MEXICANOS: el triunfo definitivo de
la Revolución iniciada con la toma de Ciudad Juárez,
se apresura rápidamente y es preciso, por tanto, hacer conocer
a la Nación de una manera definida y pormenorizada cuales son
las tendencias de ella, ampliando la proclama expedida con fecha 8
del presente mes y dando a conocer el programa detallado que sintetiza
los anhelos del pueblo y honradez de principios que persigue el actual
movimiento de rebelión.
La Revolución en su principio
localizada se ha convertido de hecho en un levantamiento general de
descontento contra el Presidente Madero y su Gabinete.
Cuenta con el elemento invencible de
la opinión popular; con un ejército organizado y disciplinado
de más de diez mil hombres en el Norte de la República
y treinta o cuarenta mil en el resto del país.
Dispone de un Estado entero unánimemente
unido a la Revolución; de una Legislatura Constitucional que
ha desconocido al Gobierno del Centro; y de un Gobierno también
Constitucional de parte de la Revolución; ha expedido decretos
que garantizan el imperio de la ley; ha podido contratar fácil
y espontáneamente colocar un empréstito de un millón
doscientos mil pesos; en toda la región ocupada por las fuerzas
revolucionarias funcionan regularmente todos los servicios públicos,
con autoridades constituídas, funcionarios municipales, policía,
orden y moralidad; recaudación metódica de impuestos;
seguridad para la vida y los intereses de nacionales y extranjeros;
castiga con mano severa todos los desmanes y los abusos de los que,
acogiéndose a la bandera libertadora, han pretendido ir tras
del pillaje y del robo, a fin de demostrar que no es un movimiento
vandálico ni de anarquía, sino una rebelión contra
el despotismo.
Esta Revolución ha vencido en
todas las acciones donde ha sido preciso combatir; ha tratado con
decoro y dignidad a los heroicos y denodados prisioneros federales,
dignificándolos como se merecen, y no ejercerá represalias
ni castigos sino contra los infidentes, los ambiciosos y los verdugos
del pueblo.
Con todos estos elementos que la glorifican
y enaltecen, va la Revolución hacia adelante, con la seguridad
del triunfo, y la certeza de que cumplirá con su deber y con
sus promesas, y llama al pueblo para que sin temores ni desconfianzas
la secunde con su aplauso, con su sanción y su esfuerzo.
Los sacrosantos anhelos de libertad
y de justicia del pueblo mexicano, explotado vilmente por el más
ambicioso, inepto y miserable de los hombres, llevó a ese pueblo
hasta el sacrificio, juzgando erróneamente que el mentido apóstol
le llevaba al Tabor de las reivindicaciones, y fué como pléyade
de mártires y héroes que le crucificaron en el Calvario
de la más negra de las traiciones.
Francisco I. Madero, el fariseo de la
democracia, el Iscariote de la Patria, por ambición y por herencia
de raza, pues es retoño de casta maldita de hermanos en lucha
con hermanos; ha arrastrado por el fango la vergüenza y la honra
de la Patria; ha manchado la historia de nuestra raza procreadora
de héroes, y ha vendido la dignidad y la independencia nacionales.
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Francisco I. Madero ha profanado nuestra
bandera con la mano sacrílega del yankee.
Francisco I. Madero ha arrancado de
nuestro escudo el águila gloriosa devorando la serpiente, para
substituirla con el buitre que devora la América Española.
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Os convocamos, compatriotas, para una
gran Revolución de principios y a la vez de emancipación.
No os va a cobijar el estandarte de una bandería personalista,
sino la noble enseña que ampara los derechos del pueblo.
La Revolución maderista, fué
nociva a la Patria porque desde que se inició fué incubada
en gérmenes de traición; porque llevaba como principales
elementos de combate el dinero yankee y la falange de filibusteros
mercenarios, que sin ley, sin honor y sin conciencia, fueron a asesinar
a nuestros hermanos.
