Desde San Antonio, Texas.
Cuando usted tomó la Presidencia,
solamente parte del Estado de Morelos se encontraba en revolución.
Hoy a consecuencia de los actos del gobierno, ese movimiento se ha
extendido espontáneamente a la mayor parte del país
y seguirá extendiéndose y esta es la verdad.
En la conciencia de los ciudadanos mexicanos,
de los extranjeros y de usted mismo, y por razones que usted no discutirá,
estas consideraciones hacen imposible que vuelva la paz.
En caso de que usted siga resistiendo
a los numerosos movimientos revolucionarios con la fuerza del Ejército,
el resultado no será la paz, ya imposible de obtener, su resistencia
obligará a todos los mexicanos a seguir matándose los
unos a los otros sin más resultado para usted que el de asumir
la gran responsabilidad de causar el derramamiento de sangre mexicana.
Para obviar tan graves peligros y males,
que son las únicas causas que pueden engendrar semejante estado
de cosas, creo de mi deber apelar a su patriotismo invitándolo,
como lo hago, a nombre del país, a devolver a la Revolución
el poder que le ha confiado y cuya devolución hoy pido a usted,
según el Plan de Tacubaya en el nombre y para cumplir el Plan
de San Luis Potosí.
Entonces ya no habrá más
matanzas de nuestros hermanos y el movimiento armado revolucionario
cesará en seguida y la paz volverá a nuestro país
con la tranquilidad y la confianza para todas las conciencias, lo
que urge obtener y asegurar.
Dado su patriotismo, haga que venga
esta bendición al país. De usted solamente depende.