El General en jefe de las fuerzas en
las montañas de Santa María y de Huitzilac a sus sirconvecinos
les dice que; ya vásta ya le duele el corazón de ver
y de saber cuanto inocente está matando el vil gobierno, pudiendo
antes tomar las armas para defenderse y no morir como cordero; en
manos del traidor gobierno.
Por lo cual suplico al pueblo y lo invito
en general que procuren ser de sentimientos morales, que se acuerden
del Cura Hidalgo, que murió por nosotros, y movilizó
al pueblo para rescatarlo.
Así lo suplico ser necesario
ahora, y por eso no sean perezosos ni tontos en conocer sus deberes
de ayudar al pueblo, que todo el pueblo, unido es el que vence a las
grandes dificultades; y por eso deseo que se muevan todos los del
partido, para que en cuanto antes, ya con toda la gente en general
se procure quitar el mal gobierno y quede en paz, y para sacar en
limpio lo que se le prometió al pueblo mexicano por la palabra
falsa de Madero que solo nos resultó; con pura traición;
y si ustedes son morosos en defender y ayudar, seguiremos en la misma
situación.
Con esto les digo que yo recorreré
los puntos, de que se reúnan todos los que conozcan sus deberes,
y yo les proporcionaré armas; que en cuanto el gobierno nos
trata de vandidos, pero no es exacto, pues nosotros no saqueamos,
no incendiamos, ni matamos injustamente, como lo hace el gobierno
traidor.
Pues los pacíficos, los bienes
y las familias, no tienen la culpa de nuestros caprichos políticos
para que aperciban atropellos del inquisidor gobierno.
Esta manifestación está
expedida por el general en jefe del pueblo de Santa María y
con su apoyo de sus principales soldados decididos hasta el morir
en su compañía como también el mismo se ha preparado
desde el principio defender los intereses de su pueblo y por toda
su patria mexicana.
[Al margen: 18 de junio
de 1912.]