1a. Epoca
Cuernavaca, julio 9 de 1911
Num. 1.
El Club Democrático Liberal "MORELOS"
fundado en el año de 1909, y todos sus anexos, que sostuvieron
la candidatura popular contra la arbitraria imposición Escandonista,
postulan para Presidente de la República, al denodado Caudillo
Insurgente
DON FRANCISCO I. MADERO
para Vice-Presidente de la misma, al
honrado y probo Ciudadano
DOCTOR FRANCISCO VAZQUEZ GOMEZ
y para Gobernador del Estado, al Ciudadano
INGENIERO PATRICIO LEYVA
que luchó contra la imposición
Escandonista.
Correlegionarios:
Habéis dado un ejemplo de civismo
a la Nación Mexicana combatiendo con serenidad y honradez en
las urnas electorales, vuestra gloriosa derrota hizo renacer la Democracia,
que yacía agonizante por el nefasto Porfirismo; hizo que los
demás Estados y la República entera, siguiera vuestro
ejemplo: primero dentro de los términos que marca la ley, después
empuñando las armas para derrocar la tiranía.
Ya empezamos a respirar el dulce ambiente
de nuestras libertades usurpadas, no vaciléis en entrar de
nuevo a la lucha para elegir con acierto a los ciudadanos que deben
regir los destinos de la Patria y de nuestro abnegado y querido Pueblo
Morelense.
¡¡Viva la
democracia!!
Sufragio efectivo.
No reelección.
Cuernavaca, junio 18 de 1911.
Presidentes honorarios, CC. Francisco
I. Madero y Dr. Francisco Vázquez Gómez. Presidente
efectivo, Antonio Sedano. Vicepresidente, Emigdio Rangel. Vocales,
Rafael Cevallos, Diego E. Salgado, Crisóforo Albarrán,
R. Manrique. Tesorero, José Salazar. Secretario, Enrique Sedano.
Prosecretario, Miguel H. Vera.
Aquí tenéis al AMIGO DEL
PUEBLO, pueblo querido, dispuesto a defender tus derechos, tus anhelos,
tus aspiraciones; sin más elementos que el buen deseo de ayudarte
a hacer uso de esos sacrosantos derechos que te concede tu Carta Magna,
sin ambicionar más, que tus libertades se conviertan en realidad,
y no en quimera.
Ya que habéis derramado la sangre
de nuestros hermanos en los campos de batalla, ya que las vidas de
esos hermanos a quienes la Historia premiará elevándolos
al pináculo de la Gloria, se segaron, deberéis marchar
con paso firme y sereno el ánimo, por el amplio camino de la
Democracia.
Sois libre ya; de la triste condición
de paria, de esclavo, en que por treinta y cuatro años te mantuvo
el Dictador, habéis llegado a la de Soberano, a la de amo;
por decirlo así. Manda y serás obedecido.
No más tiranía; no más
infamias, no más atropellos con nuestros compatriotas; en lo
sucesivo, debe imperar la fuerza del derecho, no el derecho de la
fuerza; y si nuestros hermanos, nuestros compatriotas los Mexicanos,
se sacrificaron en aras de la Libertad, nosotros sin vacilación
debemos de sacrificarnos en aras del deber; debemos enseñarnos
a ser libres a hacer uso de esa libertad sin recurrir a la violencia,
para demostrar al mundo entero, que nuestra patria no necesita tutores
para Gobernarse, no necesita de miserables que se entronicen en el
poder para que la traicionen, la vendan, la escarnezcan, debemos demostrar
que es una nación que puede figurar entre las civilizadas del
orbe.
El ejemplo que el pueblo Mexicano acaba
de dar en éstos momentos reconquistando sus libertades usurpadas,
ha sido admirable, el pueblo luchó sin apartarse un ápice
del camino que le señalan las leyes; agotados todos los medios
legales, después de haber sufrido persecuciones, calumnias,
injurias, atropellos, arbitrariedades, asesinatos, etc., etc., y agotada
la paciencia hizo uso de la fuerza, precipitado por el nefasto partido
Científico, y por todos los casiques y Sátrapas de la
administración Porfiriana: nuestros compatriotas lucharon contra
un ejército disiplinado, y dotado de buenos pertrechos de guerra,
pero la hora de la justicia había sonado, y no bastaron los
millares de bayonetas del llorón de Icamole, del héroe
de La Carbonera, para sofocar el fuego de la insurrección.
