Marzo 10. A las 7 de la noche
regresa a Villa Ayala, Mor., aquel apuesto ranchero, Emiliano Zapata,
procedente de Cuautla, a cuya feria de "Los tres viernes"
con la que se celebra la Cuaresma, fue a vender sandías, de
las hermosísimas que se cosechan en el rumbo.
Piensa en que ha vuelto de San Antonio,
Texas, un enviado, Pablo Torres Burgos, con instrucciones y saludos
del señor Madero y con la sugestión de éste para
que se nombre jefe de la Revolución en Morelos al ingeniero
Francisco Leyva, por cuya candidatura al gobierno del Estado hizo
Zapata ha poco, propaganda contra la del actual gobernador Escandón.
Pero resulta que Leyva se ha vuelto
ya "científico", y al encontrarse Zapata en Villa
Ayala con su sobrino Rafael Merino y luego con Próculo Capistrán
y Juan Plascencia, comentan el caso; acuerdan dar el golpe mañana
mismo y llamar con un propio a Torres Burgos, que oculto aguarda desde
hace veinte días la resolución de Leyva en la serranía
de Tlaltizapán.