progreso; reconstrucción de avenidas en los municipios
Báca y Cansahcab; obras de infraestructura de salud en
los municipios de Kopoma y Tzucacab; de infraestructura deportiva
y de desarrollo social en Valladolid; acciones de abasto, comercialización
y desarrollo urbano en Itzamal, Tahmek, Yaxkukul, Tepocán,
Bokobá.
Dentro de los objetivos del convenio
se encuentra también el de llevar a cabo la restauración
de palacios municipales como son Itzamal y Tekom, el alcantarillado
de Progreso y de Umán, la electrificación de 12
pozos agrícolas en Chochola, Bokobá; obras de dragado
en Dzilam de Bravo y Prolongación de Escolleras de Jonucma.
Así como la adquisición
de 46 embarcaciones y 20 motores para 321 pescadores de los municipios
de Dzilam de Bravo, Dzilam González, Telchac, Progreso
y Celestum.
Especial interés habrán
de merecer el apoyo a las actividades productivas de los municipios
de Tecantó, Bacá, Yobain, Hoctúm, Samajil
y Sinanché; en donde fomentaremos el establecimiento de
unidades ganaderas, apoyos a los canjes de sementales e insumos
para los artesanos, dotación de tres fábricas de
tortillas, impulso al cultivo de la sábila, establecimientos
de viveros y plantaciones resistentes al amarillamiento letal.
Sabemos muy bien del interés
que se ha mostrado en Yucatán a través de quienes
participaron en este proceso de programación, en el desarrollo
de la avicultura y porcicultura; es así que en los municipios
de Akil, Hoctun, Acankéh, Tixpéhual, Bokobá
y Hokobá, fomentaremos este tipo de actividades productivas.
Por otra parte también fomentaremos
el desarrollo de áreas de riego en Sayé, Tekáx,
Santa Elena, Abalá y Samajil.
Quiero decirles algo que es muy
importante dentro de este convenio: el compromiso del gobierno
estatal, federal y municipal para promover el desarrollo de la
vivienda, es fundamental en estos momentos para Yucatán
y para el país, no solamente porque satisface una demanda
social, sino también por el efecto multiplicador que tiene
en la economía regional, municipal, en la economía
de esta entidad.
En la Secretaría de Desarrollo
Social hemos estimado que la construcción en general y,
en particular, la construcción de la vivienda impacta aproximadamente
40 ramas de la economía, porque una vivienda demanda clavos,
cemento, varilla y una serie de varios insumos que tienen un efecto
multiplicador en la economía regional, pero por otro lado
y esto es importante resaltarlo, la construcción en general
y sobre todo la de la vivienda tiene un impacto directo en la
generación de empleos.
Es muy alentador conocer el compromiso
que se tiene en Yucatán de incrementar el parque habitacional;
11,581 viviendas nuevas es el compromiso que se tiene para ser
construidas en 1993 para esta región, de las cuales ya
se encuentran en proceso más de 5,600; 4,071 serán
construidas aquí en Mérida.
Quisiera mencionarles también
que respecto a Mérida, el convenio contempla una inversión
ya autorizada de 76.5 millones de nuevos pesos, de los cuales
74.6 corresponden a esta ciudad y el resto se destinarán
a las comisarías que conforman la zona rural de este municipio.
Esto significa que el municipio
de Mérida absorbe aproximadamente el 33 por ciento del
total de la inversión autorizada hasta la fecha en el estado
de Yucatán.
De los programas que ya están
en marcha destacan el de Niños en Solidaridad, Electrificación,
agua potable, regularización de la tenencia de la tierra,
rehabilitación del Ateneo Peninsular, el Programa de Vivienda
Digna, alcantarillado, agua potable en las comunidades rurales
y fundamentalmente el programa de urbanización en el Municipio
de Mérida.
Asimismo se están otorgando
becas a 3,363 niños de 144 escuelas en el municipio, también
se tienen contempladas la rehabilitación de sistemas de
agua potable en zonas rurales de los municipios de Lázaro
Cárdenas, San Nicolás Cortés y San Francisco,
la construcción de más de 180 mil metros cuadrados
de calles en el predio denominado Caukel y sus 45 mil metros lineales
de banquetas, la continuación de rehabilitación
de hospitales O'Horan y el psiquiátrico, además
de zanjas pluviales y la continuación de 177 pozos colectores
en el sistema de drenaje de la ciudad.
La construcción de 79 aulas,
10 anexos, 4 talleres y un laboratorio en 32 escuelas primarias
y 6 secundarias, para beneficiar aproximadamente a 3,350 alumnos;
la ampliación y rehabilitación del Hospital del
Niño Yucateco; la rehabilitación de cerca de 3 mil
viviendas y la construcción de calles, guarniciones y banquetas
en diversas colonias yucatecas.
Es así amigas y amigos yucatecos
como estamos decididos a que en Mérida como en el resto
del estado, exista una mejor infraestructura para el desarrollo
y el beneficio de los habitantes de este lugar.
