Marzo 11. Sin esperar a Torres
Burgos, hoy, sábado, a las once de la noche, en recuerdo de
que a esa hora fue el grito de Dolores, se sublevan en la plaza principal
de Villa Ayala, Emiliano Zapata, Rafael Merino y Próculo Capistrán.
Don Juan Plascencia, que con don Manuel Fierros es viejo conocedor
en achaque de pronunciamientos, se resiste a seguirlos y cede a sus
hijos Emilio y Adrián.
Desarman a la policía, cortan
los hilos telegráficos y telefónico, aregan a los vecinos
en la plaza y en número de ochenta hombres, algunos todavía
muchachos de once y quince años, siguen hacia San Rafael Zaragoza
por el rancho de Moyotepec.