Bastaron cuatro meses de lucha para
arrojar a las playas extranjeras al hombre que tantos males causó
a nuestra Patria llevándola con su sequito de corifeos hasta
la ignominia.
Morelenses:
Habéis dado un ejemplo de civismo
combatiendo con serenidad y honradez, en las urnas electorales, cuando
os opusisteis a la arbitraria imposición del aristócrata,
del inepto Escandón; marchasteis sereno pueblo mío,
a depositar tu voto a las urnas electorales, desafiando las iras de
los turiferarios del poder, de los mendaces que, debiendo representarte
honradamente, te vendieron, te traicionaron.
"Miserables" La hora del triunfo
ha sonado, y deben de descubrirse y prosternarse de rodillas ante
la Soberanía Nacional, al oir la santa palabra Democracia,
que no reconoce distinciones y que nos da el derecho de igualdad ante
la Ley.
Sí; de igualdad, porque el derecho
que pueda tener el más encumbrado magnate, tiene el más
pobre, el más humilde jornalero; y aquel que trafica con el
voto popular, merece el duro calificativo de "TRAIDOR."
De éstos hubo muchos en aquella
lucha electoral; por fortuna ya se dieron a conocer, y no os dejareis
engañar por ellos, sabréis rechazarlos en los comicios,
con el más absoluto desprecio, mientras la implacable historia
les lanza el anatema que merecen:
En vuestras pianos tenéis el
porvenir de nuestro sufrido y abnegado Estado, víctima de la
ambición de seres sin conciencia y sin amor a la patria, para
quienes no hay más Ley que el dinero y el medro personal.
Ya empiezan a darse a conocer como Candidatos
al Gobierno, algunas personas incondicionales servidoras del Porfirismo;
las mismas que, ayudaron a propagar la impopular Candidatura Escandonista,
para que los empleados y funcionarios públicos te dejaran pueblo
querido, sin montes, sin aguas y sin terrenos.
Alguien dijo: los pueblos tienen los
Gobiernos que se merecen. Si os dejáis engañar llevados
de las promesas que os hagan los hipócritas, para llegar al
poder; vuestra perdición será completa, porque ni se
te cumplirá lo ofrecido, y te conducirán a la más
completa ruina.
Por el contrario; si rechazáis
con prudencia, orden y energía, las candidaturas de los convenencieros
convertidos en Maderistas de Última Hora, de aquellos que te
han tiranizado, y explotado; si las rechazáis con energía
repito, posponiendo la conveniencia personal, por el bien común,
cooperareis al engrandecimiento y prosperidad de la Nación,
y de nuestro Estado.
Antes de lanzar Candidaturas torpemente,
sin fijarnos en los antecedentes políticos de las personas,
debemos exijir que justifique el pretendiente que ha pertenecido a
algún partido liberal Independiente: que justifique que ha
sido enemigo de la Dictadura; que ha luchado en cualquier forma por
el implantamiento de la Democracia, y por los sabios principios de
Sufragio efectivo, no reelección; que justifique que conoce
las necesidades del pueblo que pretende Gobernar, que es honrado y
apto para desempeñar tan delicado puesto, y por último;
que sea un Demócrata a toda prueba, incapaz de dejarse influenciar
por nada, ni por nadie.
Un Ciudadano que llene dichos requisitos,,
tenga esas cualidades, debe de ser un Gobernante capaz de conducir
al pueblo, por el sendero de prosperidad. Un Sr. Calderón,
un Sr. Villamar, un Sr. Noriega, un Sr. Ruiz de Velazco, no puede
ser un buen Gobernante, se les ha conocido siempre como amigos incondicionales
del Porfirismo, de las autoridades Porfirianas, y necesariamente tendrán
que ser más complacientes con sus amigos, que con el pueblo
que se ha sacrificado en aras de la Libertad, luchando contra la Oligarquía,
contra la Dictadura, contra la tiranía, y contra el Absolutismo.
La Sangre derramada en los campos de
batalla resultaría por lo tanto, infructuosa, y nosotros no
seríamos dignos de llamarnos Mexicanos, si toleramos otra imposición.
Ya que a nosotros cupo en suerte haber
hecho renacer la agonizante Democracia, ya que nuestros hermanos se
han sacrificado con abnegación, y hacendrado patriotismo, ya
que nosotros mismos hemos sido víctimas de persecuciones, atropellos,
encarcelamientos, y espionajes, debemos de sostener con mano firme
el lábaro sagrado de la Democracia.