Porque sus miembros directores eran
solamente ambiciosos vulgares y sin escrúpulo; por la historia
de las traiciones y vilezas de los antecesores de Madero, y porque
aquella cuadrilla de bandoleros engañaban al pueblo e iban
al nepotismo, al robo y a la venta de la Patria.
Está bien demostrado para oprobio
eterno de ese hombre sin honor y sin fe, que ha vendido a la Patria,
constituyendo con la camarilla de Ministros envilecidos que le rodean,
un Gobierno que no es más que una dependencia del gobierno
de Washington.
En tal virtud, como heraldos de la dignidad
nacional, con las armas en la mano, y con representación de
la Junta Revolucionaria, declaramos ante la Nación:
1o.- El iniciador de la Revolución,
Francisco I. Madero, falseó y violó el Plan de San Luis
Potosí.
2o.- Francisco I. Madero hizo la Revolución
con dinero de los millonarios americanos y él con apoyo indirecto
o encubierto, del gobierno de los Estados Unidos. Esto está
demostrado aún por las propias declaraciones de Madero.
3o.- Francisco I. Madero llevó
en sus filas filibusteros americanos y de otras nacionalidades para
asesinar mexicanos.
4o.- Francisco I. Madero robó
a la Nación asociado con todos los de su sangre, con el pretexto
de fuerza armada en las elecciones que los elevaron a él y
a José María Pino Suárez a la Presidencia y Vicepresidencia
de la República.
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6o.- Francisco I. Madero impuso por
la fuerza de las armas Gobernadores Interinos, e hizo elegir por medio
del fraude los Propietarios, violando la soberanía de los Estados.
7o.- Francisco I. Madero contrató
y recibió a los dos días de subir al poder usurpado
CATORCE MILLONES de dólares, de Wall Street, con pretexto de
ampliar los servicios de las Líneas Nacionales; ampliación
que no era perentoria, pero con el verdadero objeto de pagar con ellos
su deuda contraída para la Revolución, a la casa Waters,
Pierce Oil Co., de los Estados Unidos por conducto de sus dos apoderados
en México, a quienes Madero hizo nombrar de antemano, Consejeros
de las Líneas Nacionales.
8o.- Francisco I. Madero, de manera
perjudicial y humillante para la Nación, ha puesto en manos
del gobierno americano los destinos de la Patria, por medio de complacencias
indignas y de promesas que afectan a su nacionalidad e integridad.
9o.- Por los delitos y crímenes
anteriores se declara a Francisco I. Madero y a sus cómplices,
traidores a la Patria y se les deja fuera de la ley.
10o.- Habiendo mediado fraude y fuerza
armada en las elecciones de octubre de mil novecientos once, se declaran
nulas las de Presidente y Vicepresidente y se desconoce por tanto
el carácter de Francisco I. Madero como Presidente y de José
María Pino Suárez, como Vicepresidente y como Presidente
nato del Senado.
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13o.- Para evitar trastornos a la Administración
Civil de los pueblos y ciudades, la Revolución reconoce a todas
las autoridades actualmente existentes, siempre que se adhieran a
ella y reconozcan sus principios. De lo contrario se les considerará
rebeldes contra la salud de la Patria y cómplices del Gobierno
usurpador e infidente, y como tales serán castigados con todo
el rigor de la ley.
14o.- Se reconocen como legítimas
las Cámaras de la Unión y las Legislaturas locales,
así como los Poderes Judiciales en toda la República,
siempre que reconozcan la revolución, desconozcan al Gobierno
de Madero y garanticen su concurso como legisladores para la realización
de los principios proclamados en este manifiesto.
15o.- Siendo esta una Revolución
de principios, salvadora de la Democracia y de la Soberanía
Nacional, no hay en ella ningún personalismo, y por consiguiente
no hay ningún Presidente Provisional ni candidato para la Presidencia.
La Revolución reconoce como únicos Poderes legalmente
constituidos, el Legislativo y el Judicial, considerando acéfalo
por ilegitimidad al Ejecutivo de la Federación, con sujeción
al artículo anterior.
