Chilpancingo, agosto 18
de 1911.
Sr. Dn. Francisco I. Madero.
México.
Distinguido amigo:
Con detenimiento me he impuesto de su
interesante carta del 9 del actual a la que voy a referirme.
No tendría inconveniente en aceptar
el puesto de Gobernador y Comandante Militar de Morelos si se me convenciera
de que ello era una necesidad de orden y de la salvación de
nuestros principios, pero como puede haber sus inconvenientes, me
apresuro a darle mi opinión para que usted resuelva lo conveniente.
En primer lugar, deseo saber si el Gobernador
ha de ser interino, para convocar a elecciones o para terminar el
periodo constitucional, en cuyo caso tendría sus inconvenientes
por faltar al cumplimiento de la Ley.
Después de esto, deseo saber
qué razones ha habido para mandar a Morelos fuerza federal.
¿Se tiene plena confianza en el general Huerta?
Este hombre ha sido sectario de Reyes
y puede convertirse en un peligro mayor que el de Zapata.
¿Qué piensa hacer con
Andrew Almazán y sus compañeros que se han declarado
mis gratuitos enemigos?
¿Por qué le retiró
su confianza a Zapata en el momento más delicado para nosotros?
¿No será mejor halagarlo y retenerlo al lado de usted
lo mismo que al señor Andrew Almazán, y nombrar a un
federal Jefe de esas fuerzas?
El momento exige de nosotros unión
y precaución: no nos desunamos y traigamos elementos dudosos
como son los militares reyistas, porque nos suicidaremos.
Yo no puedo aceptar ese puesto sin desatender
un tanto este Estado, que es tan interesante. Acaso sus amigos ven
más peligro del que realmente existe y no debemos ser ligeros.
Piénselo bien y por telégrafo
comuníqueme sus resoluciones.
Su atento y seguro S.
A. FIGUEROA.