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República Mexicana.
Ejército Libertador del Sur y Centro.
Tlayacapan, Noviembre 11 de 1913.
Sr. General en Jefe de las fuerzas revolucionarias
del Sur y Centro.
Emiliano Zapata.
Su Campamento.
Muy señor mio, y apreciable compañero:
Recibí su carta fecha 28 del
pasado Octubre en la que me dice Ud. que le mande las armas que recojí
á Bonifacio García y á Camilo Duarte, sin perdida
de tiempo, y que por mi hecho de proceder, todo el Cuartel General
está disgustado.
Pués bién si por el hecho
de haber recogido las que son de mis soldados se molesta sindo que
ellos son; porque se han puesto á perder la vida á avanzarlas,
y si las recoji fué porque le doy á Ud. parte y no hace
aprecio y además que yo no le ando quitando á nadie
nada suyo como ellos lo andan haciendo que se quieren armar con la
misma compañia que deveras se ha dispuesto a luchar por la
causa que se defiende porque eran arrojados á combatir para
desmayar cuanto antes al mal Gobierno, deberá Ud. comprender
que al avansarle al Gobierno las armas, con que combaten en su desmayo
muy grande, as¡ mi gente, tanto los jefes como los soldados
se desmoralisa al quitarle sus armas sin dar motivo, las pruebas están
en la mano que desde que los han desarmado, Bonifacio y Alberto no
habian podido combatir bien al Gobierno, como lo iba haciendo antes
que me lastimara del brazo, no obstante que yo estaba herido todavia
así derrotamos al Gobierno cuando quiso ir á Tlanepantla
pero desde que me han estado desarmando á la gente ya los jefes
no quieren ya [ir] á combate, porque luego que se aproximan
los federales luego comienza el tiroteo corre la gente y dicen que
para que se han de disponer á perder su vida, luego que les
ven sus armas, algun jefe tratan de quitarselas, por lo que yo también
me dá coraje que yo me expongo á que me mate el Gobierno
al combatir, por tanto que me arrojó á él á
la hora del combate para que logre mi gente hacerse de armas y que
otros sin arreglarla se las quiten nada más hay ha de ver Ud.
si hay rasón ó nó que todos mis jefes que operan
bajo mi mando estén disgustados asi como también toda
la gente.
De manera que yó les he enseñado
la carta de Ud. y todos se oponen á que le mande las armas,
as¡ es que dirijase Ud. á ellos que las tienen que son
Baldomero Acevedo, Vicente Rojas, Octaviano Muñoz, Bardomiano
Gonzales y el quedó al mando de la gente del difunto Felix
Franco, de modo que si ellos se oponen á darlas, yo lo que
hago es sostenerlos porque ellos dicen que si le entregaran las armas,
pero que ya no me acompañan, por lo mismo yo le hago saber
á Ud. que si Ud. me obliga á que le dé las armas,
hasta aquí lo acompaño á Ud. y le doy las gracias,
digo así, porque quité lo de mis soldados, se disgusta
Ud. pues que sería por eso ahora que pasé se las quité
no habiendo recojido más de 21 y no como dice Ud. en su carta;
pero ahora le han de decir á Ud. que son las que ellos quieran
y Ud. les hace caso, porque como sus compadres los tiene Ud. que atenderlos,
y á mi ni caso se me hace cuando doy mis quejas.
Pero ya bien comprendo que como yo no
he encompadrado con Ud. mis quejas no son atendidas como las de sus
compadres, ni tampoco he luchado como ellos que nomás le andan
huyendo al Gobierno, á la hora de combatir porque las pruebas
están hechas que no le avanzan ni una arma y quieren armarse
con mi gente como lo están haciendo, y también tienen
el cinismo de venirse á quejar con Ud. cuando que si de verguenza
fueran ni chistaran nada y también tienen el cinismo de decir
que si no les devuelvo las armas se ván con el Gobierno, nada
más hay debe Ud. de ver sus buenos compadres que tiene y buenos
compañeros: yó, ya Ud. lo ha visto que aunque no me
tenga las consideraciones que les tiene á otros jefes que aunque
me pese el decirle no han acompañado á Ud. como yo tanto
en el tiempo de como á combatir al mal Gobierno, aun cuando
me encuentro fallo de mis oidos les sirvo como nadie le ha servido,
porque me dejo cortar el pescueso si alguno de todos los jefes que
con quien ha encompadrado Ud, se halla arrojado al Gobierno como su
inútil servidor pues las pruebas estan hechas que ninguno de
todos sus jefes han sabido combatir aunque sea herido como yó
lo he hecho, no obstante eso yó aunque he perdido lo que he
perdido á mis padres y mis bienes no digo lo que dice García
y Duarte que dicen que si los desarman se ván con el Gobierno
y yó no soy de esos. Pero si le digo que una véz que
Ud. deséa desarmará mis
soldados porque una véz que quiere
Ud. que le devuelva según el número de armas que me
pide no siendo esa cantidad que quité ni siendo de ellos porque
se las quitaron á mi gente teniendo todavía tres carabinas
largas Duarte y dos García quedándose las mejores porque
las que han quitado son pura de bolita, si es que al mandarle á
Ud. las armas hago de cuenta que me desarma Ud. á mi gente
porque yo vuelvo á repetir que son de mis soldados pero si
las quiere Ud. se las mandaré a Ud. las que me pide pero s¡
le hago saber que hasta aqui lo acompaño sin darle a Ud. las
demás armas porque las quiero para mi defensa porque yo una
véz que desparte de Ud. nó me he de rendir con el mal
Gobierno para probarle a Ud. que no soy traidor sino que agarraré
el partido que mejor me convenga no siendo el de Ud. ni el del mal
Gobierno pues así lo quiere Ud. y así lo haremos yó
y todos mis compañeros tanto los jefes como soldados.
Así es que si Ud, quiere mandar
por las armas que les quité á Duarte y á Bonifacio
mande Ud. por ellas el dia 18 ó 19 á Ocuituco que allí
se las daré á los que vengan por ellas, no las mando
ahorita porque voy a sitiar á Milpalta que tiene trecientos
hombres de destacamento y yó creo que para esos dias que le
indico ya estaré en ese pueblo donde sabré su resolución
de Ud.
Sin más me repito como siempre
su inútil S.
Reforma, Libertad, Justicia y Ley.
El General Felipe Neri. [Rúbrica.]