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17o.- En virtud de lo anterior, y de
acuerdo con los principios de la más pura Democracia, al triunfar
la Revolución, ésta declarará Presidente Interino
de los Estados Unidos Mexicanos, al ciudadano designado por elección
en la siguiente forma: todos los generales, jefes y oficiales del
Ejército Nacional Revolucionario y miembros civiles de ella,
que ocupen la Capital de la República, elegirán una
junta compuesta de quince individuos, y esta junta, en votación
secreta, designará la persona que ocupará la primera
magistratura como Presidente Interino, o determinará si deberá
constituirse una Junta de Gobierno compuesta de tres miembros, siguiendo
el sistema suizo, para que funcione interinamente como Poder Ejecutivo,
entre tanto se verifican las elecciones. Ni el designado como Presidente
Interino, en el primer caso, ni ninguno de los miembros de la Junta
de Gobierno en el segundo, podrán ser electos como Presidente
Constitucional en las siguientes elecciones.
18o.- Este interinato durará
un año a contar desde la toma de posesión, a fin de
que haya el tiempo suficiente para que la Nación, triunfante
y segura del buen éxito de sus esfuerzos, esté completamente
pacífica y en aptitud de ejercitar libremente el deber del
sufragio.
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20o.- Los elementos armados de la Revolución,
al triunfar ésta, continuarán en pie de guerra al mando
de sus mismos jefes y dentro del perímetro donde hayan operado,
a fin de que sirvan de garantía a las aspiraciones de la Revolución,
y a la soberanía y derechos de cada uno de los Estados a que
pertenezcan, pues dado que su misión no es apoyar la ambición
de un hombre que se convierte en árbitro de los destinos de
la Patria sino defender y contribuir a la efectividad del sufragio
y al mantenimiento de la soberanía de cada una de las Entidades
de la Federación de acuerdo con los intereses generales de
la Unidad Nacional, pero no subordinando unos a otros, sino consolidándolos
armónicamente, se hace preciso que esas fuerzas sirvan de sostén
y vigilancia al cumplimiento de los anhelos legítimos del pueblo,
hasta tanto que el Gobierno Interino, con su apoyo, lleve a término
el cumplimiento de las promesas de la Revolución.
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27o.- Por ninguna causa ni motivo, por
imperiosos que sean, se concederán al Ejecutivo facultades
extraordinarias para legislar en ningún ramo de la Administración
Pública, excepción hecha del ramo de Guerra, para la
movilización y dirección del Ejército y Guardia
Nacional en caso de guerra extranjera.
28o.- La Revolución hará
efectiva la independencia y autonomía de los Ayuntamientos
para legislar y administrar sus arbitrios y fondos.
29.- Se suprimirán en toda la
República los cargos de Jefes Políticos, cuyas funciones
serán desempeñadas por los Presidentes Municipales.
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32o.- A fin de impedir que el control
del Gobierno en los Ferrocarriles Nacionales se menoscabe, el Gobierno
no podrá deshacerse por causa alguna, de las acciones que posee;
sino por el contrario, y para acelerar de una manera efectiva la completa
nacionalización de las líneas se creará anualmente
en el Presupuesto de Egresos, una partida destinada a la compra de
mayor número de acciones de dicha empresa.
33o.- Igualmente, para hacer efectiva
la nacionalización del personal de las mismas líneas,
el Gobierno cuidará de fomentar el adelanto práctico
y técnico del personal mexicano, y exigirá de la empresa
la más rápida substitución de empleados extranjeros
por mexicanos, así como que en igualdad de aptitudes, se paguen
a los mexicanos iguales sueldos que a los extranjeros.
34.- Para mejorar y enaltecer la situación
de la clase obrera, se implantarán desde luego las siguientes
medidas:
I.- Supresión de las tiendas
de raya bajo el sistema de vales, libretas o cartas-cuentas.
II.- Se reducirán las horas de
trabajo, siendo éstas diez horas como máximo para los
que trabajan a jornal y doce para los que lo hagan a destajo.
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IV.- No se permitirá que trabajen
en las fábricas niños menores de diez años, y
los de esta edad hasta la de dieciséis, sólo trabajarán
seis horas al día.