En materia de financiamiento, de
acuerdo a los últimos datos con los que contamos en la
Secretaría de Desarrollo Social, quiero mencionar a ustedes
que se canalizarán más de 1,300 millones de nuevos
pesos, cifra superior en un 52 por ciento a los créditos
otorgados en 1992.
De esta manera podemos destacar
los apoyos disponibles por NAFIN, por aproximadamente 432 millones,
los créditos otorgados por BANCOMEX por 233 millones, FOVI
con 154 millones, BANRURAL y FIRA con 257 millones.
De manera muy singular quiero destacar
el Programa Henequenero: el monto total comprometido del Convenio
de Desarrollo Social, asciende a más de 200 millones de
nuevos pesos; corresponden a acciones que permiten continuar apoyando
el esfuerzo de diversificación y autosuficiencia del campesino
de la zona henequenera.
En cada uno de los Convenios de
Desarrollo Social que se firman en el país, estamos comprometidos
con el desarrollo sustentable, pero no se llega a un desarrollo
sustentable sin crecimiento económico y sin combate a la
pobreza.
El desarrollo sustentable quiere
decir el empeño que tenemos los mexicanos de hoy en generar
más y mejores empleos, pero que éstos no atenten
contra nuestros recursos naturales, dándose en un entorno
sano, limpio y seguro.
Porque aquí como en el resto
de la República se practica lo que aquél proverbio
dice: "que el mundo no nos lo legaron nuestros padres, sino
que nos lo prestaron nuestros hijos"; de ahí que lo
que hagamos o dejemos de hacer las generaciones de hoy habrá
de afectar o beneficiar a las generaciones de mañana.
Estamos trabajando para que el beneficio
no solamente sea para las generaciones actuales, sino que también
sea para nuestros hijos y nietos.
Nuestro objetivo principal es, como
todos ustedes lo saben y concuerdan con este propósito,
mejorar las condiciones de vida de aquellos que menos tienen,
de los que viven en la extrema pobreza, satisfacer sus necesidades
y llevar Solidaridad a quien mayor solidaridad requiere; por lo
tanto, también es nuestro objetivo trabajar por los que
más lo necesitan en el estado de Yucatán.
Quiero referirme a que la fuente
del desarrollo sustentable no solamente es el crecimiento; la
verdadera fuente y acción son los compromisos y las definiciones
de cada mexicano, aunados a políticas de distintos gobiernos
en sus distintos niveles, que identifican claramente la relación
que existe entre los costos y beneficios, entre los derechos y
las responsabilidades, las decisiones y sus consecuencias.
Así es como trabajamos para
resolver los problemas actuales, pero al hacerlo buscamos delinear
soluciones duraderas, que nos permitan continuar esfuerzos y así
trabajar por las generaciones futuras.
Señoras y señores:
Libertad, Solidaridad y Justicia,
son la esencia de la relación entre sociedad y gobierno
en nuestro país. En este marco el proceso de participación
en las decisiones va más allá de la esfera política
y se extiende a la vida social, económica, en el municipio,
en la región, en el estado y a lo largo y ancho de nuestro
país.
Las reformas que bajo el liderazgo
de el Presidente Carlos Salinas de Gortari hemos realizado los
mexicanos, se han llevado a cabo para restaurar la capacidad de
México, para crecer, y la estrategia del desarrollo regional
se ha promovido con la idea de ampliar las libertades de todos
los grupos sociales y se han ejecutado para que éstas sean
duraderas.
Por ello me complace constatar aquí
el compromiso de la gobernadora de Yucatán, Dulce María
Sauri, para poner todo su empeño en la instrumentación
de este Convenio de Desarrollo Social que brindará certidumbre
y beneficios a todos sus ciudadanos.
Sabemos muy bien que la vitalidad
económica de la Nación depende de la vitalidad económica
y social de cada una de sus regiones, municipios y estados.
Las comunidades de todo el país
han asumido su responsabilidad, se han organizado, participan,
promueven la competencia y las libertades; se comprometen con
la visión de que el mundo - como lo mencioné anteriormente
- "no nos ha sido heredado por nuestros padres, sino que
nos lo prestaron nuestros hijos" y que debemos garantizar
las opciones a las generaciones futuras.
Esta ha sido precisamente la esencia
de una política social que está determinada a garantizar
el cumplimiento de las libertades que consagra la Constitución
y alcanzar los mayores beneficios que nos brinda el trabajo que
se realiza en Solidaridad.
Al instrumentar la política
social, la responsabilidad de la SEDESOL es traducir los logros
de la transformación económica llevada a cabo por
el Presidente Salinas en beneficios concretos y duraderos para
cada una de las regiones, estados y ciudades.
No tengo dudas de que Dulce María
Sauri encabeza en Yucatán un esfuerzo de gobierno que habrá
de perdurar, porque las acciones que promueve buscan atacar la
raíz de los problemas y sentar las nuevas bases para el
desarrollo de este grandioso estado de Yucatán.
Muchas gracias.