V.- Se procurará el aumento de
jornales armonizando los intereses del capital y del trabajo, de manera
que no se determine un conflicto económico que entorpezca el
progreso industrial del país.
VI.- Se exigirá a los propietarios
de fábricas que alojen a los obreros en condiciones higiénicas,
que garanticen su salud y enaltezcan su condición.
35o.- Siendo el problema agrario en
la República, el que exige más atinada y violenta atención,
garantiza que desde luego se procederá a resolverlo, bajo las
bases generales siguientes:
I.- Reconocimiento de la propiedad a
los poseedores pacíficos por más de veinte años.
II.- Revalidación y perfeccionamiento
de todos los títulos legales.
III.- Reivindícación de
los terrenos arrebatados por despojo.
IV.- Repartición de todas las
tierras baldías y nacionalizadas en toda la República.
V.- Expropiación por causa de
utilidad pública, previo avalúo, a los grandes terratenientes
que no cultiven habitualmente su propiedad; y las tierras así
expropiadas se repartirán para fomentar la agricultura.
VI.- A fin de no gravar el Erario, ni
echar mano de las reservas del Tesoro, ni mucho menos aumentar con
empréstitos en el extranjero la Deuda Exterior de la Nación,
el Gobierno hará una emisión especial de bonos agrícolas
para pagar con ellos los terrenos expropiados, y pagará a los
tenedores el interés del 4 por ciento anual hasta su amortización.
Esta se hará cada 10 años con el producto del pago de
las mismas tierras repartidas con el que se formará un fondo
especial destinado a dicha amortización.
VII.- Se dictará una Ley Orgánica
Reglamentaria sobre la materia.
El presente Plan Revolucionario llena
debidamente las necesidades y aspiraciones nacionales. Confiamos en
que el pueblo acudirá a nuestro llamamiento.
CONCIUDADANOS: Llamamos a nuestras filas
a todos los patriotas; a todos los que con toda la honradez de una
fe santa y el arrojo del que va a dar su vida por la felicidad de
la Patria, y a todos los que hasta ahora se han abstenido de tomar
parte en la lucha.
Para la salvación de la Patria
y de la dignidad nacional no hay distinción de partidos en
los momentos de peligro común, pues, ésos, en los países
democráticos, sólo deben luchar frente a las urnas electorales,
y no en los campos de batalla.
Soldados de la República: Vuestra
misión sagrada es velar por las instituciones de la Nación,
y no servir de apoyo y sostén a un hombre que criminalmente
la engaña, la roba, la hunde en la anarquía y la entrega
al extranjero, empobrecida y maniatada.
No os hacemos un llamamiento para que
faltéis a vuestros deberes de lealtad, pues no os exhortamos
a violar las leyes ni a derrocar las instituciones, sino a desconocer
el Gobierno de un hombre nefasto que lleva al país a la ruina
y a la esclavitud.
¡Vuestra heroicidad y disciplina
en la última contienda os ha conquistado la admiración
del mundo!
Si el espíritu caballeresco inculcado
en vuestras almas despierta escrúpulo en vuestras conciencias,
sólo os pedimos que al disparar sobre vuestros hermanos tengáis
presente que esta es una verdadera lucha de emancipación; que
recordéis al coronel Morelos y demás víctimas
sacrificadas en la lucha fratricida, y que os juzgan desde el cielo
de su gloria, los sublimes niños mártires inmolados
en el holocausto de nuestro honor y nuestra libertad.
Cuartel General en Chihuahua,
marzo 25 de 1912.
REFORMA, LIBERTAD Y JUSTICIA.
General Pascual Orozco h.; General Inés
Salazar; General Emilio P. Campa; General J. J. Campos; General Benjamín
Argumedo; Coronel Demetrio Ponce; Coronel Gonzalo C. Enrile ; Coronel
Félix Díaz; José Córdoba, Secretario.
Un sello que dice: República
Mexicana.- General en Jefe del Ejército Nacional Revolucionario.